PARQUE NACIONAL DE TIMANFAYA.

 

 

 

 

Esta plataforma de 200 Km2 de extensión cubierta por todo tipo de restos volcánicos, que desciende suavemente desde 200 m. s/m. hasta la costa, presenta una visión apocalíptica. Nos encontramos con un paraje insólito creado por la furia de más de 300 volcanes vomitando fuego sobre el océano. Es uno de los más impresionantes Parques Naturales de España y la región volcánica más grande de las Islas Canarias, habiendo sido declarada por la UNESCO Reserva de la Biosfera en 1993.

 

HISTORIA.

   Los primeros habitantes de Lanzarote fueron llamados "majos" y llegaron a la Isla durante el transcurso del último milenio a. C. Probablemente, llegaron desde la Costa Africana, en primitivas embarcaciones empujadas por el viento. Posteriormente, tras la introducción del conejo, los lanzaroteños intercambiaban sus pieles por lo que se les conoce como "conejeros". Su procedencia exacta continua siendo un misterio, aunque tras los estudios realizados sobre su lengua, costumbres y rasgos físicos se encuentra una gran semejanza con los pueblos bereberes del Norte de África.

   En el S. XIV un navegante genovés, Lancelotto Mallocello arribó a las costas de Lanzarote donde residió durante dos décadas dándole posteriormente a la isla el nombre por derivación del suyo ( Lancelotto- Lanzarote).

   La conquista de Lanzarote, según las crónicas comienza con el desembarco del normando Jean de Bethencourten en la costa del Rubicón, al sur de la isla en el año 1402. Hasta los años 60 de nuestro siglo, los medios de vida de los lanzaroteños se han basado en la agricultura, la pesca y la ganadería caprina. Fue a partir de este momento cuando surgió una nueva fuente de ingresos: el turismo.

   Con la mejora de los medios de comunicación y gracias a las condiciones climáticas de la isla, se ha producido un boom turístico que ha sido uno de los principales factores de alteración del paisaje, ya que esta masificación de visitantes originó un incremento del desarrollo urbanístico y de las infraestructuras en detrimento de los recursos tradicionales. Lanzarote ofrecía al visitante un clima suave, playas, servicios de calidad y un patrimonio natural insólito. El máximo exponente de este extraordinario paisaje volcánico lo constituían las "Montañas del Fuego", donde la administración insular consciente de que era uno de los lugares más atrayentes de la isla realizó una adecuación encaminada a su conservación y explotación turística.

   La necesidad de proteger un área de características paisajísticas y ecológicas de valor tan excepcional llevó a declarar Timanfaya como Parque Nacional mediante Decreto el 9 de agosto de 1974 y fue reclasificado por Ley en 1981. Posteriormente, la administración autonómica ante una situación que exigía unas medidas que garantizaran la conservación del medio natural, inició una política proteccionista que llevó a la declaración en 1987 de la Ley de Espacios Naturales Protegidos que fue complementada en 1994 por la Ley de Espacios Naturales de Canarias. Este marco jurídico establece un régimen de protección a los espacios naturales más sobresalientes que han sido clasificados en diferentes categorías de protección.

   Como órgano colaborador en la gestión se creó el Patronato del Parque en el que están representados todos los sectores involucrados (Administración General del Estado, Cabildo, Comunidad Autónoma, Ayuntamientos, Universidades, y Asociaciones conservacionistas, etc.).

   Pero el hecho que destaca históricamente es el de las erupciones acaecidas entre los años 1730 y 1736, que afectaron a una cuarta parte de la superficie de la Isla. Existen numerosos documentos históricos que cuentan los procesos eruptivos y que dieron lugar a lo que actualmente conocemos como Parque Nacional de Timanfaya. El más conocido es el manuscrito del cura Párroco de Yaiza, Don Andrés Lorenzo Curbelo, que relata los acontecimientos desde el comienzo de la erupción hasta que la población de la zona emigró entre 1731 y 1732, ante los continuados procesos volcánicos que se sucedieron.

