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Televisión, estrategia trasversal como elemento de socialización

Television as an element for socialization in a cross-curriculum strategy

Ponencia presentada en el Foro Internacional «Educar la mirada: propuestas para enseñar a ver TV» Grupo Comunicar y Televisión Española, 29, 30 de noviembre y 1 de diciembre de 2007 

© Enrique Martínez-Salanova Sánchez


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En los sistemas educativos de un mundo global se hace necesario aplicar estrategias metodológicas que ayuden a profesores y alumnos a encarar la problemática educativa de una forma técnica, dinámica, gradual y atractiva, que al mismo tiempo permita soportar contenidos y experiencia de todos los ámbitos del saber y de la cultura. Por otra parte, los grandes medios de comunicación de masas, especialmente la televisión, son objeto ineludible de estudio y de análisis, por su relevancia social y cultural. Si se emplea como estrategia trasversal, la televisión aporta el proceso integrador, el canal necesario por el que hacer discurrir los aprendizajes, al mismo tiempo que se conoce, se valora y se desmitifica el medio televisivo.

 

In the educational systems of a global world, it becomes necessary to apply methodological strategies which help teachers and students to address educational issues in ways that are technical, dynamic, gradual and attractive, and which at the same time can be used to convey content and experience from all areas of knowledge and culture.  On the other hand, the large forms of mass media, especially television, are an inevitable object of study and analysis due to their social and cultural relevance. If used as a cross-curriculum strategy, television provides an integrating process, the necessary avenue for channeling learning, while at the same time the television media itself is being better understood, assessed and demystified. 

 

Televisión, socialización, estrategia trasversal

Television, socialization, cross-curriculum strategy

 

En España, en general, es más bien poca la utilización que se hace de la televisión en las aulas. Existe dejadez, ineptitud o miedo en los docentes hacia su utilización. En la docencia universitaria, los medios de comunicación son de escasa utilización y a veces esta es desprestigiada, con la solapada argumentación o excusa de que los profesores que la utilizan contribuyen a infantilizar la enseñanza. Cierto es que hay profesores que en sus aulas usan los medios, aunque más bien de forma instrumental, teniendo en cuenta, poco o nada, sus aspectos críticos.

No es cierto, por otra parte, lo que muchos contrarios a la utilización de las tecnologías en el aula afirman, de que hemos pasado de la edad de la lectura a la de imagen, pues aunque es bien cierto que la imagen ha hecho su aparición con fuerza y amplitud, tanto los ordenadores como los teléfonos móviles se siguen fundamentando en la lectura y en la escritura, añadiendo un ingrediente de interés, la comunicación inmediata. Por ello es más importante cada día que los sistemas educativos tengan en cuenta estos medios, individual y en conjunto.

Los medios, en el siglo XXI han hecho inevitable la conexión intercultural y científica, han convertido en inmediato el intercambio de pareceres, opiniones y descubrimientos. Las redes telemáticas, la digitalización como estructura técnica, la urgencia de transformación de los grupos humanos, la facilidad para la información, la necesidad provocada por los desniveles económicos entre norte y sur, las grandes hambrunas de los países pobres, logran un movimiento migratorio en personas e ideas nunca visto hasta ahora.

Al utilizar mayormente el profesorado de nuestro país, como únicos medios transmisores de mensajes, su palabra, la pizarra, los libros y los apuntes, olvidan las magníficas posibilidades que aportan los medios de comunicación, a partir de la tecnología que los sustenta y el contenido, mensaje, que transmiten, el interés que suscitan en los alumnos y la imprescindible mediación que presentan entre la sociedad y el ciudadano.

Un diagnóstico certero sobre el uso de la televisión, los medios y las nuevas tecnologías, se aporta desde el I Encuentro Internacional de Comunicación audiovisual, en diciembre de 2005, en Santiago de Compostela «La crisis de la educación no sólo afecta a un nuevo analfabetismo funcional que provoca los altos índices de fracaso escolar que vivimos en la actualidad. El analfabetismo del imaginario que sufrimos hoy nos hace ver claramente la deficiente articulación que existe en el sistema educativo entre el currículo oficial y el currículo paralelo a través del cual se forma la juventud. Es preciso promover todas las iniciativas posibles que contribuyan al encuentro de la cultura familiar, escolar y mediática y refuercen las redes de participación y al acceso real de la ciudadanía los medios de comunicación»

Las últimas reformas educativas han tenido en cuenta los medios, tanto audiovisuales como informáticos y cibernéticos, les han dado, aunque no toda la que desean los expertos, más importancia de la que tenían. Es de desear que el uso de los medios, en especial de la televisión, se vea reforzado en las aulas de la enseñanza infantil, primaria y secundaria, posibilidad que debiera darse igualmente en las enseñanzas profesionales, incluida la universidad.

