PARQUE NACIONAL TABLAS DE DAIMIEL.

 

 

El nombre dado a este paraje: "Las Tablas", no es caprichoso, sino que responde al nombre de un ecosistema, en otros tiempos muy extendido en la llanura central de la Península Ibérica, y especialmente en La Mancha, y del que lamentablemente sólo queda este resquicio. Las tablas fluviales son desbordamientos de los ríos en sus tramos medios, que provocan grandes encharcamientos, debido a la escasez de desniveles en el terreno.

 

Su carácter especial viene dado por su formación en la confluencia de los ríos Guadiana (permanente de aguas dulces) y Cigüela (estacional, de aguas salobres).
Esta característica hace de las Tablas de Daimiel un ecosistema singular, único en su genero, proporcionando una gran diversidad ecológica.
Bajo la superficie, una inmensa esponja de piedra, denominada acuífero 23, originada por el fenómeno natural del Karst: descomposición primero de la roca caliza al infiltrarse el agua aportada por la lluvia y posterior ocupación de los intersticios de la piedra por el agua, en un proceso de millones de años de duración.

 

HISTORIA.

   Una de las primeras referencias conocidas de Las Tablas de Daimiel se encuentra en el "Libro de la Caza" del Infante D. Juan Manuel, allá por el año 1325 quien las describe como un lugar propio para la caza y donde afirma que su pertenencia corresponde a la Orden de Calatrava.

   También se describen en las "Relaciones Topográficas" mandadas realizar por Felipe II en 1575, quien quedó tan satisfecho de este lugar que ordenó que se guardasen muy bien.

   A mediados del siglo XIX, las Tablas adquieren gran fama como magnífico lugar de caza, como así lo divulga D. Francisco Marti de Veses, que impulsa la Sociedad de Cazadores. En particular, el General Prim en 1870 y el rey Alfonso XII en 1875 cazaron en estos parajes. Ya en 1959 se dicta la Orden Ministerial por la que se prohíbe definitivamente la caza en las Tablas y en 1966 Las Tablas de Daimiel se convierten en Reserva Nacional de Caza, reconociéndose la necesidad de iniciar un programa de protección y conservación de la fauna.

   Hacia 1956 se pone en marcha un gran proyecto de desecación que afecta a más de 30.000 hectáreas de las cuencas de los ríos Guadiana, Záncara y Gigüela. Frente a este proyecto, destacó a favor de este entorno la voz de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza que, en 1963, incluye este paraje como área húmeda preferente del Continente Europeo.

   Pero es a partir de los años 60 cuando comienzan los malos tiempos para las Tablas. Por un lado se aceleran las obras de canalización de los ríos manchegos desecando la zona y, por otro lado ya a comienzos de los 70, una extensión salvaje de regadíos acaba con los recursos hídricos del subsuelo. En pocos años el río Guadiana queda definitivamente seco produciéndose un desastre ecológico y geológico de graves consecuencias. La turba comienza a arder, bien de forma espontánea o inducida por incendios en tierras colindantes, produciendo vapores que salen a través de las grietas del terreno.

   Como medida de protección y de finalización de la desecación de este enclave, se declara en 1973 el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel y se crea una zona de Reserva Integral de aves acuáticas dentro del mismo y en 1980 se reclasifica el Parque Nacional.

   En 1981 se incluye en el Programa MaB (Hombre y Biosfera) al declarar a la Mancha Húmeda como Reserva de la Biosfera. En 1982 se reconoce como Humedal de Importancia Internacional por el convenio Ramsar. En 1988 se califica como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

   La intensa lluvia caída en los años 1996 y 1997 traen de nuevo la vida al parque, es ahora cuando debemos hacer propuestas para conservar y asegurar la continuidad del Parque Nacional y en general de la Mancha húmeda.

 

FAUNA.

