PARQUE NACIONAL DE ORDESA Y MONTE PERDIDO.

 

 El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido se encuentra en la comarca oscense del Sobrarbe, en el Pirineo Aragonés. Presenta un mosaico de ecosistemas donde se encuentra una gran diversidad florística y faunística; ello es debido a la combinación de modelados glaciares y kársticos, de cañones y valles, y la variabilidad altitudinal

  EL Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido es uno de los que integran  la Red de Parques Nacionales. En 1977 pasa a formar  parte de la Reserva de la Biosfera “Ordesa-Viñamala” . Por el año 1988 es declarado Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Ese mismo año obtiene el máximo galardón de la CEE “Diploma del Consejo de Europa a la Conservación”, éste es renovado cada 5 años siempre que se continúe en una serie de estrictos parámetros de Conservación del Espacio Natural, lográndose ininterrumpidamente los años 1993 y 1998. En 1997 recibe otro máximo galardón, la declaración del Parque como Patrimonio Mundial de la Humanidad, junto con los glaciares de la vertiente francesa por parte de la UNESCO.

  El 16 de agosto de 1918, mediante un Real Decreto, el valle de Ordesa fue declarado Parque Nacional. Posteriormente fue reclasificado en virtud de la ley

52/1982, de 13 de Julio, pasando a denominarse Parque Nacional de Ordesa y Monte   Perdido, ampliándose su superficie de 2.100 a 15.600 hectáreas. Su zona de influencia comprende los términos municipales de Bielsa, Broto, Fanlo, Puértolas, Tella-Sin y Torla.
  El Parque Nacional constituye una unidad geográfica de primer orden. Domina su geografía el macizo de Monte Perdido (3.355 m.) siendo el mayor macizo montañoso calcáreo de Europa Occidental, con las cimas de las Tres Sorores o Treserols (Monte Perdido, Cilindro y Pico de Añisclo -Soum de Ramond), desde donde derivan a modo de brazos los valles de Añisclo, Escuaín, Ordesa y Pineta, cincelados por las aguas respectivas de los ríos Bellós, Yaga, Arazas y Cinca.

  La complicada historia geológica y morfológica, junto a un clima riguroso, han dado como resultado una elevada altitud y la presencia de escarpadas pendientes. Este área es el asentamiento tradicional de pobladores que han luchado cotidianamente ante los rigores naturales, desarrollando una forma de vida racional y respetuosa con el medio que ha hecho posible su conservación hasta hoy día, motivo por el que ha merecido el más alto galardón legislativo de protección, es decir, la categoría de Parque Nacional.  
  El paisaje muestra grandes contrastes: en las zonas altas, la extrema aridez de los desiertos kársticos -donde el agua de lluvia y deshielo se filtra bajo el suelo a través de grietas y sumideros-, y en los valles, la permanente presencia de agua saltando en forma de cascadas y atravesando cañones y barrancos cubiertos por una vegetación exuberante

  La gran diversidad de ambientes y paisajes convierte a la zona en un patrimonio natural excepcional que debe ser protegido y conservado para generaciones venideras. De hecho, el paisaje de Ordesa y Monte Perdido ha fue en tiempo atrás ensalzado por ilustres personajes como Louis Ramond de Carbonnierès, Soler i Santaló, Lucien Briet, Ricardo del Arco, Lucas Mallada, Franz Schrader y tantos otros. La aportación y el entusiasmo de éstos pirineaístas fue decisivo para que en 1.918 Ordesa fuera declarado Parque Nacional.
  En general, el clima es típicamente pirenaico, si bien la diferencia de altitud -desde 750 m. de la entrada de Añisclo, hasta los 3.355 m. del Monte Perdido- y la orientación de las laderas de los dos valles, generan una enorme variedad climática. Cabe destacar las grandes variaciones de humedad y temperatura entre el día y la noche. Inversiones térmicas que se reflejan en la distribución de los pisos de vegetación, así como un singular régimen de vientos del valle y montaña.

  El origen geológico del Parque se remonta a la Era Primaria, cuando los Pirineos no eran todavía montañas que hoy contemplamos, sino la fosa de un mar en el que se iban depositando diversas capas sedimentarias. Hace 250 millones de años la orogenia herciniana plegó y elevó esos sedimentos, formando la cordillera primitiva muy diferente al paisaje del Parque -el hoy llamado “Pirineo Axial”-. Al final de la Era Secundaria y el principio de la Terciaria nuevos sedimentos calizos se depositan en estratos. Hace 35 millones de años la orogenia alpina eleva nuevamente el Pirineo Axial y empuja hacia arriba los sedimentos calizos. Hoy, ante nuestra mirada, se despliega una cadena de montañas calcáreas -las llamadas Sierras Interiores- donde se localiza el macizo de las  Tres Sorores o de Monte Perdido. Recuerdo de las pasadas glaciaciones quedan los glaciares de Monte Perdido y Marboré a modo de vestigios gélidos de una época pretérita más fría

  La acción de estos agentes erosivos moldeó valles den forma de U, que contrastan con los valles fluviales den forma de V, además de cubetas de sobre excavación donde reposan las aguas de los lagos o ibones de montaña, como el de Tucarroya, de Monte Perdido o del Soum de Ramond.

  A partir del mes de mayo, la fusión de las nieves que descansan en las altas crestas del macizo, junto a las lluvias primaverales, hacen renacer el régimen caudaloso de los ríos y torrentes que han permanecido helados a lo largo del invierno. Debido a la torrencialidad y fuerza erosiva del agua, el líquido elemento ha modelado cavidades y profundos valles por los que se descuelgan estruendosas cascadas de agua.

