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En los sistemas
educativos de un mundo global se hace necesario aplicar estrategias
metodológicas que ayuden a profesores y alumnos a encarar la
problemática educativa de una forma técnica, dinámica, gradual y
atractiva, que al mismo tiempo permita soportar contenidos y experiencia
de todos los ámbitos del saber y de la cultura. Por otra parte, los
grandes medios de comunicación de masas, especialmente la televisión,
son objeto ineludible de estudio y de análisis, por su relevancia social
y cultural. Si se emplea como estrategia trasversal, la televisión
aporta el proceso integrador, el canal necesario por el que hacer
discurrir los aprendizajes, al mismo tiempo que se conoce, se valora y
se desmitifica el medio televisivo.
In the educational systems of a global world, it becomes necessary to
apply methodological strategies which help teachers and students to
address educational issues in ways that are technical, dynamic, gradual
and attractive, and which at the same time can be used to convey content
and experience from all areas of knowledge and culture. On the other
hand, the large forms of mass media, especially television, are an
inevitable object of study and analysis due to their social and cultural
relevance. If used as a cross-curriculum strategy, television provides
an integrating process, the necessary avenue for channeling learning,
while at the same time the television media itself is being better
understood, assessed and demystified.
Televisión,
socialización, estrategia trasversal
Television,
socialization, cross-curriculum strategy
En España, en general, es más bien
poca la utilización que se hace de la televisión en las aulas. Existe
dejadez, ineptitud o miedo en los docentes hacia su utilización. En la
docencia universitaria, los medios de comunicación son de escasa
utilización y a veces esta es desprestigiada, con la solapada
argumentación o excusa de que los profesores que la utilizan contribuyen
a infantilizar la enseñanza. Cierto es que hay profesores que en sus
aulas usan los medios, aunque más bien de forma instrumental, teniendo
en cuenta, poco o nada, sus aspectos críticos.
No es cierto, por otra parte, lo que
muchos contrarios a la utilización de las tecnologías en el aula
afirman, de que hemos pasado de la edad de la lectura a la de imagen,
pues aunque es bien cierto que la imagen ha hecho su aparición con
fuerza y amplitud, tanto los ordenadores como los teléfonos móviles se
siguen fundamentando en la lectura y en la escritura, añadiendo un
ingrediente de interés, la comunicación inmediata. Por ello es más
importante cada día que los sistemas educativos tengan en cuenta estos
medios, individual y en conjunto.
Los medios, en el siglo XXI han
hecho inevitable la conexión intercultural y científica, han convertido
en inmediato el intercambio de pareceres, opiniones y descubrimientos.
Las redes telemáticas, la digitalización como estructura técnica, la
urgencia de transformación de los grupos humanos, la facilidad para la
información, la necesidad provocada por los desniveles económicos entre
norte y sur, las grandes hambrunas de los países pobres, logran un
movimiento migratorio en personas e ideas nunca visto hasta ahora.
Al utilizar mayormente el
profesorado de nuestro país, como únicos medios transmisores de
mensajes, su palabra, la pizarra, los libros y los apuntes, olvidan las
magníficas posibilidades que aportan los medios de comunicación, a
partir de la tecnología que los sustenta y el contenido, mensaje, que
transmiten, el interés que suscitan en los alumnos y la imprescindible
mediación que presentan entre la sociedad y el ciudadano.
Un diagnóstico certero sobre el uso
de la televisión, los medios y las nuevas tecnologías, se aporta desde
el I Encuentro Internacional de Comunicación audiovisual, en diciembre
de 2005, en Santiago de Compostela «La crisis de la educación no sólo
afecta a un nuevo analfabetismo funcional que provoca los altos índices
de fracaso escolar que vivimos en la actualidad. El analfabetismo del
imaginario que sufrimos hoy nos hace ver claramente la deficiente
articulación que existe en el sistema educativo entre el currículo
oficial y el currículo paralelo a través del cual se forma la juventud.
Es preciso promover todas las iniciativas posibles que contribuyan al
encuentro de la cultura familiar, escolar y mediática y refuercen las
redes de participación y al acceso real de la ciudadanía los medios de
comunicación»
Las últimas reformas educativas han
tenido en cuenta los medios, tanto audiovisuales como informáticos y
cibernéticos, les han dado, aunque no toda la que desean los expertos,
más importancia de la que tenían. Es de desear que el uso de los medios,
en especial de la televisión, se vea reforzado en las aulas de la
enseñanza infantil, primaria y secundaria, posibilidad que debiera darse
igualmente en las enseñanzas profesionales, incluida la universidad.
