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El cine, con frecuencia se
introduce en el mundo de la educación denunciando las carencias referidas al
derecho de mujeres y hombres a educarse y a la necesidad de que no se
excluya a nadie del sistema educativo. En los países más pobres es
prioritario el derecho de la mujer a la escolarización mientras que en el
cine occidental se hace hincapié en el tratamiento a una enseñanza orientada
al pleno desarrollo de la personalidad humana de mujeres y hombres, del
sentido de su dignidad, que favorece la creación de una sociedad libre, la
equidad entre géneros, y la comprensión y la tolerancia entre grupos étnicos
o religiosos.
Palabras clave
Género, cine, derecho,
coeducación, exclusión
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Profesora: Todas las
alumnas deberían llevar uniforme negro y pañuelo blanco. Noqreh, ¿Por qué
llevas un vestido de color?
Noqreh: Señorita, si
llevara uniforme mi padre no me dejaría venir.
Profesora: ¿Por qué?
Noqreh: Piensa que las
chicas no deberían estudiar.
(De la película
A las
cinco de la tarde, realizada en 2003 por la directora iraní Samira
Makhmalbaf) |
El cine ha filmado con mucha
frecuencia los problemas educativos, y dentro de ellos, el derecho a la
educación, en todas sus formas, y el de las niñas especialmente, no podía
ser menos. El cine es, además, un lenguaje vivo que avanza en la misma
medida que la sociedad, que se hace imprescindible en el debate social que
se crea en torno a la educación y sus derechos.
El derecho a la escolarización de
las niñas
La Declaración Universal de
Derechos Humanos desarrolla en el artículo 26 que toda persona tiene derecho
a la educación. Todo niño o niña que nace en cualquier lugar del mundo tiene
derecho a recibir una educación que le permita vivir con dignidad. El
Informe de Seguimiento de la Educación para todos en el Mundo (UNESCO, 2000)
evalúa cada año los progresos realizados hacia la consecución de los seis
objetivos que se fijaron los 164 países participantes en el «Foro Mundial
sobre la Educación», celebrado el año 2000 en Dakar. En el Objetivo 4 del
Marco de Acción de Dakar se hace un llamamiento a los países para «aumentar
de aquí al año 2015 los niveles de alfabetización de los adultos en un 50%,
en particular tratándose de mujeres, y facilitar a todos los adultos un
acceso equitativo a la educación básica y la educación permanente».
El derecho de las niñas (de la
mujer) a la educación. Buda explotó por vergüenza. Irán
La educación de las niñas es uno
de los Derechos Humanos fundamentales y está vinculado a todos los demás
derechos. La mejor calidad de vida que brinda la educación se traduce en
enormes beneficios para toda la sociedad. Por ello, la educación es esencial
en el desarrollo de todos los países. Sin embargo, a las niñas se les
excluye con mucha frecuencia de este proceso. Si esto sigue así, nunca se
lograrán estos progresos.
En
Buda explotó por vergüenza,
de 2007, dirigida por la iraní Hana Makhmalbaf, se trata con realismo y
dureza la marginación de las niñas en algunas culturas.
Bajo la estatua del Buda que
destruyeron los talibanes en Afganistan aún viven miles de familias. Baktay,
una niña afgana de seis años, es incitada a ir a la escuela por el hijo de
sus vecinos, que lee los alfabetos y cuenta interesantes historias frente a
su cueva, por lo que ella le admira y desea hacer como él. El problema
inicial es que Baktay no tiene cuaderno ni lápiz. Para el cuaderno debe
buscarse la vida vendiendo huevos en el mercado. Como lápiz, lleva el
pintalabios de su madre, lo que provoca que unos niños, que juegan a ser
talibanes, decidan apedrearla. Para sus juegos utilizan palos que simulan
fusiles y cometas que representan cazas de combate. Pero no todo es de
mentira. En este juego, las piedras son de verdad. Cuando atrapan a Baktay,
ya tienen a otras tres niñas encerradas en una cueva. Los motivos para
retenerlas varían entre los que opinan que una niña no debería ir a la
escuela o que las pequeñas tienen los ojos demasiado bonitos. Reflejan la
sociedad violenta en que viven sus mayores.
Es una película muy dura, que
refleja la violencia de una cultura que discrimina a los débiles, sobre todo
a las mujeres. Es una reflexión sobre la necesidad de la educación para
todos. El cine de los países más pobres, donde la mujer todavía no accede
con regularidad a la educación, trata con frecuencia este tipo de
situaciones.