Llama la atención, sin embargo, cómo los políticos prometen el aumento de nuevas tecnologías en los centros escolares. La administración educativa es capaz de invertir fuertes sumas de dinero en proveer a los centros educativos de maquinaria, hardware, infraestructura… etc., y, sin embargo, no realiza un plan eficaz y coherente de formación del profesorado en el que estén presentes los lenguajes audiovisuales y el conocimiento de los procesos productivos de los medios. Ni siquiera proveen al profesorado de servicios y/o espacios Web, hosting… etc. para uso docente bajo su directo control. Como resultado, queda que el esfuerzo inversor de las administraciones educativas es muy superior en lo referente al hardware-software que en lo referente a la formación docente en este campo.

 

El aprendizaje de la utilización de los medios de comunicación

La educación en medios, para los medios y la televisión, debe ser una educación para todas las edades enmarcada en los postulados de la educación permanente, «promover la educación en comunicación audiovisual y multimedia en la Educación de las personas adultas, y en otros entornos de educación formal y no formal a lo largo de toda la vida» (Encuentro Internacional 2005)

En el sistema educativo debe por tanto tenerse en cuenta, ya desde la enseñanza infantil, que es necesario iniciar a los alumnos en la utilización de todos los medios de comunicación de masas, con especial énfasis dedicado a la televisión, partiendo desde la creación de las ideas, la redacción, el fotomontaje, la fotografía, la filmación y la comunicación telemática- hasta el debate sobre los contenidos de los medios y la televisión. No olvidar que los medios y la televisión y sus lenguajes tienen relación absoluta entre ellos y con el resto de las formas de expresión y comunicación. Esto tiene que ver con las posibilidades de intervención multiprofesional y con el tratamiento a través de los medios, las técnicas y los recursos, de todas las realidades humanas y sociales.

El currículum debe incluir, en consonancia con la edad de los alumnos, el camino del lenguaje audiovisual, en el que gradualmente se inicie a los aprendices en la lectura del lenguaje de los medios, en el que se trascienda la lectura rápida (superficial, zapping) y se llegue, a través del conocimiento de los medios, de sus mensajes y de su entorno, a la lectura reflexiva (comprensiva), y de ahí a la lectura analítica (lectura cognitiva, que promueve la curiosidad y la investigación) , para llegar a la lectura independiente (crítica y eficaz, generadora de ideas y procedimientos), que tiene sus bases en la estructura creativa del individuo y que promueve la realización de nuevos procesos cognitivos. No se puede finalizar este proceso sin realizar por completo el proceso comunicativo, mediante el cual se consuma el ciclo, se abren nuevas expectativas y se promueven accesos a nuevos aprendizajes. La expresión debe ser libre, sin coacciones.

 

 

Iniciar y profundizar en la valoración de la televisión

Las aulas no pueden estar de espaldas a esta realidad, y la escuela debe trabajar con lo que el alumno posee en su haber: experiencias y rasgos cognoscitivos que la escuela ha de sistematizar, enjuiciar, renovar y reformar, y finalmente, afianzar.

Los profesores de todos los niveles, siempre incluyo la universidad, deben tener en cuenta el valor instrumental (didáctico) de los medios, pero también su valor formativo e informativo (educativo), su valor analítico (crítico) y su valor productivo (aprendizaje de sus procesos de cara a la comunicación mediante las nuevas tecnologías y a la futura actividad ocupacional)

En primer lugar, un profesor debe tener en cuenta el lenguaje de los medios, sus formas de presentación y sus estructuras, pues abogamos por un aprendizaje constructivo y no receptivo, para que los alumnos en el aula puedan establecer relaciones con lo que hacen en su entorno familiar, en el que predominan la televisión y otros medios, el ordenador, las redes telemáticas, los videojuegos y los móviles.