Llama la
atención, sin embargo, cómo los políticos prometen el aumento de nuevas
tecnologías en los centros escolares. La administración educativa es
capaz de invertir fuertes sumas de dinero en proveer a los centros
educativos de maquinaria, hardware, infraestructura… etc., y, sin
embargo, no realiza un plan eficaz y coherente de formación del
profesorado en el que estén presentes los lenguajes audiovisuales y el
conocimiento de los procesos productivos de los medios. Ni siquiera
proveen al profesorado de servicios y/o espacios Web, hosting… etc. para
uso docente bajo su directo control. Como resultado, queda que el
esfuerzo inversor de las administraciones educativas es muy superior en
lo referente al hardware-software que en lo referente a la formación
docente en este campo.
El
aprendizaje de la utilización de los medios de comunicación
La educación en medios, para los
medios y la televisión, debe ser una educación para todas las edades
enmarcada en los postulados de la educación permanente, «promover la
educación en comunicación audiovisual y multimedia en la Educación de
las personas adultas, y en otros entornos de educación formal y no
formal a lo largo de toda la vida» (Encuentro Internacional 2005)
En el sistema educativo debe por
tanto tenerse en cuenta, ya desde la enseñanza infantil, que es
necesario iniciar a los alumnos en la utilización de todos los medios de
comunicación de masas, con especial énfasis dedicado a la televisión,
partiendo desde la creación de las ideas, la redacción, el fotomontaje,
la fotografía, la filmación y la comunicación telemática- hasta el
debate sobre los contenidos de los medios y la televisión. No olvidar
que los medios y la televisión y sus lenguajes tienen relación absoluta
entre ellos y con el resto de las formas de expresión y comunicación.
Esto tiene que ver con las posibilidades de intervención
multiprofesional y con el tratamiento a través de los medios, las
técnicas y los recursos, de todas las realidades humanas y sociales.
El currículum debe incluir, en
consonancia con la edad de los alumnos, el camino del lenguaje
audiovisual, en el que gradualmente se inicie a los aprendices en la
lectura del lenguaje de los medios, en el que se trascienda la lectura
rápida (superficial, zapping) y se llegue, a través del conocimiento de
los medios, de sus mensajes y de su entorno, a la lectura reflexiva
(comprensiva), y de ahí a la lectura analítica (lectura cognitiva, que
promueve la curiosidad y la investigación) , para llegar a la lectura
independiente (crítica y eficaz, generadora de ideas y procedimientos),
que tiene sus bases en la estructura creativa del individuo y que
promueve la realización de nuevos procesos cognitivos. No se puede
finalizar este proceso sin realizar por completo el proceso
comunicativo, mediante el cual se consuma el ciclo, se abren nuevas
expectativas y se promueven accesos a nuevos aprendizajes. La expresión
debe ser libre, sin coacciones.
Iniciar y
profundizar en la valoración de la televisión
Las aulas no pueden estar de
espaldas a esta realidad, y la escuela debe trabajar con lo que el
alumno posee en su haber: experiencias y rasgos cognoscitivos que la
escuela ha de sistematizar, enjuiciar, renovar y reformar, y finalmente,
afianzar.
Los profesores de todos los niveles,
siempre incluyo la universidad, deben tener en cuenta el valor
instrumental (didáctico) de los medios, pero también su valor formativo
e informativo (educativo), su valor analítico (crítico) y su valor
productivo (aprendizaje de sus procesos de cara a la comunicación
mediante las nuevas tecnologías y a la futura actividad ocupacional)

En primer lugar, un profesor debe
tener en cuenta el lenguaje de los medios, sus formas de presentación y
sus estructuras, pues abogamos por un aprendizaje constructivo y no
receptivo, para que los alumnos en el aula puedan establecer relaciones
con lo que hacen en su entorno familiar, en el que predominan la
televisión y otros medios, el ordenador, las redes telemáticas, los
videojuegos y los móviles.
La
televisión posee un valor instrumental
El valor instrumental de la
televisión no está en ella misma, sino en cómo se integra en la
actividad didáctica, en cómo se inserta en el método propuesto por el
profesor, porque es éste el que articula y da a la utilización de la
televisión, y de otros medios, un sentido en el desarrollo de la acción.
