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PARQUE
NACIONAL DE GARAJONAY.
La declaración de la zona central de la isla de la Gomera como Parque Nacional el 25 de marzo de 1981 (Ley 3/81) fue por encontrarse en ella la mayor y más diversificada manifestación de Laurisilva (literalmente bosque de lauráceas) Canaria. Los diferentes ecosistemas del Parque se ubican entre los 800 y 1.500 metros sobre el nivel del mar aproximadamente. Esta es la zona de la isla que presenta un relieve menos escarpado, ya que la mayor parte del parque se asienta sobre una meseta. La superficie del mismo es de -img/.984 hectáreas, lo que supone un 10,7% de la isla, Los accesos al Parque no revisten mayor problema, dado que está surcado tanto por carreteras como por pistas forestales y senderos que comunican los diferentes municipios y caseríos de la isla. En Garajonay podemos encontrar diversos ecosistemas, desde algunos típicamente mediterráneos, hasta la Laurisilva de valle o fondo de barranco (verdadera selva subtropical). La conservación de dichos ecosistemas es de vital importancia, tanto para el mantenimiento de los recursos hídricos, de una región tan frágil en lo que a dicho bien respecta, como por preservar una vegetación, hoy relíctica, y que habitaba Europa y el norte de África hace varios millones de años. HISTORIA. Antes de la llegada de los Europeos en el s. XV la isla ya se encontraba habitada. Poco se sabe sobre el origen de los antiguos gomeros, aunque parece ser que procedían del norte de África por presentar su cultura algunas semejanzas con las de los pueblos bereberes. Su economía se basaba en la ganadería y en la recolección de los productos que ofrecía la isla, y sólo residualmente se dedicaban a la agricultura. Habitaban en cuevas o en pequeñas cabañas, y utilizaban la madera y la piedra para la fabricación de utensilios así como el barro para la cerámica. Sobre sus creencias se sabe que rendían culto, entre otros, a las montañas. Ello se pone de manifiesto por ejemplo en el Alto de Garajonay, lugar que da nombre al Parque, donde fueron encontrados restos arqueológicos ligados a la celebración de sus rituales.
La isla estaba dividida en cuatro cantones o bandos: Agana, Orone,
Ipalan y Mulagua, ubicados en los cuatro grandes barrancos de la Gomera. Uno
de los útiles líticos tallados en basalto, procedente de una de las aras
de sacrificio de Garajonay. Con
la llegada de los europeos en el primer tercio del siglo XV, La Gomera es
motivo de rivalidad entre España y Portugal. Los bandos gomeros se alían
con unos y con otros, hasta la definitiva renuncia de Portugal. Al
principio, la penetración de la cultura europea es pacífica y paulatina,
hasta la llegada de Hernán Peraza "El Joven" como señor, que
establece imposiciones tributarias y vasallaje, provocando la sublevación
de los bandos que son derrotados. Tiempo después, Hernán Peraza
establece un pacto de hermanamiento con el bando de Ipalán, que rompe al
entablar relaciones con la princesa aborigen Iballa. Esta afrenta, una más,
incita a los aborígenes a darle muerte. Como represalia, se produce una
gran matanza siendo los gomeros capturados vendidos como esclavos,
quedando la isla sometida por la fuerza. Un episodio relevante de la
historia de la Gomera es su relación con los viajes Colombinos.
En agosto de 1.492, durante el viaje del descubrimiento de América,
las carabelas la Santa María y la Pinta atracan en la Gomera para
preparar la travesía. El 4 de septiembre se les une el propio almirante,
a bordo de la Niña. En 1.493, Colón vuelve a la isla al mando de
diecisiete navíos, rumbo nuevamente a América. Aquí se suministra de
animales vivos y vegetales comestibles sobre los que se basó la primera
agricultura y ganadería en América. Durante el siglo XVI, la isla es
lugar de paso de navegantes y conquistadores, actividad que decae
posteriormente, sumiéndose la Gomera en el aislamiento y el olvido, bajo
un régimen feudal que dura hasta entrado el s. XIX. FAUNA. La
fauna del Parque Garajonay es mucho más escasa que la vegetación. La más
característica de las zonas media y baja es son los conejos (Oryctolagus
cuniculus), que fueron introducidos en la isla por los conquistadores, y
también el erizo moruno (Aetechinus algirus). En
la zona de la cumbre, la laurisilva constituye un importante hábitat para
la avifauna canaria. Encontramos también especies como el gavilán (Accipiter
nisus granti), la gallinuela o chocha perdiz (Scolopax rusticola),
y dos palomas de monte: la paloma turqué (Columba bolli) y la
paloma rabiche (Columba junoiae). Estas palomas constituyen
endemismos canarios. Encontramos
aves depredadoras como el cernícalo (Falco tinnunculus canariensis)
y la aguililla (Buteo buteo insularis) ambos diurnos y el búho
chico (Asio otus canariensis) nocturno. Otros vertebrados son poco
numerosos aunque en esta zona hay una especie no autóctona que muy
abundante: la rata negra (Rattus rattus), muy perjudicial para el
viñátigo. Además,
en la vertiente sur el encontramos el Lagarto tizón (Lacerta galloti).
