El cine en el siglo XXI

©Enrique Martínez-Salanova Sánchez

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Explicaciones


Dada la dificultad de hacer historia con tan escasas perspectivas y los pocos años que llevamos pasados del siglo XXI, en esta página iré plasmando una serie de reflexiones y algunos enlaces que remitirán a otros lugares del sitio, en el que sí actualizo constantemente el cine que se realiza en el siglo XXI.

Todos los aspectos y temas tratados en este sitio, Cine y educación, son constantemente actualizados, por lo que el cine del siglo XXI está presente en todos ellos.

 

Documentales en el siglo XXI

Un cine para la reflexión

El cine camina hacia lo digital

La revolución de la imagen. «Performance capture»

Cuando el cine rompe estereotipos

 

El cine de los países con mayores necesidades

El cómic en el cine

El cine que recupera la memoria

         

El cine camina hacia lo digital


Aunque fue en la última década del siglo XX cuando el cine inició su proceso imparable hacia lo digital es en el siglo XXI cuando se perfila, que en los próximos 20 años el cine sea totalmente digital.

Tron (1982), fue la primera película con efectos digitales, después siguieron las grandes superproducciones que hicieron uso extensivo de la tecnología digital, como Star Wars o Matrix, y Pixar, que la utilizó totalmente en alguna de sus producciones. Hoy se trabaja e investiga sobre dicha tecnología, en el intento de que en unos años todas las salas de exhibición dispongan de proyectores digitales (los proyectores digitales capaces de una resolución de 2048 píxeles horizontales comenzaron a desarrollarse en 2005 y su avance es cada vez más acelerado), y se pueda filmar en digital con las mismas calidades en todos los aspectos que en el cine analógico.

Directores como George Lucas, James Cameron, Robert Rodríguez, David Fincher, David Lynch o Lars von Trier, utilizan ya los sistemas de alta definición  mientras otros directores, Steven Spielberg, Martin Scorsese, Quentin Tarantino, Tim Burton, Ridley Scott u Oliver Stone, siguen prefiriendo el soporte analógico, pues el debate se encuentra aún entre las dos modalidades: cine digital o celuloide. Para unos, los detractores, el cine digital supone otra clase de experiencia visual totalmente distinta al cine grabado químicamente y proyectado mecánicamente. Muchos directores, aún contarios o reticentes al cine digital, ruedan sus últimas películas con cámaras digitales, puesto que no pueden asumir los costes del analógico, y más tarde las pasan al celuloide. He hablado con algunos montadores, expertos en la moviola, que afirman que el celuloide da una calidad y una vida a lo filmado que el cine digital está lejos de lograr.

Lo cierto es que el avance del cine digital parece ya una evolución imparable y en el futuro se asistirá a la digitalización casi total de cine y televisión.

Las cámaras digitales permiten una posproducción mucho más flexible y menos costosa que el cine analógico, se puede ver en el momento los resultados sin necesidad de esperar el revelado, poseen cada día una mayor resolución y existe un mayor control sobre la colorimetría. Cierto es que los sistemas de filmación y revelado analógicos permiten resultados creativos diferentes, tanto durante la filmación como en el proceso químico de revelado, y los buenos cineastas le sacan un gran partido, en contra de la única respuesta que el cine digital tiene a la luz, por lo que hace más compleja la iluminación.

Algunos directores han optado por elegir la mejor opción para cada caso, usando el vídeo digital para las grabaciones nocturnas y en interiores y el tradicional analógico para exteriores de día, por ser las digitales más sensibles a la luz.