  El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido recibe anualmente, en forma de lluvia o nieve, precipitaciones que oscilan entre los 900 y los 2000 mm. anuales. El hielo posee su máximo esplendor en los lugares del espacio protegido: en los glaciares del macizo de Monte Gradas SoasoPerdido y en la Gruta Helada de Casteret.

 

HISTORIA .

  Uno de los factores más determinantes de la historia de los altos valles del Sobrarbe ha sido su aislamiento pertinaz hasta épocas recientes. Una geografía accidentada ha servido para conservar estos parajes, la arquitectura popular y muchas tradiciones de gran raigambre.

  La adecuación a un medio con un clima extremo y grandes desniveles han sido una constante en la evolución histórica del hombre montañés.

  Algunos vestigios prehistóricos encontrados alrededor del macizo testifican la presencia humana desde el Paleolítico superior (40.000 – 10.000 a.de C.).

Durante la Reconquista, los gascones prestaron su ayuda a los cristianos de la vertiente sur. Este flujo humano y cultural, más allá de las fronteras físicas y administrativas, es la constante histórica más relevante de la comarca del Sobrarbe.

  En estos lugares de vida y expresión, de esfuerzos, de luchas y de paz…, el hombre ha ido dejando su huella, trazando senderos y caminos, construyendo puentes, cabañas, mallatas, aprovechando los bosques y pastos.

  Las gentes de los Pirineos sólo se sometían a sus propias normas, aquellas que permitían a cada uno recibir su parte de heno, de helechos y de leña, de hayucos y de bellotas, evitando enfrentamientos por los pastos o el agua. Las guerras en España o Francia eran asuntos secundarios, lo importante eran las luchas y concordias de un valle con otro, las rivalidades y acuerdos entre sus pobladores.

  Para sobrevivir era necesario que se entendiesen los pastores de Torla y de Gavarnie, las gentes de Barèges y de Broto, era preciso bajar las ovejas hacia el piedemonte en invierno, y hacer que subiesen los rebaños a los puertos en verano. Estos pactos, que permitían pastar en paz, constituyeron durante siglos el entramado de la vida en estas montañas.

  Hacia finales del siglo XVIII, los importantes testimonios de los movimientos tectónicos suscitarían el interés de exploradores y científicos: el naturalista Reboul diserta en 1788 ante la Academia de Ciencias de Toulouse sobre la particular posición de las calizas de Gavarnie, mientras que los trabajos y publicaciones de Ramond de Carbonnières comienzan a atraer hacia el Monte Perdido a los viajeros de la época romántica, ávidos de naturaleza salvaje, convirtiéndose en los primeros "fundadores" del "pirineísmo".

Diferentes circunstancias, entre las que se debe citar la labor divulgadora y conservacionista de Lucien Briet y Pedro Pidal, propiciaron el nacimiento de uno de los primeros parques nacionales del mundo, el del Valle de Ordesa, siendo declarado por Decreto el 16 de agosto de 1918.

  En el año 1966 y con objeto de asegurar la riqueza cinegética de buena parte de la cordillera se declaran, alrededor del Parque Nacional de Ordesa, las Reservas Nacionales de Caza de Viñamala y de Los Circos.

  En 1977 el Parque Nacional se incluye en el marco del Programa MaB (Hombre y Biosfera) de la UNESCO en la Reserva de "Ordesa-Viñamala", en coincidencia con la Reserva de Caza de Viñamala y el Parque Nacional del Valle de Ordesa (este último como núcleo de la Reserva).

  A finales de los 70, a raíz del proyecto de inundación del Cañón de Añisclo para su aprovechamiento hidroeléctrico, instituciones y colectivos de ciudadanos se movilizaron para salvar este enclave. Las obras se paralizaron y en 1982 el Parque Nacional se amplía y reclasifica bajo el nombre de Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido (Ley de 13 de julio).

 

FAUNA.

Entre los aspectos naturales de más interes dentro del Parque los animales ocupan un lugar central por su rareza, su belleza y ser este uno de sus últimos reductos.

Cuadro de texto:  Una amplia muestra de la fauna pirenaica, especialmente ligada a los hábitats de alta montaña desarbolada, se halla presente en el Parque.

Se han catalogado, como propia, hasta el presente un total de 5 especies de anfibios, 8 de reptiles, 65 aves nidificantes, así como 32 mamiferos.

Quebrantahuesos, aguila real, chova piquiroja, buitre leonado, desafían el vértigo sobrevolando el Parque.

Trucha común, tritón pirenaico, nutria, ... habitan en las frias aguas de rios y torrentes.

Bucardo, marmota y sarrio recorren hasta los últimos rincones de sus laderas.

El bucardo (Capra pyrenaica pyrenaica) formaba una magnifica representación hasta su reciente extinción.

El observar los animales no es fácil y sobre todo no deben ser molestados en épocas y lugares sensibles: celo, nidificación, sesteaderos, ...

Pero sin duda, el rebeco, conocido como sarrio en el Pirneo Central, es el protagonista por excelencia en estas montañas. La escasez de predadores y su adaptación a las duras condiciones climáticas han asegurado su supervivencia. En la Faja de Pelay los sarrios realizan una migración estacional dentro de la misma ladera, con desplazamientos longitudinales de hasta 7,5 km, y altitudinales de 600 m.

 

FLORA

Entre los aspectos naturales de más interés dentro del Parque las plantas ocupan un lugar central por su variedad, su belleza y su exclusividad.

El bosque tapiza generalmente las vertientes inferiores de los valles.

