Segundo de Chomón

 

Precursor de efectos especiales y del cine de animación, investigador del color en el cine

© Enrique Martínez-Salanova Sánchez

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Pionero y precursor Biografía El hotel eléctrico Aportaciones al cine Pionero de la animación


Segundo de Chomón: pionero y precursor


Segundo de Chomón fue uno de los directores pioneros del cine mudo.

Director, técnico de iluminación y de fotografía, especialista en trucajes y revelado, pionero del cine fantástico y del cine de animación fue una de las personalidades más relevantes –y fascinantes– de los primeros treinta años de existencia del séptimo arte y trabajó al lado de algunos de los directores europeos más importantes del período.

Fue, junto a los hermanos Lumière, George Méliès y Charles Pathé uno de los pioneros de la historia del cine. Impresionado por el descubrimiento del cinematógrafo, viajó a París en 1897 para poder estudiar el magnífico invento de cerca. A su vuelta a Barcelona fundó un estudio para la coloración de películas. En 1906 fue contratado por la empresa francesa Pathé, para la que realizó más de 100 cortometrajes. Chomón trabajó incansablemente en nuevos descubrimientos técnicos y efectos especiales que luego aplicaba a sus películas fantásticas. Sus colaboraciones en mitos del cine mudo como Cabiria de Pastrone o Napoleón de Gance le hicieron ganarse el apodo de «el Mèliés español».


Segundo de Chomón y Ruiz (Teruel, 1871- París, 1929)


 Nació en Teruel el 17 de octubre de 1871. Hijo de un médico militar aficionado a la fotografía. Cursó estudios secundarios (parece ser que obtuvo el título de ingeniero). Se trasladó a París a mediados de 1895, pocos meses antes de la presentación oficial del cinematógrafo Lumière, en donde se casó con la actriz de teatro y vodevil Julienne Alexandre Mathieu y nació su hijo Robert en 1897. Ese mismo año abandonó la capital francesa para alistarse como voluntario en la guerra de España contra los Estados Unidos, en la que participó en acciones bélicas y llegó a ser oficial.

  Cuando volvió a Francia, su esposa Julienne había intervenido como actriz en algunas películas y trabajaba en el taller de coloreado a mano de películas fotograma a fotograma fundado por Georges Méliès en 1897. Chomón empezó a trabajar en el taller de manera casi inmediata, preludio de la que será una de sus obsesiones más grandes hasta el momento de su muerte: el cine en color. Su habilidad y dedicación le llevaron a idear poco tiempo después un revolucionario sistema de coloreado a mano conocido con el nombre de «pochoir», que después, con ligeras evoluciones, fue patentado por Charles Pathé con la denominación Pathécolor.

 Pionero del cine español, aplicó su enorme imaginación al desarrollo del nuevo medio. Fundó la primera productora de cine española «Macaya y Carro» y de un taller de coloreado y rotulado en los que experimentaba los primeros filmes científicos. En España fue el creador del género zarzuelístico en el cine.

Fue a finales de 1900 cuando Segundo de Chomón decid dedicarse plenamente a la actividad cinematográfica en dos vertientes: como especialista en la impresión de títulos españoles para las películas extranjeras que se importaban y en el coloreado a mano de las copias de filmes de intención fantástica o espectacular; a esas dos vertientes añadiríase en seguida otra tercera: la de realizador y operador al mismo tiempo.

Se dedicó con gran interés a la realización de filmes con una especial predilección por los trucajes y los efectos, como Choque de trenes (1902), combinación de filmaciones de trenes reales con elaboradas maquetas, Pulgarcito (1903) o Gulliver en el país de los gigantes (1904), adaptaciones de los populares cuentos de Charles Perrault y Jonathan Swift, respectivamente, filmes con trucos bastante avanzados para la época.

En esos años participó activamente en espectáculos modernistas coordinados por Adrià Gual, que incorporaban el cine a otras manifestaciones artísticas en la Sala Mercè de Barcelona. Investigando las relaciones entre el cine y el teatro, Chomón experimentó en estos espectáculos las posibilidades del cine sonoro, con un grupo de actores escondidos detrás de la pantalla que ponían voz y sonido a las imágenes proyectadas. Con Eclipse de sol (1905), Chomón introduce en España el «paso de manivela», es decir, la filmación fotograma a fotograma, que permite en los intervalos de la filmación la alteración de la posición o la desaparición de los objetos situados delante la cámara. El otoño de este mismo año, 1905, Chomón vuelve a París.