 

La televisión posee un valor instrumental

El valor instrumental de la televisión no está en ella misma, sino en cómo se integra en la actividad didáctica, en cómo se inserta en el método propuesto por el profesor, porque es éste el que articula y da a la utilización de la televisión, y de otros medios, un sentido en el desarrollo de la acción.

Lo que importa no son los resultados que se pueden conseguir cuando se incorporan las tecnologías a la práctica, sino los procesos a que dan lugar. Y, en ese proceso, el profesor ya no es únicamente un técnico sino un profesional dotado de capacidad de decisión y juicio y capaz de reconstruir su propia práctica críticamente y de incluir la televisión y el resto de los medios de un modo creativo.

 

La televisión posee un valor comunicativo

La construcción de significados por medio de la interacción didáctica de carácter dialógica se logra cuando el docente permite que el alumno exprese de manera espontánea sus ideas. Estas ideas y sus constructos, deben ser representadas en todos los niveles de que el alumno dispone en su vida. La televisión ocupa una parte sustancial de la existencia de la sociedad en que nos movemos y a través de ella se infiltran nuevas pautas culturales y sociales.

Cierto es que en el vínculo entre emisión y recepción de mensajes que establece la televisión, en el emisor están la creatividad y la inteligencia –con frecuencia la mediocridad y el mal gusto- mientras que el receptor/espectador queda con frecuencia reducido a un rol predominantemente pasivo que, sin apenas reflexión ni raciocinio, moviliza sus afectos, sentimientos y emociones. En la actualidad los jóvenes, y cada vez en mayor medida los niños, se decantan por el uso de los móviles, a través de los cuales desarrollan la mayor parte de su comunicación interpersonal, y en los que pueden controlar la emisión y la recepción, constituyendo un inmediato feedback, clave en el proceso comunicativo. El mundo de la informática en general aporta a los jóvenes la posibilidad de comunicación con sus pares.

La acción reflexiva, carente en la mayoría de los casos en el espectador televisivo, que diferencia a la televisión de los medios anteriormente citados, deben los profesores proponerla en el aula. La televisión/emisor, sus programas, su publicidad, sus informativos, al sacarlos de su entorno natural, el ámbito familiar, y llevarla al aula, se manifiesta descontextualizada, y el alumno/receptor, está en mayor disposición de mantener ante ella una actitud activa y crítica. La capacidad del profesor de iniciar en la observación crítica, de mantener durante los procesos de aprendizaje la relación entre el aula y el mundo exterior de los medios, de ejercitar un debate responsable, facilitará la adecuación de los aprendices al entorno social en que viven, en el que podrán aportar sus ideas, cotejar informaciones e ideologías y culturas diferentes y tomar decisiones sobre lo más conveniente para ellos y su grupo social.

Sin embargo, debemos tener en cuenta que el mundo del audiovisual y de las tecnologías no se reduce a la televisión. Actualmente, según todas las estadísticas a nuestro alcance, el ordenador y el teléfono móvil movilizan las estructuras mentales de los niños y adolescentes con mayor fuerza que la televisión, con una característica esencial en ello, y es que así como la televisión se fundamenta en imágenes y sonidos, a partir de actitudes eminentemente pasivas, los otros se basan en la escritura y la lectura, la comunicación y el diálogo, a partir de su participación activa.

 

La televisión como agente socializador

Es necesario tener en cuenta que la televisión posee una capacidad socializadora importante. Para bien y para mal. No hay por qué asignar a la televisión los males de la humanidad, la violencia y la falta de respeto de la juventud, ni la pasividad ciudadana, ni la precariedad y debilidad de la democracia. La televisión reproduce, ni más ni menos, las pautas y productos culturales de la sociedad en la que se mueve. La atención desmesurada de los rectores de cada grupo humano, o de minorías reaccionarias de ellos, hacia los males que provoca, desembocan normalmente en medidas de control coercitivas, hacia la televisión, con el perjuicio que ocasiona dejar de analizar las verdaderas causas, razones de por qué la audiencia se decanta por determinados programas. En España se han cambiado programas de horario, por no parecer adecuados para el público infantil, pero nunca se ha analizado la calidad de esos mismos programas ni se ha pensado que los adultos también merecen un respeto por parte de las cadenas. Se confunde horario de adultos, con un espacio en el que cualquier cosa vale, por morbosa, cutre, violenta, irrespetuosa o pornográfica que parezca. En segundo lugar, es necesario tener en cuenta que cuando una represión se instala, es muy difícil suprimirla, pues puede eliminarse la ley o el decreto, pero es casi imposible sustraerla de las conciencias. Lo más positivo es intentar analizar las causas, conocer los vínculos existentes entre los espectadores y los contenidos de la televisión. Solamente así sería posible elaborar criterios y establecer caminos para realizar una trasformación de los mecanismos, contenidos y formas de presentación de la televisión.

