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Lotte Reiniger

Pionera en el cine de animación

 

© Enrique Martínez-Salanova Sánchez


El puntero de don Honorato/Bibliografía/Lecturas de cine/Glosario de cine


Lotte Reiniger. Pionera del cine de animación

Lotte Reiniger. Biografía

La realización de una película de siluetas

Las Aventuras del Príncipe Achmed

Las trasgresiones de Lotte Reiniger


Lotte Reiniger. Pionera del cine de animación


A Lotte Reiniger, nacida en una familia alemana de clase media, su pasión por las marionetas y el cine la llevó a estudiar teatro y a codearse, siendo todavía una adolescente, con el meollo de la intelectualidad berlinesa de entreguerras y a convertirse en una figura única e irrepetible en la historia del cine. Cultivó, hasta alcanzar la más absoluta perfección, un arte singular: el de las siluetas recortadas y luego animadas gracias a los trucos cinematográficos. Con unas tijeras y papel negro era capaz de crear universos hechizados, criaturas maravillosas, mágicas alfombras voladoras, hacer aparecer demonios malévolos o crecer palacios voladores desde la nada.

Fue cineasta y musa de la vanguardia alemana de los años 1920. En ella se encuentran los orígenes del mundo del cine animado, del que se enamoró en su adolescencia: Dedicó tres años de su vida a crear el largometraje animado Las aventuras del príncipe Achmed, el primer largometraje de animación que se conserva (*), estrenado en 1926. Mantuvo lazos estrechos con los círculos culturales del Berlín de la época: creó el decorado de algunas representaciones en el teatro Volksbühne, conoció a Bertold Brecht y rodó varios cortos publicitarios. Por sus películas de animación, casi siempre dirigido al público infantil, siempre sobre argumentos de raíz popular, recibió infinidad de aplausos y premios. De su film Papageno (1935), Jean Renoir dijo que era el mejor equivalente óptico a la música de Mozart.

Melómana apasionada, hizo bailar sus siluetas al compás de infinidad de óperas, como Carmen, La flauta mágica, Cosi fan tutte y Las bodas de Fígaro. Le preocupaba más la creatividad en el cine que la técnica, por lo que hizo avanzar cinematográficamente el teatro de sombras, un género que hunde sus raíces en Asia desde hace ya mil años. Su talento único no ha tenido sucesor en este terreno.

Su fantasía no se parece en nada a la fantasía tecnificada y, a veces relamida de Disney. Su magia reside en la imperfección, en el «hecho a mano», en las limitaciones técnicas y factura artesanal, que dejaba la magia a la imaginación el espectador.


(*) Quirino Criatiani (italo-argentino), realizador del primer largometraje animado sonoro, realizó dos largometrajes animados anteriormente al de Lotte Reiniger, que no se conservan, pues el celuloide ya visto se reciclaba para hacer otros productos..



Lotte Reiniger. Biografía


Charlotte (Lotte) Reiniger, nació en Berlín-Charlottenburg, Imperio Alemán, en 1899 y murió en la república federal Alemana en 1981. Fue cineasta alemana (posteriormente nacionalizada británica), famosa por sus películas de animación con siluetas, especialmente Las aventuras del príncipe Achmed (1926).

Con dieciséis años aspiraba a algo más que cumplir el deseo de sus padres, y pronto le interesaron las películas de Georges Méliès, por sus efectos especiales, y las de Paul Wegener (El estudiante de Praga, El golem), al que oyó en una conferencia en 1915, sobre las posibilidades del cine de animación. Entró en el grupo de teatro de Max Reinhardt, al que pertenecía Wegener, en el que se dedicó a confeccionar las siluetas de los otros actores del grupo en sus respectivos papeles. Pronto empezó a trabajar con Wegener, realizando los subtítulos de la película Der Rattenfänger von Hameln (El flautista de Hamelín).

En el Institut für Kulturforschung (Instituto de Innovaciones Culturales), un estudio berlinés dedicado a las películas de animación experimentales, realizó su primera película de siluetas, Das Ornament des verliebten Herzens (El ornamento del corazón enamorado, 1919). En dicho estudio conoció también a Carl Koch, con el que se casó en 1921, y que colaboró con ella en casi todas sus películas.

En los años siguientes realizó seis cortometrajes, todos ellos con producción y fotografía de su marido. Al mismo tiempo, trabajó en anuncios publicitarios. El encanto de su trabajo y su interés por encontrar nuevas formas de expresión en el medio fílmico llegó a oídos de la UFA -Universum Film Aktien Gesellschaft-, la gran industria nacional de cine alemán, y el mismo Fritz Lang la invitó a crear el sueño de Kriemhield en Los Nibelungos (diseñó la silueta de un halcón para una secuencia onírica de la primera parte).

Entre 1923 a 1926, escribió el guión y dirigió Las aventuras del príncipe Achmed, el más antiguo largometraje animado que se conserva, de 65 minutos de duración, para la que se realizaron 300.000 imágenes individuales. El banquero judío Louis Hagen, admirador de su obra, le ofreció financiarle un largometraje, que realizaría en un estudio construido encima de su garaje, cerca de su casa de Potsdam, a cambio de que ella y su marido se encargaran de la educación de sus hijos. Es una trama sobre varias historias relacionadas con Las mil y una noches.

