Sebastián García Vázquez

26. junio 2019 | Por | Categoria: Destacado, Hablamos de...
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Homenaje de Puebla de Guzmán a Sebastián García con motivo del 30 aniversario de su fallecimiento. Texto de Esperanza Gómez Harriero

Sebastián García

«Es viernes, 10 de mayo de 2019. Son las seis de la tarde. Personas de todas las edades, naturales de Puebla de Guzmán, se reúnen alrededor de la puerta de entrada a la casa natal de Sebastián García; algunas han viajado expresamente desde sus actuales lugares de residencia para acudir al evento. El sol resulta agradable y una leve brisa cálida envuelve los murmullos de la espera. Sobre la acera, un pie de micro y una guitarra advierten que el arte estará invitado al acto.

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Pasados unos minutos, se hace el silencio y comienzan las presentaciones. Después del protocolo, y algo tembloroso, el hijo del pintor, Agustín García, empuña el micrófono para agradecer a los presentes que estemos allí acompañándolo. A él y a la memoria de su padre. Entonces nos cuenta algo que me hace replantearme el homenaje que estamos viviendo. “Mi padre pensaba que no lo iban a recordar en su pueblo, siempre tuvo ese miedo”. Algo me pellizca el estómago y me hace preguntarme cómo es posible que creyera algo así. Sin embargo, enseguida me rebato… ¿acaso no forma parte del ser humano el temor a pasar por la vida sin haber dejado huella?

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Pues 30 años después de su muerte, Don Sebastián, aquí estamos, descubriendo una placa en su honor que quedará perenne en la fachada de la casa donde usted nació, casa que hoy ocupa otra familia que ha cedido encantada ese lugar especial para su recuerdo. Los aplausos no se hacen de rogar y la emoción se siente en el aire… especialmente en los agradecimientos de su hijo.

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Para coronar el momento, Alonso Pérez nos regala su habanera en una voz femenina arropada entre las cuerdas de su guitarra andaluza. Habanera de la Casa Grande, para que la inmortalidad de la música ensalce el orgullo que sienten sus paisanos y paisanas por todo lo que dejó:

Embrujo andaluz

de Murillo y Velázquez.

Brillando la luz

de Sebastián García Vázquez.

Lienzo de mi pueblo con sus margaritas.

Pincel abrileño pinta una mocita.

Del Pino de la Calle Larga

pintor y poeta, retratando el alma.

Pintando a una gabacha supo toda España

de tu gran valía.

Era el costumbrismo,

lleno de tipismo de la tierra mía.

Tus premios fueron el reclamo

de grandes artistas que nos visitaron.

La danza y la fotografía

que dieron renombre a La Romería.

Eres de la Puebla la gloria

portal de su historia

Sebastián García.

De la Casa Grande perdura en el aire

ritmos coloniales de alegre habanera.

La Calle el Cabezo guardó tu regreso

con la primavera.

Para alzar tu nombre, tu genio y figura

por altas esferas

tu ganada fama, tu pinacoteca.

Que a la Puebla le honra para presumir.

Porque eres de todos la preciada joya

que el mundo atesora para el porvenir.

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Y comenzamos el recorrido para visitar su obra. De su casa natal nos vamos a la calle de los Leones. Diversos cuadros donados por diferentes personas propietarias nos esperan para mostrarnos la primera etapa del pintor. Paisajes puebleños, estampas típicas y costumbristas son una ventana a lo que él veía en su infancia y juventud.

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Al llegar a la Iglesia Parroquial, la fe se hace protagonista. La Virgen de la Peña, como no podía ser de otro modo, inspira cada trazo, ya no solo con su imagen, sino representada en escenas donde el rezo y la entrega se explican como si se tratara de la fotografía de un sentimiento tan fuerte como lo es la fe para los creyentes.

En la Huerta del Pilar, una de las propiedades más fascinantes del pueblo, todo resulta poco. Acompañando a la visita guiada, dulces típicos puebleños llenan los platos que quedan vacíos al poco tiempo. Todo el ambiente está cargado de tradición, y puede palparse el orgullo con el que aquellas personas abren su casa para dar a conocer una parte de Sebastián García.

Nos dirigimos luego a la Pisá del Potro para sorprendernos con la inmensa y maravillosa exhibición de réplicas de cuadros del pintor realizadas por el alumnado de Primaria. Es inevitable que las sonrisas asomen a los labios de quienes tenemos el gusto de estar allí. Magnífico trabajo el del profesorado homenajeando al artista dentro de sus aulas. En ese momento pienso la ilusión que le habría hecho a él ver su obra a través de esos ojos infantiles.

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Tras recrearnos en tan tierna exhibición, caminamos hacia el colegio que lleva su nombre, el mismo en el que yo estudié y recibí gran parte de mi educación primaria. Una enorme pintura de una mujer tamizando harina siempre ha presidido el hall del edificio, pero no es hasta ahora que me doy cuenta del valor que tiene, de la inmensidad de esa obra no solo por su tamaño, sino por todo lo que representa. Sebastián García donó dos cuadros al colegio que lleva su nombre, mostrando así su agradecimiento por un reconocimiento de tal calibre.

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Finalmente, acabamos en la Casa Grande, un paraíso particular. Se abre ante mí una nueva visión del artista a través de imágenes que desconocía, pinturas menos expuestas al público y que, sin duda, muestran muchos más matices del hombre que era Sebastián García: las juergas, el erotismo, los placeres mundanos… Todo ello sin perder el hilo conductor de toda su obra: las costumbres y el entorno de este pueblo. Porque si hay algo que me queda claro es que él amaba su pueblo y su gente por encima de todas las cosas, hecho que también puede apreciarse en su generosidad para con este municipio.

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Me aventuro a suponer lo duro que fue para nuestro pintor tener que dejar sus pinceles, en 1982, debido a sus problemas en la vista. Me pregunto cómo haría desde entonces para canalizar esa sensibilidad, ese amor que sentía hacia La Puebla y sus costumbres. Nunca lo sabré. Pero hay algo que sí puedo afirmar con total certeza, y es que Puebla de Guzmán y Minas de las Herrerías jamás van a olvidarse de él. Usted está presente en la esencia de este municipio, Don Sebastián, niños y niñas crecen en un colegio que lleva su nombre, pintan copias de sus cuadros y se nutren de su legado. Usted no está muerto, sino que vive en las calles, en esas casas que conservan sus creaciones, en el proyecto de ese próximo museo que abrirán en Herrerías en su honor.

Puede estar tranquilo, Don Sebastián, porque va a quedarse para siempre en nuestra memoria.»

Sebastián García en la BUH:

Sebastián García Vázquez (1904-1989) : una retrospectiva

El pino de la calle Larga / Sebastián García Vázquez

De pintura y de Géuve / Sebastián García Vázquez

Más sobre su vida y obra: sebastiangarciavazquez.es

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