Lo que importa no son los resultados
que se pueden conseguir cuando se incorporan las tecnologías a la
práctica, sino los procesos a que dan lugar. Y, en ese proceso, el
profesor ya no es únicamente un técnico sino un profesional dotado de
capacidad de decisión y juicio y capaz de reconstruir su propia práctica
críticamente y de incluir la televisión y el resto de los medios de un
modo creativo.
La
televisión posee un valor comunicativo
La construcción de significados por
medio de la interacción didáctica de carácter dialógica se logra cuando
el docente permite que el alumno exprese de manera espontánea sus ideas.
Estas ideas y sus constructos, deben ser representadas en todos los
niveles de que el alumno dispone en su vida. La televisión ocupa una
parte sustancial de la existencia de la sociedad en que nos movemos y a
través de ella se infiltran nuevas pautas culturales y sociales.
Cierto es que en el vínculo entre
emisión y recepción de mensajes que establece la televisión, en el
emisor están la creatividad y la inteligencia –con frecuencia la
mediocridad y el mal gusto- mientras que el receptor/espectador queda
con frecuencia reducido a un rol predominantemente pasivo que, sin
apenas reflexión ni raciocinio, moviliza sus afectos, sentimientos y
emociones. En la actualidad los jóvenes, y cada vez en mayor medida los
niños, se decantan por el uso de los móviles, a través de los cuales
desarrollan la mayor parte de su comunicación interpersonal, y en los
que pueden controlar la emisión y la recepción, constituyendo un
inmediato feedback, clave en el proceso comunicativo. El mundo de la
informática en general aporta a los jóvenes la posibilidad de
comunicación con sus pares.
La acción reflexiva, carente en la
mayoría de los casos en el espectador televisivo, que diferencia a la
televisión de los medios anteriormente citados, deben los profesores
proponerla en el aula. La televisión/emisor, sus programas, su
publicidad, sus informativos, al sacarlos de su entorno natural, el
ámbito familiar, y llevarla al aula, se manifiesta descontextualizada, y
el alumno/receptor, está en mayor disposición de mantener ante ella una
actitud activa y crítica. La capacidad del profesor de iniciar en la
observación crítica, de mantener durante los procesos de aprendizaje la
relación entre el aula y el mundo exterior de los medios, de ejercitar
un debate responsable, facilitará la adecuación de los aprendices al
entorno social en que viven, en el que podrán aportar sus ideas, cotejar
informaciones e ideologías y culturas diferentes y tomar decisiones
sobre lo más conveniente para ellos y su grupo social.
Sin embargo, debemos tener en cuenta
que el mundo del audiovisual y de las tecnologías no se reduce a la
televisión. Actualmente, según todas las estadísticas a nuestro alcance,
el ordenador y el teléfono móvil movilizan las estructuras mentales de
los niños y adolescentes con mayor fuerza que la televisión, con una
característica esencial en ello, y es que así como la televisión se
fundamenta en imágenes y sonidos, a partir de actitudes eminentemente
pasivas, los otros se basan en la escritura y la lectura, la
comunicación y el diálogo, a partir de su participación activa.
La
televisión como agente socializador
Es necesario tener en cuenta que la
televisión posee una capacidad socializadora importante. Para bien y
para mal. No hay por qué asignar a la televisión los males de la
humanidad, la violencia y la falta de respeto de la juventud, ni la
pasividad ciudadana, ni la precariedad y debilidad de la democracia. La
televisión reproduce, ni más ni menos, las pautas y productos culturales
de la sociedad en la que se mueve. La atención desmesurada de los
rectores de cada grupo humano, o de minorías reaccionarias de ellos,
hacia los males que provoca, desembocan normalmente en medidas de
control coercitivas, hacia la televisión, con el perjuicio que ocasiona
dejar de analizar las verdaderas causas, razones de por qué la audiencia
se decanta por determinados programas. En España se han cambiado
programas de horario, por no parecer adecuados para el público infantil,
pero nunca se ha analizado la calidad de esos mismos programas ni se ha
pensado que los adultos también merecen un respeto por parte de las
cadenas. Se confunde horario de adultos, con un espacio en el que
cualquier cosa vale, por morbosa, cutre, violenta, irrespetuosa o
pornográfica que parezca. En segundo lugar, es necesario tener en cuenta
que cuando una represión se instala, es muy difícil suprimirla, pues
puede eliminarse la ley o el decreto, pero es casi imposible sustraerla
de las conciencias. Lo más positivo es intentar analizar las causas,
conocer los vínculos existentes entre los espectadores y los contenidos
de la televisión. Solamente así sería posible elaborar criterios y
establecer caminos para realizar una trasformación de los mecanismos,
contenidos y formas de presentación de la televisión.