Cuadro de texto:     En las Tablas viven numerosas aves ligadas al medio acuático, entre las que destacan el ánade azulón (Anas platyrhynchos), el pato colorado (Netta rufina), símbolo del Parque, donde nidifica en un significativo número, lo que confiere a esta zona relevancia internacional, el silbón europeo (Anas penelope), la cerceta común (Anas crecca), el cuchara común (Anas clypeata), el ánade friso (Anas strepera); ardeidas como la garza imperial (Ardea purpurea), la garza real (Ardea cinerea), el avetorillo (Isobrychus minutus) y el avetoro (Botaurus stellaris), nidificante ocasional en el Parque. Otras aves ligadas al medio acuático son el zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis), que tiene en la zona manchega el área de cría más importante del oeste de Europa, el zampullín común (Tachybaptus ruficollis), el somormujo lavanco (Podiceps cristatus), el rascón (Rallus aquaticus) y el fumarel cariblanco (Chlidonias hybridus). También se pueden observar en el Parque aves de zonas esteparias, como las avefrías (Vanellus vanellus), canasteras (Glareola pratincola), alcaravanes (Burhinus oedicnemus) y sisones (Tetrax tetrax). Entre los mamíferos, mencionamos al jabalí (Sus scrofa), el zorro (Vulpes vulpes), el turón (Putorius putorius), la nutria (Lutra lutra), la comadreja (Mustela nivalis), el conejo (Oryctolagus cuniculus) y el lirón careto (Eliomys quercinus). Los anfibios y reptiles son muy abundantes: la ranita de San Antón (Hyla arborea), el gallipato (Pleurodeles waltl), el sapillo moteado (Pelodytes punctatus), el sapo de espuelas (Pelobates cultripes), el sapo corredor (Bufo calamita), el galápago europeo (Emys orbicularis), el galápago leproso (Mauremys caspica), las culebras de agua (Natrix spp.) y la culebra bastarda (Malpolon monspessulanus). Entre los peces destaca por su biomasa la carpa (Ciprinus carpio) y, por tratarse de especies endémicas con cierto grado de amenaza, el cachuelo (Leuciscus pyrenaicus), el calandino (Topridophoxinellus alburnoides), el barbo comiza (Barbus comiza) y la colmilleja (Cobitis paludica).

 

 

EncinaFLORA.

   Entre masiega, carrizo, enea, juncos y limonios se desenvuelve la vida. Grandes manchas de masiega (Cladium mariscum) alternan en armónica distribución con las superficies de agua libre. Los carrizales (Phragmites australis), de una gran adaptabilidad y poder colonizador, se extienden en las áreas menos profundas y en casi toda la periferia del Parque. Entre ellos podemos avistar corros de eneas (Typha domingensis), que se instalan en las depresiones.   Hasta hace pocos años, los juncales sobre suelos con encharcamiento temporal eran frecuentes en las lagunas manchegas; hoy en día están seriamente amenazados por la ampliación de los cultivos, aunque siguen siendo abundantes en el Parque Nacional. Los limonios son en su mayoría especies propias de saladares y estepas salinas, que caracterizan un tipo de hábitat de interés prioritario en la Unión Europea y que por tanto, debe ser conservado. En el Parque Nacional están representados algunos taxones endémicos de la provincia de Ciudad Real actualmente muy amenazados por la expansión de los cultivos en el exterior del espacio protegido, como Limonium carpetanicum. Una de las formaciones más característica del Parque Nacional son las praderas de carófitos, constituidas por diferentes especies del género Chara (Ch. hispida, Ch. major, Ch. canescens) conocidas como ovas, que pueden forma un tapiz casi continuo en los fondos inundados. La única vegetación arbórea está formada por los tarayes (Tamarix canariensis y T. gallica), que forman pequeños bosques sobre suelos húmedos, pudiendo soportar algún periodo de inundación y cierto grado de salinidad en el suelo.

   En cuanto a la vegetación acuática, cabe decir que con el objeto de mantener la estructura y distribución de la cubierta vegetal de las Tablas de Daimiel en su estado original, alterada a raíz de las modificaciones sufridas en su red hidrológica durante los últimos años, se ha acometido una serie de actuaciones para controlar la dinámica de la vegetación, marcada por una excesiva proliferación de ciertas especies vegetales que, debido a su carácter invasor y resistencia a la desecación estacional, constituyen un factor de desplazamiento para otras más vulnerables. Esta relación se establece entre especies como carrizo, taray y enea, sobre otras en regresión como la masiega. Este proceso se ha ido materializando de forma progresiva a partir de áreas marginales, donde el agua desaparecía temporalmente, hasta llegar a la situación más reciente en que la falta de agua puede afectar a grandes extensiones del Parque y, por tanto, las especies invasoras llegan a colonizar los espacios interiores, denominados "tablas", donde las únicas plantas existentes eran subacuáticas. El resultado final de este proceso es la desaparición de dichas "tablas", áreas muy importantes para la estancia y permanencia de las aves acuáticas, así como para el desarrollo las praderas de ovas (plantas subacuáticas del género Chara) que constituyen un elemento clave en la cadena trófica del ecosistema.