Fue contratado por Pathé para competir con Georges Méliès realizando numerosas películas fantásticas. Chomón encontrará en la Pathé todo lo necesario para investigar y poner en práctica sus innovaciones técnicas y su pasión por la experimentación, que irán desde la filmación fotograma a fotograma, los planos zenitales y los movimientos invertidos hasta los encadenados, la utilización de los caches, las tomas de diferentes proporciones y las sobreimpresiones. La libertad que tenía Chomón en la Pathé y las excepcionales condiciones de trabajo de la compañía (empezando por el coste muy reducido de la película virgen) explican en buena parte la frenética actividad del cineasta español en diversos campos, no sólo en dos de los géneros de más éxito en la época, como son los filmes «fantasmagóricos» y las escenas de transformaciones, sino también en el terreno de la animación, con títulos como El castillo encantado (1908) y El sueño del cocinero (1909), los muñecos articulados y las sombras chinescas, apartado en el que destacan Ladrones nocturnos (1905) o La casa hechizada (1906), filme precursor de las transparencias, técnica que consiste en proyectar imágenes en una pantalla situada detrás de los actores.

Como director o como operador y responsable de los efectos especiales para otros directores de la compañía, el trabajo de Chomón en la Pathé brilla especialmente en los filmes de carácter fantástico, los filmes «fantasmagóricos» (a veces también llamados «feéricos»), poblados por brujas, diablos, infiernos, dragones y cavernas, fantasmas, castillos, monstruos y pesadillas, y también en los filmes «de transformaciones», más alegres y coloristas, de ambientes y personajes más positivos, con hadas, fantasías arábigas, viajes planetarios, equilibristas orientales y apoteosis florales. Entre estos destacan especialmente La gallina de los huevos de oro (Albert Capellani, 1905), El hijo del Diablo (Charles Lucien-Lépine, 1906), Satán se divierte (1907) y El hotel eléctrico (1908), muy influenciada por un trabajo anterior del norteamericano James Stuart Blackton, The haunted hotel (1906).

El trabajo técnico de Chomón brilla también con luz propia en la monumental recreación de la pasión de Jesucristo producida por la Pathé en la misma época, La vie et la passion de Nôtre Seigneur Jesuschrist (Lucien Nonguet, 1906-1907), formada por 43 cuadros (escenas) diferentes. Chomón se encargó de todos los trucajes, con momentos muy conseguidos para la época, como la imagen de Jesús caminando por encima de las aguas, la transfiguración, la ascensión o la anunciación a los pastores, y también de la fotografía y los movimientos de cámara, consiguiendo realizar diversos travellings montando la cámara sobre ruedas de patines.

A partir de 1912 trabajó en Italia, en la Itala Film. La vertiente artística de la productora corría a cargo del director Giovanni Pastrone (1883-1959), que contrató a Chomón como operador y técnico en efectos especiales por la desorbitada cifra de mil liras al mes (los operadores más bien pagados de Italia cobraban en la época poco más de 150 liras al mes). Chomón no sólo vuelve a contar con absoluta libertad, sino que es el director de su propio equipo técnico, formado por cuatro personas, y centrado de manera específica en el trabajo de fotografía, iluminación y trucajes de las producciones de los directores de la compañía, entre los que destaca por encima de todos el propio Pastrone, máximo responsable de una de las mayores superproducciones del cine mudo italiano, Cabiria, (1914), filme de tres horas ambientado a finales del siglo III a.C. En Cabiria , Chomón se encarga no sólo de la realización y filmación de maquetas, de los efectos de iluminación más complicados, de los efectos especiales y de las principales tareas de revelado y positivado, sino también de los movimientos de cámara. La utilización sistemática y elaborada del llamado carrello (origen del actual travelling), es decir, la cámara en movimiento, es uno de los principales rasgos distintivos de Cabiria, que muestra así un cambio de actitud respecto a la lógica visual adoptada por el cine hasta entonces y que se traduce en lo que diversos críticos e historiadores han llamado «la conquista del espacio».

Filmó en Marruecos y Túnez. Los directores más importantes de la época como Zecca, Pastrone y Gance se lo disputaban. Su último trabajo fue la colaboración técnica en el Napoleón de Abel Gance. Murió en París el 2 de mayo de 1929.

La casa encantada (1906)

Satán se divierte (1907)

La gallina de los huevos de oro 1905


  El hotel eléctrico. Prodigio del cine de animación


El hotel eléctrico -1905- (una de las obras maestras de Chomón), planteaba muchas dificultades, felizmente resueltas por el realizador aragonés. Estamos en los tiempos de las técnicas avanzadas y en este hotel se ha suprimido el servicio de criados. Todo se hace mediante maquinarias. Se oprime un botón y aparecen unas manos que manejan un cepillo para lustrar los zapatos, otro botón deshace la maleta, otro, viste al caballero. La electricidad es la magia que realiza los trabajos del hombre. El humor y el ingenio (también el asombro), eran las peculiaridades más acusadas de El hotel eléctrico, rodada en Barcelona en 1906.