Ámbitos de
conocimiento en la enseñanza de la televisión y otros medios de
comunicación
Los medios audiovisuales y las
nuevas tecnologías utilizados en la enseñanza deben aumentar la base
experimental del conocimiento, a la vez que allanar el camino que va
desde la experiencia hasta las formas complejas del pensamiento y la
ciencia. Por ello, en el ámbito de los conceptos, al enseñar con la
televisión enseñamos contenidos y nociones, damos a conocer sus procesos
técnicos y temáticos, ayudamos a descubrir nuevas estrategias
cognoscitivas y valorativas, damos al alumno la posibilidad de comparar
situaciones, de aplicar conocimientos, de analizar e investigar la
televisión y sus contenidos, y finalmente les ponemos en situación de
crear nuevas estrategias de trabajo.
En el ámbito de los valores,
proponemos utilizar la temática de la televisión para aprender,
analizar, asumir e implicar en la consecución de los valores solidarios
y democráticos, proponemos el debate crítico y constructivo y planteamos
las ventajas de la tecnología (el valor de la tecnología). Ayudamos a
tomar decisiones creativas sobre la utilización de la televisión (el
valor de la creatividad constructiva). Proponemos valorar la creación de
vínculos solidarios con personas de todo el mundo, a través de las redes
telemáticas (El valor de la solidaridad).
En el ámbito de las relaciones
humanas, pensamos que es necesario plantear los medios como elementos
indispensables para una comunicación humana actual y futura. Los medios
son vehículo de trasvase de información afectiva y lúdica pero también
técnica y científica.
En el ámbito de la investigación,
los medios dan la posibilidad de entrar en otros lugares, en otros
mundos. Pueden ser el inicio, el complemento, la conexión o el dato
fehaciente para cualquier investigación. Despertar el sentido de la
curiosidad, de búsqueda, de intervención y de compromiso con la
sociedad. A partir de datos y conexiones que aportan la televisión y las
redes, investigar y profundizar los contenidos y la realidad.
En el ámbito de lo social, la
información se hace más amplia en las redes telemáticas. Aprender a
buscarla, a salir de los canales manipulados y tradicionales de la
noticia, buscar lo que sucede en otros lugares, lo que piensan otras
personas. El mayor conocimiento -y su análisis- puede incitar a la
búsqueda de opinión diferente, al pensamiento autónomo y al compromiso
creativo.
En el ámbito de la innovación, la
aportación que hacen los medios es la producción creativa de medios, que
a su vez logra el aumento y consolidación y de las capacidades
creativas, así como las de expresión y la comunicación, en su ámbito, y
el aprendizaje de los procesos que están tras cada medio.
La
utilización de los medios
Los medios deben contemplarse como
objeto de estudio en sí mismos, como fuentes de información, como
tecnologías indispensables para un futuro laboral y social, como
herramientas de comunicación y expresión, como puntos de partida para la
investigación, como instrumentos de aprendizaje para una metodología de
la investigación y como elemento indispensable de evaluación continua y
de autoevaluación permanente. La razón metodológica final debe ser
siempre la investigación, tanto de los mismos medios y de los contenidos
que aportan como de la utilización de sus estrategias de trabajo.
Los medios de comunicación, con los
que contamos para poner a disposición de los alumnos, son de asombrosa
variación, y cada vez más asequibles para su utilización en las aulas.
El mensaje puede en muchos casos trasmitirse en forma de imágenes, tanto
fijas como móviles, transparentes como opacas; planas, en relieve o en
tres dimensiones; con sonido o sin él. Las últimas tecnologías de la
imagen, sobre todo aquellas que van ligadas a la informática, y las
redes nos deparan sorpresas constantes en la presentación de los
mensajes, que hacen posible su aplicación.
El medio de comunicación debe ser
utilizado, por los profesores como instrumento didáctico, pero sobre
todo por los mismos alumnos, como elemento comunicativo, expresivo, de
aprendizaje y de investigación.