El haya, el abeto, el pino silvestre son especies dominantes y su distribución depende de la orientación y características de cada valles.

A la orilla de los rios, aparece la vegetación de ribera, amante de la humedad, con sauces, abedules, fresnos, etc. Encinas y hayas se mezclan en Añisclo, el pino silvestre gana terrenos antiguamente aprovechados en Escuain y el pino negro emplea todas sus estrategias para sobrevivir en el límite de la vegetación arbórea.

Al contrario de la actividad pastoral, la actividad forestal no se puede realizar en el Parque.

Los bosques ocupan el 18 % de la superficie del Parque Nacional.

Innumerable variedad de especies crecen por todos los rincones del Parque, en las altas cimas, entre las fisuras de la roca, a la sombra de los hayedos.

Estas plantas florecen cuando la estación benigna presta su calor para la vida, a medida que la nieve se va fundiendo.

Primulas, gencianas, iris, siemprevivas, saxifagas, potentillas, merenderas, son algunas de las más singulares.

En el Parque Nacional encontraremos un verdadero muestrario de plantas entre las más de 1.500 especies de flora pirenaica.

 

 

 

Cuadro de texto:  ACTIVIDADES SOSTENIBLES QUE SE PUEDEN REALIZAR.

  Alrededor del Parque Nacional existe todo un paisaje humanizado. Las casas muestran una arquitectura típica del Alto Aragón, con tejados de losas de arenisca, paredes de piedra, chimeneas troncocónicas coronadas por la piedra del "espantabrujas" y cocinas-hogares con cadieras (bancos de madera alrededor de un fuego central).

En torno al parque se han delimitado dos zonas: una Periférica de Protección de mayor superficie que el propio Parque, destinada a evitar impactos al mismo, y otra de Influencia donde se fomentan actividades compatibles con el Parque.  

  El Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Nacional establece la protección especial de las actividades ganaderas tradicionales compatibles con la conservación del medio, que han contribuido a modelar el paisaje del parque y a configurar algunos de sus ecosistemas más característicos.

  La ganadería ha venido siendo desde tiempos remotos la ocupación principal del hombre pirenaico. Las actividades pastoriles se fundamentan en el aprovechamiento de las estivas o puertos durante el verano por rebaños, en algunos casos importantes, de ovejas y vacas.   Este uso ancestral de la montaña, cuyo mantenimiento es necesario, se basa en métodos y costumbres algunas veces transfronterizos: buen ejemplo de esto son los acuerdos que cada verano se renuevan en el puerto de la Bernatuara en el momento en que las vacas del valle de Broto alcanzan "sus" estivas de Osona ( Gavarnie ) para aprovecharlas durante la época de buen tiempo.

  En las últimas décadas, el turismo en este espacio ha ido cobrando cada vez mayor importancia y supone una importante fuente de ingresos en la economía local.

  El Plan Rector de Uso y Gestión establece, por su parte, un diversificado sistema de uso público que adecue el número de visitas a la capacidad de acogida, configurando un sistema de uso público de libre acceso, capaz de armonizar oferta y demanda en el disfrute del Parque.

  La afluencia turística, con algo más de 600.000 visitantes anuales, se concentra esencialmente en Torla, puerta del valle de Ordesa. Uno de los mayores problemas que presenta la gestión de este Parque Nacional es la concentración de visitas en los meses estivales, especialmente evidente en el valle de Ordesa, con cerca de 63.000 personas en julio, 87.000 en agosto y 31.000 en septiembre.

  La concentración de personas y, sobre todo, la de vehículos (con más de 480 turismos y 10 autocares diarios) ocasionaba, años atrás, multitud de problemas en el estado de conservación del parque y en la propia seguridad de los visitantes.

Por ello, el Ministerio de Medio Ambiente puso en marcha durante 1998 el Plan de Accesos de Visitantes al Valle de Ordesa con tres objetivos:

- Mejorar la calidad de la visita del valle de Ordesa .

- Disminuir los impactos producidos por los vehículos en el valle de Ordesa.

- Permitir el acceso a cualquier hora del día dentro del horario autorizado.

  Dentro de este plan se ha construido un aparcamiento en Torla, con capacidad para 386 turismos y 17 autocares, habilitando además, autobuses que facilitan el acceso de los visitantes al valle de Ordesa.

  La creciente sensibilidad hacia temas relacionados con la conservación de la naturaleza, ha frenado desde hace algunos años los proyectos de nuevas vías de tránsito que durante cierto tiempo se consideraron necesarias para el mantenimiento de las poblaciones de montaña. Así, los dos tramos de carreteras que penetran en el Parque Nacional están sujetas a una regulación estricta durante la época de circulación intensa. El Plan de Gestión prevé incluso su cierre en estas épocas y el uso alternativo de medios de transporte colectivo para acceder al interior del Parque.

RUTAS Y SENDEROS.

Podemos distinguir distintas rutas dependiendo del sector del parque en que se desarrollen, así nos podemos encontrar con los siguientes sectores:

- SECTOR AÑISCLO.

Valle bravío y agestre, parece un lugar encantado, labrado con el esfuerzo gigantesco de las aguas del río Vellós, que en el fondo discurren tumultuosas, llenando de espuma sus canchales, limando sus duras aristas, sorteando las enmarañadas formaciones de abetos y pinos corpulentos, y las brevísimas praderías de delicioso colorido floral, corriendo impetuosas, atronadoras, por las angosturas a las que nunca ha llegado el tibio contacto de la luz solar, o aquietándose en las hoyas umbrosas, para copiar el verde oscuro del boscaje.