   "El 1º de Septiembre (de 1730) entre las nueve y diez de la noche la tierra se abrió de pronto cerca de Timanfaya a dos leguas de Yaiza. En la primera noche una enorme montaña se elevó del seno de la tierra y del ápice se escapaban llamas que continuaron ardiendo durante nueve y diez días. Pocos días después un nuevo abismo se formó y un torrente de lava se precipitó sobre Timanfaya, sobre Rodeo y sobre una parte de Mancha Blanca. La lava se extendió sobre los lugares hacia el Norte, al principio con tanta rapidez como el agua, pero bien pronto su velocidad se aminoró y no corría más que como la miel. Pero el 7 de septiembre una roca considerable se levantó del seno de la tierra con un ruido parecido al del trueno, y por su presión forzó la lava, que desde el principio se dirigía hacia el Norte a cambiar de camino y dirigirse hacia el NW y WNW. La masa de lava llegó y destruyó en un instante los lugares de Maretas y de Santa Catalina, situados en el Valle. El 11 de Septiembre la erupción se renovó con más fuerza, y la lava comenzó a correr. De Santa Catalina se precipitó sobre Mazo, incendió y cubrió toda esta aldea y siguió su camino hasta el mar, corriendo seis días seguidos con un ruido espantoso y formando verdaderas cataratas. Una gran cantidad de peces muertos sobrenadaban en la superficie del mar, viniendo a morir a la orilla. Bien pronto todo se calmó, y la erupción pareció haber cesado completamente.

   El 18 de Octubre tres nuevas aberturas se formaron inmediatamente encima de Santa Catalina, que arden todavía y de sus orificios se escapan masas de humo espeso que se extienden por toda la isla, acompañado de una gran cantidad de escorias, arenas, cenizas que se reparten todo alrededor, viéndose caer de todos los puntos gotas de agua en forma de lluvia. Los truenos y las explosiones que acompañaron a estos fenómenos, la oscuridad producida por la masa de cenizas y el humo que recubre la isla forzaron más de una vez a los habitantes de Yaiza a tomar la huida, volviendo bien pronto, porque estas detonaciones no aparecieron acompañadas de otro fenómeno de devastación".

   El relato continúa con la descripción de la catástrofe. Los científicos han estimado que el volumen de lava pudo alcanzar un 1 Km3 (=1000 millones de m3) y modificó por completo la antigua morfología de la isla.

   En el siglo XIX se producen nuevas erupciones, de las que también existen documentos escritos de testigos presenciales. Entre ellas destaca la del cura de San Bartolomé, don Baltasar Perdomo, en el que explica la actividad de los tres volcanes que surgieron: Tao, Volcán Nuevo del Fuego y Tinguatón. Los procesos eruptivos comenzaron el 31 de Julio de 1824, en el volcán de Tao. Le siguió el volcán Nuevo del Fuego (también llamado Chinero), el único representante de esta fase eruptiva situado dentro de lo que hoy es el Parque Nacional de Timanfaya, con una erupción al parecer muy violenta. Por último, el volcán de Tinguatón hizo erupción un anochecer. La actividad volcánica cesó hacia el 25 de octubre de ese mismo año.

   Después de todos estos sucesos, los volcanes de Lanzarote han entrado en un período de calma, dejando su huella e impidiendo la habitabilidad de toda esta zona.

 

Cuadro de texto:

FAUNA.

   Las condiciones ambientales de Timanfaya resultan extremas tanto para la vegetación como para la fauna local. El agua escasea, la temperatura registra fuertes oscilaciones y la insolación es muy intensa. Debido a esto, la fauna vertebrada del Parque Nacional de Timanfaya es muy reducida, quedando limitada a muy pocas especies: 3 especies de mamíferos y 2 de reptiles.

   Considerado cual reliquia faunística, el lagarto de Haria (Gallotia atlantica) ha sabido adaptarse exitosamente a las condiciones del entorno volcánico. Las hembras realizan cada año una o dos puestas de uno a tres huevos cada una. esto, unido a que prácticamente carece de enemigos naturales, hace que su número sea realmente abundante dentro de los límites del Parque Nacional de Timanfaya. De color negruzco o gris uniforme, se alimenta de insectos y de la escasa materia vegetal que encuentra, al igual que el perenquén rugoso o salamanquesa (Tarentola angustimentalis), especie junto con la que integra la muy breve nómina de reptiles de Timanfaya.