 

Ámbitos de conocimiento en la enseñanza de la televisión y otros medios de comunicación

Los medios audiovisuales y las nuevas tecnologías utilizados en la enseñanza deben aumentar la base experimental del conocimiento, a la vez que allanar el camino que va desde la experiencia hasta las formas complejas del pensamiento y la ciencia. Por ello, en el ámbito de los conceptos, al enseñar con la televisión enseñamos contenidos y nociones, damos a conocer sus procesos técnicos y temáticos, ayudamos a descubrir nuevas estrategias cognoscitivas y valorativas, damos al alumno la posibilidad de comparar situaciones, de aplicar conocimientos, de analizar e investigar la televisión y sus contenidos, y finalmente les ponemos en situación de crear nuevas estrategias de trabajo.

En el ámbito de los valores, proponemos utilizar la temática de la televisión para aprender, analizar, asumir e implicar en la consecución de los valores solidarios y democráticos, proponemos el debate crítico y constructivo y planteamos las ventajas de la tecnología (el valor de la tecnología). Ayudamos a tomar decisiones creativas sobre la utilización de la televisión (el valor de la creatividad constructiva). Proponemos valorar la creación de vínculos solidarios con personas de todo el mundo, a través de las redes telemáticas (El valor de la solidaridad).

En el ámbito de las relaciones humanas, pensamos que es necesario plantear los medios como elementos indispensables para una comunicación humana actual y futura. Los medios son vehículo de trasvase de información afectiva y lúdica pero también técnica y científica.

En el ámbito de la investigación, los medios dan la posibilidad de entrar en otros lugares, en otros mundos. Pueden ser el inicio, el complemento, la conexión o el dato fehaciente para cualquier investigación. Despertar el sentido de la curiosidad, de búsqueda, de intervención y de compromiso con la sociedad. A partir de datos y conexiones que aportan la televisión y las redes, investigar y profundizar los contenidos y la realidad.

En el ámbito de lo social, la información se hace más amplia en las redes telemáticas. Aprender a buscarla, a salir de los canales manipulados y tradicionales de la noticia, buscar lo que sucede en otros lugares, lo que piensan otras personas. El mayor conocimiento -y su análisis- puede incitar a la búsqueda de opinión diferente, al pensamiento autónomo y al compromiso creativo.

En el ámbito de la innovación, la aportación que hacen los medios es la producción creativa de medios, que a su vez logra el aumento y consolidación y de las capacidades creativas, así como las de expresión y la comunicación, en su ámbito, y el aprendizaje de los procesos que están tras cada medio.

 

La utilización de los medios

Los medios deben contemplarse como objeto de estudio en sí mismos, como fuentes de información, como tecnologías indispensables para un futuro laboral y social, como herramientas de comunicación y expresión, como puntos de partida para la investigación, como instrumentos de aprendizaje para una metodología de la investigación y como elemento indispensable de evaluación continua y de autoevaluación permanente. La razón metodológica final debe ser siempre la investigación, tanto de los mismos medios y de los contenidos que aportan como de la utilización de sus estrategias de trabajo.

Los medios de comunicación, con los que contamos para poner a disposición de los alumnos, son de asombrosa variación, y cada vez más asequibles para su utilización en las aulas. El mensaje puede en muchos casos trasmitirse en forma de imágenes, tanto fijas como móviles, transparentes como opacas; planas, en relieve o en tres dimensiones; con sonido o sin él. Las últimas tecnologías de la imagen, sobre todo aquellas que van ligadas a la informática, y las redes nos deparan sorpresas constantes en la presentación de los mensajes, que hacen posible su aplicación.

El medio de comunicación debe ser utilizado, por los profesores como instrumento didáctico, pero sobre todo por los mismos alumnos, como elemento comunicativo, expresivo, de aprendizaje y de investigación.