Desde la localidad de Escalona, en el alto valle del Cinca, la carretera de Añisclo, se desarrolla junto al cauce del río Vellós, que vamos a seguir en dirección contraria a su corriente. Ala derecha un desvío indica el camino hacia el pueblo de Puértolas, y la ruta prosigue para llegar al desvío de Puyarruego sobre una colina, la carretera se ciñe al río y se retuerce siguiendo los murallones imponentes de Bramapan, a la izquierda y la Minguasa a la derecha, para atravesar el congosto de Las Cambras por una cornisa estrecha, abierta a la roca; de vez en cuando, un desgarrón de barrancos, que muestra la entraña mineral, pintada a vetas rojizas. No hay perspectivas porque la roca es inmediata, las paredes del desfiladero son muy próximas, y queda arriba, por entre goteras y las trenzas de las raices colgantes, una franja de cielo. Balcones cubiertos de maleza, robustos muros a los que el sol no llega; el río Vellós se estrecha y se disloca, saltando por encima de enormes pedruscos desprendidos que obturan el cauce. Hay té de roca y siemprevivas milagrosamente enclavadas sobre roca. El Forato de Arpio queda en las inmediaciones, con el umbral de la cueva murado, dejando ventanuco y puerta baja. La Cueva Lobrica y la Cueva Lobrera. Marcando tierra de lobos, el Vellós discurre en los últimos tramos del desfiladero entre paredes perfectamente cortada, y parece ser canalizado, calmo y obediente. La Cueva del Rector. Se vé ya un segundo piso de montañas, que presentan fachadas soleadas. Se abre el cañón, el boj se apodera del terreno, el paisaje es ahora serrano, hecho de matorrales y áridos baldíos.

El puente de San Urbez es referencia exacta que marca el final del desfiladero Las Cambras y la proximidad del cañón de Añisclo. Este puentecillo colocado sobre dos inverosímiles estribos, inimaginable como el hombre hace cientos de años pudo hacer semejante obra ante el espantoso salto que hay a sus pies. Tenemos aquí un pequeño parking libre donde dejaremos nuestro vehículo, la carretera continúa hasta las cercanas localidades de Fanlo y Nerín (Valle de Vió) y más adelante al Valle de Broto. Entraremos en el cañón a pie, por puente paralelo al anterior desde aquí divisamos el  Tozal de San Miguel y el de Peña Sestrales, aquí se produce la unión de los ríos Vellós y Aso.

 

1.- Aparcamiento - Fon Blanca - Collado Añisclo

Tiempo: A Ripereta 2 a 2.30 h. A Fon Blanca 1.30 h. A Collado Añisclo 2h. Total algo más de 6 horas la ida.

Desnivel. Puente San Urbez: 980 m. Ripareta: 1420 m. Fon Blanca: 1700 m. Collado Añisclo: 2440 m.

Desde el aparcamiento de San Urbez,  descender al puente del mismo nombre que cruza el rio Bellós, hacia el Norte, casi pista forestal hasta el Puente Sangón. Cruza a la orilla derecha siguiendo paralela al río en un largo tramo; un gran plano inclinado y una cornisa por un magnífico bosque de hayas nos llevan hasta la Ripareta, en confluencia con el Barranco Pardina, casi al nivel del rio, con praderas que invitan al descanso, se puede optar por coger a mano izquierda del barranco un sendero que sube hasta la zona alta de la Pardina, al refugio de Cuello Arenas.

Nosotros continuamos al Norte, por el camino inicial entre una densa vegetación de hayas jóvenes, por la orilla derecha hasta la confluencia del barranco de Capradiza, metros más arriba y hacia la izquierda y en sendero marcado se llega a traves de éste barranco a las cornisas occidentales de Añisclo (opción). Continuamos por el valle cruzando de nuevo el rio por pasarela hasta la Fon Blanca, dejando atrás los Estrechos y el paisaje cambia abriéndose entre prados y hierba, con escasa vegetación arbórea, vemos una cabaña en mal estado y un curioso refugio de piedra. Se divisa pasarela que conduce a la parte superior de Fon Blanca.

El camino sigue por prados y pedreras ganando los distintos resaltes hasta llegar al Collado de Añisclo, observándose buenos acantilados, gran paisaje y la impronta mordedura glaciar de la cabecera del valle.

 

 

2.- Refugio de Góriz - Arrablo - Fuenblanca - Collado de Añisclo

Duración de +- 5.30 h. y un desnivel de 650 m. en bajada y 700 m. de subida.

Desde el refugio de Góriz tomar el camino que lleva hacia el Sureste sin perder altura. Dejar a la derecha el que lleva a Cuello Gordo. Se pasa el barranco que desciende de la Torre de Góriz, inmenso mojón con unas paredes de 50 a 100 m. de altura que lo defienden por todas partes. Su primera ascensión fue realizada por los célebres guías de Gavarnie, Henri Brulle y Celestin Passet en el año 1892.