   Además, se pueden llegar a obstruir los cauces principales, así como el cerramiento de las "trochas" y pasos naturales que permiten el flujo interlagunar e impiden el aislamiento de ciertas masas de agua. Por tanto, las actividades más importantes son la apertura y mantenimiento de las tablas tradicionales de la vegetación invasora, la eliminación de residuos vegetales y quemas controladas de masiega para favorecer su regeneración, que sólo se realizan circunstancialmente y en condiciones muy especiales.

 

 

ACTIVIDADES SOSTENIBLES QUE SE PUEDEN REALIZAR.

   Desde muy antiguo el hombre ha sabido aprovechar los abundantes recursos que les ofrecía este medio. La presencia humana en Las Tablas se remonta a las primeras culturas prehistóricas palustres que las habitaron en la Edad del Bronce (1500 a.C.).

   Una de las modificaciones humanas más importantes hasta el siglo XX han sido los molinos. La fuerza con la que corría el agua de los ríos podía mover piedras de moler; así, en Las Tablas y sus alrededores se llegaron a contabilizar hasta 14 molinos, alguno de los cuales se remonta a la Edad Media. Los molinos eran núcleos sociales donde se molía el trigo, se vendía la pesca y la caza, se podía comer, dormir e intercambiar productos.

   Las virtudes venatorias de este humedal han sido las más conocidas ya que la mayor parte de la historia de Las Tablas de Daimiel ha sido escrita por cazadores. Ya desde antiguo, tenemos constancia documentada de esta actividad, así, en el siglo XIV, el Infante Don Juan Manuel se refiere a ellas en su "Libro de Caza". También se menciona en las Relaciones Topográficas de Felipe II. El General Prim, Alfonso XII, Alfonso XIII y Franco también cazaron patos en estos parajes. Los patos y jabalíes eran las principales presas, aunque allí, para comer se cazaba de todo.

  Una actividad importante en el parque ha sido la pesca. La gente del río se regía por reglas no escritas que todos respetaban en relación a la propiedad de las trochas, las zonas de pesca, etc.

   A finales del siglo pasado se introdujo el cangrejo autóctono (Austropotamobius pallipes). Pronto hubo más de 300 familias dedicadas a la pesca del cangrejo. Los garlitos de mimbre se introducían por la noche en el agua con un cebo de pescado en su interior. Un pescador podía echar al agua 300 o 400 garlitos por noche. El cangrejo autóctono desapareció de Las Tablas a finales de la década de los 70 por una plaga de hongos. Paralelamente se introdujo el cangrejo americano (Procambarus clarkii) pero la reducción de la superficie encharcada hizo que esta fuente de riqueza disminuyera hace 20 años.

   El equilibrio del hombre con el humedal se rompió hace unas décadas. Las actuaciones para desecar La Mancha húmeda precedieron a la explotación desmesurada de los recursos hídricos almacenados desde hace siglos en el subsuelo.

   La sucesiva extracción de un volumen de agua muy superior a la recarga media anual fue provocando un desembalse importante del acuífero que se tradujo en un descenso progresivo del nivel freático, cuya principal consecuencia fue la anulación de las descargas naturales que se producían en los Ojos del Guadiana y en Las Tablas de Daimiel.

   Las administraciones han puesto en marcha diversas medidas para restaurar el funcionamiento natural del ecosistema, cuya evolución se analiza rigurosamente. La conservación de Las Tablas de Daimiel no debería ser un conflicto entre intereses económicos y conservacionistas, sino la garantía de la explotación racional y sostenible de un recurso renovable tan vital como el agua.

 

RUTAS Y SENDEROS.

 

1. RUTA DE LA LAGUNA PERMANENTE

 

Este itinerario nos lleva hasta la laguna de aclimatación, en la cual hay dos puestos de observación donde pueden contemplarse ejemplares de las aves acuáticas más representativas, eso sí, en cautividad. Aquí pueden verse algunas de las especies mas difíciles de observar en libertad, como el porrón pardo. Es un lugar preferido por los niños.

En la laguna la mejor luz es la de la mañana, con el sol a la espalda. Es el único recorrido que nos acerca al río Guadiana, donde la permanencia del agua es mayor. El circuito enlaza con la Isla del Pan.

 

2. RUTA DE LA ISLA DEL PAN

 

Es el itinerario más conocido del Parque. Tiene una longitud de 2.000 mts., que merece la pena recorrer , a través de pasarelas de madera que unen varias islas a lo largo de todo el camino.

