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Erotismo en el arte del Renacimiento

©Enrique Martínez-Salanova Sánchez

 

 

Arte, erotismo y representaciones en el Renacimiento


Renacimiento es el nombre dado a un amplio movimiento cultural que se produjo en Europa occidental durante los siglos xv y xvi. Fue un período de transición entre la Edad Media y los inicios de la Edad Moderna. En el arte renacentista, aunque aún predominaba la temática religiosa característica de la Edad Media, empezamos a encontrar cada vez más otro tipo de motivos que utilizan el cuerpo humano y su voluptuosidad como medio para contar historias y reproducir escenarios ideales. Vuelve a ser descubierto el cuerpo humano y aparece desnudo en el centro del mundo. El universo griego vuelve al pensamiento de los hombres y todo su arte y belleza llega a los nuevos individuos de una Europa cansada del razonamiento gótico y medieval. Los ojos del Renacimiento cayeron sobre Apolo y su desnudez, planteando inmediatamente el problema figurativo del sexo.

El Renacimiento se aprovecha de la nueva visión del ser viviente para humanizarlo todo: desnuda a Santos como si fueran dioses griegos, le pone hermosos senos a la Virgen, pues hace falta que amamante al niño, así va desarmando la hipocresía de la sociedad a través de la fuerza de la verdad y es a través del arte. El desnudo triunfa pero se detiene en el límite del acto sexual que no se muestra sino por alegoría o metáfora: siendo esas imágenes metafóricas la Serpiente, el Cisne, o el Toro de las mitologías.

La mujer empezó a tomar fuerza erótica y el amor cortesano tomo repentinamente la mente de los ciudadanos al leer sobre la Laura de Petrarca, de la Beatriz de Dante o leer la poesía de Vittoria Colonna y que muchas veces fue musa y modelo de Miguel Ángel. El culto de la Madona o de bellas vírgenes fueron el pan del día y los amores de Romeo y Julieta ilustran la tragedia del amor obstaculizado. El amor se empezó a ver como un derecho natural, algo que había desaparecido por mucho tiempo. De este arte sexual, surgieron artistas que hoy día son conocidos por todos y que han pasado a este conocimiento no por sus obras de temática erótica si no por el magnífico carácter de puro artista que cada uno de ellos lleva dentro. Tales artistas como Miguel Ángel, Rafael, Mantegna, Leonardo Da Vinci y tantos otros.

Las alegorías del amor, s.XVI. Bronzino.

 


Neptuno y ninfa. Bernard van Orley (Bruselas, entre 1487 y 1491 – Bruselas, 6 de enero de 1541),

Leda y el cisne, 1510. Leonardo Da Vinci

Miguel Angel Buonarroti. Capilla Sixtina


I modi, las posturas. Giulio Romano y Agostino Caracci


Con el Renacimiento y el impulso de las técnicas de impresión, el grabador Marcantonio Raimondi y el dibujante Giulio Romano publicaron I Modi, el primer libro erótico publicado en la historia, una colección de estampas en las que se reproducían distintas posiciones del acto sexual.

La publicación original se componía de 16 grabados de Marcantonio Raimondi basados en las pinturas eróticas realizadas por Romano, alumno de Rafael. El material se componía de  16 ilustraciones, también conocidas como "Los dieciséis placeres" por ser tal número de representaciones explícitas de encuentros sexuales entre personajes de la mitología clásica y de la historia. La publicación provocó la reacción del Papa Clemente VII, Romano tuvo que huir a Mantua y Raimondi fue encarcelado a raíz de que el escritor Pietro Aretino, al ver esas imágenes, compuso dieciséis sonetos que, junto a los grabados, constituyeron el volumen que conoció la iglesia, después de haberse publicado en 1524.

De ese primer libro no se tienen muchos registros pues fue destruido en su totalidad. Sin embargo, casi un siglo después, el arquitecto y grabador Agostino Caracci hizo un nuevo trabajo donde las posiciones del acto sexual las perpetraban deidades.

A pesar de haber sido destruida la primera edición de I Modi, este renació de sus cenizas. En 1527 se realizó una segunda edición, ampliada y, en cierto sentido, mejorada porque se incluyó la colección de sonetos de Pietro Arentino. Las ilustraciones copiadas de las originales de esta edición se adjudican al artista Agostino Carracci. De nuevo provocó escándalo y atención en la época renacentista y, por supuesto, el fuego del papa. Aunque parece no haber un libro completo que se haya salvado de la persecución papal sí se han conservado varios grabados originales. A los sonetos de esta segunda edición se les conoce como "Los sonetos lujuriosos".

Giulio Romano fue muy conocido y se conserva de él una gran cantidad de obras. Su obra maestra de arquitectura y pintura de frescos se halla en un suburbio de Mantua, llamado Tè, la residencia de verano de los duques de Mantua, el Palazzo Tè (1525-1534), con sus famosos frescos ilusionistas, como el conjunto llamado El Olimpo caracterizado por su estilo extravagante y pleno de énfasis.