Entre los mamíferos, apenas cabe destacar la presencia de por sí escasa del conejo (Oryctolagus cuniculus), un animal que vino a la isla de mano de los repobladores y colonos castellanos, allá por los siglos XV-XVI. No hay que olvidar la presencia de la rata negra (Rattus rattus) y de la musaraña canaria (Crocidura canariensis).

    Mucho más numerosa, la avifauna de Timanfaya está condicionada por dos factores: la situación geográfica del Parque Nacional (dista 125 km de la costa africana) y la escasez de recursos tróficos aportados por los medios marino y terrestre de la zona. Tales condiciones han convertido este desierto volcánico en una zona de paso eventual durante la primavera y el otoño para numerosas especies migrantes, entre las cuales solamente una pequeña porción (en torno a las 22 especies) pasan la estación invernal en la zona protegida.

     Por otro lado, similar resulta -en cifras- la avifauna nidificante: 20 especies pertenecientes a 16 familias. A saber: el petrel de Bulwer (Bulweria bulwerii), la pardela cenicienta(Calonectris diomedea), el paiño de Madeira (Oceanodroma castro), el alimoche (Neophron percnopterus) -llamado guirre por los lanzaroteños, es el único buitre nidificante en Canarias-, el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus), la perdiz maruna (Alectoris barbara), la gaviota argentea (Larus argentatus), la paloma bravía (Columba livia), la tórtola común (Streptopelia turtur), la lechuza común (Tyto alba), la abubilla (Upupa epops), el caminero (Anthus berthelotii), la curruca tomillera (Sylvia conspicillata), el alcaudón real (Lanius excubitor), el cuervo (Corvus corax), el pardillo común (Carduelis cannabina), el camachuelo trompetero (Bucanetes githagineus), el alcaraván (Burhinus oedicnemus), el águila pescadora (Pandion haliaetus) -llamada guincho en Lanzarote- y el halcón de Berbería (Falco pelegrinoides).
   Los fondos marinos rocosos o arenosos, en cuyos ámbitos se ha producido una recuperación vegetal más rápida tras las erupciones volcánicas recientes, superan en riqueza faunística a ese otro mar emergido, el de las lavas. Con una presencia importante de elementos mediterráneos típicos de las islas orientales, han sido identificadas 120 especies de invertebrados (un 11% del total canario) y 59 de peces (27% de las registradas en el archipiélago). De las 120 especies de invertebrados existentes en el Parque Nacional, 18 viven en la zona halófila de las lavas recientes y antiguas, 29 en las lavas históricas alejadas de la costa y 14 en las cuevas. Un total de 119 especies se encuentran en los hábitats epigeos de las zonas antiguas de los islotes y una especie es exclusiva del medio subterráneo de las lavas antiguas y modernas. Estas especies encuentran en el supuesto ambiente estéril de las lavas el hábitat idóneo para su desarrollo. La mayoría de ellas, las cuales reciben el nombre de lavícolas, son altamente especializadas y se alimentan de partículas de materia orgánica arrastradas por el viento. En los 12 km de recortados acantilados que posee el Parque Nacional de Timanfaya vive una comunidad litoral de invertebrados marinos entre los que destacan los abundantes cangrejos rojos (Grapsus grapsus), dos especies de lapas muy comunes (Patella piperate y Patella candei) y los pequeños burgados (Osilinus atrattus).
 

FLORA.