Este itinerario pasa desde la orillas, con vegetación de bajo porte y tarayes aislados, atravesando carrizales, hasta llegar a las zonas de agua libre, pequeñas tablas rodeadas de masegar-carrizal.

 

Pasando por la Isla de la Entradilla, y la Isla del Descanso, llegamos hasta la Isla del Pan, en la que hay un mirador, situado en el punto más alto de las tablas, y de donde podemos tener una visión de conjunto de las mismas.

Una senda que parte de la Isla del Pan, nos conduce hasta el Bosque de los Tarayes, la más importante formación arbórea del Parque.

 

3. RUTA DE LA TORRE DE PRADO ANCHO

 

Bordeando el espacio protegido a través de una senda de 1.500 mts., con desviaciones a observatorios faunísticos, se accede a Prado Ancho, desde donde se goza de la mejor panorámica de las tablas centrales y de su fauna.

Dado que los observatorios dan vista al oeste, las mejores horas para realizar este camino son las de la mañana.

 

 

DATOS DE INTERÉS TURÍSTICO.

 

·  Evolución del número de visitantes (1996-2002)

 

1996

1997

1998

1999

2000

2001

2002

130.774

285.371

146.652

112.195

115.503

109.753

100.099

 

·  Datos del año 2002

 

MES/Nº

TURISMOS

CARAVANAS

AUTOCARES

MICROBUSES

MOTOS

BICIS

ENERO

780

6

5

1

12

7

FEBRERO

1.480

14

18

1

29

18

MARZO

4.189

36

67,2

1

46

76

ABRIL

1.895

44,4

94,8

4

37

41

MAYO

2.455

30

124

7

55

84

JUNIO

1.254

20

44

5

42

19

JULIO

1.703

18

12

1

24

42

AGOSTO

3.614

46,8

6

0

52,8

81,6

SEPTIEMBRE

2.118

18

16,8

0

38,4

46,8

OCTUBRE

1.724

18

46,8

2,4

34,8

20,4

NOVIEMBRE

1.427

7

12

6

16

0

DICIEMBRE

1.574

7

19

0

17

1

TOTAL

24.214

266

466

29

403

437

X MENSUAL

2017,80

26,64

46,56

2,88

40,32

43,68

X DIARIA

66,34

0,73

1,28

0,08

1,10

1,20

 

 

 

MES/visitantes

TURISM

CARAV.

AUTOC.

MICROB.

MOTOS

BICIS

A PIE

TOTAL

ENERO

2.418

30

228

20

18

7

0

2.722

FEBRERO

4.587

72

855

20

43

18

0

5.595

MARZO

12.987

180

3.192

20

68

76

0

16.523

ABRIL

5.874

222

4.503

61

56

41

0

10.757

MAYO

7.611

150

5.871

122

83

84

0

13.921

JUNIO

3.887

102

2.109

82

63

19

2

6.264

JULIO

5.279

90

570

20

36

42

56

6.093

AGOSTO

11.205

234

285

0

79

82

0

11.884

SEPTIEMBRE

6.566

90

798

0

58

47

0

7.558

OCTUBRE

5.346

90

2.223

41

52

20

0

7.772

NOVIEMBRE

4.423

36

570

102

23

0

0

5.154

DICIEMBRE

4.881

36

912

0

25

1

0

5.855

TOTAL ANUAL

75062

1332

22116

490

605

437

58

100.099

X MENSUAL

7506,22

133,20

2211,60

48,96

60,48

43,68

5,80

10009,94

X DIARIA

205,65

3,65

60,59

1,34

1,66

1,20

0,16

274,24

 

 

 

  • Servicios del Parque Nacional

-Centro Administrativo
Director Conservador: D. Manuel Carrasco Redondo
Paseo del Carmen, s/n 13250 Daimiel (Ciudad Real)
Tfno: 926.85.10.97
Fax: 926.85.11.76
E-mail: daimiel@mma.es

 

-Centro de Visitantes
Apdo. Correos 3.
13250-Daimiel (Ciudad Real)
Tfno: 926.69.31.18
Fax: 926.69.31.18
Horario: 9.00-21.00 (verano) y 8.30-18.30 (invierno).
Servicios: exposición permanente, visitas guiadas, sala de proyecciones, educación ambiental
Observaciones: existen varios puntos de observación de fauna a lo largo de los itinerarios peatonales de visita.

 

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