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PARQUE
NACIONAL DE CABAÑEROS.
El Parque Nacional de Cabañeros,
en los Montes de Toledo, representa en la Red, los únicos ecosistemas de
bosques mediterráneos, siendo además de gran importancia por su buen
estado de conservación. En él se encuentran tanto especies mediterráneas
de muy alto valor de conservación como el buitre negro o el águila
imperial, como especies de afinidad atlántica como el tejo, el abedul o
el acebo. Además, en Cabañeros existen grandes poblaciones de ungulados.
Se localiza entre las provincias de Ciudad Real y Toledo.Ocupa una
superficie de 39.000 ha. Fue declarado parque nacional el 20 de noviembre
de 1995. Otra figura de protección de las que goza este parque es : Zona
de Especial Protección para las Aves. HISTORIA. El Parque Nacional de Cabañeros está íntimamente ligado a la historia de Toledo que, desde el siglo XIII al XIX fue de su propiedad. El mantenimiento de unas estrictas Ordenanzas de Uso fue un factor decisivo en la conservación del medio natural hasta mediados del siglo pasado. Durante 25 años (1860-1885) Cabañeros estuvo en manos de los acreedores de la ciudad de Toledo, constituidos en Administración Usufructuaria para que mediante su aprovechamiento ganadero y forestal se cobraran las deudas de la ciudad. La transformación radical de la titularidad de la tierra en Cabañeros, vino con la desamortización de Madoz en 1885. Fue el mayor proceso de privatización de su historia, cuyas consecuencias sociales y económicas serían decisivas. Las fincas puestas en venta con esta nueva legislación, pasaron de ser propiedad municipal o comunal a propiedad privada y sus nuevos propietarios, forasteros principalmente de Madrid. Este cambio de titularidad en la propiedad de buena parte del actual Parque Nacional de Cabañeros, mantuvo la zona dedicada casi exclusivamente a la agricultura y la caza. Los escasísimos niveles de rendimiento económico que se demandó de esta zona es lo que, a la postre, ha permitido el actual estado de conservación del Parque. Desde que en 1955 se declaró "finca manifiestamente mejorable", La Raña de Santiago ha pasado por diversas vicisitudes, siendo en 1982 cuando Cabañeros empieza a conocerse en todo el país debido a la intención de convertirlo en campo de tiro. Afortunadamente, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha lo declaró Parque Natural en 1988. Finalmente, y conforme a lo propuesto en el PORN de Cabañeros-Rocigalgo, el 20 de noviembre de 1995, fue declarado Parque Nacional "Cabañeros".
FAUNA. La Fauna de Cabañeros El interés de las comunidades de vertebrados es muy elevado, tanto por su número (276 especies) como por el alto porcentaje de presencia de especies amenazadas a nivel mundial (el 4,7%) y en España (el 25,36%). Mamíferos Entre los grandes mamíferos destaca el ciervo (Cervus elaphus) por su abuncancia, también el corzo (Capreolus capreolus) y el jabalí (Sus scrofa). La liebre (Lepus granatensis) es abundante, mientras el conejo mantiene una población escasa. La situación de las especies-presa de este ámbito da lugar a una comunidad de carnívoros donde predominan los consumidores de micromamíferos, caso del zorro (Vulpes vulpes), garduña (Martes foina) y Gineta (Genetta genetta), así como una notable presencia de predadores de conejos, en los lugares donde aquellos están presentes, como el gato montés (Felis sylvestris) o el lince (Lynx pardina).