En la base de la creatividad está el
conocimiento, el esfuerzo, la memoria y las aptitudes previas. Todo ello
puede ser más fácil debido a la nueva tecnología. El salto intuitivo, o
fenómeno estrictamente creativo, se da hoy día con más celeridad que
antaño, debido a las experiencias más veloces que tiene el cerebro,
provocado en gran medida por la experiencia informática y los apoyos y
ayudas que esta provee. En la fase final de verificación y de producción
de procesos creativos, el mundo de la nueva tecnología igualmente
facilita habilidades y recursos, dibujo, textos, proporciones,
formulaciones, etc., a personas a las que antes estaban negadas por sus
carencias o falta de experiencia. La sociedad debe enfrentar estos
problemas adelantándose a las generaciones que nos siguen en el uso de
la nueva tecnología y sus posibilidades creativas.
Criterios
metodológicos para el uso de los medios
El primer criterio que hay que tener
en cuenta es que la tecnología de la educación es la suma total de las
actividades que hacen que la persona modifique sus ambientes externos
(materiales) o internos (de comportamiento). Una aplicación sistemática
de los recursos del conocimiento científico del proceso que necesita
cada individuo para adquirir y utilizar los conocimientos. Cuando
superficialmente se habla de «nuevas tecnologías», estamos empleando
incorrectamente un adjetivo, ya que lo nuevo lo confundimos con lo
último, «el último grito en aplicación de técnicas». En tecnología de la
educación, no hay que confundir máquinas o artefactos con aplicación de
tecnologías, que tienen más que ver con la organización de medios y
recursos que con los mismos medios.
El segundo aspecto que no puede
olvidarse es que la utilización de los medios de comunicación es de
imprescindible uso en las aulas de todos los niveles, pues facilita la
comunicación entre las personas, alumnos y profesores, abre ventanas
nuevas en el dominio del conocimiento, aporta casuística para su
análisis en casi todas las materias, promueve la creatividad y nuevos
puntos de vista en la solución de problemas y aporta estímulos
diferentes a los de la enseñanza al uso.
El tercer razonamiento a tener en
cuenta es que el problema de los medios de comunicación es, como tantos
otros, un problema de interrelación que debe encarar la sociedad, y
sobre todo la educativa, ya que en el mundo en que vivimos se ha
consolidado la cultura de la imagen, la mayor parte de las
comunicaciones que recibimos, ya sean fijas o en movimiento. Conocer la
televisión para desmitificarla, por ejemplo, supone un esfuerzo que
deben realizar quienes tienen que ver con el mundo de la educación, sin
olvidar, como decíamos mas arriba, que coexiste con la cultura de la
lectura y la escritura.
Por último tengamos en cuenta que la
manipulación, el análisis y la producción de los medios de comunicación
contribuyen a asimilarlos culturalmente, a hacerlos propios, a
socializarlos, a implicarlos en la futura vida laboral y profesional.
La
formación del profesorado
Pienso que el mayor obstáculo para
la aplicación de cualquier currículum, y en especial el de educación
para los medios, está en los profesores. En general desconocen la
importancia de los medios tanto en su aspecto social como didáctico,
están desmotivados en lo metodológico, desconocen en gran medida los
procesos de planificación y están ceñidos casi exclusivamente a los
contenidos.
En el caso de los medios en la
educación los profesores debieran descubrir la necesidad de utilizarlos
en el aula, valorar –como decíamos arriba- su importancia para la futura
ocupación y profesionalidad y trabajar con ellos en sus niveles de
planificación, diseño y producción.
Para ello un plan estatal debiera
animar a través de los mismos medios a que los profesores se integren en
proyectos formativos que les inicien en la valoración de la enseñanza
con los medios, en los medios, a través de los medios. Por parte de los
medios sería necesaria una campaña de marketing hacia profesores y
padres, que hiciera la televisión más asequible, más formadora, sin
didactismos inútiles, menos aburrida, más útil.
La administración del Estado debiera
montar estructuras formativas en los que los profesores aprendan
didáctica de la de verdad, diseño y planificación de procesos de
enseñanza-aprendizaje en los que estén presentes los medios y su
utilización.