Cruzando el polvo

En tierra de nadie

Cartas desde Iwo Jima

Banderas de nuestros padres

Agua

Tierra

Cuando el cine rompe estereotipos. Este aspecto está desarrollado en Encuentro de culturas en el cine


Para que las relaciones interculturales empiecen a tener distinto perfil, es necesario luchar contra prejuicios y estereotipos, y el cine es un medio eficaz que contribuye a ello, pues una película va más allá de su propia historia y del lenguaje cinematográfico y técnicas con la que está realizada (Castiello, 2001)

Una interesante película, Cruzando el polvo (Crossing The Dust, 2006), del director kurdo Shawkat Amin Korki, narra una historia en el contexto de la invasión norteamericana de Irak en 2003, cuando un niño árabe, llamado Saddam, de cinco años se pierde en el fragor de la guerra. Dos soldados kurdos que lucharon contra las tropas de Saddam Hussein le encuentran entre el caos de la contienda. Uno de ellos, alegre y optimista, quiere devolverlo a su familia, el otro, prefiere dejarlo a su suerte. Es un acercamiento a los conflictos internos que generan los combates y una aproximación al acercamiento cultural desde la sencillez de las historias personales. El director dice de su película que anima a todas las personas a «dejar de lado todo el odio que sienten, fruto de su propio sufrimiento y de las guerras que han vivido, y a que siempre vean la parte noble de los seres humanos, a que digan no a la guerra, a los prejuicios raciales y sociales, a que tengan una mirada nueva, optimista y pura hacia los demás».

En tierra de nadie (Ničija Zemlja, 2001), del director bosnio Danis Tanović se muestra, en una dura crítica contra el salvajismo de la guerra y de los conflictos interculturales, cómo dos soldados de dos bandos diferentes, uno bosnio y el otro serbio, en pleno conflicto de las Balcanes, se encuentran atrapados en una trinchera entre sus respectivas líneas, en tierra de nadie, durante la guerra de Bosnia de 1993. Mientras intentan salir de su situación, un sargento de los cascos azules de las Naciones Unidas les ayuda en contra de las órdenes de sus superiores, provocando un show mediático de carácter internacional. Entre otros premios ganó ese año el Oscar a la Mejor película habla no inglesa, en Cannes el Premio Mejor Guión y en San Sebastián el Premio del Público.

Un solo director, Clint Eastwood, en 2006 ha realizado dos películas, Cartas desde Iwo Jima (Letters From Iwo Jima) y Banderas de nuestros padres (Flags of Our Fathers), exponentes de un cine bélico de reflexión, que busca en cada uno de los films una mirada diferente, cada película narra la misma historia desde el bando contrario, los sufrimientos y sentimientos de los contendientes en una misma batalla, la de Iwo Jima, en la II Guerra Mundial, en la que ambos bandos están imbuidos con la creencia de que es necesario defender su propia civilización, amenazada por otra.

A las cinco de la tarde (Panj é asr, 2003), película dirigida por la iraní Samira Makhmalbaf, presenta Afganistán tras la caída del régimen talibán, cuando se reabrieron las escuelas para las mujeres. La directora intenta entender, tanto al padre de la protagonista, partidario de los talibanes y su cultura, como a su hija, una niña que quiere estudiar, que está en contra de esta manera de pensar. La película pretende entender y mostrar el misterio de la recesión de la región y la guerra camuflada que existe entre las dos generaciones, al igual que las diferencias que existen entre hombres y mujeres.


Profesora: Todas las alumnas deberían llevar uniforme negro y pañuelo blanco. Noqreh, ¿Por qué llevas un vestido de color?

Noqreh: Señorita, si llevara uniforme mi padre no me dejaría venir.

Profesora: ¿Por qué?

Noqreh: Piensa que las chicas no deberían estudiar.

(De la película iraní A las cinco de la tarde (Panj é asr, 2003), de Samira Makhmalbaf)


En la película Agua (Water, 2005), de la directora hindú Deepa Mehta, se muestran los conflictos entre generaciones en lo cultural e ideológico. Por causas de fanatismo, incomprensión y negación del diálogo, fue de rodaje complicado. En la India no pudo rodar, debido a las amenazas de ciertos grupos fundamentalistas y debió hacerlo en Sri Lanka. Una niña de 8 años es obligada a casarse con un anciano. Viuda ya, encuentra su camino al enamorarse de un activista de Ghandi, de casta superior. Se narra con eficacia el choque de culturas y su superación dentro de un mismo entorno.