Giulio Romano

Giulio Romano

 

Palazzo Té

Apolo y Cipariso. 1596

Marte y Venus, 1524. Impreso por Marcoantonio Raimondi

 


Speculum al foder


Speculum al foder (que podía traducirse al castellano como Espejo del joder o, más propiamente, Manual del joder), es un pequeño manuscrito de finales del siglo XIV o principios del XV, escrito en catalán por un autor o autores anónimos, en el cual se dan toda una serie de consejos relacionados con la vida sexual, y del cual sólo se conservan dos ejemplares (uno entero, el manuscrito 3356, y otro fraccionario, el 10162 -perteneciente en su momento al Marqués de Santillana) depositados ambos hoy en día en la Biblioteca Nacional de Madrid.

En su mayor parte está basado en la traducción del tratado latino 'Liber minor de coitu', que a su vez bebe del 'Liber de coitu', obra escrita en el siglo XII por Constantino el Africano, el cual se basó para su redacción en textos árabes y semitas. Que esta obra haya sido escrito en catalán no debe sorprendernos, ya que el Reino de Aragón era territorio de frontera entre diversas culturas y seguramente nuestro 'Speculum al Joder' se deba a la conjunción de muy diversas fuentes: por un lado, tenemos la enorme influencia de la literatura árabe, una literatura de enorme carga erótica, como ya vimos en anteriores post; por otro lado, tenemos toda una tradición del amor cortés proveniente de la Occitania francesa y por último, el esplendor de la literatura medieval catalana, que tiene en autores como Ramón Llull o Ausiás March o el 'Tirant lo Blanch' de Joanot Martorell como sus máximos representantes.

Aunque ante la primera lectura del tratado nos pueda parecer una obra de carácter libertino, este manual no busca excitar ni utilizar un lenguaje licencioso, ya que su lenguaje sobrio y didáctico, es similar a cualquier otro manual médico de la época. Además a diferencia de los tratados eróticos orientales, que suelen tener como trasfondo una carga espiritual o teológica, esta obra simplemente trata el sexo como un factor más para una buena salud general.



Gárgolas eróticas en La lonja de la seda, Valencia, siglo XV


La antigua Lonja de la Seda, en Valencia, es una joya de la arquitectura civil levantada con los últimos retazos del gótico tardío, iniciada su construcción a finales del siglo XV. Algunas de las esculturas presentan mensajes sobre la oscuridad del pecado, la brujería y, por tanto, el mal, lo peor del ser humano, con el fin de aleccionar a una población iletrada capaz de comprender aquellos tétricos mensajes.

una recreación de los pecados capitales, historias macabras y, en definitiva, algo parecido a la imagen que se tenía del infierno en la época medieval cuando lo usual era leer a través de las pinturas y las estatuas.  oscurantismo predominante en esta construcción civil. Se la denomina “puerta de los pecados” y a partir de la misma es difícil no hallar una figura que no sea de un monstruo, un pecado capital o una escena más propia del infierno que del mundo terrenal.

En el propio pórtico de los pecados y a la vista de la Virgen María con el niño Jesús nos percatamos de este toma y daca entre tres personas completamente desnudas que se persiguen con las que parecen escobas, las cuales tratan de introducir por el ano a quien tienen delante.

En la Edad Media la lujuria era, quizás, el pecado capital más castigado. Era un momento con la prostitución severamente arraigada en la población civil de Valencia y, por tanto, uno de los temas más concurridos en la imaginería dispuesta en las estatuas de la Lonja de la Seda. No hay que olvidar que la ciudad del Turia estaba considerada como uno de los mayores prostíbulos de toda Europa en el siglo XV. En este detalle de la fachada principal nos encontramos un hombre fornicando con el propio edificio, con el mismo muro del edificio civil más importante de la ciudad. No se le advierte si quiera su cabeza pero sí sus genitales.

Brujas en ritual sexual

Fornicador

 


¿Orina o se masturba?

Les agarra de los genitales

Mujer se masturba


Leyenda de la Papisa Juana (Entre la Edad Madia y el Renacimiento


La leyenda de la papisa Juana sostiene que Juana, nacida en el 822  cerca de Maguncia, era hija de un monje. Su padre, Gerbert, formaba parte de los predicadores  anglos para difundir el Evangelio entre los sajones. La pequeña Juana creció inmersa en ese ambiente de religiosidad y erudición, y tuvo la oportunidad de poder estudiar, oportunidad vedada a las mujeres de la época. Puesto que sólo la carrera eclesiástica permitía continuar unos estudios sólidos, Juana entró en la religión como copista bajo el nombre masculino de Juan el Inglés.

