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El
espacio denominado Parque de Oromana es uno de los símbolos paisajísticos de
Alcalá desde comienzos del siglo XX. La localidad no contaba con un paseo
urbano o alameda, al estilo de Sevilla y otras poblaciones, que sirviera de
recreo para los ciudadanos. Así, D. Pedro Gutiérrez Calderón, alcalde de
Alcalá en dos períodos (1924-1930 y 1959-1969), proyectó en el primero de sus
mandatos las modernización de la ciudad, dotarla de un espacio para el
descanso y disfrute de los alcalareños.
En este contexto, inspirándose en la moda de los años 20 y bajo los
influjos de la Exposición Iberoamericana de 1929, se pone en marcha la
creación de un parque en la margen izquierda del río Guadaíra en su paso por
la localidad. Para ello, se contó con los proyectos de arquitectos del
renombre de Juan Talavera y Aníbal González, que dotaron a la ciudad de
casas de recreo que embellecieron su entorno.
Para el proyecto del Parque, el Ayuntamiento adquirió la parcela de la
finca Oromana, que constaba de dos partes bien definidas: una en alto, muy
soleada, con un buen trozo de pinar; y otra, abajo, en la umbría del cerro,
con un reducto de huertas, molinos y vegetación mediterránea cobijados por
la barranca del río. Esta variedad de niveles y vegetación ofrecían
posibilidades de acoger a los paseantes en cualquier época del año.
Se organizó el espacio en base a plantas como el acebuche, el lentisco,
la retama, los almeces, el palmito, el chaparro y otras plantas propias del
clima mediterráneo, que se adaptaban a las características de humedad, luz y
temperatura variable de la zona dedicada al parque. La abundantes fuentes
existentes en la zona hicieron que proliferaran las plantas trepadoras y crearan
un ambiente de frescor muy agradable para el público.
En la segunda mitad del siglo XX, el parque ha sufrido diversos avatares
que le han hecho perder parte de su antiguo esplendor. En los últimos años,
se están llevando a cabo distintas obras encaminadas a su recuperación y a
la creación de senderos para el paseo y visita de los espacios verdes y de
las instalaciones molineras existentes en la zona.
Para conocer más aspectos de los
orígenes del Parque de Oromana puede consultarse el trabajo de Francisco
López Pérez: "La singularidad del parque de Oromana o el respeto por el
entorno natural". En Qalat Chábir. Revista de Humanidades, núm.
3, Alcalá de Guadaíra, 1995, pp. 30-34.
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En la margen izquierda del río
Guadaíra se creó en los años 20 del siglo pasado este parque, del que han
disfrutado desde entonces muchos sevillanos, que en las tardes de verano
encontraron en él el descanso de los calores de estos meses |
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La presencia de los molinos harineros son una
constante a lo largo de todo el parque: desde el molino de la Aceña
hasta el del Algarrobo, pasando por los de Benarosa y San Juan. |
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