Las aves, el grupo más numeroso con 198 especies presentes, cuenta con la presencia de un 3% de especies amenazadas a nivel mundial, donde destacan las aves típicamente mediterráneas (buitre negro, águila imperial) y también otras esteparias (sisón, avutarda). El 24,2% de las aves presentes se consideran "amenazadas" en España. Destaca la comunidad de aves nidificantes en la sierra, que cuenta con elementos de tanto interés como la cigueña negra (Ciconia nigra), el buitre negro (Aegypius monachus), con un núcleo de cría de 120 parejas reproductoras en 1995, y otras aves de presa, como el águila imperial ibérica (Aquila adalberti), el águila real (Aquila chrysaetos), el águila calzada (Hieraaetus pennatus) y el águila culebrera (Circaetus gallicus). Entre las aves nidificantes en la raña, de afinidad esteparia, pueden citarse la collalba rubia (Oenanthe hispanica), la avutarda (Otis tarda), el sisón (Tetrax tetrax) y el alcaraván (Burhinus oedicnemus). Quizá el reptil más amenazado de Cabañeros es el galápago europeo (Emys orbicularis). El galápago leproso (Mauremys leprosa) parece estar relegado a los arroyos de la raña. El lagarto ocelado (Lacerta lepida) ocupa casi todo el Parque, al contrario que el lagarto verdinegro (Lacerta schreiberi), típico de los sotos de arroyos montanos. La lagartija ibérica (Podarcis hispanica) suele encontrarse con mayor frecuencia en los claros del bosque de ladera, ocupando las pedrizas, superponiéndose con la distribución de la lagartija colilarga (Psammodromus algirus), aunque ésta tiende a encontrarse en las zonas más bajas. Otros reptiles presentes son la salamanquesa común, el eslizón ibérico, la víbora y culebras como la culebra de herradura, escalera, bastarda, de collar, viperina y la culebrilla ciega.
Otros anfibios que pueden observarse en el Parque son el sapo partero ibérico (Alytes cisternasii), el sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galganoi); sapo de espuelas (Pelobates cultripes); sapo común o escuerzo (Bufo bufo spinosus); sapo corredor (Bufo calamita); ranita de San Antonio (Hyla arborea molleri), habitante de las zonas montanas; ranita meridional (Hyla meridionalis) y la rana común (Rana perezi). Las especies presentes de peces son el jarabugo (Anaecypris hispanica), únicamente presente en el Estena; barbos (Barbus comiza y B. microcephalus), cachuelo (Leuciscus pyrenaicus), boga (Chondrostoma polylepis willkommii), pardilla (Rutilus lemmingii), calandino (Tropidophoxinellus alburnoides) y colmilleja (Cobitis paludica). FLORA.
Se pueden distinguir tres grandes unidades de vegetación natural: bosques (encinares y alcornocales con quejigos, melojares y formaciones de ribera), matorrales (jarales y jaral-brezales) y formaciones herbáceas de pastizal, tanto vivaces como anuales. También son significativas, si bien con menor importancia paisajística, las comunidades ligadas al medio acuático, así como la vegetación rupícola. Los encinares, formación donde domina la encina (Quercus rotundifolia), tienen un cortejo florístico con numerosos arbustos como el madroño (Arbutus unedo), el labiérnago (Phillyrea angustifolia), la cornicabra (Pistacia therebinthus), la madreselva (Lonicera implexa), y especies termófilas como el mirto (Myrtus communis), acebuche (Olea europaea var. sylvestris) y lentisco (Pistacia lentiscus). El
alcornocal, formación muy ligada al encinar, comparte el mismo cortejo
florístico y presenta todas las transiciones posibles. Acompañando al
alcornoque (Quercus suber),
En etapas menos evolucionadas se instalan los jaralbrezales. En las umbrías, estos matorrales son muy ricos en brezos (Erica australis y Erica arborea) y jaras cervunas (Cistus populifolius), mientras que en las solanas se presenta una variante más seca del jaralbrezal, dominada por la jara pringosa (Cistus ladanifer) . El roble melojo (Quercus pyrenaica) origina formaciones de gran interés. Se localiza en dos situaciones topográficas diferentes. Por una parte, los melojos se instalan en algunos fondos de valle, abiertos y de escasa pendiente, con suelos profundos y alto nivel freático. Por otro lado, en las cotas de mayor altitud del territorio, por encima de los 1.000 m, en exposiciones de umbría, y sobre los 1.200 m. en solanas, encontramos melojares acompañados del mostajo (Sorbus torminalis), el arce de Montpellier, la encina y el madroño. Los bosques riparios son muy variados aunque poco extendidos, apreciándose un cambio en las especies dominantes en sentido esteoeste. Pueden distinguirse: Fresnedas: formaciones dominadas por fresno (Fraxinus angustifolia) y sauce (Salix atrocinerea). En las zonas más secas van acompañadas de tamujo (Securinega tinctorea) Alisedas: bosques en galería formados por el aliso (Alnus glutinosa), acompañado también por fresnos y sauces.
