El retorno del sobremesa

4 Octubre 2009 | General | Sin comentarios

Cuando en el año 92 me hice con mi primer ordenador tuve muy claro que lo más conveniente era comprarse un portátil.

Entonces los portátiles pesaban más de 3 kgf, lucían pantallas de menos de 10″ en 256 niveles de gris y con la batería lo mejor que podía hacerse era quitársela para reducir peso y abandonarla en un cajón. Los portátiles eran todavía una rareza y, aún así, a mi me pareció que los sobremesas tenían los días contados, que en poco tiempo serían desplazados por aquellos en el ámbito doméstico.

Tras un año de uso intenso de aquel portátil, se me iba el santo al cielo picando código Pascal, mis cervicales se resintieron. Fue sólo una pequeña hernia discal de la que, aunque acabé recuperándome, dificilmente me olvidaré porque me hizo pasarlas canutas.

La falta de ergonomía, sumada a las otras carencias antes referidas, determinó que en la compra de mi siguiente ordenador me fuese de cabeza a por un sobremesa. Tampoco tuve la más mínima duda en las siguientes compras, y eso que los portátiles habían evoluvionado muchísimo, tanto que los TFT característicos de estos terminaron superando y desplazando a los CRT.

Durante bastante tiempo si alguien me pedía consejo sobre la compra de un ordenador, y se mostraba interesado por un portátil, yo le decía simplemente que un portátil estaba bien como segundo ordenador…para alguien que ya tenía un sobremesa, claro. Una posición un poco extremista, lo sé, dada la versatilidad de uno de esos portátiles de 15″ y la posibilidad de superar los problemas de ergonomía gracias a una simple base (algo a lo que llegué casi por accidente como solución para que mi mujer pudiera aprovechar su portátil laboral)

Llegó un momento, hace unos 4 años, en que llegué a pensar que esta vez, ya de verdad, el tiempo de los sobremesas había pasado. Que la única razón de que yo pudiera seguir comprándolos residía en esa minoría que utilizan el ordenador como plataforma de juegos.

Pero entonces salieron los netbooks a escena. Mucha gente decía que esos cacharros no tenían ningún futuro, que quién se iba a comprar algo tan limitado si por muy poco más se podía adquirir ya el portátil estándar de 15″. A mi, por el contrario, me parecía que el que se quedaba un poco fuera de juego en la nueva situación era precisamente el portátil tradicional. Evidentemente, el netbook no podía ser un primer ordenador. Pero si tenías un miniportátil como segundo ordenador no parecía demasiado razonable tener un portátil como primer ordenador. Con un netbook, lo suyo era que el primer ordenador fuera un sobremesa permanentemente funcionado para explotar la conexión ADSL.

Es indiscutible que los netbooks han triunfado de forma espectacular, pero no sé hasta que punto mis tesis sobre su impacto negativo en los portátiles estándar eran acertadas o no. Lo que si he podido constatar, cuando he comprado mi último sobremesa el junio pasado, es que la oferta de este tipo de aparatos se ha revitalizado considerablemente. Y que tiene uno bastante donde elegir aparte de esos tremendos cacharros pensados para los “jugones”.

Publicado con Wordmobi desde mi E71

Dejar un comentario: