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PARQUE NACIONAL
CALDERA DE TABURIENTE.
Centro religioso el pueblo benahorí, como eran llamados los nativos de La Palma, el Roque Idafe, es uno de los símbolos de ese Parque Nacional. A él ofrecían los primitivos pobladores de la Caldera las asaduras de todos los animales que consumían; alguna clase de exorcismo para evitar que la mole se desplomara sobre sus cabezas. Además de paisajes espectaculares, la Caldera representa excepcionalmente el ecosistema del pino canario a parte de un alto número de especias de flora endémica. Sus formaciones geológicas y los restos geológicos del pueblo benahorí que se han encontrado en diversos lugares de la Caldera, son otros elementos de indudable interés. La isla de la
Palma está situada en el sector noroccidental del archipiélago canario y
el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente ocupa su parte central. Ésta
fue declarada parque nacional en 1.954. En el mismo centro de la
isla se encuentra este enorme cráter de más de 1.500 metros de
profundidad, 10 kilómetros de diámetro y 20 de circunferencia. Esta
inmensa depresión, formada por la erosión a través de millones de años,
está surcada por profundos barrancos y empinadas paredes verticales,
salpicadas por los populares roques como el de
La principal riqueza de este parque es el agua, que procede de los numerosos nacientes y galerías que van a regar el fértil Valle de Aridane. Presenta al descubierto formaciones geológicas de alto interés que nos llevan desde los componentes del complejo basal: lavas almohadilladas, magmáticas plutónicas, diques basálticos, aglomerados y roques; a las series más modernas de la pared: coladas, diques de basalto, conos volcánicos y sus zonas de influencia y restos de erupciones explosivas por acumulación de piroclastos de llamativos colores. Su atmósfera limpia ha hecho de la cumbre un lugar privilegiado para la observación astronómica. Existen restos arqueológicos, principalmente grabados sobre roca (petroglifos), algo deteriorados por los rigores climáticos o por los incendios. En el lugar más cercano a las estrellas, la cima más alta de La Caldera, se encuentra el Observatorio del Roque de Los Muchachos considerado el mejor lugar para la observación astronómica del hemisferio Norte. El lugar despierta el interés de numerosos científicos que, continuamente, la visitan. El parque nacional fue ampliado por la ley 4/1881 del 25 de marzo a 4.690 has. abarcando además de la cabecera del barranco de Las Angustias, parte del barranco del Riachuelo y ladera sur del Bejenado. La ley creó así mismo un cinturón de protección denominado Preparque donde se limitan las actividades de tipo urbanístico. Para conocer el parque y disfrutar de sus incomparables bellezas naturales se necesitan varios días, por lo que es necesario acampar. Verla en un solo día y volver es una caminada muy dura, aconsejable nada más que para caminantes expertos. HISTORIA. Los primitivos habitantes de La Palma llamaban a la isla "Benahoare" (mi tierra) y estaba dividida en 12 cantones o señoríos, gobernados cada uno por un mencey. Los primeros datos sobre La Palma son del siglo XV. Aunque faltan datos concretos al respecto, se calcula que la población en ese momento, podía oscilar en torno a los 4.000 habitantes. Los aborígenes vivían fundamentalmente del pastoreo de cabras, ovejas y cerdos, y recolectaban frutos y raíces con los que elaboraban una especie de harina a la que llamaban "gofio", hecha con raíces de helecho y amagantes, que tostaban y molían. Al cantón correspondiente a La Caldera lo llamaban "Aceró", que quiere decir "lugar fuerte e invulnerable", y su mencey se llamaba Tanausú. En 1447 Guillén de Peraza parte de La Gomera con tres naves y 500 hombres, dirigiéndose a conquistar La Palma. Tras desembarcar en el cantón de Tihuya, donde reinaba el príncipe Echedey, se produjo una terrible batalla donde los indígenas derrotaron a los castellanos a pesar de sus primitivas armas (lanzas de madera y piedras). El mismo Guillén de Peraza falleció durante los combates tras ser alcanzado por una piedra. El 29 de septiembre de 1492 desembarcan en Tazacorte, en la desembocadura de La Caldera, unos 900 hombres al mando de Alonso Fernández de Lugo, quienes por medio de pactos, fueron poco a poco sometiendo a nueve de los doce cantones. Luego tuvieron que librar la gran batalla de Timibúcar para vencer la resistencia de los cantones aliados de Tedote y Tigalate, venciendo a Bentacayse, jefe de Tedote, y a los hermanos Jariguo y Garehagua, que compartían el poder en Tigalate. Finalmente, tan sólo les quedaba el cantón de Aceró para dominar la isla, pero allí fueron rechazados una y otra vez por Tanausú y sus hombres. Tras los fallidos intentos de los castellanos por adentrarse en La Caldera, Fernández de Lugo mandó a un tal Juan de Palma, pariente de Tanausú ya cristianizado, para convencer a este de que saliera por el paso de Adamacansis para hacer un pacto de caballeros. Tanausú, ante la insistencia de los contrincantes y para evitar mayores sufrimientos a su pueblo, accedió a negociar y a firmar la paz, y por ello fue a encontrarse con don Alonso. Uno de sus seguidores le advirtió de que podía tratarse de una emboscada, pero el mencey siguió adelante porque no podía concebir que Fernández de Lugo le engañara. Los castellanos le atacaron, capturándole junto a su séquito en el lugar conocido hoy como El Riachuelo, cerca de La Cumbrecita. Dicen que Tanausú se dejó morir en el barco que le llevaba a la península, ya que no quiso comer en protesta por la traición. La huelga de hambre le llevó a la muerte. Una vez concluida la conquista, con la incorporación de la isla de La Palma a la corona de Castilla, comienzan a llegar a ella, castellanos, mallorquies, catalanes, portugueses, italianos, flamencos, etc., atraídos por las riquezas de esta tierra. Todas estas gentes y los pocos indígenas que seguramente quedaron, forman el tronco de la población palmera actual. Precisamente, como agradecimiento por los servicios prestados en la conquista de La Palma, en 1496 los Reyes Católicos le dieron a D. Alonso Fernández un derecho para repartir las tierras y las aguas. Aunque él prefirió vivir en Tenerife, se reservó para sí uno de los mejores lugares de La Palma: Los Sauces, al norte de la capital. La Caldera se la dio a su sobrino y lugarteniente en 1502. A partir de entonces, por ventas y transmisiones hereditarias, pasó a diversas manos, y en la actualidad la propiedad de estas tierras recae en el Heredamiento de las Haciendas de Argual y Tazacorte. Actualmente el Heredamiento está compuesto por cerca de 1.800 hacendados que aprovechan el agua de más de 70 manantiales y galerías de La Caldera, así como las aguas que por escorrentía llegan a Dos Aguas, una vez fuera de los límites del Parque. Los estatutos del Heredamiento tienen a La Caldera como finca proindivisa y los socios hacendados se reparten sus aguas cada 10 días. Cada uno es propietario del caudal que sale de La Caldera durante horas, minutos y segundos, en función de las tierras agrícolas que posea o de los derechos que haya adquirido. La Caldera siempre fue utilizada como dehesa comunal, y este uso unido a su riqueza en aguas, motivó que las autoridades locales comenzaran a pleitear por su posesión desde el siglo XVI hasta fechas recientes, sin conseguir su propósito. En 1954, el ayuntamiento de El Paso inscribió las tierras de La Caldera como municipales. En 1967, el ayuntamiento volvió a demandar la propiedad, pero fue desestimada por el Tribunal Supremo en 1970. Nuevas demandas jurídicas en 1981, 1984 y 1986 no han obtenido en los tribunales ningún resultado favorable. Siendo la principal riqueza de la Caldera de Taburiente el agua, el Heredamiento de las Haciendas de Argual y Tazacorte en sus ordenanzas dicta una estricta protección de los bosques del interior de la Caldera, prohibiendo la tala de árboles y la introducción de ganado, conscientes de que la presencia y conservación de la cubierta arbolada garantizaba la permanencia de fuentes y manantiales, así como su caudal. Gracias a esta temprana conciencia ecológica, nacida hace más de 400 años, la Caldera de Taburiente ha llegado hasta nuestros días con sus recursos naturales casi intactos, lo que ha propiciado su declaración como Parque Nacional.