En la base de la creatividad está el conocimiento, el esfuerzo, la memoria y las aptitudes previas. Todo ello puede ser más fácil debido a la nueva tecnología. El salto intuitivo, o fenómeno estrictamente creativo, se da hoy día con más celeridad que antaño, debido a las experiencias más veloces que tiene el cerebro, provocado en gran medida por la experiencia informática y los apoyos y ayudas que esta provee. En la fase final de verificación y de producción de procesos creativos, el mundo de la nueva tecnología igualmente facilita habilidades y recursos, dibujo, textos, proporciones, formulaciones, etc., a personas a las que antes estaban negadas por sus carencias o falta de experiencia. La sociedad debe enfrentar estos problemas adelantándose a las generaciones que nos siguen en el uso de la nueva tecnología y sus posibilidades creativas.

 

Criterios metodológicos para el uso de los medios

El primer criterio que hay que tener en cuenta es que la tecnología de la educación es la suma total de las actividades que hacen que la persona modifique sus ambientes externos (materiales) o internos (de comportamiento). Una aplicación sistemática de los recursos del conocimiento científico del proceso que necesita cada individuo para adquirir y utilizar los conocimientos. Cuando superficialmente se habla de «nuevas tecnologías», estamos empleando incorrectamente un adjetivo, ya que lo nuevo lo confundimos con lo último, «el último grito en aplicación de técnicas». En tecnología de la educación, no hay que confundir máquinas o artefactos con aplicación de tecnologías, que tienen más que ver con la organización de medios y recursos que con los mismos medios.

El segundo aspecto que no puede olvidarse es que la utilización de los medios de comunicación es de imprescindible uso en las aulas de todos los niveles, pues facilita la comunicación entre las personas, alumnos y profesores, abre ventanas nuevas en el dominio del conocimiento, aporta casuística para su análisis en casi todas las materias, promueve la creatividad y nuevos puntos de vista en la solución de problemas y aporta estímulos diferentes a los de la enseñanza al uso.

El tercer razonamiento a tener en cuenta es que el problema de los medios de comunicación es, como tantos otros, un problema de interrelación que debe encarar la sociedad, y sobre todo la educativa, ya que en el mundo en que vivimos se ha consolidado la cultura de la imagen, la mayor parte de las comunicaciones que recibimos, ya sean fijas o en movimiento. Conocer la televisión para desmitificarla, por ejemplo, supone un esfuerzo que deben realizar quienes tienen que ver con el mundo de la educación, sin olvidar, como decíamos mas arriba, que coexiste con la cultura de la lectura y la escritura.

Por último tengamos en cuenta que la manipulación, el análisis y la producción de los medios de comunicación contribuyen a asimilarlos culturalmente, a hacerlos propios, a socializarlos, a implicarlos en la futura vida laboral y profesional.

 

La formación del profesorado

Pienso que el mayor obstáculo para la aplicación de cualquier currículum, y en especial el de educación para los medios, está en los profesores. En general desconocen la importancia de los medios tanto en su aspecto social como didáctico, están desmotivados en lo metodológico, desconocen en gran medida los procesos de planificación y están ceñidos casi exclusivamente a los contenidos.

En el caso de los medios en la educación los profesores debieran descubrir la necesidad de utilizarlos en el aula, valorar –como decíamos arriba- su importancia para la futura ocupación y profesionalidad y trabajar con ellos en sus niveles de planificación, diseño y producción.

Para ello un plan estatal debiera animar a través de los mismos medios a que los profesores se integren en proyectos formativos que les inicien en la valoración de la enseñanza con los medios, en los medios, a través de los medios. Por parte de los medios sería necesaria una campaña de marketing hacia profesores y padres, que hiciera la televisión más asequible, más formadora, sin didactismos inútiles, menos aburrida, más útil.

La administración del Estado debiera montar estructuras formativas en los que los profesores aprendan didáctica de la de verdad, diseño y planificación de procesos de enseñanza-aprendizaje en los que estén presentes los medios y su utilización.