De unos 140 metros de duración, es la película más conocida de Chomón, y recoge buena parte de su repertorio de trucos, muchos de los cuales continúan resultando sorprendentes hoy en día. El filme presenta a un matrimonio que llega a un revolucionario hotel en el cual todo se realiza de forma automática: las maletas van por sí solas hasta el ascensor y del ascensor hasta la habitación: pañuelos, camisas y pantalones se van colocando ordenadamente dentro del armario, los zapatos del hombre se deshacen solos y son limpiados por un cepillo dotado de vida propia; un peine peina por sí solo el cabello de la mujer (papel interpretado por la mujer de Chomón, Julienne). Las cosas empiezan a ir mal, no obstante, cuando el operario del hotel encargado de la animación de los objetos comienza a manipular los controles bajo el efecto del alcohol y el hotel se convierte en una casa de locos en el cual todos los objetos se mueven solos.


Lo que aportó Segundo de Chomón al cine


Creó el «paso de manivela». Según Fernández Cuenca, «Blackton realizó para la Vitagraph su película , en la que se veía a objetos inanimados desplazándose por sí solos. El filme tuvo mucho éxito en Estados Unidos y no tardó en llegar a Francia, en donde produjo sorpresa y entusiasmo. Los productores franceses, al ver la película The Haunted Hotel,  quedaron atónitos ante el prodigio, al que en seguida dieron el nombre de movimiento americano. León Gaumont movilizó a sus técnicos para que a toda costa descubriesen el sistema que permitía lograr tales juegos increíbles. Pathé, sin embargo, no tenía que preocuparse, pues era Segundo de Chomón el inventor de aquella maravilla. Lo que los americanos llamaban one turn, one picture y los italianos denominarían sin tardanza como giro ad uno, era el paso de manivela creado por Chomón».

Se habló siempre de que Chomón inventó el travelling, que aplicó por primera vez en La Vie et la Passion de N.S. Jésus-Christ. El historiador y crítico italiano Lino Lionello Ghirardini, en su Storia Generale del Cinema (Milán, 1959), dedica toda una página a la enumeración de los descubrimientos y hallazgos del ilustre turolense. «El gran mérito de Pastrone (Piero Fosco), fue parcialmente compartido -dice Ghirardini- por las invenciones del operador del film, el español Segundo de Chomón, maestro en efectos especiales, con las siguientes innovaciones: El travelling, que ensaya el 5 de agosto de 1912 (ignora Ghirardini que ya había sido utilizado por Chomón anteriormente), y sucesivamente perfecciona; la aplicación estética de la luz artificial, que en Cabiria sirve principalmente para «modelar» el rostro de los actores y crear determinado ambiente o ciertos efectos especiales, como el que procede de la iluminación desde la base de un decorado de dimensiones normales; el uso funcional de la panorámica; el ritmo continuo de las tomas cinematográficas y la fijeza de la imagen sobre la pantalla». Resulta grato que sea un italiano quien haga justicia a Chomón, cuando tantos intentos hubo de minusvalorar su trabajo o silenciar su colaboración.

Trabajó en un sistema de cine en color por bicromía alterna. Desde 1923, asociado con el ingeniero suizo Ernest Zollinger, trabaja en un sistema de cine en color por bicromía alterna, que le supondrá la medalla de oro de la Exposición Internacional de Fotografía, Óptica y Cinematografía de Turín. En 1926 se incorpora a la Societé du Film en Couleurs Keller-Dorian de París para seguir investigando la posibilidad del cine en color, y a finales de los años veinte colabora en algunas producciones francesas, entre las que destacan La batalla (Edouard Emile Violet y Sessue Hayakawa, 1923), la gran superproducción Napoleón (1927) de Abel Gance o El negro que tenía el alma blanca (1926), del director español Benito Perojo, que será su último trabajo para la gran pantalla.

Practicó e innovó toda clase de efectos especiales. Fue el primero que realizó cine científico y el de reconstrucción histórica, inventó el género cómico de las persecuciones, utilizó con mucho éxito la unión entre imagen real y maquetas, las sobreimpresiones sobre fondos transparentes, construyó cámaras especializadas, desarrolló la técnica del dibujo animado, coloreó a mano, fotograma a fotograma, diseña unas plantillas de celuloide que facilitaban este trabajo y conseguían mayor precisión en la delimitación del color. Este sistema, con ligeros cambios, fue patentado más tarde por la casa Pathé con el nombre de «Pathécolor».