Cuando una niña carece de los
conocimientos y la destreza para enfrentar la vida que pueden aprender en la
escuela hay efectos a inmediato y largo plazo, afirman expertos de la
UNICEF, una niña de un país con carencias importantes se expone a muchos más
riesgos que sus homólogas educadas y las consecuencias son transferidas a la
generación posterior. Cuando una niña recibe una educación de calidad, el
resultado casi siempre es el de toda una familia con educación y formación.
Por eso, numerosos estudios inciden en que no existe instrumento más
efectivo para el desarrollo que la educación de las niñas. Si no se actúa
con urgencia, (UNICEF, 2007) para incrementar la cantidad de niñas que
tienen acceso a la educación básica, los objetivos globales para reducir la
pobreza y el mejoramiento de las condiciones de vida humanas no se podrán
cumplir.
La película es una metáfora
político-social en la que los niños reproducen en sus vidas las actitudes
aprendidas de los mayores se advierte una dosis de denuncia a la
intransigencia, al machismo o a la violencia de un régimen dictatorial. Pero
también se critica el dominio americano posterior que les impide mantener su
propia idiosincrasia y tradición. Es el fracaso talibán y también americano,
dos maneras de imponerse y sojuzgar la inocencia de una infancia que quiere
ir a la escuela para le cuenten historias sencillas.
Todo el film es una alegoría
sobre la vida de las mujeres en esas comunidades, la guerra y la ausencia de
libertad. Cada una de las frases que pronuncian los protagonistas es una
crítica a la actitud belicosa e irresponsable: «No me han enseñado nada, he
aprendido sola». «Baktay, muérete, si no te mueres, no serás libre». «No
quiero jugar a apedrear». «No me gusta jugar a la guerra».
Durante la Conferencia Mundial
para la Educación para todos (Jontiem, 1990), cien gobiernos señalaron el
acceso a una educación de calidad para las niñas y las mujeres como «la más
urgente prioridad». En los «Objetivos de desarrollo del milenio 2015, la
enseñanza primaria para las niñas se establece también como un objetivo
básico: Velar por que, para el año 2015, los niños y niñas de todo el mundo
puedan terminar un ciclo completo de enseñanza primaria. En el caso de las
niñas, especialmente en algunos países, existen todavía grandes barreras
socioculturales que llevan a la discriminación por motivos de género, que
permiten una repercusión negativa sobre la educación, en especial sobre la
educación de las niñas, del concepto persistente de que la educación es un
servicio y no un derecho humano. Se insiste por ello en el acceso, en toda
circunstancia, de las niñas a todos los niveles de la educación. Algunos
obstáculos que aun quedan son los matrimonios y los embarazos precoces, el
trabajo infantil (en especial el trabajo en el hogar) y los conflictos
armados.
Un grupo de niñas afganas fueron
atacadas el 12 de noviembre de 2008 por un grupo de talibanes que les lanzó
ácido de batería cuando se dirigían a la escuela, dejando ciegas a dos de
ellas y provocándoles graves cicatrices a otras, en la ciudad de Kandahar.
Los ataques fueron llevados a cabo porque las niñas iban a la escuela, algo
que estuvo prohibido en el país varios años. En Afganistán, un país sacudido
por la guerra, se ha trabajado duramente para superar la violencia y otros
obstáculos que puedan impedir, especialmente a las niñas, acudir a la
escuela. A pesar del dificultoso entorno, la matriculación infantil ha
seguido aumentando. Más de 6 millones de niños y niñas de Afganistán acuden
ahora a la escuela, en comparación con 3 millones en 2002. UNICEF mantiene
que las escuelas deben proporcionar un espacio seguro para la infancia y que
es preciso que se ponga fin a los ataques a escuelas y a quienes enseñan y
aprenden.
La película que comento no está
basada en una exageración ni en una ficción desmesurada. La educación es una
pieza clave para que la mujer salga de estas situaciones. A pesar de las
metas marcadas por los Objetivos de la Declaración del Milenio, todavía la
población femenina representa dos tercios de la población analfabeta. Por
otra parte, de las evaluaciones realizadas sobre el cumplimiento de los
compromisos con las mujeres suscritos en Beijing en 1995, se concluye que
«en todas las regiones del mundo hay muchas mujeres que están realmente peor
ahora de lo que estaban diez años atrás» (WEDO, 2004).
El derecho a una educación
digna y de calidad: Los diarios de la calle. EE.UU.
Diarios de la calle
es una
película dirigida por Richard LaGravenese en 2007. Está inspirada en una
historia real, la de una profesora de instituto, Erin Gruwell y en los
diarios de un grupo de adolescentes, chicos y chicas, «Los escritores de la
libertad», de Long Beach, California, Estados Unidos, tras los disturbios de
1992 por conflictos interraciales. Presenta la fuerza creativa y didáctica
de una mujer, que deja sus prejuicios y técnicas tradicionales para ejercer
con métodos creativos su tarea con un grupo marginal.