La ley 4/1981 de reclasificación supuso una ampliación del Parque hasta las 4.690 ha y la incorporación de una Zona Periférica de Protección que comprende 5.956 ha. El territorio protegido pudo ser mayor pero los ayuntamientos y particulares que tenían que aportar los terrenos no tomaron a tiempo los acuerdos correspondientes. Por ello la ley en uno de sus artículos permite la incorporación de nuevas fincas colindantes con el Parque en cualquier momento. En 1986 se
aprobó el Plan Rector de Uso y Gestión del Parque, en el cual se
establece una zonificación en relación al posible uso por los visitantes
así como los accesos y principios generales que van a definir la gestión.
Estos aspectos pueden ir modificándose a lo largo del tiempo, por lo cual
se prevé una revisión periódica del Plan Rector.
FAUNA.
FLORA. Los desniveles de hasta 2.000 metros presentes en La Caldera hacen posible que en ella se reúnan prácticamente todos los tipos de vegetación presentes en el archipiélago. El pino canario, resistente como ninguna especie al fuego y las temperaturas extremas y con la particularidad de tener tres acículas en lugar de dos, es la estrella por excelencia de este ecosistema. Acompañando al pino se encuentra a menudo el amagante , una jara endémica de Canarias cuyos frutos servían de alimento a los aborígenes canarios, y el faro. Otras especies autóctonos son: la inflorescencia del bejeque noble o rojo, de gran vistosidad y una planta bastante abundante en los roquedos, así como el “Bombus canariensis” , el popular abejón. Las formaciones de fayal-brezal también están presentes en el interior de La Caldera. Bejeques, tabaibas y verodes salpican todos las paredes de La Caldera a todas las alturas. ACTIVIDADES SOSTENIBLES QUE SE PUEDEN REALIZAR . Uno de los objetivos del Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente es promover el desarrollo socioeconómico de las comunidades asentadas en la periferia del Parque de acuerdo con la conservación del medio. Por ello, existen diferentes tipos de actividades sostenibles que se mantienen en el interior del Parque Nacional.
La agricultura ha tenido poca importancia en el Parque, y los
escasos cultivos de secano, han ido desapareciendo por falta de
rentabilidad económica y por las restricciones del Parque Nacional.
Actualmente los cultivos se limitan a pequeños huertos y frutales en
Tenerra y Taburiente.
En cuanto a la ganadería, cabe decir que tanto las cumbres como el interior de la Caldera fueron pastoreados por
los benahoaríes, y este uso se mantuvo hasta que la declaración del
Parque lo prohibió hace unos años. El
aprovechamiento cinegético se ha centrado en palomas, conejos y arruis,
hasta su prohibición en fechas recientes. Actualmente, se permite batir
sin armas el Parque para empujar a los arruis fuera y facilitar la labor
de los cazadores. El
aprovechamiento tradicional de las abundantes aguas de la Caldera,
procedentes de las fuentes, manantiales y lluvias, se hace desde tiempos
de la conquista de una manera inocua para la naturaleza, dejando correr
las aguas por sus cursos naturales y recogiéndolas fuera de la Caldera,
en el barranco de Las Angustias. A principios de este siglo se construyó un canal para la captación de las aguas que recorre el citado barranco hasta Dos Aguas, pero estas obras están situadas fuera de lo que hoy es Parque Nacional. Posteriormente, se han excavado galerías, tanto dentro del Parque Nacional como en su zona periférica de protección, que han incidido de forma negativa. Por ello, es necesario adoptar diversas medidas que minimicen el impacto ecológico y paisajístico de estas estructuras. El parque también tiene un gran interés científico, así desde el siglo XIX, los naturalistas, en especial geólogos y botánicos, han mostrado un profundo interés por este