Una aridez extrema caracteriza la geografía de Timanfaya, y no podía ser de otro modo pues las lavas arrasaron todo vestigio de paisaje fértil. No obstante, cabe señalar que la colonización vegetal del territorio hoy declaradp Parque Nacional se inició desde el momento mismo en que las llamas fenecieron sobre las coladas lávicas; hoy día, este proceso resulta visible en la mayor parte del espacio protegido, y constitute la avanzadilla de una cubierta vegetal que dentro de cientos o miles de años habrá difuminado por completo la faz cenicienta de las erupciones volcánicas, como ha ocurrido en tantos otros parajes del planeta. Y es que nada permanece incólume en la Naturaleza: todo muda, todo fluye hacia el cambio.
La citada colonización vegetal se está verificando en dos frentes bien diferenciados. Primeramente cabe considerar el desarrollo natural de los seres vivos por vía de sucesión, que de modo paulatino va expandiéndose sobre los terrenos minerales. En segundo lugar, no debemos olvidar la expansión de las plantas supervivientes a las erupciones de 1730-36 y 1824, refugiadas en los llamados islotes, retazos de territorio que se libraron de la acción de las coladas lávicas.

   Respecto al desarrollo por sucesión, inician este proceso algas, musgos y líquenes. Los líquenes, formados por un hongo y un alga, son plantas muy sufridas, capaces de resistir condiciones ambientales extremas, que han colonizado las lavas desnudas aprovechando la humedad ambiental aportada por los vientos marinos (ninguna corriente fluvial surca el territorio de Timanfaya) y los residuos orgánicos (por ejemplo, los detritus de animales). Además, los líquenes transfroman el suelo, creando las condiciones de posibilidad para la posterior instalación de plantas superiores que precisan sustratos más desarrollados (caso de los juncos de las Montañas del Fuego, las malvarrosas de las laderas de Timanfaya, etc.). En el Parque Nacional de Timanfaya hay catalogadas 150 especies diferentes, de las 1.005 especies distintas existentes en el conjunto del Archipiélago Canario.

Cuadro de texto:     Quizás una de las manifestaciones vegetales más curiosas la constituyen los juncos (Juncus acutus), que en las laderas de los conos volcánicos azotados directamente por los vientos marinos, se alinean a distintos niveles como si hubieran sido plantados por la mano de un experto jardinero. La presencia de los juncos, que normalmente crecen en terrenos muy húmedos, sólo puede explicarse en estos suelos calcinados porque al estar formados por cenizas y lapillis, que poseen un alto poder higroscópico, condensan la humedad atmosférica, permitiendo que estas juncáceas se asienten sobre los suelos volcánico.

Cabría establecer paralelismos entre los oasis del desierto y los islotes de Timanfaya, entre los que destacan los islotes de Hilario, Timanfaya, el islote El Chinero, el islote de la Montaña Bermeja, el silote de la Montaña Tremesana y el islote de la Montaña Halcones. Están situados en las zonas occidental y meridional del Parque, sobre su suelo no hollado por la lava se aposentan las especies vegetales originales y más importantes del área protegida, caso de la tabaiba dulce (Euphorbia balsamifera), la tabaiba salvaje (Euphorbia obtusifolia) -planta venenosa muy peligrosa para los ojos-, la julaga o aulaga majorera(Launaea arborescens) -mata espinosa muy abundante en la zona, que se suele cortar para hacer demostraciones de cremación a los turistas que llegan al islote de Hilario-, el tomillo, la hierba de risco y el bobo (introducido por el hombre).

   El clima es el principal factor que limita o condiciona la colonización vegetal del Parque. Esto es así tanto por el papel que juega en el desarrollo de la vegetación como por su influencia en los procesos de disgregación y meteorización de los materiales rocosos. La zona viene caracterizada por la inexistencia de estación húmeda, con una pluviometría que no rebasa los 200 mm y una amplitud térmica día-noche considerable. Además, los vientos alisios desempeñan una función trascendental para la expansión de la flora de Timanfaya. Sus corrientes dispersan las esporas vegetales hacia barvolento (es decir, en dirección sureste), sobre las zonas recubiertas por coladas lávicas. Condenadas a terreno tan hostil, las plantas han desarrollado una serie de mecanismos de supervivencia, tales como la extensión radicular superficial, la pelosidad foliar, la transformación de hojas en espinas y la suculencia de tallos u hojas.