En los trampales (brezales pantanosos) se desarrolla un tipo de vegetación calificada como relíctica para los Montes de Toledo. Acompañando al brezo de pantano (Erica tetralix) aparecen el mirto de Brabante (Myrica gale) y poblaciones de plantas carnívoras como Drosera rotundifolia y Pinguicula Iusitanica .
ACTIVIDADES SOSTENIBLES QUE SE PUEDEN REALIZAR.
La extracción de carbón vegetal, el pastoreo y la agricultura de
subsistencia fueron las principales actividades que se desarrollaron en el
entorno de Cabañeros. En la
actualidad, la ganadería sigue siendo una actividad habitual en los
alrededores del parque, con una producción de queso de excelente calidad.
Además, se sigue cultivando cereal y olivos de la variedad cornicabra,
también llamada cornezuelo. Las
tradicionales actividades de explotación de los recursos naturales de
Cabañeros, como en el resto de parques nacionales, están permitidas
siempre que se garantice un aprovechamiento sostenido de las especies y
los ecosistemas; sin embargo, su pervivencia es difícil fuera de ámbitos
locales y debido a su nula mecanización.
Otra de las actividades agrarias que se vienen desarrollando en el Parque
Nacional es la apicultura.
Se trata de un aprovechamiento que ha variado en los últimos años,
incorporando mejoras en su explotación como es la sustitución de corchos
por cajas de paneles que facilitan y mejoran el rendimiento de las
colmenas. Las instalaciones están vigiladas por la guardería del Parque. En Cabañeros, la ausencia de depredadores naturales hace que las poblaciones de ciervos y jabalíes se incrementen de forma considerable y pongan en peligro la armonía del ecosistema. La solución a esta superpoblación está contemplada en el Plan Director de Parque Nacionales, que dice lo siguiente: "Con carácter general, la caza y la pesca como actividades recreativas o como aprovechamiento de animales silvestres son incompatibles con los objetivos y finalidades de un parque nacional, por las repercusiones que tienen sobre los procesos naturales y por su impacto sobre el uso público. No obstante, por necesidades de control de poblaciones, y con carácter excepcional, se podrá autorizar, en condiciones estrictamente controladas, y cuando no exista otra solución satisfactoria, el empleo de artes cinegéticas o piscícolas siempre y cuando se hayan utilizado tradicionalmente y no produzcan efectos negativos en el medio ambiente". Otra de las actividades que aún se mantiene en Cabañeros es la extracción de corcho de los alcornoques cuyo traslado se realiza mediante caballerías, debido a la orografía del terreno. El descorche se realiza sin ningún tipo de mecanización, en la época estival cada 8 ó 12 años, utilizando el hacha y la jurga, palo largo de madroño o fresno, para ir despegando las planchas de corcho del árbol. RUTAS Y SENDEROS. Las rutas propuestas recorren los alrededores y en algún caso el interior del Parque Nacional. Por ello queremos recordarle que todas ellas atraviesan parajes protegidos en los que debe mantener una conducta respetuosa con el entorno. Usted, cuando circula por nuestros montes es el primer responsable de su conservación. La Ruta del Rocigalgo Esta es, quizá, la ruta en coche más emblemática del entorno del Parque. La carretera discurre en varias ocasiones por el interior del P.N. de Cabañeros y proporciona paisajes ciertamente impactantes. Partimos de Horcajo de los Montes, en dirección a Retuerta del Bullaque. Una vez coronado el Puerto del Rubial podemos contemplar a nuestra derecha una gran vista de la raña central de Cabañeros, y a la izquierda la cuenca del Estena. Esta carretera sigue la ruta de la Cañada Real Segoviana y atraviesa el Parque aportando ricos paisajes, laderas de bosque mediterráneo y, en fín, oportunidades innumerables para un ojo atento. Desde Retuerta partiremos hacia Navas de Estena, donde es posible visitar dos parajes especiales: El boquerón del Estena y "las torres". Esta es una buena ocasión para utilizar bicicletas de montaña si hemos tenido la precaución de traerlas. Desde Navas de Estena partimos hacia Navahermosa por una carretera que nos mostrará a la izquierda la cuenca del Estena, hasta llegar al Risco de las Paradas, obligado punto de observación, desde el que podemos apreciar, por un lado, la depresión del Estena, y por otro la de Talavera, con la sierra de Guadarrama al fondo. Abandonamos la carretera de Navahermosa para tomar la desviación que por la izquierda y desde el Risco nos lleva, a través de zonas de especialísimo interés natural hacia el Estena. Durante todo este trayecto estaremos en el interior del Parque Nacional y no hemos de olvidarlo, especialmente si hacemos paradas y recorridos a pie. Cuando la carretera cruza el Estena podremos seguir a pié su curso especialmente hacia su nacimiento. Es un buen sitio para el aficionado a la botánica. Desde este paraje mágico, muy próximo al Rocigalgo, el techo de los Montes de Toledo, hasta alcanzar la Raña del Avellanar, la carretera estará repleta de sorpresas para nuestros ojos. Tras unos kilómetros en un trazado llano sobre la raña llegaremos a la carretera que une Horcajo con Anchuras. Recomendamos la visita de esta localidad, tras la cual apreciará con nosotros que "no hay Anchuras para un campo de tiro". La vuelta la haremos por esta misma carretera de Horcajo a Anchuras, que con sus 365 curvas proporciona diversión tanto al conductor como a los pasajeros. Ruta del Bullaque al Guadiana La ruta que proponemos en esta ocasión se extiende desde los límites del parque hacia zonas del entorno del mismo de gran belleza e interés. Partiremos del embalse de Torre de Abraham. En él podremos observar la magnitud del aporte fluvial del Bullaque así como las aves acuáticas que anidan o se alimentan en su entorno. La ruta en coche nos llevará a Pueblonuevo del Bullaque, donde se encuentra el Centro de Información de Cabañeros. Desde esta localidad podemos acercarnos a diversos parajes en el curso del Bullaque. Desde aquí tenemos dos opciones igualmente interesantes: La primera supone abordar la carretera que une Pueblo Nuevo con Santa Quiteria. Este tramo discurre por el límite sur-occidental del Parque aportanto una buena vista sobre la raña central y en especial sobre una espectacular colonia de cigüeñas blancas que habitualmente nidifican en las encinas próximas a nuestra ruta. El centro de interpretación de Casa Palillos es accesible también desde este tramo de la ruta y su visita es libre. Una vez alcanzada la localidad de Santa Quiteria, donde una parada para visitar sus alrededores está recomendada, podemos enlazar con la segunda opción al alcanzar la carretera entre El Robledo y Alcoba. La segunda de las opciones, más ligada a los cauces fluviales nos llevará de Pueblonuevo a El Torno, y en éste, de nuevo al curso (a los cien cursos que aquí tiene) del Bullaque. Proseguiremos en dirección a El Robledo, donde nuestro río se remansa y ensancha, como para descansar junto a este pueblo (uno de los municipios más jóvenes de España). Es de señalar la pasión que estas tres localidades tienen pos su río. Así, cuando tras la sequía, las lluvias de diciembre de 1995 llenaron el cauce seco del mismo los vecinos de El Robledo, con su Alcalde a la cabeza no dudaron en zambullirse en él, creando un gesto que se ha vuelto a repetir en otras acciones en defensa del Bullaque. Desde aquí coninuamos camino hacia Alcoba, pasando sobre el curso del Alcobilla, un afluente del Bullaque que recoge agua en las rañas de Cabañeros procedente de las sierras que las rodean, especialmente la del Chorito. Pronto llegaremos a Alcoba, no sin antes pasar, tras el cruce con la carretera de Santa Quiteria, por un altozano que proporciona unas vistas expléndidas de la raña central de Cabañeros. Desde Alcoba, tomamos la carretera que nos conduce a Fontanarejo y Arroba. Esta carretera comienza subiendo al Rodrigo a través de una acusada pendiente que abre unas expléndidas vistas panorámicas, para discurrir entre un mar de montecitos cubiertos de jaras que proporcionan, en la primavera, un paisaje impresionante. En Fonanarejo puede visitarse el museo etnobotánico, sus calles estrechas y sus campos, probablemente los más encantadores de los Montes. Seguiremos