Es imprescindible crear una red de
comunicación entre profesores en la que se puedan trasvasar experiencias
y profundizar ideas con el objetivo de abrir canales de estudio y de
investigación sobre el uso de los medios y su utilización y alcance en
la educación. No tiene sentido alguno potenciar la adquisición, en las
escuelas y otros centros de enseñanza, de aparatos, televisores,
material informático y equipo técnico, si no se implica en ello al
profesorado, con planes de sensibilización y animación y con una buena
preparación técnica y didáctica al respecto
La
integración de los medios en el currículum
En mi opinión es mejor disponer de
planteamientos transversales que de asignaturas. Cuando digo
planteamientos es para no confundir con contenidos transversales, como
inexactamente se nombran en ocasiones, ya que lo trasversal no son los
contenidos sino las ideas y los procedimientos. Si se diera el caso de
crear asignaturas, aun así debe estar el currículum imbuido de
comunicación, de nuevas tecnologías de la información y de la
comunicación. Obligar a aprobar asignaturas «sobre medios o
comunicación» sin que estén insertas en todo el proceso de aprendizaje,
creo que es bastante inútil.
Un currículum abarca todo el
sistema, no funciona a saltos, ni depende de los caprichos ni de las
carencias de los profesores, participa del proceso global de
socialización, en el que está presentes todas las realizaciones
sociales, incluidos los medios, que no pueden soslayarse bajo ningún
concepto.
Al ser todos los medios de
comunicación, elementos de gran importancia para la interrelación de las
enseñanzas, a partir de ellos se pueden englobar los programas
educativos: Lengua, Historia, Geografía, Dibujo y plástica,
dramatización, técnicas de estudio y trabajo, investigación,
interrelación y sociedad, etc.
La comunicación en general, y la
base que la sustenta, la creatividad, es el fundamento, de la mayoría de
las acciones educativas y de la motivación del alumnado. Esta es la
clave para presentar a alumnos de todos los niveles del aprendizaje
nuevas vías de acceso a su propia experiencia, o lo que es lo mismo, se
construirá en las aulas el entramado de acciones, actitudes, contenidos
y actividades de forma transversal.
El desafío que las nuevas
tecnologías de la imagen y de la comunicación, presentan a la sociedad
en general y al sistema educativo en particular, es más bien el de
ayudar a la utilización de los medios, proponiendo en la familia y en
las aulas formas de presentación diferentes a las tradicionales,
incitando al uso de las nuevas tecnologías en la presentación de
trabajos, en la creatividad, en la iniciación a la investigación, en la
producción de nuevos materiales, transparencias, presentaciones,
dinamización mediante el dibujo y el movimiento.
La dificultad que hace años teníamos
para lograr fotografías y diapositivas, se nos reduce actualmente con la
utilización del escáner a partir de fotografías, revistas, documentos y
de la misma memoria del ordenador. La transparencia y las presentaciones
de trabajos se hacen cada vez con mayor facilidad, proporcionando más
tiempo para aprendizajes de mayor nivel cognoscitivo, incitando a la
síntesis creativa, a las estrategias intelectuales, a la motivación y
afecto hacia el trabajo y a la producción y utilización de todos los
sentidos corporales en el intento psicomotor de la creatividad. El mundo
entra a raudales en la sociedad a través de los medios. La televisión
introduce en los hogares información y nuevas ideas, costumbres y
culturas. ¿Por qué la educación no utiliza esta situación para iniciar
los procedimientos educativos para, como dice la pedagogía más antigua,
ir de lo que se conoce a lo desconocido, de lo cercano a lo lejano, que
haría más interesantes, fáciles y significativos los procesos didácticos
y más rentable, gratificante y productivo en trabajo de los profesores?
El papel
del docente
Si el objetivo de la educación
consiste en transmitir conocimientos de orden superior, el papel de los
docentes no puede seguir siendo el mismo que en el pasado. El profesor
debe enseñar a los alumnos el oficio de aprender. Aprender a aprender es
un principio fundamental de la enseñanza convertido en objetivo
primordial. A diferencia da las formas de enseñanza que actualmente
predominan en las aulas, es necesario promover el vínculo entre profesor
y alumno, donde el alumno no aprende las operaciones cognitivas
destinadas a producir más conocimiento sino las operaciones que permiten
triunfar en el proceso escolar. El papel del profesor debe ser el de un
«orientador cognitivo», que acompañe al aprendiz en su proceso de
aprendizaje.
Si lo que se pretende en todos los
niveles del aprendizaje es que los alumnos adquieran un razonamiento
global e integrado de sus experiencias de aprendizaje, necesariamente
debemos proponerles experiencias de trabajo que les permitan adquirir
dicho razonamiento. La consecuencia es que debe cambiar el estilo de
presentación de los contenidos, pasando de ser diferenciado por
contenidos, ciencias, materias o disciplinas, a ser unitario, es decir,
interdisciplinar. (Martínez-Salanova 2000. Ágora digital)
Esto supone un cambio en la lógica
de la enseñanza. Los contenidos deben estructurarse de otra forma,
integradamente, y los métodos y técnicas para conseguir los objetivos
deben a su vez ser integradores. La relación entre objetivos, contenidos
y métodos se convierte en imprescindible.