   Tras diferentes estudios botánicos, los biólogos han catalogado en el Parque Nacional de Timanfaya 239 taxones vegetales, englobados en 53 familias y 169 géneros, cifras que representan un 37% del total de las especies conocidas en la flora lanzaroteña. Ocho de estos taxones son endémicos de Lanzarote, 7 de Lanzarote y Fuerteventura, 13 de las islas Canarias y 6 de la zona macaronésica.

    Endemismos lanzaroteños presentes en el Parque son: Aeonium lancerottense, Allium subhirsutum ssp. obtusitepalum, Echium lancerottense var. lancerottense, Nauplius intermedius, Orobanche cf. gratiosa, Polycarpaea robusta, Reichardiax sventenia y Sonchus bourgeauix oleraceus. Y propios de Lanzarote y Fuerteventura son: Aichryson tortuosum, Asparagus nesiotes ssp. purpuriensis, Crepis canariensis, Helianthemum thymiphyllum, Lotus lancerottensis, Micromeria varia ssp. rupestris y Volutaria bollei.

   No se debe dejar sin mención la flora marina presente en las costas y fondos acuáticos del Parque Nacional de Timanfaya. Estas aguas, ubicadas en uno de los pasos descendentes de la corriente del Golfo e influenciadas por la riqueza orgánica de las costas africanas, tienen suelos basálticos y alojan hasta 105 especies de vegetales marinos, lo cual representa el 21% del total de la flora bentónica de las islas Canarias.

 

 

ACTIVIDADES SOSTENIBLES QUE SE PUEDEN REALIZAR:

-Recuperación de cultivos tradicionales: El Parque Nacional de Timanfaya cuenta con un importante recurso cultural como son los cultivos agrícolas tradicionales, entre los que merece Parque Nacional de Timanfayaespecial atención el cultivo de la higuera. Estos cultivos se asientan sobre propiedades particulares incluidas dentro del ámbito geográfico del Parque Nacional, y disponen de muros de piedra volcánica a modo de zocos que las protegen de los fuertes vientos dominantes.

   La importancia de estos cultivos radica, por una parte, en el enorme valor histórico y cultural que este particular tipo de cultivo tiene, y por otra desde un punto de vista faunístico, por constituir el hábitat idóneo de diversas especies que casi exclusivamente se asocian con él, especialmente de la avifauna del Parque (tórtolas, perdiz moruna, etc.). Las zonas en que aparece esta unidad ambiental son los alrededores de Montaña Tremesana, María Hernández y Pedro Perico al sur, y la zona de Miraderos al este, con una superficie aproximada del 5% del Parque.

   Estos cultivos estaban abandonados por parte de sus dueños, los cuales habían renunciado al cuidado de las higueras lo que suponía un riesgo para la pérdida de un recurso cultural y paisajístico único en el Parque Nacional, ya que algunos de los zocos cuentan con unas características de construcción únicas en toda la isla.

   Este abandono provocaba la decrepitud de la planta (Ficus carica) al no ser sometida a trabajos de poda y eliminación de las partes muertas, ni tampoco al laboreo de la tierra, lo que produce una decadencia de la planta a la que se unía la invasión de la aulaga que provoca una competencia feroz de sus sistemas radicales con un debilitamiento general de las higueras.

   Las actuaciones llevadas a cabo por el Parque con carácter experimental han consistido en una poda de las partes aéreas muertas, así como un trabajo de laboreo del substrato mineral eliminando las aulagas que habían invadido el espacio vital del árbol. Paralelamente, se han reconstruido los muros que componen los zocos, restaurando las partes dañadas y aumentando las dimensiones en aquellas partes que fueran precisas.

   El resultado ha sido inmediato, los árboles han recuperado la vitalidad, aumentando el porte aéreo de las copas que aportan una belleza extraordinaria de este recurso agrícola tradicional.

   La experiencia se proseguirá en ejercicios sucesivos ampliando las áreas de actuación, y limitando éstas a aquellas zonas donde se cuente con la colaboración de los propietarios y de las respectivas corporaciones municipales.

-Aprovechamientos pesqueros: Al tratarse de métodos tradicionales y constituir una actividad socioeconómica para los habitantes de Yaiza y Tinajo, se mantienen los aprovechamientos tradicionales de pesca y marisqueo.

