Guía Para La Integración De Las TIC En El Aula De Idiomas

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 Introducción: Orientaciones para la integración de las TIC en el aula de idiomas

 

 

(Extracto del libro impreso)

 

Usar vs. integrar-.

Una palabra que queremos enfatizar en esta guía es “integración.”  Este énfasis responde  al peligro de confundir el “uso” con la “integración” de las TIC.  No es lo mismo aprovechar unos minutos que nos sobran de clase haciendo una actividad en Internet que es concebida como un “pasatiempo” que plantear una actividad de tipo webquest o caza de tesoro perfectamente integrada en la programación didáctica o proyecto docente en lo referente a objetivos, contenidos y evaluación.  Las tareas que se desarrollan en el ordenador no pueden considerarse un complemento o añadido al currículum, sino que debe ser parte integrante de éste.  Es preciso organizar o elaborar tareas y unidades teniendo en cuenta una temporalización y una secuenciación concretas que responden a los objetivos que nos hemos propuesto.  Por ello, es imprescindible fijar claramente los objetivos y contenidos de cada tarea y cómo están relacionados con los objetivos generales.  Nuestras programaciones, proyectos curriculares o proyectos docentes han de verse transformados inevitablemente por la integración de estos nuevos instrumentos que introducen a su vez nuevos contextos y situaciones educativas.  Es muy importante que esta información se transmita al alumnado antes de iniciar la tarea, ya que ellos y ellas tienen que saber qué van a hacer y sobre todo, para qué lo van a hacer.  De este modo se facilita la integración en el currículum y se destierra la idea del uso del ordenador como un pasatiempo.

La preparación y organización del material didáctico que se va a usar con los ordenadores debe ser muy cuidada.  Algunos aspectos a tener en cuenta son:

-         cómo se va a describir o presentar la tarea

-         cómo van a acceder a los materiales nuestros alumnos y alumnas (a través de Internet, de la red interna, de un CD)

-         ajustar la temporalización de las tareas a realizar (teniendo presente si los alumnos y alumnas comparten ordenador o no)

-         recopilar el material necesario

-         organizar el trabajo del alumnado (individual, por parejas o en grupo)

-         establecer instrumentos y criterios de evaluación para las tareas a desarrollar

-         anticiparse a las dificultades técnicas que puedan surgir, cómo resolverlas y establecer un “plan B” que puede consistir en otras actividades enlas que no interfieran este tipo de dificultades técnicas.

Todos estos aspectos nos recuerdan lo que debe ser nuestra máxima: las nuevas tecnologías deben estar siempre al servicio de nuestras metas y objetivos como docentes y nunca debemos permitir que se conviertan en sustitutos del profesor en momentos determinados. Nuestra labor como docentes es importante y no puede verse nunca mermada por la incorporación de nuevos instrumentos didácticos. Muy al contrario nuestra metodología didáctica debe integrar estos nuevos instrumentos para mantener unos objetivos claros en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

 

Aportaciones y dificultades de la integración de las TIC en el aula de idiomas-.

Existen otras muchas ventajas de la integración de las TIC en la enseñanza y aprendizaje de una lengua extranjera. En primer lugar, el uso del ordenador supone un elemento muy motivador para el alumnado ya que tradicionalmente se asocia con situaciones de ocio en las que los alumnos y alumnas interactúan con diferentes medios audiovisuales de forma autónoma y sobre las que tienen mayor control. La desinhibición es otro aspecto importante, ya que muchos alumnos y alumnas muestran una mayor predisposición a comunicarse mediante las nuevas tecnologías evitando así el miedo al rechazo o el ridículo que podría darse en situaciones educativas tradicionales.  La interacción es otro de los beneficios comunicativos de la integración de las TIC puesto que ayuda a establecer diferentes vías de comunicación, no sólo con el exterior, sino con otros alumnos y alumnas del grupo-clase y con el profesor o profesora.  Los alumnos y alumnas adquieren una mayor autonomía, lo cual beneficia a su propio proceso de enseñanza-aprendizaje a la vez que se facilita el aprendizaje colaborativo.  El uso de las nuevas tecnologías ayuda al alumnado a familiarizarse con los nuevos recursos tecnológicos de la sociedad de la información tal y como se promueve desde las administraciones educativas estatales y autonómicas y asimismo suponen un nuevo medio de comunicación con el exterior que goza de creciente relevancia.  Dado su formato visual, la integración de las nuevas tecnologías al aula de idiomas supone un instrumento especialmente adecuado para desarrollar las destrezas de lectura y escritura además de propiciar un contexto comunicativo en el que los alumnos y alumnas se sienten más motivados por el uso de medios de comunicación innovadores e interactivos.  Asimismo, las nuevas tecnologías suponen nuevos medios de desarrollar la capacidad creativa del alumnado y la autonomía en una etapa de su desarrollo marcada por la búsqueda de dicha autonomía.