En la película se ve cómo, a sus
23 años, todavía con aspecto de estudiante, la idealista Erin Gruwell
(Hilary Swank) hija de un activista de los Derechos Humanos que de pequeña
quiso ser abogada para defender a los pobres y excluidos, parece dispuesta a
comerse el mundo el día que entra en el instituto Wilson para estrenarse
como profesora. Pero su clase es un grupo multiétnico adolescente de los más
variados orígenes. Lo único que tienen en común es el odio que se profesan
entre sí y la intuición de que el sistema educativo se está limitando a
almacenarlos en cualquier lugar antes de que tengan edad para morir en las
calles de una cuchillada. Erin se empeña día tras día en ganarse su
confianza pese a su obstinado rechazo a toda forma de participación en las
clases.
Sin embargo, la actitud optimista
de la maestra es una bofetada para los endurecidos alumnos, quizá peor que
el cinismo o la indiferencia de los otros profesores. Un día la profesora
intercepta un dibujo donde se insulta a un joven negro mediante la
exageración de rasgos físicos. En un momento de inspiración, compara el
dibujo con las caricaturas que los nazis hacían de los judíos y les menciona
el Holocausto. Para su sorpresa, la gran mayoría desconoce la historia de la
«solución final» nazi. A partir de ese momento, la maestra modifica el plan
de estudio, y cambia «La Odisea» por «El Diario de Anna Frank».
Cuando la dirección de la escuela
se niega a pagar los nuevos libros y otras actividades que Gruwell planea,
la profesora toma dos empleos adicionales para financiar su proyecto, lucha
contra superiores y parientes, para quienes su nivel de compromiso resulta
exagerado e inapropiado. Los jóvenes, en cambio, reaccionan positivamente al
desprendimiento de la mujer, y se integran por completo.
Sabiendo que todo el mundo tiene
una historia que contar, Erin les anima a que escriban un diario con sus
pensamientos y experiencias. Los diarios pronto dejan de ser deberes de
clase y se convierten en un instrumento de afirmación vital de su propia
vida y de su género. Cuando Gruwell les regala cuadernos para que hagan
anotaciones diarias sobre su vida y pensamientos, los cuadernos se
convierten en un remedio y pronto se llenan con el dolor y la angustia de
las experiencias juveniles.
La verdadera Erin Gruwell
(Gruwell, 2007) hizo llegar al alumnado periódicos, para que los tomaran
como ejemplo y escribieran sobre noticias pasadas, presentes o futuras,
sobre buenos tiempos, o malos. Cuando leía lo que habían escrito se quedaba
maravillada, por la calidad y el fondo de los artículos. Les dio unos
cuadernos para que se expresaran como quisieran, por medio de dibujos,
poemas o un diario escrito. Los resultados fueron asombrosos: por primera
vez aquellos chicos y chicas comprendieron el lugar que ocupaban en el mundo
y vieron que había alguien dispuesto a escuchar lo que tenían que decir, se
sintieron unidos por algo y, si antes no se soportaban entre sí, comenzaron
a considerarse como una gran familia que les proporcionaba identidad y
orgullo, y empezaron a llamarse a sí mismos «Los Escritores de la Libertad».
Lo que Erin Gruwell hizo en las
aulas es lo que la antropología social se ha ocupado de indagar a la
educación, tanto a la llamada educación formal, la escuela, la coeducación,
como a los procesos de enseñanza o a los resultados de dichos procesos en el
marco de la socialización educativa, pues garantizar el derecho a la
educación, va más allá de conseguir la inscripción a una institución
educativa, sea esta de la calidad que sea. Los centros educativos deben no
sólo abogar porque se tenga acceso al estudio, sino por que lo hagan con la
mejor calidad (Jomtiem, 1990), en equidad de género y solidaridad, al
alcance de sus posibilidades y contribuir para elevar dicha calidad tanto en
su trabajo de los profesores con sus alumnos como en la interacción con las
entidades de educación y formación.
Derecho a la normalización
educativa de las personas con discapacidades. Gaby, una historia
verdadera. México, EE.UU.
Este film,
Gaby, una historia
verdadera, 1987, del director mexicano Luis Mandoki, es de suma
importancia para quienes quieren saber cómo el cine trata la educación de
quienes tienen discapacidades y el papel de la mujer en el mundo. Presenta
un drama humano real, la vida de la poetisa mejicana Gabriela Brimmer. Está
realizado con objetividad informativa y es respetuoso con su biografía.