Un film como Tierra, Earth, de Deepa Mehta (India, 1998), provoca en el espectador la pregunta: ¿por qué las personas que conviven en paz se vuelven unas contra otras?, al narrar cómo en 1947 estallaron las revueltas entre pakistaníes e hindúes y el cambio que sufrieron varios amigos pertenecientes a diferentes culturas.


La revolución de la imagen. «Performance capture»


La «Performance Capture» es un avance recientes de las técnicas de captura de imagen por ordenador. Se podría traducir como captura de la interpretación, cuando la «Motion Capture», el sistema anterior, en el que se basa, era la captura de algunos movimientos del cuerpo.

Ambas son técnicas que capturan movimientos de los intérpretes, muy utilizadas en el terreno de los efectos visuales. Hasta ahora, en la MC el actor se ponía un traje con sensores que capturaban sus movimientos y los aplican en su modelo tridimensional generado por ordenador.

Pero ahora además se ha conseguido capturar la gesticulación facial del actor a través de 150 sensores colocados sobre su rostro, que captan los tics y pequeños detalles que hacen la interpretación de un actor distinta a la de otro Aunque no registra el 100% de lo que el actor quiere transmitir, es un gran avance con respecto a la MC, pues lo que se está capturando es realmente la interpretación de un actor, los movimientos de sus músculos, sus muecas, todo y en 3D, y no sólo el movimiento general del cuerpo para servir de base a la animación. 

Polar Express, The Polar Express, realizada en 2004 por Robert Zemeckis, es la primera película rodada totalmente mediante el sistema «performance capture» , un avance sobre la «Motion Capture». A partir de ella se han realizado varias: la nominada a los Oscar a la mejor película de animación Monster House, Beowulf.

El equipo formado por Robert Zemeckis, Jack Rapke y Steve Starkey ha unido sus fuerzas a las de los Estudios Walt Disney y se ha creado una nueva productora de películas basadas en la tecnología «performance capture».

Los actores tienen ciertas desventajas al actuar, ya que no disponen ni de vestimenta ni de atrezzo o herramientas que le ayuden en su interpretación. Esta desventaja ya existía antes de la MC, concretamente cuando se rodaban secuencias de efectos visuales y el actor debía interpretar delante de una pantalla azul, sin conocer el escenario o el monstruo contra el que se enfrentaba.

La diferencia esencial es que, en contraste con una película convencional, en la que al final del día el director tendría sólo lo que se había rodado de esta manera para sus copiones, con la «performance capture» tiene la libertad de cambiar de opinión en cualquier momento, volver al material original y revisar completamente su punto de vista. Todas las tomas posibles, desde todos los ángulos y profundidades posibles, continúan existiendo en cada decorado virtual.

«Pero todas las expresiones están realizadas por los actores humanos», aclara Zemeckis. «Nadie anima eso. El ordenador no crea la interpretación, lo hacen los actores. El ordenador simplemente coge la interpretación y le pone alrededor una piel cinematográfica».

Esta forma de hacer cine permite hacer cualquier cosa. El único límite es la imaginación del realizador, pues se puede crear literalmente cualquier imagen. Con esta técnica se ha rodado Beowulf, 2008, también por Zemeckis y Tim Burton prepara durante 2009 su versión de Alicia en el País de las Maravillas y Spielberg y Jackson una serie de dos películas sobre Tintín.


Polar Express. The Polar Express


2004. EEUU. 99 min.

Dirección: Robert Zemeckis

 Doblaje original: Tom Hanks (Chico, El padre del chico, El revisor, El vagabundo, Santa Claus), Michael Jeter (Smokey y Steamer), Peter Scolari (Chico solitario), Nona Gaye (Chica heroína), Eddie Deezen (Chico sabelotodo), Charles Fleischer (General elfo).

Guión: Robert Zemeckis y William Broyles; basado en el libro infantil de Chris Van Allsburg.

Producción: Robert Zemeckis, Steve Starkey, Gary Goetzman y William Teitler.

Música: Alan Silvestri.

Fotografía: Don Burgess y Robert Presley.

