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Biofilmografía
Sergei Mikhailovich Eisenstein nació en Riga, Letonia,
en 1898, y murió en 1948, en Moscú. Su padre era un arquitecto judío de
origen alemán y su madre de ascendencia rusa perteneciente a la gran
burguesía. Estudió arquitectura y bellas artes y se enroló en las milicias
populares para participar en la Revolución de Octubre de 1917. Desde muy
pronto se unió al mundo del espectáculo haciendo decorados y dirigiendo e
interpretando teatro para los soldados. En 1920 ingresó en el Teatro Obrero
y poco después fue nombrado su director. Se apartó del teatro cuando vio las
excelencias del cine al rodar el largo La huelga (Stachka, 1924).
Mientras la rodaba le encargaron una película conmemorativa de los orígenes
de la revolución y acabó haciendo su obra maestra El acorazado Potemkin,
la película sobre la que más se ha escrito de toda la Historia del Cine.
El propio Eisenstein atribuía buena parte de la fuerza
de El acorazado Potemkin al guión original escrito por Nina
Agadzhanova-Shutko, para un proyecto, “1905”, sobre el abortado «ensayo
general» de la Revolución de Octubre. Las malas condiciones meteorológicas
obligaron al equipo de Eisenstein a interrumpir el rodaje y a dirigirse a
Odessa para rodar allí el episodio del motín a bordo del acorazado Potemkin.
El episodio del Potemkin reflejaba a la perfección la atmósfera de
descontento y revuelta existente en Rusia a comienzos de siglo, por lo que
llegó a considerarse sinónimo del proyecto total. Así se abandonó “1905” y
Eisenstein concentró todas sus fuerzas en El acorazado Potemkin.
Posteriormente realizó Octubre (Oktiabr, 1927)
basada en el libro «Diez días que conmovieron al mundo», de John Reed
reconstrucción de los acontecimientos de 1917 y perfecta aplicación de sus
teorías cinematográficas. Tuvo graves problemas con la censura porque su
visión de los hechos históricos no coincidía con la oficial del Partido
Comunista. Los tres cuartos de hora que debió cortar al metraje original
fueron debidos a la caída en desgracia de Trotsky. Los protagonistas de
Octubre son las masas revolucionarias y solamente aparecen algunos
personajes individuales como Lenin, Trotsky (que fue eliminado de las
imágenes) y Kerensky.
En 1930, Eisenstein, fue a Europa y América. Los
proyectos que presentó en Estados Unidos fueron rechazados y en el país de
la libertad tuvieron miedo de sus ideas colectivistas y se escribieron
panfletos en su contra llamándole «Eisenstein, ese perro rojo». Eisenstein
no pudo filmar nada en Hollywood y se dirigió a México, donde inició el
desastroso proyecto de dirigir una película mexicana. Comenzó a rodar
¡Que viva México! (1931). Cuando llevaba rodados más de 50.000
metros, según Eisenstein, lo mejor que había rodado nunca, se ordenó parar
la producción, por lo que el director debió volver a Moscú. La película
quedó inacabada, siendo objeto de varios montajes nunca realizados por él.
Su figura y estilo de montaje tuvo una decisiva influencia sobre el cine
mexicano de la década de los cuarenta
En Moscú, Eisenstein no consiguió sacar adelante ningún
otro proyecto de película pues desde las altas esferas del régimen se le
rechazaban todas las ideas que sugería. El director se dedicó a la enseñanza
y a escribir libros para dejar su experiencia escrita.
Las humillaciones le llevaron a dirigir otra película,
El prado de Bezhin (Bezhin Lug, 1937), sobre un cuento de Ivan
Turgeniev, que fue prohibida y no se vio jamás. Durante algún tiempo se
creyó que había sido destruida durante la Segunda Guerra Mundial. Queda de
ella una reconstrucción montada con fragmentos conservados por Eisenstein.
Eisenstein no se desanimó y realizó Alexander Nevsky
(Aleksandr Nevskii) en 1938, su primera película sonora, una epopeya
patriótica que relataba la lucha de los rusos contra los caballeros
teutónicos en el siglo XI. Con ella ganó el premio Stalin y le concedieron
la Orden de Lenin.
En 1944 terminó la primera parte de Iván el Terrible
(Iván Grosny), que contaba la ascensión al trono y traición sufrida
por Iván IV, un zar del siglo XVI. Finalmente, en 1946, la noche en que
terminó el montaje de La conjura de los Boyardos, segunda parte de
Iván el Terrible, que contaba la venganza de Iván, Eisenstein sufrió un
grave infarto. Esta película fue prohibida durante diez años y no se estrenó
hasta la muerte de Stalin. Eisenstein vivió dos años más y nunca consiguió
hacer la tercera parte.
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La escalera de Odessa
En una escena, ya antológica en la historia del séptimo
arte, Eisenstein, jugando admirablemente con la realidad y la ficción
presenta la terrible y apasionante escena de la escalera de Odessa, en la
que las tropas del zar, disparan a quemarropa sobre la población civil que
despedía a los marinos del acorazado.
La película está realizada con fines didácticos pues
Eisenstein estaba a sueldo de la propaganda del régimen soviético; algunas
de sus magníficas películas fueron financiadas con la intención de dar a
conocer la revolución rusa y sus antecedentes a los ciudadanos que no la
habían vivido. Estamos ante el cine didáctico puro.