Según Martín el Polaco, la suplantación de sexo se debió al deseo de la muchacha de seguir a un amante estudiante. En su nueva situación, Juana pudo viajar con frecuencia de monasterio en monasterio y relacionarse con grandes personajes de la época. Juana se trasladó a Roma en 848, y allí obtuvo un puesto docente. Siempre disimulando hábilmente su identidad, fue bien recibida en los medios eclesiásticos, en particular en la Curia. A causa de su reputación de erudita, fue presentada al papa León IV y enseguida se convirtió en su secretaria para los asuntos internacionales. En julio de 855, tras la muerte del papa, Juana se hizo elegir su sucesora con el nombre de Benedicto III o Juan VIII. 

Dos años después, la papisa, que disimulaba un embarazo fruto de su unión carnal con el embajador Lamberto de Sajonia, comenzó a sufrir las contracciones del parto en medio de una procesión y dio a luz en público. Según Jean de Mailly  , Juana fue lapidada por el gentío enfurecido. Según Martín de Opava  o Martín el Polaco, murió a consecuencia del parto.

Y  aunque no existe documentación oficial que pueda verificar que la historia llegase a ocurrir realmente, en los siglos XIV y XV, esta Papisa era ya considerada como un personaje histórico, y nadie dudaba de su existencia. Ocupaba un lugar entre los bustos de la Catedral de Siena. Bajo el Pontificado de Clemente VIII y debido a su solicitud fue transformado en el Papa Zacarías. El teólogo protestante Jan Hus hace mención de la Papisa Juana y nadie cuestionó históricamente su existencia. Este teólogo veía a la Papisa Juana como la encarnación de la prostituta o Ramera de Babilonia  descrita en el Apocalipsis.

A partir de ahí, cuando era elegido un papa, un eclesiástico estaba obligado a palpar sus genitales  utilizando una silla perforada. Luego exclamaba “Duos habet et bene pendentes”, que significa “tiene dos y cuelgan bien”. 

Papisa Juana. Grabado

 

“Duos habet et bene pendentes”


Risus Paschalis. Misa con excesos sexuales


Una de las mayores manifestaciones de la sexualidad y el humor dentro del espacio sagrado era la Risus Paschalis en la que se celebraba la alegría de la Pascua frente a la tristeza de la Cuaresma, ensalzando a través de la burla el triunfo de Cristo sobre la muerte. El sacerdote debía provocar la risa en el pueblo durante la misa de la mañana de Pascua. Para conseguirlo utilizaba los medios que tenía a su alcance, pero sobre todo un buen puñado de recursos cargados de contenido sexual. Contaba chistes picantes, usaba expresiones eróticas, utilizaba marionetas, hacía gestos obscenos, simulaba relaciones sexuales y hasta enseñaba los genitales para arrancar las carcajadas de sus fieles. El pueblo reía las gracias, se contagiaba de la alegría y alimentaba con nuevas bromas y burlas la celebración de la Pascua.

La tradición nació en Francia durante el siglo IX, se extendió por todo el norte de Europa, Italia y España. Sin embargo, donde realmente caló esta celebración fue en Baviera. Se cuenta que allí la Risus Paschalis rozó el desenfreno total y que incluso varios actos sexuales explícitos se celebraron dentro del templo.

Los primero en tomar medidas fueron los protestantes cuya austeridad no casaba con esta celebración. Sin embargo y tras la reforma el Concilio de Trento en el XVI, la Iglesia Católica también decretó su prohibición. Así, la alegría y el sexo quedaron desterrados de las homilías y los templos. Excepto en Alemania y Baviera donde continuaron, muy rebajadas de tono, hasta el año 1911. No obstante, era algo tan arraigado que pervivió en Alemania hasta bien entrado el siglo XIX, cuando el Compendium constitutionum ecclesiasticarum Diocesis Ratisbonensis dejó bien claro que de “ningún modo se harán las prédicas pascuales del tipo que el pueblo denomina ostermärlein”. Se refería a las fábulas de Pascua que el sacerdote narraba a los feligreses y que revestían un marcado carácter escabroso como resto de la antigua risa de Pascua. Aún así todavía se pudieron ver en Alemania, aunque muy rebajadas de tono, hasta el año 1911.

 


Una escultura de autofelación en el Ayuntamiento de Colonia, en Alemania


La catedral de Colonia, la mayor del mundo, cuya primera piedra fue colocada por el Arzobispo Konrad von Hochstaden en 1248, en el mismo lugar de la antigua catedral erigida en el siglo IX. El Ayuntamiento de Colonia, el más antiguo de Alemania, quiso honrar al arzobispo con la colocación de su escultura en la fachada principal de la villa, acompañado de otros ilustres personajes.

En el capitel que soporta la imagen del arzobispo, hay una imagen grotesca y jocosa de un hombre haciéndose una felación. Lo que sucedió es que los miembros del gremio de la construcción tenían bien claro a quien querían burlar y de quien querían hacer mofa (se cree que fue la protesta silenciosa ante ese hombre siniestro con tanto poder que, para financiarse la carísima y auto propagandista nueva catedral de Colonia lo que hizo fue subir los impuestos al pueblo sobre el lúpulo (el componente que se añade a la cerveza).

 

Referencias


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