El uso de las nuevas tecnologías implica un enriquecimiento sustancial del proceso formativo.  No sólo aumenta la motivación del alumnado en lo concerniente a su protagonismo y autonomía de aprendizaje, sino que facilita la comunicación entre los agentes del proceso de enseñanza-aprendizaje, incrementando a su vez el seguimiento de dicho proceso por parte del profesorado, que pasa a ser orientador del proceso educativo.  Una vez superada la adaptación inicial al nuevo medio comunicativo-formativo, el proceso de enseñanza-aprendizaje es mucho más atractivo, rápido, y fácil tanto para los docentes como para el alumnado, ya que las capacidades de ambos sectores se ven potenciadas por la aplicación de las nuevas tecnologías. 

La variedad de materiales disponible es otra ventaja evidente, pues posibilita la atención a la diversidad y a las necesidades de cada individuo adaptándose al nivel de exigencias, ritmo de trabajo y flexibilidad horaria.  Otro aspecto que beneficia tanto al alumnado como al profesorado es la posibilidad de obtener un feedback o retroalimentación inmediata y de corregir el trabajo individual de forma más autónoma e implicándose más directamente en el proceso de enseñanza-aprendizaje.  El tiempo que la profesora o el profesor invierte en la organización y elaboración de materiales didácticos se ve reducido.  Desde la perspectiva del docente, las herramientas se multiplican a velocidad de vértigo.  Donde antes teníamos pesados manuales, pizarras monocromas, cintas de casete que tardábamos un valioso tiempo en rebobinar y volver a reproducir, y un tiempo limitado a la duración de la clase para exponer contenidos, retroalimentarnos, asignar y recoger tareas, etc., las nuevas tecnologías ofrecen un formato ligero, lleno de color y movimiento, con un rápido acceso al material (audio, video, tareas escritas, conversación oral y escrita en tiempo real, evaluación de tareas automática) que deseamos con sólo —literalmente— mover un dedo. Todas estas posibilidades sólo dependen del control por parte del profesorado de los elementos técnicos.

La información gestionada en formato digital es más ligera que la que se gestiona en papel.  Al igual que es más práctico grabar una conversación para poder reproducirla mil veces que repetir mil veces la misma conversación, las imágenes y sonidos gestionados en formato digital son más prácticos que las pesadas fotocopias, reproductores de casete o CD, o incluso, los libros de texto.  Con este nuevo formato, todo lo que tanto los docentes como el alumnado deben transportar hasta el aula no tiene por qué aumentar más que un mechero, por no mencionar las innegables ventajas que el ahorro de papel supone para el medio ambiente. 

No pretendemos olvidarnos de las dificultades que se nos pueden presentar a la hora de integrar las nuevas tecnologías en el aula.  De hecho, el profesorado debe partir siempre del análisis de los recursos/conocimientos disponibles para poder organizar el trabajo y explotar los recursos existentes.  Con frecuencia nos hemos encontramos con falta de recursos económicos en los centros educativos destinados a la adquisición de equipos actualizados o a la puesta en marcha de una red informática conectada con la World Wide Web.  Cierto es que desde las administraciones se observan esfuerzos para mejorar y facilitar el acceso a las nuevas tecnologías, como es el caso de la rápida expansión de la red de Centros TIC de primaria y secundaria en Andalucía o la implantación de plataformas y asignaturas virtuales en las universidades andaluzas.  De cualquier modo, siempre es necesario ser conscientes de las limitaciones personales y técnicas a la hora de plantearnos la integración de las TIC en el aula y así saber qué tipo de materiales o actividades podemos elaborar.

Otro aspecto importante que preocupa a todos es la formación en TIC del profesorado.  Aún hay muchos profesionales de la enseñanza que manifiestan un rechazo hacia el uso de los ordenadores en el aula, en parte debido a la falta de formación al respecto y a las propias inseguridades.  En este punto sólo podemos reiterar la necesidad de que existan planes de formación adaptados a las necesidades del profesorado y por supuesto contar con la buena disposición del docente a adentrarse en un mundo lleno de posibilidades por descubrir que, con total seguridad, vendrán a enriquecer su capacidad docente.