La
televisión como estrategia transversal
Para sentar las bases de un
procedimiento didáctico, no solamente hay que tener en cuenta objetivos
y contenidos. Es indispensable tener en cuenta las estrategias
metodológicas para llevar a cago un proyecto o acción didáctica. Desde
ese punto de vista, propongo la idea de estrategia transversal, que es
una forma de llevar a la didáctica concreta los conceptos y contenidos
que deben enseñarse y aprenderse transversalmente. Los medios de
comunicación, y la televisión de forma muy particular, son idóneos para
aplicar este tipo de estrategias, facilitando a profesores y alumnos su
tarea metodológica.
La estrategia trasversal es un
«proceso técnico-creador que permite, mediante actividades integradoras
interesantes, conocer en profundidad el mismo proceso que se desarrolla
y conseguir para el alumno resultados significativos que le permitan
evaluar su rendimiento y dificultades y servir de punto de partida para
nuevos procesos» (Mz-Salanova 2000)
Si se utilizan en el aula
estrategias que recorran todo el proceso y que sean al mismo tiempo
vehículos del conocimiento e integren el mundo de los valores
principales en un procedimiento unitario y gradual, se cumple con los
objetivos de cualquier materia, se interesa a los alumnos y los
profesores pueden ser verdaderos orientadores de la enseñanza, valorar
con inmediatez las facilidades y dificultades de los alumnos, ayudar a
superarlas y hacer posible que la evaluación sea verdaderamente
continua.
La televisión se puede proponer como
estrategia trasversal. En primer lugar porque se debe aplicar en las
aulas como proceso técnico, porque persigue una finalidad,
entretener, formar e informar, participa de un determinado lenguaje
científico, posee un procedimiento propio de trabajo y una metodología
especializada, así como sus particulares formas de evaluación y control.
Su proceso es creador, pues utiliza la innovación valiosa como
centro de su aplicación, necesita de la creatividad de los participantes
y va buscando productos nuevos y originales en los que lo fundamental
sea la investigación y la novedad. El segundo elemento a considerar es
que, dicho proceso, el profesor debe presentarlo en el aula como una
serie de actividades integradoras interesantes (significativas)
que partan de la motivación del alumno y de las posibilidades del
profesor, y que refleje en su consecución varias o todas las áreas,
asignaturas, objetivos y contenidos integradas, unas y otros, en función
de un resultado común.
No sería la aplicación de la
televisión una estrategia trasversal si no se planteara conocer en
profundidad su mismo proceso productivo. Para ello, profesores y
alumnos deben dominarlo al máximo, descubrir cómo funciona un canal de
televisión, o por lo menos determinados programas, con el fin de llegar
a lo más importante, que es adquirir el pensamiento transversal mediante
la aplicación de un proceso. La estrategia ayuda a ello con las mismas
técnicas y lenguajes, con la finalidad de conseguir para el alumno
resultados significativos, aportando al alumno el bagaje necesario
para conseguirlo. El resultado obtenido, ya sea una crítica o debate, un
rol-playing, o la creación de un plató de aula de televisión,
permiten al propio alumno evaluar su rendimiento y las dificultades
que ha percibido durante el desarrollo de la actividad. Finalmente, el
aprendizaje obtenido con la aplicación de la televisión como estrategia
trasversal es el punto de partida para nuevos procesos creativos,
para nuevos aprendizajes, pues las destrezas adquiridas las trasfiere el
alumno a otras situaciones y procedimientos y puede afrontar nuevos
problemas de aprendizaje. Por experiencia de muchos años en la
utilización de estrategias trasversales, se que todo esto es posible,
que los alumnos, incluso los que eran reacios a participar en ellas,
cuando ven a sus compañeros en el trabajo, se van integrando sin
dificultad y, a su finalización, solicitan volver a otro tipo de trabajo
semejante.