Hay otros reptiles como el lagarto gomero (Gallotia galloti gomerae)
y la lisa gomera (Chalcides viridanus coeruleopunctatus), y un
anfibio, la ranita verde (Hyla meridionalis), viven en el interior
del Parque. La
fauna invertebrada (arácnidos, lombrices, moluscos, artrópodos e
insectos) al contrario que la vertebrada es muy importante y abundante en
los bosques de laurisilva, encontrándose entre ellos importantes y
numerosos endemismos. FLORA. Vegetación
existente en el Parque Garajonay y en su distribución el clima y los
vientos alisios son factores de clara influencia, aunque también hay que
tener en cuenta la orientación y el grado de conservación del Parque. Así,
la zona norte del Parque es húmeda y tiene una vegetación abundante, con
árboles cubiertos de líquenes y musgos, y la parte sur es más pobre en
vegetación, ya que es más seca. En el Parque se pueden distinguir cuatro
zonas desde la cumbre hasta la parte más baja, al nivel del mar, de la
Gomera. Zona
de la cumbre En
esta zona los vientos alisios al entrar en contacto con la orografía de
la isla forman nieblas, y lo que se conoce como la lluvia horizontal. Ésta
es la zona de asentamiento del bosque de laurisilva. Unas 2.500 hectáreas
del parque están cubiertas de bosque. La densidad del bosque de
laurisilva provocó la aparición de una gran capa de suelo vegetal, bajo
la que encontramos un estrato de basaltos y piroclastos, producto de la
actividad volcánica tardía de la isla. El
bosque de laurisilva está compuesta principalmente de árboles como el
tilo (Octeam foetens), que es bastante escaso; el laurel (Laurus
azorica) que es muy común en todo el Parque y llega a los 25 metros de
altura; el acebiño (Ilex canariensis), también muy común; la faya (Myrica
faya), otro árbol importante en el bosque de laurisilva que constituye
con el el brezo (Erica arborea) importates formaciones en la vertiente
sur, el barbusano (Apolonias burbujana), el viñátigo (Persea indica),
cuyas hojas jóvenes son venenosas para el ganado y suele encontrarse en
los barrancos; y el palo blanco (Picconia excelsa), que se reconoce fácilmente
por su corteza grisácea y se localiza cerca de los barbusanos.
Zona
media(Hasta los 500-600 m en la cara norte y los 800-1.100 m en la cara sur) En
ella comienza a distinguirse una estacionalidad marcada entre invierno y
verano. En su vegetación aparecen algunos endemismos. Las formaciones
vegetales más características de esta zona son el sabinar (Juniperus
phoenicia), el cedro (Juniperus cedrus) y el madroño (Arbutus canariensis.
En la cara sur, el madroño es sustituido por los jarales (Cistus
mospelliensis), y los retamares (Spartocytisus filipes y Retama
monosperma). En la cabecera de los barrancos hay también palmerales
Phoenix canariensis). Zona
baja (desde el nivel del mar a los 200-300 m en la cara norte y los 400-500 m
en la cara sur) Este
piso está dominado por formaciones de tabaibal-cardonal en el que
destacan entre otras la tabaiba dulce (Euphorbia balsamifera) cerca
de la costa, la tabaiba amarga (Euphorbia bertheloti) y el cardón
(Euphorbia canariensis), acompañados en ocasiones por matorrales
de balos (Plocama pendula) y hierbas de ciclo corto. El estrato
arbustivo está representado por una rica regeneración de las especies
arbóreas, y otras especies como el follao (Viburnum rigidum), el
verdoscano o follao hembra (Gesnouina arborea), el peralillo
(Maytenus canariensis), la capirotana o alcanutillo (Phyllis
nobla) y el poleo (Bystropogan origanifolium), endemismos
canarios frecuentes en los fondos de los barrancos. El helecho más común
en esta zona es el penco (Dryopteris oligodonta). ACTIVIDADES SOSTENIBLES QUE SE PUEDEN REALIZAR
Durante el período condal antes del S. XIX, la propiedad del monte estaba detentada por los Condes de la Gomera, que establecieron una estricta normativa de uso para evitar la degradación del bosque.