Es imprescindible crear una red de comunicación entre profesores en la que se puedan trasvasar experiencias y profundizar ideas con el objetivo de abrir canales de estudio y de investigación sobre el uso de los medios y su utilización y alcance en la educación. No tiene sentido alguno potenciar la adquisición, en las escuelas y otros centros de enseñanza, de aparatos, televisores, material informático y equipo técnico, si no se implica en ello al profesorado, con planes de sensibilización y animación y con una buena preparación técnica y didáctica al respecto

 

La integración de los medios en el currículum

En mi opinión es mejor disponer de planteamientos transversales que de asignaturas. Cuando digo planteamientos es para no confundir con contenidos transversales, como inexactamente se nombran en ocasiones, ya que lo trasversal no son los contenidos sino las ideas y los procedimientos. Si se diera el caso de crear asignaturas, aun así debe estar el currículum imbuido de comunicación, de nuevas tecnologías de la información y de la comunicación. Obligar a aprobar asignaturas «sobre medios o comunicación» sin que estén insertas en todo el proceso de aprendizaje, creo que es bastante inútil.

Un currículum abarca todo el sistema, no funciona a saltos, ni depende de los caprichos ni de las carencias de los profesores, participa del proceso global de socialización, en el que está presentes todas las realizaciones sociales, incluidos los medios, que no pueden soslayarse bajo ningún concepto.

Al ser todos los medios de comunicación, elementos de gran importancia para la interrelación de las enseñanzas, a partir de ellos se pueden englobar los programas educativos: Lengua, Historia, Geografía, Dibujo y plástica, dramatización, técnicas de estudio y trabajo, investigación, interrelación y sociedad, etc.

La comunicación en general, y  la base que la sustenta, la creatividad, es el fundamento, de la mayoría de las acciones educativas y de la motivación del alumnado. Esta es la clave para presentar a alumnos de todos los niveles del aprendizaje nuevas vías de acceso a su propia experiencia, o lo que es lo mismo, se construirá en las aulas el entramado de acciones, actitudes, contenidos y actividades de forma transversal.

El desafío que las nuevas tecnologías de la imagen y de la comunicación, presentan a la sociedad en general y al sistema educativo en particular, es más bien el de ayudar a la utilización de los medios, proponiendo en la familia y en las aulas formas de presentación diferentes a las tradicionales, incitando al uso de las nuevas tecnologías en la presentación de trabajos, en la creatividad, en la iniciación a la investigación, en la producción de nuevos materiales, transparencias, presentaciones, dinamización mediante el dibujo y el movimiento.

La dificultad que hace años teníamos para lograr fotografías y diapositivas, se nos reduce actualmente con la utilización del escáner a partir de fotografías, revistas, documentos y de la misma memoria del ordenador. La transparencia y las presentaciones de trabajos se hacen cada vez con mayor facilidad, proporcionando más tiempo para aprendizajes de mayor nivel cognoscitivo, incitando a la síntesis creativa, a las estrategias intelectuales, a la motivación y afecto hacia el trabajo y a la producción y utilización de todos los sentidos corporales en el intento psicomotor de la creatividad. El mundo entra a raudales en la sociedad a través de los medios. La televisión introduce en los hogares información y nuevas ideas, costumbres y culturas. ¿Por qué la educación no utiliza esta situación para iniciar los procedimientos educativos  para, como dice la pedagogía más antigua, ir de lo que se conoce a lo desconocido, de lo cercano a lo lejano, que haría más interesantes, fáciles y significativos los procesos didácticos y más rentable, gratificante y productivo en trabajo de los profesores?

 

El papel del docente

Si el objetivo de la educación consiste en transmitir conocimientos de orden superior, el papel de los docentes no puede seguir siendo el mismo que en el pasado. El profesor debe enseñar a los alumnos el oficio de aprender. Aprender a aprender es un principio fundamental de la enseñanza convertido en objetivo primordial. A diferencia da las formas de enseñanza que actualmente predominan en las aulas, es necesario promover el vínculo entre profesor y alumno, donde el alumno no aprende las operaciones cognitivas destinadas a producir más conocimiento sino las operaciones que permiten triunfar en el proceso escolar. El papel del profesor debe ser el de un «orientador cognitivo», que acompañe al aprendiz en su proceso de aprendizaje.

 Si lo que se pretende en todos los niveles del aprendizaje es que los alumnos adquieran un razonamiento global e integrado de sus experiencias de aprendizaje, necesariamente debemos proponerles experiencias de trabajo que les permitan adquirir dicho razonamiento. La consecuencia es que debe cambiar el estilo de presentación de los contenidos, pasando de ser diferenciado por contenidos, ciencias, materias o disciplinas, a ser unitario, es decir, interdisciplinar. (Martínez-Salanova 2000. Ágora digital)

Esto supone un cambio en la lógica de la enseñanza. Los contenidos deben estructurarse de otra forma, integradamente, y los métodos y técnicas para conseguir los objetivos deben a su vez ser integradores. La relación entre objetivos, contenidos y métodos se convierte en imprescindible.