camino hasta Arroba de los Montes, cuna del Pintor José Ortega y donde se ha creado un museo en su recuerdo, desde donde partiremos hacia Puebla de don Rodrigo, a través de una carretera especialmente bonita, que discurre entre bosques hasta alcanzar la vega del Guadiana a través de la Sierra de Puerto Quemado. Nosotros estaremos a 850 metros de altitud, y el Guadiana, y Puebla de don Rodrigo aparecen debajo de nosotros, a 470 metros. Mirar al Guadiana aquí, donde por saborear el paisaje va mas lento y se remansa en meandros, es toda una experiencia. Después del obligado alto que exige la contemplación del Guadiana y del "Chorreón", una pequeña cascada que produce un arroyo en esta sierra, bajaremos los 400 metros que nos separan del cauce de nuestro río, cruzándolo por un puente hecho en época de sequía y que es arrollado en las crecidas, pero que da un cómodo acceso al cauce. Es, de nuevo un buen momento para parar y andar. Cuando lleguemos a Puebla de don Rodrigo, o también desde Arroba podremos visitar el estrecho de las hoces y el de la Murciana, dos zonas espectaculares en el curso del Guadiana. Partiremos en dirección a Ciudad Real por la carretera N430 que hasta el puente de Retama discurre junto al cauce del Guadiana, con unos paisajes expléndidos y la continua posibilidad de acceder al mismo. Así llegaremos a Luciana, donde el Bullaque desemboca en el Guadiana. Ruta de los Baños Esta propuesta parte de Navahermosa, primer pueblo de los Montes de Toledo en su zona histórica. Puerta por la que vamos a penetrar en las tierras altas de la comarca después de cruzar el río Torcón. Desde el puente, donde sugerimos una parada, podemos practicar una corta ruta a pie siguiendo los márgenes del río, unos tres kilómetros aguas abajo, para descubrir el puente Canasta, de origen romano, que salva uno de los más profundos tajos del Torcón. De regreso a la C-401 y tomando la dirección Sur, nos acercamos a la cordillera entre cientos de olivares que visten rañas, alternando con viejas encinas, restos de antiguos bosques que cubrieron estas navas. En Navahermosa, antigua cabeza de partido, podemos visitar las ruinas del castillo de Dos Hermanas, del siglo XIII, levantado para proteger la colonización de la zona, en un paraje tranquilo, sobre una de las dos grandes moles de cuarcita entre las que discurre el arroyo Merlin, de sugerente nombre. Recomendamos visitar el entorno de la ermita de la Milagra en un valle interior, por el que pueden practicar los amantes del senderismo varias rutas. Desde la Milagra y continuando por el camino asfaltado, llegamos a Hontanar, pueblo de agradable conjunto donde desaparecen los ritmos urbanos, cuyos caseríos se distribuyen entre frondosas huertas regadas por fuentes que le dieron origen. Dos pequeños bares aliviarán al caminante. Salimos de Hontanar hacia el lugar de Malamoneda, para ello llegaremos al cruce de Navas de Estena y de frente encontrará un camino de tierra, que le conducirá a "La Torre", nombre por el que se conoce aquí al despoblado. Misterioso paraje habitado desde la Prehistoria hasta nuestro siglo por todas las grandes civilizaciones que se asentaron en la Península. Romanos, visigodos, árabes y cristianos. Todos dejaron alguna huella, especialmente los hispanorromanos y repobladores medievales. Los restos de una fuerte torre defienden la entrada al valle del río Cedena, en sus cercanías se extiende una necrópolis tardorromana y en el valle los restos de "castillo", antiguos baños de posible origen romano. Si este lugar es visitado en época estival podrá gozar de refrescantes baños en el Cedena y degustar las sabrosísimas frutas de las huertas cercanas. Volviendo a la carretera principal, tomaremos la dirección de Navas de Estena, que serpentea por las laderas de la sierra Traviesa, apareciendo a nuestra izquierda el majestuoso circo de montañas del Corral de Cantos. Al coronar el puerto se hace obligado un alto en el Risco de las Paradas, para disfrutar de las profundidad de los valles y las cercanas crestas de los montes, que la erosión esparce por las faldas en forma de canchales o