-El interés científico: Desde la década de los años 80 el Museo Nacional de Ciencias Naturales, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el Instituto de Astronomía y Geodesia (CSIC-UCM) y el Departamento de Volcanología del Museo Nacional de Ciencias Naturales, vienen desarrollando una continúa investigación de los aspectos sísmicos, volcánicos y geodésicos en el Parque Nacional de Timanfaya. Lo que al principio se inició como una serie de trabajos de investigación puntuales ha llegado a convertirse actualmente en un permanente y continuo estudio, donde diversos proyectos de investigación se desarrollan coordinadamente; y ha dado lugar a la constitución del Laboratorio Geodinámico de Lanzarote, uno de cuyos módulos se encuentra ubicado en el interior del Parque Nacional de Timanfaya.

   Actualmente este módulo es uno de los laboratorios mejor dotados del mundo en lo que se refiere al estudio geofísico de una zona activa como lo es el Parque Nacional de Timanfaya. El Laboratorio Geodinámico de Lanzarote, está integrado por tres módulos:

  • Cueva de los Verdes
  • Jameos del Agua
  • Parque Nacional de Timanfaya

El Módulo del Parque Nacional de Timanfaya se encuentra ubicado en la Casa de los Camelleros. Esta instalación es una infraestructura subterránea magníficamente tratada desde el punto de vista paisajístico, que no representa impacto ambiental ninguno y permite el estudio "in situ" de los diferentes parámetros geotécnicos, geomagnéticos, sísmicos y térmicos. Esta infraestructura cuenta con un instrumental científico de primer orden que permite la adquisición automatizada de aquellos parámetros de forma continua y en tiempo real. Hay que señalar que esta instalación se encuentra ubicada sobre uno de los más importantes campos de anomalías geotérmicas existentes en el Parque Nacional de Timanfaya.

-El desarrollo turístico: El Parque Nacional de Timanfaya es el segundo más visitado de toda la Red de Parques. En 1996 el número estimado de visitantes que accedieron al Parque Nacional constituye el 97,6% del total de visitantes que llegaron a Lanzarote. Por ello, la presión turística sobre este territorio depende del desarrollo turístico de la isla de Lanzarote.

   Uno de los objetivos del Parque es facilitar el conocimiento y el disfrute público de los valores del Parque, siempre que sea compatible con su conservación, fomentando la sensibilidad y el respeto hacia el medio. Se trata pues, no tanto de promover el desarrollo turístico existente, sino realizar un eficaz manejo de este flujo de visitantes para que, sin disminuir el disfrute y uso público del Parque, se logren preservar los recursos naturales, culturales y paisajísticos que motivaron su declaración.

 


RUTAS Y SENDEROS.
Tahiche:Presenta un paraje de escepcional simpleza; una extensa llanura de oscura arena volcánica, al pie de una única montaña y en contraste la brillante blancura de sus pintorescas casas. Muy cerca se encuentran las Casas Honda, profundas y estrechas galerias de origen volcánico donde vivieron los guanches, antiguos pobladores de la isla.

 

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Guatiza, en sus alrededores ofrece un mar de cactus que se pierde en el horizonte. Este cultivo peculiar en realidad persigue conservar la producción de un valioso colorante natural, de color rojo brillante que se obtiene de los millones de insectos que viven en estas plantas. (Hoy su demanda disminuye por la sustitución de otros sintéticos más baratos).
La Cueva de los Verdes, son un verdadero milagro de la naturaleza; parte de una red de galerias de origen volcánico, de unos 7 Km., que unen el volcán Corona con el mar. Presenta un aspecto fantasmagórico y crean extraños efectos opticos, como el de encontrarse en un abismo o en un tunel infinito, sin saber con certeza las dimensiones del suelo que estamos pisando. Estas impresiones sobrecogedoras se deben al verde de los musgos que cubren las ilusorias formas de las rocas, y la extrema quietud de las aguas que inundan la cueva y reflejan como un espejo. Ya los isleños aprovecharon estos efectos en el pasado para protegerse de las incursiones de los piratas, escondiendose en estos tuneles misteriosos e infranqueables.