Montaje: Jeremiah O'Driscoll y R. Orlando Duenas.

Sinopsis: Faltan cinco minutos para la medianoche. De repente, un atronador estruendo sobresalta a un niño que está esperando a Santa Klaus en nochebuena. Un tren negro frena estruendosamente justo delante de su casa. El niño sale corriendo, vestido sólo con un pijama y unas zapatillas, y es recibido por el revisor del tren que parece estar esperándole. «Bueno, ¿vienes?», pregunta el revisor. «¿Adónde?» «Al Polo Norte, por supuesto. ¡Éste es el Polar Express!»


El cine de los países con mayores necesidades


En este siglo, los países de escasos recursos, en parte gracias al cine digital, pero sobre todo por la necesidad de expresar sentimientos y carencias, realizan un cine, muy cotizado en occidente por su calidad y por la diversidad de temas con los que se enfrenta, tan diferentes a los de los países ricos. En una gran parte de las temáticas elegidas por países pobres para hacer su cine, coexisten pacíficamente culturas diversas, presentando sus propios problemas, sus dificultades de convivencia y su necesidad de emigrar para subsistir. En los productos de este tipo de cine se muestran con frecuencia temas de la emigración, internas, éxodo rural y llegada a la ciudad, o externas, que buscan el sueño del trabajo y del bienestar en países lejanos y las dificultades que tienen para su integración en ellos.

Son los países pobres los que mejor reproducen la necesidad de la convivencia cultural. Una película como Petirrojo (2006), iraní, es un canto a la coexistencia entre religiones y etnias, una metáfora de las normales relaciones entre grupos de diferentes creencias que conviven en un remoto paraje de Irán, con sus desavenencias, tragedias, conflictos grandes y pequeños. Mereció el Premio Especial del Jurado en 2007, en Madrid, en el Festival internacional de cine para la infancia y la juventud.

Este cine, cada vez más visto y valorado en Occidente, abre la puerta para conocer elementos de las culturas en su origen y permite adentrarse en sentimientos, dramas, opiniones o diferentes ideologías. La imagen sirve así, en algunos casos como denuncia, otras veces aporta datos sobre una determinada cultura o sirve como iniciación –o soporte en una investigación etnográfica- de una línea de investigación.

Un dato. En Nigeria (Nollywood): se realizan 1.200 películas al año, todas en video. Aunque es un cine de muy baja calidad, es la tercera cinematografía del mundo, por detrás de Hollywwod y Bollywood. África es un continente a descubrir, pero nunca lo descubriremos porque no llega a las salas comerciales de occidente, con narraciones ajenas, lejanas, difíciles, controvertidas, que molestan porque muestran un mundo de pobreza, de miseria que amenaza la tranquila vida burguesa que se lleva en la parte rica del mundo.


La teta asustada


2008. España y Perú. 94 min.

Dirección y guión: Claudia Llosa.

Música: Selma Mutal.

Fotografía: Natasha Braier.

Montaje: Frank Gutiérrez.

Dirección artística: Patricia Bueno y Susana Torres.

Vestuario: Ana Villanueva.

Interpretación: Magaly Solier (Fausta), Susi Sánchez (Aída), Marino Ballón (tío Lúcido), Efraín Solís (Noé), Bárbara Lazón (Perpetua), María del Pilar Guerrero (Máxima), Delci Heredia (Carmela), Karla Heredia (Severina), Fernando Caycho (Melvin), Edward Llungo (Marcos).

Sinopsis: Fausta (Magaly Solier) padece de «La teta asustada», una enfermedad que se transmite por la leche materna de mujeres maltratadas durante la gestación y la lactancia en la época del terrorismo en el Perú. Los infectados nacen sin alma, porque del susto se escondió en la tierra, y cargan un terror atávico que les aísla por completo.  Un terror atávico que se transmite de generación en generación y que Fausta sufre en forma de hemorragias nasales en momentos de crisis. La joven, además, guarda un secreto que no quiere revelar hasta que la súbita muerte de su madre, a la que debe llevar por una promesa a su pueblo natal, la obligará a encontrar una salida al laberinto, dentro y fuera de ella, lo que desencadena hechos inesperados que transformarán su vida y la de otros. 