pedrizas. Un kilómetro más adelante, otro cruce nos indicará dos direcciones, a la derecha baja la carretera con dirección a Portillo de Cíjara y entrará el viajero en los límites del Parque Nacional de Cabañeros. Si se decide por esta ruta durante una veintena de kilómetros recorrerá los más hermosos parajes con vegetación boscosa, cruzará el río Estena en su curso alto y llegará a otro cruce que le indica la dirección a Valdeazores, pequeña aldea de Los Navalucillos, nuestro inmediato destino. Antes cruzará la pedanía de los Alares y pasará no muy lejos de Robledo del Buey. En el valle de Pusa disfrutará de dilatados paisajes monteños de suaves perfiles serranos, alterados por serpenteantes cresterías de cuarcita y pizarra que se agrupan en torno al macizo de Rocigalgo, cuya altura, de 1448 metros es la mayor de los Montes de Toledo. Las navas y valles se suceden y antes de llegar al municipio es obligado visitar "Las Becerras", donde el aficionado a la pesca truchera podrá disfrutar practicando este deporte en un entorno natural que cuenta con un Aula de Naturaleza y lugares de recreo y descanso. Dejando atrás "Las Becerras" llegamos a otro lugar de expansión y recreo conocido como El Mazo, dónde en otros tiempo existió la explotación minera San José, que proporcionaba hierro sacado de las entrañas de los montes, existiendo numerosas bocaminas esparcidas por todo el territorio cercano. Ya en Los Navalucillos, los amantes de la artesanía encontrarán en la "cacharrería" como llaman aquí a los alfares, alguna pieza interesante. En otros tiempos fueron famosas sus industrias de curtidos, especialmente los cordobanes. Debemos seguir hacia Los Navalmorales, pueblo industrial, donde podrá encontrar todo tipo de servicios para hospedarse: restaurantes, tiendas y una magnífica confitería con deliciosos mazapanes. Los Navalmorales es un importante cruce de caminos que nos conducen a la Jara, Talavera y de nuevo a Navahermosa. Si volvemos a situarnos en el cruce del Risco de las Paradas y tomamos la segunda alternativa, la carretera nos conducirá a Navas de Estena, por donde entramos en la provincia de Ciudad Real, entre terrenos pizarrosos que imprimen al paisaje un color negro y cenizo que alterna con el verde de los jarales, madroños, alcornoques y encinas, entre los que discurre la carretera que se antoja más estrecha. Permanentemente nos vemos rodeados de vallas que cercan los grandes latifundios de los Montes a las que nos tendremos que acostumbrar en estas rutas, ya que no las perderemos de vista en muchos kilómetros. A la entrada de Navas de Estena sale el camino de "El Boquerón del Estena", por donde el río entra en un sorprendente callejón, cortando un anticlinal y modelando en su interior las densas paredes de cuarcitas que se levantan en unas caprichosas formaciones llamadas "Torres de Estena". Es un lugar de recreo con una piscina natural, fuentes y zonas de esparcimiento. La taxidermia es una de sus ofertas artesanales. De Navas de Estena nos dirigimos a Retuerta del Bullaque, en cuya iglesia parroquial se celebraron la ultimas "llegas", nombre por el que se conocía a las Juntas de los pueblos de los Montes que allí se reunían, como lo recuerda una placa de cerámica en la puerta; en este pueblo se puede degustar buena cocina. Salimos en dirección a los Baños del Robledillo que se encuentra en un recorrido zigzagueante a nueve kilómetros de San Pablo de los Montes, en un valle cubierto de encinas, robles, rebollo, fresnos y abundantes aguas. Un pequeño caserío deja paso a un magnífico conjunto de instalaciones con hotel, albergue, restaurante, zonas de recreo y, cómo no, baños medicinales. Las aguas de las fuentes y arroyos surcan el valle entre huertos y praderas donde pasta el ganado. La cocina del restaurante es casera, con exquisitos y sabrosos platos monteños. En sus inmediaciones se encuentra el campamento Montes de Toledo, por donde pasan centenares de jóvenes y niños en la época estival. Dejando atrás este sosegado lugar, subimos a San Pablo de los Montes, un pueblo de verano, el más alto de la provincia. La fama de su cocina monteña