La secuencia de la escalera de Odessa en El
Acorazado Potemkim es una secuencia falsa llena de planos verdaderos.
Una masacre así no pudo durar casi diez minutos en la realidad. Para mostrar
didácticamente a los espectadores la terrible secuencia, el director debió
ralentizar, retener, recrearse, engañar, con el fin de testimoniar
eficazmente lo que significa la violencia del poder armado contra ciudadanos
desarmados.
En los primeros planos generales, la escalera es
relativamente corta para la cantidad de escalones que unos soldados sin
rostro, pero con botas crecidas desde su propia sombra, descienden mientras
matan a diestro y siniestro. Los principales personajes, definidos por
Eisenstein mediante primeros planos en los momentos iniciales de la
secuencia, van debatiéndose entre el miedo, el enfrentamiento, las carreras,
sus gestos horrorizados o desafiantes, hasta que la mayoría muere por los
disparos de las tropas del zar. Sin embargo, y lo quiero destacar por la
importancia que tiene en la secuencia, hay dos personajes que aparecen de
pronto, como por arte de la magia del cine: una madre que lleva el cochecito
con un niño en su interior. Esas personas, madre e hijo, no podían estar
dentro de aquel caos. No tienen cabida física en la secuencia, no se dan de
ellos referencias anteriores, no encajan ni caben en la escalera, ya que las
tropas ya habían dominado la situación desde todos los ángulos. Si las
tropas de a pie están en lo alto van bajando interminablemente y los cosacos
a caballo cortan la retirada en la base de la escalera… ¿De dónde salen la
mujer y el niño?. De la magia de Eisenstein, simplemente, que creador del
montaje intelectual, ideológico, no le preocupó en demasía un desajuste, una
situación inverosímil, o una imposibilidad física.
Es dudoso que esa matanza ocurriera realmente en
Odessa, o por lo menos no perece que ocurrió en relación con el motín del
acorazado. Algunos autores sostienen que la matanza existió y que incluso
Eisenstein entrevistó a los supervivientes. A Eisenstein le cautivó el marco
y lo utilizó para contar una historia falsa que ha ocurrido miles de veces
en la realidad. A Eisenstein le cautivó la plástica de la imagen de la
escalera, las luces y las sombras, el movimiento de las masas, y lo utilizó
para presentar el mensaje que deseaba. Como dato, quiero destacar que el
resto de la historia, como en la mayoría de los casos, es cierta. Existió
realmente el motín del Acorazado Potemkim, pero la historia no acabó bien:
Los marinos fueron apresados poco después en Ucrania por la armada del Zar y
condenados a muerte.
Eisenstein, uno de los más ilustres magos de la
historia del cine, resaltó en esta secuencia una de las mayores situaciones
de emotividad, efectividad y tensión del sétimo arte. Logró y sigue logrando
el propósito, con espectadores de hoy, de impresionar, enseñar, instruir,
estableciendo una relación causa-efecto en la utilización del elemento
cinematográfico, filmación y montaje, entre una idea y la expresión
metafórica que ha permitido que «realmente» captemos mediante la ficción la
realidad de una historia que nunca existió pero que siempre está existiendo.
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Escalera de Odessa
cuando se rodó |

Escalera de Odessa
en la película |

Escalera de Odessa
en la actualidad |
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Anécdota
La escena de la matanza en las
escaleras de Odessa en «El Acorazado Potemkin», de Eisenstein, no
figuraba en ninguno de los guiones preliminares ni en ninguna de las notas
de preparación del montaje. El descubrimiento de la escalera fue accidental.
Eisenstein cuenta «...la idea me vino al pisar unas cerezas que iban cayendo
por las escaleras cuando yo me hallaba en lo alto, a los pies de la estatua
del duque de Richelieu, es un mito pintoresco, lo admito, pero un mito
evidente. Fue la grandeza de estas escaleras lo que me dio la idea de la
escena... Y puede ser que también jugase un papel importante una ilustración
aparecida en un periódico de 1905 y que habría permanecido en el fondo de mi
memoria... ». La matanza en las escaleras de Odessa no es seguro que tuviera
relación con los hechos del acorazado Potemkim aunque parece cierto que en
aquellas escaleras sí se dieron otras matanzas de civiles.
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El montaje de Eisenstein
Eisenstein rompe con los moldes tradicionales de
montaje. El acorazado Potemkin constituye un buen ejemplo. En lo que
Eisenstein describió como montaje intelectual, o montaje ideológico, los
objetos y los personajes se unen y se separan, entran y salen, se unen de
variadas formas provocando el desconcierto del espectador, que se obliga a
pensar, preguntándose qué sucede en la pantalla, adquiriendo conciencia por
sí mismo de los hechos que ve con estupor. Eisenstein propone el montaje con
libertad de situaciones y escenas arbitrariamente elegidas, independientes
entre sí pero con una orientación precisa hacia un determinado efecto
temático final. La secuencia completa de las escaleras de Odessa, es una
muestra única para explicar ese tipo de montaje.
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©
Enrique
Martínez-Salanova Sánchez
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