El camino asciende a través de una pendiente con bastante material suelto. Ello es debido a que son suelos sometidos a fuertes variaciones en su estructura cañon de añisclopor efecto del hielo-deshielo (gelifluxión). Se llega al collado de Arrablo o Superior de Góriz. Desde aquí descender en dirección Este por lapiaces y praderas hacia un promontorio bien visible que domina la confluencia del barranco de la Fuen Blanca. La vista de la surgencia, 500 m. más abajo, que da nombre a este lugar espectacular. No menos extraordinaria cuando se alza la mirada hacia el Pico de las Olas, 800 m. más arriba. Para descender, una vez que se llega a la primera cascada, ir hacia la derecha durante unos 250 m. y destrepar el primer resalte rocoso por una corta chimenea hasta una terraza herbosa. Seguir los montones de piedra (mojones o cairns) que marcan nuestro camino. Antes de llegar a la siguiente cascada un gran mojón nos indica que hay que cruzar la margen izquierda del barranco. El camino serpentea entre pedrizas hasta llegar a la pequeña cabaña de la Fuen Blanca. Conviene reponer fuerzas baja el rumor de la bella surgencia. Esta es la salida natural de las aguas que, bien por la fusión de las nieves en las alturas ó bien por el agua de la lluvia, se infiltra en las cotas superiores. Por el interior de la tierra miles de conductos de diversas dimensiones, captan el agua y la derivan hacia estas surgencias tan características de los paisajes calizos de alta montaña.

El camino prosigue atravesando un pequeño puente de madera y asciende hacia el norte por la margen izquierda del río Bellós, de aquí hasta el collado de Añisclo se describe en el anterior itinerario.

 

 

3.- Llanos de Tripals - Refugio de Góriz

Itinerario que transcurre por la parte izquierda del valle de Añisclo, en su parte exterior y en paralelo al mismo. Duración +- 2.30 h. Desnivel de 250 m.

Se accede a los llanos de Tripals a través de la localidad de Nerín, término municipal de Fanlo,  por pista forestal (de uso restringido para vehículos y monturas). A través de 6 kms. se alcanza Cuello Arenas, collado característico de rocas esquistosas que es la “entrada” a los puertos de Góriz. El aprovechamiento de estos extensos pastos se regía antiguamente por un Consejo del Puerto, el cual regulaba el adecuado disfrute de las cuatro partidas y los 85 lotes en que se dividía. En esta montaña es la orografía del Macizo de las Tres Sorores la que impone el sistema de pastoreo y la mencionada división en “mallatas” (lotes) tan característica y singular.

Goriz, desde Sierra CustodiaDesde la cabaña de pastores del llano de Tripals, el camino asciende hacia el NO y pronto pasa junto a un pluviómetro. En este punto se entra en el Parque Nacional. Continuar en ligera subida hacia el gran collado que se abre al O. Es Cuello Gordo. En él se puede apreciar bien el efecto del viento en la vegetación de pequeño tamaño que allí crece.

Atravesar las laderas de Sierra Custodia que miran a Ordesa y, por buen camino en ligero descenso, alcanzar las terrazas entrecortadas por pequeñas praderas de Góriz. Por debajo de nosotros el río Arazas serpentea excavando el lecho del valle glaciar de Soaso.

El eminente botánico francés Pierre Chouard describía este paisaje de Góriz así: “Al pie de la cadena de Monte Perdido se extienden las altas mesetas, desiertos de piedra entrecortados por praderas verdeantes. Es una maravilla ver, alrededor de Góriz, la hierba rasa cubriendo el suelo de un tapiz cerrado de festucas de un verde vivo punteadas de pequeñas flores de pequeños colores: Lotus de oro, Myosotis de azul, Silenes de rosa, Jacintos de amatista”. Después de atravesar Sierra Custodia se aconseja no perder mucha altura para llegar al refugio de Góriz.

 

- SECTOR ORDESA.

 

1. Pradera de Ordesa - Gradas de Soaso - Cola de Caballo.

 Duración: 3 h. 15 m. la ida. Es la ruta más clásica del Sector Ordesa y por lo tanto la más concurrida, recomendada especialmente para aquellas personas no muy preparadas físicamente, incluyendo los de mediana o corta edad. Bien indicado y nada peligrosa. Camino ancho. Desnivel: 487 ms. 

Se inicia en la Pradera de Ordesa (1301 m. Alt.), al fondo de la  misma cogeremos el camino de la izquierda (ver indicadores), más adelante el camino se divide en dos, el de la izquierda se dirige hasta la cascada de Cotatuero, cogeremos el de la derecha (bien indicado) atravesamos bosque de abetos, hayas y pinos, posteriormente divisaremos la cascada de Arripas (1400 m. alt), existe fuente, un poca más arriba  a la derecha un pequeño puente de madera que cruza el río por donde se puede volver hasta el punto de partida, bastante menos transitado. Continuamos sin abandonar la pista forestal, en suave pendiente y en pequeño desvío se encuentran las maravillosas cascadas de la Cueva y del Estrecho (1480 m. Alt), estupendos miradores hacia ellas, precaución a los fotógrafos y videoaficionados (efecto zoom). Desde aquí seguimos hasta el precioso bosque de las hayas, con ejemplares centenarios, donde escasamente entra la luz natural, en este punto se encuentra un pequeño refugio de montaña y desvío a la izquierda de otro itinerario que nos llevará hasta el circo de Cotatuero. No cogeremos este desvío continuando hacia adelante donde el bosque se va aclarando, llegando a las famosas cascadas Gradas de Soaso (1778 m. alt), maravilla natural creada a base de miles de años y que el río Arazas ha ido configurando. Desde aquí la montaña da paso a prados alpinos y pino negro, continuaremos en llano a través del espectacular Circo de Soaso, existe pequeño refugio, desde donde se divisan las cumbres de Monte Perdido, Cilindro y Sound de Ramond, todos ellos sobrepasan los 3000 metros de altitud al fondo de este Circo se haya la Cola de Caballo (1787 ms. alt). A la vuelta y si se ha madrugado, es recomendable un alto y reposición de fuerzas en las Gradas de Soaso. Se puede volver hasta el punto de partida tomando itinerario por la Faja Pelay-Senda de Cazadores desde la Cola de Caballo, aunque no es muy recomendable puesto que en su parte final hay fuerte desnivel y probablemente si no estamos muy preparados nuestras rodillas y músculos de la parte superior de las piernas podrían resentirse.
Horarios: Hasta cascadas Estrecho y Cueva 1 hora, a las Gradas de Soaso 50 minutos más y hasta Cola de Caballo 1 hora más.