ha creado una variopinta oferta de restaurantes donde poder degustar platos de caza mayor. Por una calle que parte de la plaza podemos ascender caminando a la ermita de la Virgen de Gracia y no muy lejos se encuentran las ruinas del convento de los agustinos, desde donde se divisan espléndidas vistas. (Es probable que este convento, denominado de El Castañar, sea del que se cuenta que poseía una espina de la corona de Jesús por cuya posesión disputaban con Yébenes (villa y lugar). La solución fue cortar la espina con unas tijeras de plata. Cuentan que al hacerlo brotó sangre. En Los Yébenes se conserva la mitad de dicha espina, la parte puntiaguda) El día 25 de enero se celebra San Pablo, su patrón. Durante el desarrollo de las fiestas en esta localidad, alcanzan un destacado papel los mozos que han cumplido el servicio militar en el último reemplazo. Ellos tendrán la obligación de prepararla hoguera la víspera de la fiesta por la noche, al igual que lo tuvieron que hacer la víspera de San Sebastián. El día del patrón se celebra la fiesta denominada de "la Vaca", al aparecer los mozos disfrazados de personajes y animales relacionados con el mundo ganadero. Estos son el vaquero, la "madre cochina" y los cabestros, siendo los cargos más importantes los dos primeros que les corresponde a los mozos que han realizado el servicio militar más lejanos. Mientras tiene lugar la misa y la procesión, estos personajes recorren el pueblo; una vez finalizados los actos religiosos, tienen lugar los profanos, siendo muy curioso el denominado "correr la vaca". Consiste en formar los asistentes un pasillo ancho en la plaza hasta el Ayuntamiento, por el que harán correr a todo forastero que haya acudido a la fiesta. Ninguno puede negarse, pues se considera como un ingreso en el seno de la comunidad y, en caso de no aceptarlo, un desprecio hacia la población. Esta obligada carrera cuenta con las embestidas de una fingida vaquilla hasta el final, en el Ayuntamiento. Mientras dura esta carrera, la "madre cochina" se dedica a provocar a chicas y mujeres, haciéndolas tropezar al obligarlas a saltar entre unos palo que ella maneja para verles las enaguas o "picos". Desde San Pablo de los Montes nos encaminamos hacia Menasalbas, Cuerva y Ventas con Peña Aguilera, en dirección a El Molinillo, donde nos encontraremos la ermita y el castillo del Milagro, levantado en el siglo XIII del que no quedan sino ruinas y la cerca del poblado medieval. Aquí se celebra, el primer fin de semana de septiembre, la romería a la ermita del Milagro. A este lugar acude un buen número de personas, preferentemente jóvenes, que suben el sábado a la citada ermita y no bajan hasta el lunes, pernoctando durante esas noches en unos lugares denominados "zanchos" A la salida de Ventas, en dirección hacia Cuerva y Toledo, se divisa el castillo de los Moros, que defiende el valle del Chorrito, con su interesante necrópolis rupestre medieval. Desde la ermita nos dirigiremos al cruce de El Molinillo, por donde deberá continuar en dirección a Marjaliza y Los Yébenes, por un valle con extensas rañas en donde nace el río Algodor. A pocos kilómetros encontramos Los Yébenes, lugar fronterizo con La Mancha, donde acaba esta ruta. En
Marjaliza, pequeña localidad, se conserva, excepcionalmente, aunque con
mutaciones y variaciones sufridas por el paso del tiempo, un Auto de
Navidad. Dicha representación (24 de diciembre) comienza con el anuncio
del ángel a los pastores del nacimiento de Jesús. A continuación
aparecen cuatro parejas de danzantes recitando unas "cuartetas"
y ejecutando danzas de palos y castañuelas. A éstos los precede un niño
que representa un ángel. Esta danza ha sufrido algún cambio en cuanto al
sexo de los danzantes, ya que en la actualidad participan chicos y chicas,
aún siendo tradicional el que tomasen parte únicamente chicos. Otra
variación acontecida recientemente ha sido el cambio de día pues
tradicionalmente se representaba en la misa del Gallo y hoy se celebra el
24 al atardecer y el 25 por la mañana. También ha variado el escenario,
pasando del interior del templo a la plaza mayor.