El color del paraíso, Irán

Ni uno menos, China

La boda de Tuya, China, 2006

Madame Brouette, Senegal, 2002

La pizarra, Irán, 2000

 


El cómic en el cine desde el 2000


El avance en los efectos especiales ha llevado al cine multitud de cómics, aunque se siguen realizado con los métodos más tradicionales, sin renunciar a ninguna tecnología. Marvel Comics ha reivindicado en el siglo XXI a muchos de sus superhéroes que habían fracasado en el intento de pasar a la pantalla grande. Las cuatro entregas de X-Men, en el 2000 y en el 2003, dirigidas por Bryan Singer, la de 2006, dirigida por Brett Ratner, en las que los héroes se enfrentan a su enemigo Magneto,  y la que prepara Gavin Hood, 2009, sobre la infancia y juventud de Magneto.

La saga de Spider-Man de Sam Raimi, 2002 y 2004 y 2007, inspiradas en el cómic homónimo creado por Stan Lee y Steve Ditko en 1962, de las que se espera otra para 2011, conservan la mayor cantidad de detalles fiel al cómic.

Sin City (2005), dirigida por Frank Miller y Robert Rodriguez y 300 (2006), dirigida por Zack Snyder, a partir de obras de Frank Miller, esperan sus secuelas. Frank Miller ha dirigido en 2008 la adaptación de The Spirit, el cómic de Will Eisner de los años 40.

Hellboy (2004)  y Hellboy 2: the golden army (2008), son películas de género sobrenatural estadounidense, dirigidas por el mexicano Guillermo del Toro, basada en el cómic Hellboy, de Mike Mignola,

Hulk (2003), sobre el gigante verde Hulk, dirigida por Ang Lee, Los 4 Fantásticos (2005 y 2007), de Tim Story, brillaron en los efectos especiales. Thomas Jane se convirtió en el nuevo y vengativo Frank Castle en The Punisher (2004) que sólo buscaba destruir a un malvado John Travolta, y Ghost Rider (2007), interpretado por Nicolas Cage, pasó sin pena ni gloria por las pantallas.

Otras películas han sido La Liga de los Hombres Extraordinarios, The league of extraordinary gentlemen, de Stephen Norrington, en 2003, Catwoman (2004), de Pitof, V de Vendetta (2006), de James McTeigue, Superman returns (2005), de Bryan Singer y Batman Begins, de Cristopher Nolan (2006), que despertaron nostalgia en millones de espectadores.

En el cine de humor, Las aventuras de Mortadelo y Filemón, el famoso cómic español de Francisco Ibáñez, han sido llevadas al cine con toda espectacularidad en los efectos especiales por  Javier Fesser, La gran aventura de Mortadelo y Filemón, en 2003 y por Miguel Bardem, Mortadelo y Filemón. Misión: salvar la Tierra, en 2008. Y Asterix no podía quedarse atrás: Astérix y Obélix: Misión Cleopatra, dirigida por Alain Chabat en 2002, Astérix y los vikingos, Astérix et les vikings, un largometraje animado coproducido por Francia y Dinamarca en 2006 con dirección de Stefan Fjeldmark y Jesper Møller y Astérix en los juegos olímpicos, Astérix et Obélix aux Jeux Olympiques, una co-producción alemana, española, francesa e italiana, de Frédéric Forestier y Thomas Langma realizada en 2008.

No quiero olvidar, por su interés y la sencillez de la realización, lejana a todo efecto especial, el film Persépolis, 2007, que lleva al cine el cómic del mismo nombre de Marjane Satrapi, dirigido por la misma autora del cómic y Vincent Paronnaud, la autobiografía de Marjane, cuando con nueve años crece en el Irán de la Revolución Islámica. Vulnerable y sola en un país extraño, resiste los malos tragos típicos de un adolescente. Además, Marjane tiene que combatir el hecho de ser equiparada con el fundamentalismo religioso y el extremismo de los que tuvo que huir.