Aprendizaje
cognitivo y medios
En la dinámica del aprendizaje
cognitivo el alumno, desde un punto de vista cultural, realiza ante la
televisión una serie de operaciones de identificación, de comprensión,
de diferenciación, de adhesión o de rechazo, asociación o transferencia,
que le obliga a decodificar los estímulos recibidos y adaptarlos a
nuevas situaciones para hacerlos cuerpo con el bagaje total de
conocimientos e integrarlos a la totalidad de lo aprendido. Cuando dicha
totalidad cognitiva no se encuentra suficientemente constituida, el
riesgo de dependencia o de alienación se hace mayor, ya que la
televisión no se ha concebido para crear un servicio educativo,
cultural. Las cadenas de televisión, o bien presuponen ya una formación
cognitiva en los espectadores, una capacidad crítica y una actitud de
consumo responsable o, sencillamente, no les importa tal eventualidad.
La creación del núcleo cultural y
cognitivo básico de los individuos ha sido, tradicionalmente,
responsabilidad de la familia y de la escuela. Sin embargo, la
responsabilidad de la socialización, de una socialización enriquecedora,
innovadora y eficaz, es de toda la sociedad, incluidas las grandes
empresas dedicadas a la comunicación de masas. A la televisión se le
debe exigir, por lo tanto, en razón de los compromisos compartidos por
toda la sociedad, que asuman con claridad la responsabilidad de ser
agentes socializadores, es decir, que pongan los medios suficientes y
necesarios para implicarse en su función educadora.
¿Podría
darse un compromiso educativo entre la familia, la escuela y la
televisión?
Los agentes sociales nos culpamos
unos a otros. La escuela culpa a la familia, a la administración pública
y a las cadenas de televisión. Los maestros dicen que no tienen por qué
suplir el trabajo de la familia. La familia, no se entiende con la
escuela ni la apoya, culpa a la televisión al mismo tiempo que deja los
hijos a su cuidado. Las grandes cadenas se desentienden de su
responsabilidad socializadora, y dejan en manos de la familia el control
de los horarios en los que sus hijos están ante el televisor. La
administración del Estado, mira para otro lado cuando las cadenas
incumplen sobre horarios y contenidos en horarios infantiles, se olvida
de que los profesores necesitan apoyo y formación para tomarse en serio
la televisión como elemento socializador y deja, igualmente, en manos de
los padres la totalidad del problema.
No es posible, en un mundo global,
que se deje toda la responsabilidad en uno de los campos, ni que el
resto de los agentes sociales se desvincule de su responsabilidad. Sin
embargo, en cierta medida, para el futuro, más que de la propia
televisión, dependerá del cambio que se produzca en la familia y en la
escuela, el papel que la televisión tendrá en el proceso de
socialización de las generaciones que nos continúen.
La televisión mejorará si se aprende
a verla, si la educación se promueve en un ámbito cognitivo, en el que
predomine la experimentación y la creatividad, en el que los niños,
desde pequeños, estén cerca del mundo de las imágenes y de los procesos
productivos de las mismas, desmitificando los medios desde su interior,
a partir del debate responsable, del trabajo en equipo y de las
relaciones sociales. Si mejora la demanda, es posible que las cadenas de
televisión, mejoraran su oferta.
La pregunta que se hace Dominique
Wolton director de investigaciones en el Centro Nacional de
Investigaciones Científicas de Francia (CNRS), es un desafío ante el que
la sociedad debe reflexionar: « ¿Cuándo se reconocerá que cuanto más se
disponga de teléfonos, ordenadores, televisores, multimedias
interactivos, redes... más se plantea la pregunta de saber qué harán las
sociedades con esas técnicas y no, como se escucha tan a menudo, de
saber qué sociedad será creada por esas técnicas? En una palabra,
¿cuándo se reconocerá que el problema es socializar las técnicas y no
tecnificar la sociedad?» (Wolton, 2005). Muchos nos preguntamos: ¿Podría
establecerse un compromiso educativo, en el que participaran la familia,
la escuela y la televisión? ¿Sería conveniente que la administración
pública lo avalara y supervisara?
Referencias
ENCUENTRO INTERNACIONAL SOBRE
EDUCACIÓN AUDIOVISUAL. Conclusiones del Seminario de expertos. Santiago
de Compostela, 7 de Diciembre de 2005
MARTÍNEZ-SALANOVA SÁNCHEZ, E.
(2000): Metodología didáctica para docentes en la Formación
Profesional Ocupacional. 384 p.p.. Málaga Facep.
MARTÍNEZ-SALANOVA SÁNCHEZ, E.
(2002): «Propuestas críticas y creativas para vivir en la nueva
sociedad mediática». Ágora digital.
WOLTON, D. (2005): Il
faut sauver la communication. 220 p.p., París, Flammarion |