 

2.- Pradera de Ordesa - Senda Cazadores - Faja Pelay - Cola de Caballo

 Duración 4 horas ida. Itinerario con mínima preparación física, bien indicada aunque se recomienda nunca salirse del sendero. Peligrosa en sus barrancos cuando estos están helados (época invernal) si no se tienen medios técnicos. Faja PelayEspectacular visión del cañón de Ordesa por lo ascendente en su inicio (675 m de desnivel). Recomendada. Segundo itinerario más recorrido del Parque. Llevar agua consigo. Calzado de montaña.
Se inicia en la Pradera de Ordesa, al final del parking se toma el camino de la derecha (ver indicadores), cruzamos puente sobre río Arazas tras recorrer una pradera comienza la subida por la Senda de Cazadores, en 1.30 horas llegamos al mirador de Calcilarruego (1952 ms. Alt), desde donde divisaremos una de las mejores vistas del Cañón de Ordesa, como el Circo de Cotatuero, Carriata, Tozal del Mallo, Gallinero, Fraucata, siendo el punto más ancho del Valle de Ordesa, continuamos en dirección Este, a partir de aquí y hasta el final es prácticamente llano y algo descendente, existiendo un pequeño refugio de Abé, continuamos hacia el "ángulo" del cañón de Ordesa y divisaremos otra maravilla para nuestros ojos que es el Circo de Soaso, las Gradas los picos de Monte Perdido, Cilindro, y Sound de Ramon, todos con más de 3000 metros de altura, finalizaremos este recorrido en la cascada de la Cola de Caballo (1787 ms. alt). Para volver hasta la Pradera de Ordesa, es aconsejable realizar el recorrido nº 1 donde se tendrá otra visión del Valle.

Horarios: Hasta mirador Calcilarruego: 1.30 horas; hasta Cola de Caballo: 2.30 horas. (Vuelta al parking 2.45 h).

 

 

3.- Pradera Ordesa - Refugio Goriz - Monte Perdido (Cara Oeste) 

Monte PerdidoDependiendo de las condiciones físicas, es aconsejable hacer noche en el refugio de Goriz.  En época estival reservar sitio en el refugio con antelación. (de Cola Caballo a Goriz 01.20 horas).
Realizar el itinerario nº 1, descrito al principio; desde el puente de madera de la Cola de Caballo tomaremos la pendiente alcanzando las clavijas y cadenas de Soaso, nada peligrosas, o podemos optar, para personas que sufran algún tipo de vértigo, por el antiguo camino de los "mulos " o "zeta", éste último se encuentra más a la derecha de las clavijas, posteriormente ambos se unen seguimos ascendiendo llegando hasta el refugio de Goriz, a (2190 m. alt). Parada y reposición ,o, pernocta. Seguiremos en dirección Norte siempre a nuestra izquierda estará el barranco de Goriz, tras salvar algunas morrenas llegando al Lago Helado, a nuestra izquierda el imponente pico del Cilindro, tomaremos a la derecha y subiremos, bien marcado y por un largo nevero o gravera dependiendo de la época por su parte derecha llegando a la cima de Monte Perdido. Mucho precaución con la denominada "Escupidera" del Monte Perdido si se halla con nieve o hielo, este punto tiene la estadística de  mortalidad más alta de  la cordillera pirenaica. Volveremos hasta el Lago Helado regresando por nuestros pasos, hasta el refugio de Goriz.

 

5.- Circo de Carriata - Faja las Flores - Circo Cotatuero.

 

Faja Flores 

Itinerario de lo más espectacular, mediana preparación física si se realiza con tiempo, buen calzado, almuerzo y agua. No apto para personas que sufran de vértigo por el paso de las clavijas de Cotatuero. Duración total: +- 7 horas.
 Se inicia a la altura de la caseta de información para discapacitados "Casa Oliván", a unos 300 metros antes de llegar a  la Pradera de Ordesa en la carretera asfaltada (bien indicado), ascendemos hasta el circo de Carriata en senda bien marcada, pasamos bosque y cabaña, encontramos desvío hacia circo de Cotatuero, nos olvidamos de éste y seguimos subiendo atravesando el torrente hacia el fondo del circo de Carriata. Se nos presenta una ascensión fuerte en el Paso de la Fajeta, para evitar las clavijas si optamos por el primero. A partir de aquí bifurcación: Izquierda.- podemos decidir si alcanzamos la cumbre del Tozal del Mallo (2280 m. alt.) a unos 20 minutos y retornar, o dejamos esta opción y continuamos ascendiendo en dirección N. hasta el umbral de Salarons, desde aquí tomaremos dirección N/NE. hacia la Faja de las Flores, bien marcado aproximándonos hacia el Gallinero, veremos en la senda un gran roca caída, a partir de aquí iremos despacio para contemplar una de las mejores vistas del Valle de Ordesa. En descenso suave llegaremos al Circo de Cotatuero (2010 m. alt.), pasaremos con cuidado sus clavijas, no aptas para personas con vértigo, deteniéndonos para admirar la cascada, descendemos por el torrente ya por pista forestal hasta el aparcamiento de la Pradera de Ordesa.

- SECTOR PINETA.

Valle de PinetaEl espectáculo majestuoso de las Paredes de Pineta sobre los doce kilómetros de recorrido del valle, como el gran paisaje, en pantalla panorámica. Abetos y  hayas conformando el gran bosque de la umbría. Prados en contraste con la glera del río. Estratos, fajas y pisos superpuestos, muy verticales como queriendo impresionar. El río baja caudaloso, lavando gravas. El largo espolón que el Macizo lanza hacia el oriente, Tres Marías, Puntas Verdes, Montinier, y que conforma un espléndido valle, ancho, profundo, húmedo, bien adornado de vegetación y abundante fauna.
En la umbría muros estriados, de abstracciones geométricas, donde los estratos se apilan de forma que quiere parecer desorden. En la solana, bosques, praderas y hombreras, de formas mucho más suaves y apacibles. Exponentes del respeto, en los frontones de cierre. La atmósfera más limpia, como si se respirar ya en plena montaña; el frescor repentino de las umbrías, la vegetación y la roca adelantan facetas de ese cuadro mágico pirenaico que hará eclosión metros arriba.
Circos de Pineta y Lalarri, vértices septentrionales del Parque Nacional. La vista se levanta procurando encontrar un patrón adecuado con el que medir desniveles, pendientes, picos y acantilados. El agua ejerce también de co-protagonista y salva los incomparables desniveles de salto en salto, bellas cascadas que animan el paisaje. El Cinca y sus barrancos afluentes juegan a fabricar un gran río. Santuario de la Virgen de Pineta, humilde ermita.
Y el panorama geológico por excelencia de la vertiente Norte de las Tres Sorores, dos mil metros de desnivel donde las fuerzas naturales y los siglos parecen haber dejado su radiografía o libro de historia. Lección de geología, con mosaico variopinto de crestas, aristas, brechas, farallones, acantilados y barrancos. Imponente oleaje de ese océano petrificado, estático, de luces y sombras, picos y hondonadas. Laberinto de piedra y roca, extrañamente bello por su desnudez, con fajas en grandiente diseminadas sabiamente, como posadas geológicas de su largo camino donde reponer fuerzas. El especialista puede descifrar, a libro abierto, el jeroglífico de los depósitos entremezclados que han construido este conjunto excepcional de capas sedimentarias superpuestas, donde las areniscas rojas y abigarradas se mezclan a los resaltes grises de los calcáreos.
Valle de Pineta
Las Tres Marias, con su perfil simétrico y regular, cierran la vista por el Sur y recortan sus siluetas en la altura, empequeñecidas por las grandes moles terminales de a Punta de las Olas, Ramond, Perdido y Cilindro. Al norte, Astazú, Pico de Pineta, Forcorral y el Pico de la Capilla, que hacen de mojón término del Parque, hacen equilibrios en plena frontera, delimitan el altiplano de Marboré, se ufanan de ser, dentro de las zonas del Parque, las únicas en recoger materiales primarios del Pirineo Axil.

El altiplano de Marboré, a los pies de los gigantes del Macizo, recoge morrenas y da vida al río Cinca, junto al ibón helado. Auténtica poesía de desolación. Un paisaje impresionante pone el contrapunto a la serena belleza del ibón y a sus aguas quietas y transparentes que hacen calco del entorno. En Pineta predomina, en primer lugar, el plano alejado, majestuoso conjunto de cumbres y ondulaciones que, para destacarse una de otras, se miran de vez en cuando en el abismo. A continuación se aprende a descender de lo infinitamente grande a los diversos elementos que lo componen, a los primeros planos cortados, a las líneas escalonadas, a los inagotables matices de tono y de luz de la roca, vegetación o el cielo. En Pineta impresiona al espectador el aspecto cuantitativo del espectáculo.

 

  1.- Camino Pineta al collado de Añisclo

Tiempos: Pineta-Collado Añisclo: 3.30 a 4 h. Desnivel: Valle Pineta: 1300 metros. Collado Añisclo: 2440 m.

Recorrido largo y duro por el fuerte desnivel, especialmente si se lleva carga. Exigente.

Ascenso en el valle de PinetaDos kilómetros antes de llegar al Parador Nacional por la carretera asfaltada, con cartel indicador y pequeño aparcamiento. Al pie de las Paredes, al otro lado del río Cinca, destaca en medio de un prado, una pequeña borda hundida; cruzar casi en línea recta, a cien metros hacia el SE., después de la borda, cerca de una pequeña cascada, comienza el sendero, al pie de un escarpe (inscripción pintada en la roca) y señal de comienzo límite del Parque. Bien trazado y marcado, atraviesa primero ante la densa vegetación de un bosque mixto de hayas y pinar. Conforme ascendemos, el paisaje se va abriendo paso entre los árboles, más diseminados. Sube en diagonal NE/SO, cruza un amplio barranco y sigue por un hayedo relativamente joven, muy bonito. Alcanza un tramo más complejo y vertical, necesario para tomar altura, por encima del barranco de Castiecho y, tras una amplia curva, llega al espolón característico, con buena panorámica. Sube unos metros para dejar a la derecha, Oeste, señalizado el camino de la Faja de la Tormosa. Serpenteante entre la tasca, con amplio paisaje, para acceder finalmente al collado de Añisclo (2440 m.). Todo el recorrido es tan bonito como duro. Fauna abundante y vegetación de interés.

 

 

Pineta, abajo Bielsa

 

2.- Valle Pineta-Lago Marboré-Balcón de Pineta-Collado Aztazu

Tiempos: 2.30 a 3 h.

Desnivel: Valle Pineta: 1300 metros. Balcón de Pineta 2500 m. 

Recorrido largo y con fuerte desnivel, pero imprescindible. El espectáculo del glaciar de Monte Perdido y el valle de Pineta desde su balcón compensa el esfuerzo. 

Poco antes de llegar al Parador de Bielsa, un puente cruza el río Cinca y una pista forestal permite alcanzar el fondo del Circo de Pineta. Al Oeste, en senda bien visible y amojonada, cruza primero el Felqueral (helechos, también flores de acónito), y se acerca a la muralla terminal. Se dejan las cascadas del rió al Sur y se emprende fuerte subida por pedrera y roca. Dura ascensión (1.000 metros de desnivel), que suavizan las múltiples revueltas del camino. El amplio corredor del final, bastante empinado, exige atención si está nevado. Se alcanza la terraza superior y el Balcón de Pineta. El valle ofrece una perspectiva inigualable.

El camino sigue al Oeste (cruz recordatorio), hasta el lago de Marboré. Rodeándolo por el Este y hacia el Norte puede alcanzarse la brecha de Tucarroya (refugio) o ascender al pico de Pineta (2863 m.) con un panorama realmente espléndido. La vía normal discurre por la cara Sur hasta la cresta fronteriza y alcanza la cima en una hora.

Dejando a la derecha el lago, se atraviesa hacia el Oeste el amplio replano y encombrado de morrenas, hasta la base rocosa, dominada por el glaciar de Monte Perdido. Entre las tres cortas chimeneas que se presentan puede elegirse entre la de la derecha o la central, según la nieve. La pendiente bastante fuerte al principio se dulcifica después, orientándose el camino hacia la derecha (SO), hacia el collado del Cilindro (3100 m). Del Balcón de Pineta al Collado del Cilindro 1.45 h. a  2 h.

Desde el Lago de Marboré hacia el NO. se accede al Collado de Astazú para observar el circo de Gavarnie y la vertiente Norte de las Paredes del Circo. Desde la brecha norte del Collado (2975 m.) Se sube por fáciles pendientes de piedra hasta llegar la cresta cimera del Astazú inferior o Astazú Occidental (3024 m.). Puede seguirse hacia el Este, a través del collado Swan, hasta Astazú Superior (3083 m.).

 

 

 

DATOS DE INTERÉS TURÍSTICO.

 · Evolución del número de visitantes (1996-2002)

 

 

1996

 

1997

1998

1999

2000

2001

2002

624.503

 

601.500

 

603.004

 

624.263

 

635.876

 

657.045

 

622.014

 

 

·  Servicios del Parque Nacional

-Oficinas del Parque Nacional
Director-Conservador: D. Luis Marquina Murlanch
Paseo de las Autonomías
Pasaje Baleares, 3
22071 Huesca
Tfno: 974.24.33.61
Fax: 974.24.27.21
e-mail: ordesa@mma.es

-Centros de visitantes de Tella.

"El Molino" o Casa de la Bruja
Servicios: exposición permanente, exposición temporal, visitas guiadas, sala de proyección, visita a la ermita de Tella.
Horarios: temporada estival

-"La casa Museo de la Maestra"
Dirección:C/ Única, s/n
Se exponen materias referentes a la etnología, el componente mágico del Pirineo y la vivienda pirenaica.
Horarios: temporada estival

-Centros de Visitantes de Torla.

"El Parador".
Situado a medio camino entre Torla y la Pradera de Ordesa, en el kilómetro 5.
Tfno: 974.48.64.21
Muestra la ecología del Parque Nacional de manera global.
Dispone de: ocho salas de exposición permanente dedicadas a la geología, los ecosistemas, los cinco mundos del Parque, el hombre y su entorno, la normativa, las posibilidades de visita y la red de Parques Nacionales y los espacios protegidos de Aragón, audiovisual, recepción atendida por un guía-intérprete del Parque Nacional y educación ambiental.
Horarios: temporada estival

-Centro Sensorial de Discapacitados "Casa de Oliván".
Situado junto a la carretera entre Torla y la Pradera de Ordesa, un kilómetro antes de llegar a la Pradera.
Este Centro está adaptado y destinado únicamente a grupos de disminuidos físicos. Para conocerlo es necesario concertar una visita en la dirección del Parque.
Horarios: temporada estival

.-Punto de Información de Torla.
Teléfono: 974.48.64.72
Abierta todo el año.

-Punto de Información de Escalona. Dirección: carretera A-138, a la entrada del Valle de Añisclo.
Horarios: temporada estival
Servicios: exposición permanente, proyección de videos.

-Punto de Información de Bielsa: Casa Larraga
Dirección: Plaza de España, s/n
Horarios: temporada estival
Servicios: exposición permanente

51
e-mail:
timanfaya@mma.es
Horario: 8:00-15:00 h, de lunes a viernes.

 

-Museo-Punto de Información "Echadero de Camellos"
Ctra. LZ-67, km 4,
35570 Yaiza, Lanzarote
Horario: 8:00-16:00 h, de lunes a viernes.

 

-Centro de Visitantes e interpretación de Mancha Blanca
Ctra. de Yaiza a Tinajo (LZ-67), km 11,50,
35560 Tinajo, Lanzarote
Tfno/Fax: 928.84.08.39.
Horario: 9:00-17:00 h, todos los días.
Servicios: salas de exposición permanente, sala de simulación, sala de proyecciones, biblioteca, miradores, tienda, aparcamiento.

 

MONTAÑAS DE FUEGO
Teléfono de información: 928.84.00.56/00.57
Horario: 9:00-18:00 h

 

 

 

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