300, de Zack Snyder


A mi parecer, una de las películas más significativas de lo que llevamos de siglo, en referencia al cómic y al cine, es 300, película de Zack Snyder, producida en EE.UU. en 2006 sobre la defensa de los espartanos del desfiladero de la Termópilas, basada en la novela gráfica de Frank Miller y Lynn Varley, una muy libre adaptación de la narración de Heródoto sobre las Guerras Médicas y, en concreto, la batalla de las Termópilas. En su condición de adaptación de un cómic 300 no pretende reflejar datos históricos y arqueológicos, aunque presenta con gran fidelidad lo que debieron ser esos días tensos en los que los espartanos intentaron hacer lo imposible y resistir con todas sus fuerzas al avance persa. Zack Snyder ha querido conservar el estilo del cómic original, huyendo del realismo y de la apariencia fotográfica, creando un ambiente diferente, más parecido al sueño y a la estética del cómic original.

La película ha sido rodada en su totalidad utilizando pantalla azul o verde, los actores trabajaron siempre sin ver los decorados que se realizaron posteriormente por ordenador y en animación 3D. Se respetó el cromatismo original del cómic, para lo que hubo que inventar un nuevo proceso de coloración, que recibió el nombre de aglomeración. Cada imagen de la película pasó por un proceso de retocado y la mayoría de los planos del film lleva efectos especiales.



Recuperar la memoria: Ari Folman con el documental Vals con Bashir

Ver: cine de animación documental

Vals con Bashir. Waltz with Bashir

2008. Israel, Francia y Alemania. 90 min.

Dirección y guión: Ari Folman.

Producción: Yael Nahlieli, Serge Lalou, Gerhard Meixner y Roman Paul.

Música: Max Richter.

Montaje: Nili Feller.

Dirección artística: David Polonski.

Sinopsis: Una noche en un bar, un viejo amigo cuenta al director Ari que tiene una pesadilla recurrente en la que le persiguen 26 perros. Cada noche, el mismo número de animales. Los dos hombres llegan a la conclusión de que tiene que ver con una misión que realizaron para el ejército israelí durante la primera guerra con el Líbano a principios de los años ochenta. Ari se sorprende ante el hecho de que no recuerde nada de ese periodo de su vida. Intrigado, decide ver y hablar con viejos amigos y antiguos compañeros dispersados por el mundo entero. Necesita saber la verdad acerca de ese periodo y de sí mismo. Ari escarba cada vez más y sus recuerdos empiezan a reaparecer mediante imágenes surrealistas...

Candidato al Oscar 2009 como mejor película extranjera. Globo de Oro 2009 a la mejor película de habla no inglesa


Ari Folman recupera su memoria y la de su país


Ari Folman narra, en clave autobiográfica, la matanza sucedida en los campos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila durante la guerra del Líbano. El filme recupera los acontecimientos ocurridos el 16 de septiembre de 1982, cuando tropas falangistas cristianas, ayudadas por el ejército israelí, penetraron en Sabra y Chatila y asesinaron a unos 3.000 civiles palestinos, aunque todavía hoy las cifras exactas de la masacre continúan siendo motivo de controversia.

«Me di cuenta de que, a pesar de haber formado parte de los acontecimientos, no recordaba absolutamente nada de ese período de mi vida», comentó el director, quien comenzó a hablar por primera vez sobre lo sucedido hace seis años, cuando quiso abandonar la reserva del ejército israelí.

Para dejar de formar parte de esta reserva, a la que todo hombre israelí debe pertenecer hasta los 50 años, según ha explicado Folman, «hay que someterse a un tratamiento psicológico del ejército. Durante ocho sesiones intenté recuperar los recuerdos de mi experiencia en el Líbano, después comencé a hablar con amigos y familiares y descubrí que nadie hablaba de esa guerra, porque no fue nada heroico». Inició el proyecto de Vals con Bashir para «rellenar todos esos agujeros negros que tenía en la memoria».

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