Tradición oral en las aulas

Introducción

© Enrique Martínez-Salanova Sánchez


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Todos los agentes educativos, en el nivel en que se encuentren y en las circunstancias en que ejerzan su tarea, asumen una responsabilidad en el proceso de socialización de los individuos. El aprendizaje se hace durante toda la vida y en todos los grupos humanos, en los que se requiere siempre un considerable esfuerzo de cara a que la adecuación a la vida de los grupos sea lo menos traumática y más liberadora posible. Dado que el proceso de socialización se realiza por mecanismos de aprendizaje en su mayor parte inconscientes, debe tenerse en cuenta la responsabilidad del sistema educativo en lo que tiene que ver con valorar, asumir, analizar y hacer consciente la tradición oral.

La tradición oral, fundamento del avance cultural, se trasmite con mucha lentitud. Ideas que se manejaban a finales del siglo XIX, calaron en la sociedad durante el siglo XX, algunas de ellas fueron reprimidas por las dictaduras, movimientos reaccionarios o fascistas del siglo XX, y sin embargo estuvieron presentes en la conciencia colectiva de la sociedad durante todo el tiempo hasta aflorar paulatinamente con la llegada de las libertades, en que se mezcla lo reprimido, lo que estaba en la superficie, la cultura oficial y la clandestina…

La tradición es un elemento referencial. La vuelta a los ancestros, el orden, la ley, la dialéctica entre lo nuevo y las raíces, determinan un modo de ver la realidad en cada momento, se adecuan a las formas, filosofías y maneras de pensar de cada tiempo y son, de alguna forma, los cronistas que nos permiten conocer cómo han ocurrido los hechos de los últimos cien años.

Este sitio destaca la importancia en todo el sistema educativo, desde preescolar hasta la Universidad lo que significa la tradición oral en nuestra cultura, y sobre la necesidad de plantearse su utilización como objetivo, medio, recurso y contenido en la realización del currículum.

Las sociedades y los grupos humanos están en una permanente dialéctica entre el cambio, necesario para la supervivencia y la reserva de las tradiciones como elemento de referencia. Dada la importancia y relevancia que en la sociedad humana ha tenido para la conformación de la cultura la transmisión de pautas de relación, la creatividad, el trato rico en matices y rasgos culturales, es importante que los educadores utilicen el bagaje y patrimonio cultural en beneficio de una mayor profundidad en el aprendizaje, sin olvidar la metodología que se sustenta. En la antigüedad, nuestros antepasados, escribían poco y con grandes dificultades, y las posibilidades de recurrir a la lectura eran exiguas o nulas. Esto sirvió de base para la creación de formas de expresión orales y gestuales, y para la formación y el enriquecimiento del idioma.

La mayoría de las obras literarias de la antigüedad, han sido posibles gracias al cúmulo de información que se transmite de unas a otras generaciones.

Sin la tradición oral no se hubiera efectuado la transmisión de conocimientos y por ende la utilización de los instrumentos, las tradiciones, las advertencias y consejos, los usos, las leyes y las costumbres, claves para la supervivencia de la especie humana. La riqueza cultural es posible así mismo por la gama de matices relacionales, la interelación de sus visitantes con los pobladores, la riqueza étnica y cultural.

Muchas de las obras literarias de la actualidad se deben igualmente a que un escritor ha sido capaz de plasmar con arte por escrito lo que se transmite en las familias de padres a hijos.

En todas las áreas de estudio, y en cualquiera de los niveles de la enseñanza, se hace necesario el uso de la tradición oral. En los casos de enseñanzas sociales, de barrio, de comunicación asociativa, es todavía más importante tener en cuenta las pautas culturales que proporciona la tradición oral como complemento documental, o como instrumento de trabajo. La transversalidad se hace imposible sin contar con la transmisión verbal de los conocimientos, al mismo tiempo que con otros medios, dado el papel que tiene en la sociedad.

 Como elemento transversal, las estrategias interdisciplinares son la vía para lograr la transversalidad, y al mismo tiempo base y fundamento de análisis y estudio de cualquiera de las áreas de un programa de trabajo.

Las tres últimas generaciones y sus recuerdos, datos, productos, costumbres que se remontan fácilmente a otras tres o cuatro generaciones más, son necesarias para el estudio de nuestra sociedad y el de otras realidades culturales cercanas o lejanas.

Con la ayuda de este sitio se intenta que quienes lo deseen, siguiendo los métodos y propuestas que se plantean en los nuevos diseños curriculares, puedan aprender a ver las raíces cercanas, próximas, con el fin de que sirva para aportar a sus vidas. Se presentan ideas y sugerencias de actividades, así como preguntas y reflexiones para que los alumnos, con la ayuda de los profesores, descubran e investiguen sobre sus raíces con el fin convertirse en sensibles a sus datos, pautas y a sus encantos, y en investigador de sus realidades.

© Enrique Martínez-Salanova Sánchez