Posteriormente, como consecuencia de la Constitución de 1.812, por
la que se suprimieron las jurisdicciones feudales la propiedad fue
transferida a los Municipios que continúan una política
conservacionista. En 1.879 se consolida administrativamente su conservación
al ser incluidos los montes de la isla en el Catálogo Nacional de Montes
de Utilidad Pública. En los años cuarenta se elimina el ganado del monte
y a partir de la década de los cincuenta comienzan a reducirse los
aprovechamientos forestales. Con la crisis de la economía tradicional y la generalización de los combustibles fósiles, la dependencia del monte fue decayendo. Así, cuando se crea el Parque en 1.981, las limitaciones de uso no suponen grandes cambios ni fueron motivo de conflictos serios. Además, el hecho de que la propiedad fuera pública facilitó la implantación de la actual gestión conservacionista. Toda esta trayectoria histórica ha permitido que los bosques gomeros hayan llegado a nuestros días en un estado próximo al natural con presencia de árboles viejos, lo que los distingue llamativamente de los restantes bosques de laurisilva del Archipiélago. Garajonay es uno de los bosques más naturales del Estado. RED DE SENDEROS EL Parque Nacional de Garajonay tiene a disposición del público una red de senderos para que el visitante pueda acercarse caminando a los diferentes rincones y paisajes que lo conforman. Haciendo un recorrido de este a oeste nos encontramos con tres itinerarios que parten de los límites del Parque y se prolongan hasta los caseríos. -Los Roques - Benchijigua -La Zarcita - La Laja -Tajaqué – Imada En la vertiente norte se traza el sendero más visitado y el que atraviesa formaciones de Fayal - Brezal en su parte más elevada, hasta llegar a la Laurisilva de fondo de valle, por donde fluye el arroyo del Cedro. Su nombre es Contadero - El Cedro. Al llegar a las Mimbreras hay un cruce de caminos: el sendero está atravesado por una pista forestal que va hacía los Acebiños-Meriga (izq), Reventón oscuro (derecha) y Caserío de El Cedro(derecha), pudiéndose continuar hasta la Ermita y la zona recreativa y desde allí hasta el Caserío. El camino, que desciende paralelo a una hermosísima cascada, llega hasta la población de Hermigua. Aunque no sea estrictamente un sendero, la pista forestal mencionada anteriormente, puede ser un buen recurso para prolongar nuestro paseo. Este camino tendrá pronto un folleto autoguiado que ayudará al caminante a entender los procesos de formación del paisaje así como las especies animales y vegetales que encontramos en dicho sendero. La subida al punto más elevado de la isla, el Alto de Garajonay (1487 m.s.m), puede hacerse desde Pajarito, donde parte un sendero señalizado o bien por la pista forestal que sube desde el Contadero. Llegar a la cumbre supone poder contemplar una panorámica inolvidable de la propia isla de La Gomera, así como de El Hierro, Tenerife, La Palma, y en días excepcionales, hasta Gran Canaria. Desde el Alto podemos dirigirnos a la zona recreativa más visitada: La Laguna Grande. Atravesaremos la vertiente sur del Parque donde se están desarrollando trabajos de restauración ecológica-paisajística, y lo haremos por pistas forestales intercaladas por antiguos caminos reales. Este sendero-písta nos lleva por el Pinar de Argumame, Llanos de Crispín hasta Laguna Grande. En la propia zona recreativa existe un pequeño sendero circular con paneles interpretativos. En el extremo occidental del Parque se halla Las Creces, sendero circular que discurre por áreas de Laurisilva en recuperación y fayal-brezal. Aquí tenemos varias posibilidades: hacer el sendero circular o coger las bifurcaciones que nos conducen hacia Arure o Las Hayas, dos caseríos muy cercanos al Parque. Tendremos a disposición del público el folleto autoguiado "Circular Jardín de las Creces. Siguiendo por la carretera dorsal nos encontramos con otro de los caminos abiertos al público: Riscos de Corgo-Vallehermoso. Atravesando la vertiente norte descenderemos por una zona que se recupera de un incendio forestal ocurrido en febrero de 1995 (algo impensable si no fuera por los años de sequía sufridos por el archipiélago). Su trazo finaliza en la pista de tierra de la Meseta y desde aquí se puede ir hasta los Chorros de Epina (izq.) o Vallehermoso (derecha). Mirando hacia la otra vertiente y beneficiándose del rebose de la bruma, como ocurre en Las Creces, está Raso de la Bruma-Cañada de Jorge. Al llegar al cruce podemos ir hasta Arure o hacia el Raso de Don Pedro. Situado en el NW del Parque se halla el sendero circular Los Barranquillos, que atraviesa un hermosísimo brezal, ofreciéndonos una espléndida vista sobre el Lomo del Carretón con el valle y la localidad de Alojera. También contará con un folleto autoguiado en próximas fechas. INFORMACIÓN DE INTERÉS PARA EL VISITANTE -Horario: Todos los días, incluso festivos. De 9:30 a 16:30. El Parque ofrece los sábados (y en verano los miércoles) una excursión guiada gratuita. Hay que llamar al teléfono 922 800 993 para confirmar la asistencia. El número de plazas es limitado. DATOS DE INTERÉS TURÍSTICO. · Evolución del número de visitantes (1996-2002)
· Visitantes al Centro de Visitantes "Juego de Bolas" (2002)
· Servicios del Parque Nacional Centro
Administrativo del Parque Nacional de Garajonay Centro de Visitantes "Juego de Bolas"
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