Una vez en Los Yébenes, podemos encontrar una gran cantidad de parajes apropiados para una visita turística y para realizar las actividades de ocio tan de moda hoy en día: ruta de bicicleta de montaña, senderismo, rutas en burro... Entre ellas podemos señalar:
Sus fiestas más interesantes son las siguientes: 17 de enero: San Antón. Es muy común encender hogueras la víspera por la noche en diversos puntos de la localidad. Unos días más tarde, 20 de enero, San Sebastián, santo soldado que murió asaeteado por mandato de los emperadores Diocleciano y Maximiano a fines del siglo II. Durante su celebración, la imagen del santo está adornada con laurel y naranjas, elementos que se reparten entre los asistentes y que debe consumirse hasta el año siguiente. 2 de febrero: La Candelaria: En la misa destinada a la celebración , los padres y madres que han tenido sus hijos o hijas durante el año los ofrecen y una madre, en representación de todas, hace ofrenda de un par de palomas a la Virgen. En dicha celebración, cada asistente aporta una vela que se bendice y se guardan para encenderlas en caso de necesidad, cuando hay algún moribundo en la casa, si hay tormentas o si un parto se alargaba demasiado. 3 de febrero: San Blas. Romería alrededor de la ermita donde se realizan comidas campestres, concurso de migas pastoras y la tradicional rifa de las ofrendas al santo. Era común llevar al santo una garganta de cera, como exvoto y ofrenda por una buena recuperación de afecciones de garganta. Esta costumbre viene a consecuencia de que este santo fue obispo de Sebaste y martirizado a principios del siglo IV. Cuando este santo era conducido al martirio y debido a la fama que tenían sus milagros, una mujer se le acercó con su hijo, que se estaba ahogando con una espina que le había atravesado la garganta; el santo imploró a Dios y el niño expulsó la espina. Sin embargo, en esta población, la razón es bien distinta. Existiendo una loba salvaje que atacaba a animales y personas, con gran crueldad, los habitantes de la localidad imploraron que dicho animal fuera muerto ¿a su patrón?. Así apareció muerto en el lugar en que hoy se alza la ermita, ¿el día del santo?. La zona en la que se asienta esta localidad es rica en restos arqueológicos, desde la edad del bronce (en los yacimientos del monte de trigo y la chorrera) hasta vestigios romanos y árabes (su propio nombre parece derivar de 'Yébel' que en árabe significa monte). Es posible visitar su patrimonio artístico a través de sus ermitas e iglesias que atesoran en su arquitectura y en su ornamento piezas de arte muy interesantes. Los Yébenes,
por otra parte son un expléndido sitio para acabar la ruta y disfrutar de
la gastronomía que ofrece la localidad. DATOS DE INTERÉS TURÍSTICO.
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Servicios del Parque
Nacional -Centro
administrativo y reservas de senderos guiados -Centro
de reservas para visitas en todo-terreno -Centro
de Visitantes "Casa Palillos" -Recepción.
Atendida por un guía-intérprete que informa a las visitas con los
elementos expositivos disponibles. -Zoorama-Museo
de fauna -Museos
Etnográficos -Alcoba:
carretera de Horcajo, nº 6. Teléfono: 926.77.02.16 -Horcajo
de los Montes: C/ Real, s/nº Teléfono: 926. 78.51.82 -Centro
de Información de Gargantilla.
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