Le Scarabée d’or (The Golden Beetle, 1907)

Les kiriki 1907

La fée printemps


El negro que tenía el alma blanca


España, 1927

Director: Benito Perojo

Guión: Benito Perojo

Fotografía: Georges Asselin, Segundo De Chomón

Intérpretes: José Aguëras, Joaquín Carrasco, Andrews Engelmann, Valentín Parera, Concha Piquer, Raymond De Sarka

Narra la historia de un negro descendiente de esclavos que, procedente de La Habana, se instala en Madrid decidido a hacerse un nombre entre los bailarines que animan las veladas de los cabarets y teatros en los que pasan sus muchas horas de asueto los señoritos de la Villa y Corte.

Es la última colaboración en el cine de Segundo de Chomón, con la secuencia onírica en la que Concha Piquer sueña con un gigantesco simio.


La voyage dans la lune (1909)

Segundo de Chomón

Une excursión incoherente 1910

Pionero de la animación (Resumido de Xavier Berenguer)


El año oficial del nacimiento del cine es el 1895, pero el nacimiento del cine de animación se produjo unos diez años más tarde, el 1905. 

En el París de Chomón florecían las vanguardias artísticas y también las cinematográficas. Allí vivía un dibujante de comics, Emile Cohl, que al ver la casa encantada de Blackton imaginó nuevas posibilidades para aquel tipo de cine. Con la misma técnica del registro fotograma a fotograma, Cohl realizó a continuación Fantasmagoria, film que tiene el valor de abrir la animación al campo del grafismo. Mientras que en el film de Blackton la animación es subsidiaria de argumentos y de escenarios reales, Cohl, en cambio, abre el camino de la fantasía y de los mundos oníricos. Cohl, además, no animaba objetos sino caracteres autónomos con personalidad propia, de ahí que se le considere el precursor específico de los cartoons.

Winsor McCay era también un dibujante de comics, autor de una famosa tira del New York Herald, el pequeño Nemo. Además de dibujar, McCay se dedicaba a escribir y a producir teatro de vodevil. Buscando variedad y originalidad para sus espectáculos, McCay se interesó por el cine de animación y se puso en contacto con el propio Blackton. El resultado fue el estreno, en 1911, de un vodevil en el cual, en un momento dado, sobre una pantalla aparecía el popular Nemo en movimiento, con alma.

Más allá de los materiales puestos delante de la cámara (objectos, monigotes articulados, figuras de barro, siluetas o acetatos) la clave del género iniciado por Chomón, Blackton, Cohl y McCay reside en el mecanismo de control del paso de la manecilla de la cámara mediante el cual se podía trucar el tiempo y el movimiento de les imágenes.

En el cine normal el movimiento de les imágenes es persistente, la película tiene la facultad de registrarlo; cada fotograma es un instante congelado de este movimiento. En cambio, en el cine de animación el movimiento no existe previamente sino que se crea durante la proyección. De aquí la habilidad esencial requerida a un animador: saber imaginar el movimiento. Norman MacLaren lo expresó diciendo que el cine de animación es, sobre todo, "el movimiento dibujado, no unos dibujos que se mueven". 

Con la invención del paso de manecilla Chomón estableció los principios fundamentales de la animación. Después Cohl los aplicó al campo gráfico, y estableció las bases de lo que con los años se convertiría en la poderosa industria de los dibujos animados -o de las animaciones dibujadas. McCay, por su parte, representa la ambición artística de la animación, una ambición que desgraciadamente ha tenido muchos menos seguidores. 

Estos precursores del cine de animación son también los precursores de la animación por ordenador, que es la forma contemporánea del género. Los principios son exactamente los mismos; sólo cambian, se podría decir, las apariencias. 

Puestos a escoger un único padre del cine de animación, este sería Segundo de Chomón, porque está claro que lo inventó más o menos al mismo tiempo que Blackton, pero hizo un uso del mismo mucho más variado. Además, en el legado de Chomón hay otras importantes contribuciones al cine, como ser el precursor del travelling, un excelente oficio como director de fotografía y una obra extensa e imaginativa. 

Además, Chomón sería el abuelo de la animación por ordenador. En su film La licuefacción de los cuerpos duros, de 1909, se ve un actor que se deforma y se convierte primero en un monigote de alambre y al final en una masa informe.


© Enrique Martínez-Salanova Sánchez