 

La televisión como estrategia transversal

Para sentar las bases de un procedimiento didáctico, no solamente hay que tener en cuenta objetivos y contenidos. Es indispensable tener en cuenta las estrategias metodológicas para llevar a cago un proyecto o acción didáctica. Desde ese punto de vista, propongo la idea de estrategia transversal, que es una forma de llevar a la didáctica concreta los conceptos y contenidos que deben enseñarse y aprenderse transversalmente. Los medios de comunicación, y la televisión de forma muy particular, son idóneos para aplicar este tipo de estrategias, facilitando a profesores y alumnos su tarea metodológica.

La estrategia trasversal es un «proceso técnico-creador que permite, mediante actividades integradoras interesantes, conocer en profundidad el mismo proceso que se desarrolla y conseguir para el alumno resultados significativos que le permitan evaluar su rendimiento y dificultades y servir de punto de partida para nuevos procesos» (Mz-Salanova 2000)

Si se utilizan en el aula estrategias que recorran todo el proceso y que sean al mismo tiempo vehículos del conocimiento e integren el mundo de los valores principales en un procedimiento unitario y gradual, se cumple con los objetivos de cualquier materia, se interesa a los alumnos y los profesores pueden ser verdaderos orientadores de la enseñanza, valorar con inmediatez las facilidades y dificultades de los alumnos, ayudar a superarlas y hacer posible que la evaluación sea verdaderamente continua.

La televisión se puede proponer como estrategia trasversal. En primer lugar porque se debe aplicar en las aulas como proceso técnico, porque persigue una finalidad, entretener, formar e informar, participa de un determinado lenguaje científico, posee un procedimiento propio de trabajo y una metodología especializada, así como sus particulares formas de evaluación y control. Su proceso es creador, pues utiliza la innovación valiosa como centro de su aplicación, necesita de la creatividad de los participantes y va buscando productos nuevos y originales en los que lo fundamental sea la investigación y la novedad. El segundo elemento a considerar es que, dicho proceso, el profesor debe presentarlo en el aula como una serie de actividades integradoras interesantes (significativas) que partan de la motivación del alumno y de las posibilidades del profesor, y que refleje en su consecución varias o todas las áreas, asignaturas, objetivos y contenidos integradas, unas y otros, en función de un resultado común.

No sería la aplicación de la televisión una estrategia trasversal si no se planteara conocer en profundidad su mismo proceso productivo. Para ello, profesores y alumnos deben dominarlo al máximo, descubrir cómo funciona un canal de televisión, o por lo menos determinados programas, con el fin de llegar a lo más importante, que es adquirir el pensamiento transversal mediante la aplicación de un proceso. La estrategia ayuda a ello con las mismas técnicas y lenguajes, con la finalidad de conseguir para el alumno resultados significativos, aportando al alumno el bagaje necesario para conseguirlo. El resultado obtenido, ya sea una crítica o debate, un rol-playing, o la creación de un plató de aula de televisión, permiten al propio alumno evaluar su rendimiento y las dificultades que ha percibido durante el desarrollo de la actividad. Finalmente, el aprendizaje obtenido con la aplicación de la televisión como estrategia trasversal es el punto de partida para nuevos procesos creativos, para nuevos aprendizajes, pues las destrezas adquiridas las trasfiere el alumno a otras situaciones y procedimientos y puede afrontar nuevos problemas de aprendizaje. Por experiencia de muchos años en la utilización de estrategias trasversales, se que todo esto es posible, que los alumnos, incluso los que eran reacios a participar en ellas, cuando ven a sus compañeros en el trabajo, se van integrando sin dificultad y, a su finalización, solicitan volver a otro tipo de trabajo semejante.