espacio natural. Este interés ha quedado reflejado en numerosos estudios sobre la geología, la flora y la fauna del Parque Nacional, aunque aún existen lagunas en el conocimiento de estas áreas, especialmente en la flora criptogámica (se espera que hay numerosas especies no descritas para la ciencia refugiadas en riscos inaccesibles) y en la fauna invertebrada. Por otro lado, en los límites del Parque Nacional se sitúa el conjunto de telescopios más importante de esta parte del mundo. A partir de los años 50 el uso que los turistas hacen de este espacio ha ido en aumento. Esta afluencia de público ha dado lugar al establecimiento de nuevas profesiones como las de taxista todo terreno, guías acompañantes, conductores de guaguas, etc., además de repercutir en los alquileres de vehículos y las estancias hoteleras. RUTAS Y SENDEROS. Dentro
de la Caldera existen numerosos caminos que pueden ser recorridos a pie y
que comunican los lugares de más interés. Los principales son: -Ruta 1: En automóvil 4x4 desde Los Llanos, Lomo de Los Caballos, Barranco de Las Angustias hasta el mirador de Los Brecitos. Dejamos el vehículo al terminar la carretera y cojemos un camino que nos lleva a Taburiente en una hora y media, que es el lugar para acampar. Si va a pasar varios días de estancia le recomendamos la excursión del perímetro de Las Cumbres: Pista de Cumbre Nueva a Mirador del Time (18 horas). En este recorrido actualmente sólo existe el refugio de la Punta de Los Roques -Ruta 2: Por todo el cauce del Barranco de Las Angustias, hasta llegar a Dos Aguas, donde se unen dos barrancos y son vertidas las aguas a un canal. Allí tomamos el barranco de la derecha, que tiene las aguas de color ocre, y en unos minutos nos desviamos por un camino que hay a nuestra izquierda, que nos lleva directamente a Taburiente. Esta misma ruta se puede hacer cogiendo el canal que trae las aguas de La Caldera, hasta llegar a Dos Aguas, después todo igual. EXCURSIONES. -Excursiones guiadas: Para conocer de una forma más profunda la riqueza del ecosistema que abita en La Caldera y los lugares más interesantes, se recomienda contactar con el servicio de guías de El Parque Nacional. -Excursiones de un día: o Sector sur: al pico Benejado (1.854 m) desde la Pista de Ferrer ida y vuelta, tiempo aproximado de 4 horas. o Sector este: Cumbrecita a Escuchadero, tiempo de 4 horas; pista Cumbre Nueva (1.500 m) a Punta de Los Roques (2.000 m), tiempo 5 horas. o
o Sector oeste: Barranco de Las Angustias a Cascada de Colores, tiempo 6 horas; Brecitos a Cascada La Desfondada a Hoyo Verde, tiempo 7 horas. -Recomendaciones. Las personas que piensan visitar el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, deben tener en cuenta algunas cuestiones: o Protegerse de la insolación y llevar agua abundante a la zona de las cumbres. o Usar calzado y ropa deportiva. o Viaje siempre acompañado y preste atención a la señalización de los caminos. Si piensa realizar un largo recorrido informe a los Agentes de Medio Ambiente del mismo. o No olvide que queda prohibido introducir plantas o animales exóticos que no pertenezcan al ecosistema, así como la utlización de jabones para el baño. También está prohibido encender hogueras. DATOS DE INTERÉS TURÍSTICO
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Evolución del número de visitantes (1996-2002)
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Año 2002: datos de visitantes (totales anuales)
Ademas, al total de datos hay que añadir 18.250 personas que entran por
otros senderos y miradores.
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Servicios del Parque Nacional Centro Administrativo -Centro de visitantes "El Paso" -Casetas de Información -Campamento-Aula de la Naturaleza "El
Riachuelo"
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