Gabriela Brimmer nació con una parálisis cerebral tetrapléjica grave de
origen perinatal que le impedía cualquier movimiento o expresión menos su
pie izquierdo. Ella misma fue asesora de la película, colaboró en el guión,
y ha sido capaz de hablar con voz propia al hacer llegar a la sociedad un
mensaje normalizador sobre la discapacidad, presentando a la protagonista
con sus dificultades, las barreras sociales y arquitectónicas que padeció,
sus amores frustrados por circunstancias diferentes pero sin silenciar el
problema suyo ni el del resto de personas discapacitadas que se mueven a su
alrededor. La película narra la historia de ella y la de Florencia, una
indígena mejicana que descubrió las posibilidades comunicativas de Gabriela
y le sirvió de apoyo, de voz y de cuerpo.
Gabriela luchó por la libertad,
por estudiar en centros de estudios normalizados y por acceder a un nivel
máximo en los estudio, pues ingresó a las carreras de sociología y
periodismo en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Se sale esta película de la
tónica general, visibilizando a una mujer como persona de interés social,
luchadora por los derechos de los discapacitados, al mismo tiempo que la
presenta como mujer libre. A pesar de su severa discapacidad se hizo visible
en su sociedad, se convirtió a partir de los años ochenta en un ejemplo de
lucha para el movimiento por los derechos de las personas con discapacidad,
publicó libros e hizo guiones para el cine, y el mismo cine reprodujo su
existencia.
Gaby era hija de una acaudalada
familia de europeos judíos, refugiada en México tras la persecución nazi.
Gracias a la ayuda de Florencia, Gabriela accedió a toda su educación,
incluida la universitaria. Su comunicación con los demás la realizaba con el
dedo gordo del pie sobre una máquina de escribir. La película, rodada en
gran medida junto a discapacitados -los actores principales no lo son- de
Cuernavaca (México), es un canto reivindicativo a la normalización
educativa, sexual y social de las personas discapacitadas. A pesar de la
parálisis cerebral que sufre desde su nacimiento, Gabriela Brimmer revela
tener una inteligencia sobresaliente que le permitió normalizar sus
estudios, acceder a la universidad y convertirse en una aclamada poetisa.
«Tenemos derecho a los programas
regulares de educación en todos sus niveles, y sin embargo es común que se
rechace nuestra incorporación a ellos, creyendo equivocadamente que todos
somos sujetos de los programas de Educación Especial, que son buenos, sí,
pero para un determinado tipo de población con discapacidad». (Brimmer,
2001)
Excluir a un ser humano, no
garantizar el derecho a la educación, es negarle su derecho a desarrollarse
plenamente como ser individual y social, aunque este desarrollo pleno no
depende exclusivamente de la educación sino que a ella deben sumarse un
conjunto de políticas públicas y de experiencias de interacción en los
ámbitos familiar, comunitario y social.
Bibliografía/Referencias
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de Derechos Humanos: texto y comentarios inusuales, Alda Facio (comp.).
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Mujer, Justicia y Género del Instituto Latinoamericano de las Naciones
Unidas para la Prevención del Delito.
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Educación para Todos (1990). Satisfacción de las necesidades Básicas de
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Declaración Universal de los
Derechos Humanos, (1948). Nueva York
ENABLE (1991). Los derechos y la
dignidad de las personas con discapacidad. Informe del Relator de las
Naciones Unidas sobre Derechos Humanos y Discapacidad. Naciones Unidas.
Grupo Comunicar (1998): «El cine
en las aulas», tema monográfico en Comunicar 11. Huelva,
Gruwell, E. (2007): Diarios de la
calle. Barcelona. Elipsis.
Jomtiem (2001). Tercer Congreso
de la Internacional de la Educación, 25 al 29 de julio de 2001, Jomtien,
Tailandia
Martínez-Salanova, E. (1997):
La enseñanza de los valores, la ética y la conducta desde el cine en
Comunicación educativa y nuevas tecnologías, coord. Ferrés Prats, J.
y Marqués Graells, P., Editorial Praxis, Barcelona. Pgs. 454/9-454/19
Martínez-Salanova, E. (2001):
¿Cómo utilizar el cine para la educación en valores?, en Actas del
encuentro de grupos de trabajo, Páginas 31-54. Málaga. Centro de
Profesorado.
Martínez-Salanova, E. (2002):
Aprender con el cine, aprender de película. Una visión didáctica para
aprender e investigar con el cine. Huelva. Grupo Comunicar. 400 pp.
Martínez-Salanova, E. (2007):
Medios de comunicación y nuevas tecnologías para la cultura de la paz,
en Sociedad de la Información, Educación para la Paz y Equidad de Género,
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Martínez-Salanova, E. (2010):
Cine y el Derecho a la Educación. Consulta 06/02/2010.
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WEDO-Social
Watch, 2004: Beijing Traicionada. Informe América Latina y El Caribe.
Montevideo. |