 

Aprendizaje cognitivo y medios

En la dinámica del aprendizaje cognitivo el alumno, desde un punto de vista cultural, realiza ante la televisión una serie de operaciones de identificación, de comprensión, de diferenciación, de adhesión o de rechazo, asociación o transferencia, que le obliga a decodificar los estímulos recibidos y adaptarlos a nuevas situaciones para hacerlos cuerpo con el bagaje total de conocimientos e integrarlos a la totalidad de lo aprendido. Cuando dicha totalidad cognitiva no se encuentra suficientemente constituida, el riesgo de dependencia o de alienación se hace mayor, ya que la televisión no se ha concebido para crear un servicio educativo, cultural. Las cadenas de televisión, o bien presuponen ya una formación cognitiva en los espectadores, una capacidad crítica y una actitud de consumo responsable o, sencillamente, no les importa tal eventualidad.

La creación del núcleo cultural y cognitivo básico de los individuos ha sido, tradicionalmente, responsabilidad de la familia y de la escuela. Sin embargo, la responsabilidad de la socialización, de una socialización enriquecedora, innovadora y eficaz, es de toda la sociedad, incluidas las grandes empresas dedicadas a la comunicación de masas. A la televisión se le debe exigir, por lo tanto, en razón de los compromisos compartidos por toda la sociedad, que asuman con claridad la responsabilidad de ser agentes socializadores, es decir, que pongan los medios suficientes y necesarios para implicarse en su función educadora.

 

¿Podría darse un compromiso educativo entre la familia, la escuela y la televisión?

Los agentes sociales nos culpamos unos a otros. La escuela culpa a la familia, a la administración pública y a las cadenas de televisión. Los maestros dicen que no tienen por qué suplir el trabajo de la familia. La familia, no se entiende con la escuela ni la apoya, culpa a la televisión al mismo tiempo que deja los hijos a su cuidado. Las grandes cadenas se desentienden de su responsabilidad socializadora, y dejan en manos de la familia el control de los horarios en los que sus hijos están ante el televisor. La administración del Estado, mira para otro lado cuando las cadenas incumplen sobre horarios y contenidos en horarios infantiles, se olvida de que los profesores necesitan apoyo y formación para tomarse en serio la televisión como elemento socializador y deja, igualmente, en manos de los padres la totalidad del problema.

No es posible, en un mundo global, que se deje toda la responsabilidad en uno de los campos, ni que el resto de los agentes sociales se desvincule de su responsabilidad. Sin embargo, en cierta medida, para el futuro, más que de la propia televisión, dependerá del cambio que se produzca en la familia y en la escuela, el papel que la televisión tendrá en el proceso de socialización de las generaciones que nos continúen.

La televisión mejorará si se aprende a verla, si la educación se promueve en un ámbito cognitivo, en el que predomine la experimentación y la creatividad, en el que los niños, desde pequeños, estén cerca del mundo de las imágenes y de los procesos productivos de las mismas, desmitificando los medios desde su interior, a partir del debate responsable, del trabajo en equipo y de las relaciones sociales. Si mejora la demanda, es posible que las cadenas de televisión, mejoraran su oferta.

La pregunta que se hace Dominique Wolton director de investigaciones en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia (CNRS), es un desafío ante el que la sociedad debe reflexionar: « ¿Cuándo se reconocerá que cuanto más se disponga de teléfonos, ordenadores, televisores, multimedias interactivos, redes... más se plantea la pregunta de saber qué harán las sociedades con esas técnicas y no, como se escucha tan a menudo, de saber qué sociedad será creada por esas técnicas? En una palabra, ¿cuándo se reconocerá que el problema es socializar las técnicas y no tecnificar la sociedad?» (Wolton, 2005). Muchos nos preguntamos: ¿Podría establecerse un compromiso educativo, en el que participaran la familia, la escuela y la televisión? ¿Sería conveniente que la administración pública lo avalara y supervisara?

 

Referencias

ENCUENTRO INTERNACIONAL SOBRE EDUCACIÓN AUDIOVISUAL. Conclusiones del Seminario de expertos. Santiago de Compostela, 7 de Diciembre de 2005

MARTÍNEZ-SALANOVA SÁNCHEZ, E. (2000): Metodología didáctica para docentes en la Formación Profesional Ocupacional. 384 p.p.. Málaga Facep.

MARTÍNEZ-SALANOVA SÁNCHEZ, E. (2002): «Propuestas críticas y creativas para vivir en la nueva sociedad mediática». Ágora digital.

WOLTON, D. (2005): Il faut sauver la communication. 220 p.p., París, Flammarion

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