Cuadro de texto:  Los Jameos del Agua:son parte de las cuevas de los verdes, y están situados al norte de la isla, unidas al mar por secretas y profundas galerías subterraneas. Ofrecen un aspecto paradisiaco entre las caprichosas formas que le dieron los volcanes durante milenios y las que le dió Cesar Manrique en este siglo. Este insigne artista respetando la pureza del entorno presentó, en este universo de color, reflejos y luces, la posibilidad de disfrutar de bellísimas salas de baile, restaurantes, bares y piscinas de agua cristalina e invitante. Entre tantos habitantes de las cuevas, vive aún el langostino blanco, completamente ciego, especie antiquisima que perdió su color rosado y la vista al adaptarse durante milenios a los oscuros laberintos de las cuevas.

El Mirador del Rio, roca que como un cuchillo o la proa de un barco gigante penetra en el mar. Está tan cerca de la Isla Graciosa, que a este estrecho corredor de mar se le llama río. Subiendo a unos 600 m. se divisa un panoráma único de Lanzarote, Isla Graciosa, islote desierto de pescadores, salpicado de crateres, y los perfiles de Montaña Clara y Alegranza.
El Valle de Haria, nos presenta un paisaje estremecedor de profundos barrancos de origen volcánico, el palmeral más grande de la isla y un pueblecito pintoresco que con jardines y flores se extiende como un oasis. Su extensión de 150 Km.2 , tan sólo con unos 3.000 habiantes, ofrece una paz sublime lejos del mundanal ruido.
La Geria, un paisaje espectacular de miles de crateres en miniatura. En esta tierra extremadamente árida y con fuertes vientos que erosionan y roban a la tierra el poco jugo que posee, han ideado los campesinos este sistema de cultivo. Cuadro de texto:  Excavan pequeños huecos o crateres, construyen una serie de pequeños muros de contención para frenar la erosión del viento, y los cubren de una capa de ceniza volcánica, para que conserve la humedad del rocio de la noche, jugo que será suficiente para alimentar a los viñedos origen del exquisito vino de Malvasía.
Los Hervideros, toma su nombre de cuando el mar hirvió a causa de los volcanes. Aquí llegamos a los origenes salvajes de la tierra, cuando los elementos, tierra, aire, agua y fuego se unieron y como resultados las más bellas y extravagantes formaciones rocosas que irrumpen violentamente en un mar azul. Son la lava petrificada de los volcanes de Timanfaya. El Golfo, presenta la belleza salvaje de una laguna de aguas esmeralda y cristalinas dentro de un crater erosionado por las olas del mar y separado de éste por bancos de arena negra.

 

DATOS DE INTERÉS TURÍSTICO.

 

  • Evolución del número de visitantes (1996-2002)

 

1996

1997

1998

1999

2000

2001

2002

1.575.135

1.606.638

1.691.347

1.742.087

1.800.000

1.866.000

1.768.566

 

  • Servicios del Parque Nacional

-Oficinas de la Administración del Parque Nacional
Director-Conservador: D. Aurelio Centellas Bodas
C/ La Mareta, 9, 35560-Tinajo (Lanzarote)
Tfno:928.84.02.38/02.40
Fax: 928.84.02.51
e-mail: timanfaya@mma.es
Horario: 8:00-15:00 h, de lunes a viernes.

 

-Museo-Punto de Información "Echadero de Camellos"
Ctra. LZ-67, km 4,
35570 Yaiza, Lanzarote
Horario: 8:00-16:00 h, de lunes a viernes.

 

-Centro de Visitantes e interpretación de Mancha Blanca
Ctra. de Yaiza a Tinajo (LZ-67), km 11,50,
35560 Tinajo, Lanzarote
Tfno/Fax: 928.84.08.39.
Horario: 9:00-17:00 h, todos los días.
Servicios: salas de exposición permanente, sala de simulación, sala de proyecciones, biblioteca, miradores, tienda, aparcamiento.

 

MONTAÑAS DE FUEGO
Teléfono de información: 928.84.00.56/00.57
Horario: 9:00-18:00 h

 

 

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