El éxito le dio la oportunidad de realizar el mediometraje Doktor Dolittle und seine Tiere (El doctor Dolittle y sus animales, 1928) basada en la primera de las novelas de la serie dedicada al personaje por el autor inglés de literatura infantil Hugh Lofting. La música fue compuesta en esta ocasión por Kurt Weill, Paul Hindemith y Paul Dessau.

Un año más tarde, Reiniger codirigió, con Rochus Gliese, su primera película de imagen real, Die Jagd nach dem Glück (La búsqueda de la felicidad, 1929), un relato sobre una compañía de teatro de siluetas. En la película interpretaban papeles Jean Renoir y Berthold Bartosch, e incluía una representación de siluetas de 20 minutos, diseñada por Reiniger. Por desgracia, el filme se terminó cuando el sonido acababa de llegar a Alemania, y su estreno tuvo que demorarse hasta 1930 para añadir las voces de los actores.

En 1933, coincidiendo con el ascenso nacionalsocialista, Lotte Reiniger y Carl Koch decidieron emigrar de Alemania, y se establecieron en varios lugares pues ningún estado quiso concederles los visados necesarios para establecerse de forma permanente. Viajaron de uno a otro país, permaneciendo en cada uno todo el tiempo que el visado les permitía. Durante esta época, produjeron unas doce películas. Entre las más conocidas están Carmen (1933) y Papageno (1935), basadas respectivamente en las óperas Carmen de Bizet y La flauta mágica de Mozart.

En 1949, Reiniger y Koch pudieron por fin trasladarse a Londres. Tras realizar algunos proyectos para la Oficina General de Correos, crearon la empresa Primrose Productions, para la que rodó películas de cuentos de diez minutos de duración; entre otras, Calif la cigüeña, Pulgarcita o El saltamontes y la hormiga. Todas ellas rebosantes de su talento manual.

Por la adaptación del cuento El sastrecillo valiente recibió el premio al mejor largometraje en la Bienal de Venecia de 1955. A partir de ese año experimentó con películas de siluetas en color y concibió el documental The Art of Lotte Reiniger, en el que explica la creación de una película de siluetas, a partir del ejemplo de Papageno.

Carl Koch murió en 1962, pero Lotte Reiniger siguió trabajando. Durante esta época, realizó veinte películas de siluetas, la mayoría de ellas para la BBC, y casi todas basadas en cuentos de hadas clásicos.

En 1972 se le concedió en Alemania la Cinta de Oro. En 1980 se le entregó en Londres la Cruz federal del Mérito. En 1976 se desplazó a Canadá, donde realizó la película Aucassin et Nicolette para el National Film Board y en 1979 su última película en color, The Rose and the Ring.

Murió en Dettenhausen, Alemania, el 19 de junio de 1981, a los 82 años.


La experiencia pedagógica


En 1922 Lotte Reiniger y Carl Koch fueron a una pequeña escuela privada en la que el material de estudio de los niños lo hacía uno mismo. Este modelo lo había aplicado el banquero de Berlín Louis Hagen en el jardín de su casa de Potsdam para sus 5 hijos y 10 hijos de vecinos.

Louis Hagen contrató a Lotte Reiniger y Carl Koch para esa escuela, educar a sus hijos y vecinos y les financió a cambio un pequeño estudio cercano en el que se construyó una mesa de animación donde se hizo la película Las aventuras del príncipe Ahmed.


La realización de una película de siluetas


Una película de siluetas es una solución intermedia entre el teatro de sombras y lo que conocemos como dibujos animados, sin ser ninguna de las dos cosas. Reiniger colocaba sus recortes articulados sobre una pantalla iluminada (con distintos fondos para ambientar en cada caso) y los filmaba fotograma a fotograma añadiendo pequeños cambios. 24 imágenes por segundo. Resultado: siluetas negras que discurren con ilusión de movimiento, es decir, la técnica del «stop motion» aplicada, no a objetos tridimensionales, sino a formas cerradas (siluetas) que dejan al espectador imaginarlo prácticamente todo. Según Lotte Reiniger, «Una película de siluetas es una película de figuras negras de contornos claramente definidos, una película de recortes a tijera. De inspiración en el teatro de sombras chinescas, las películas de siluetas tienen una técnica muy precisa, sólo son necesarias unas tijeras, cartón negro, papel de calcar, hilo o alambre, algo de plomo, una cámara, bombillas, una placa de vidrio, madera para construir una mesa de fotografía y… mucha paciencia».

«Las figuras se ponen sobre una placa de cristal iluminada desde abajo, se sujeta la cámara sobre la placa y se graba, avanzando un poquito imagen por imagen para realizar una toma cada vez. Es imperativo tomar 24 imágenes individuales por segundo transcurrido». (Lotte Reiniger)

Lotte Reiniger estudiaba con ahínco el esqueleto humano y el ritmo de las especies para dar las proporciones adecuadas a las articulaciones y transmitir un movimiento natural en el momento preciso, sirviéndose únicamente de las tijeras, luces y sombras.

La directora no se conformaba con planos generales de las figuras. Si bien la cámara estaba dispuesta en una posición fija, debía cambiar su tamaño para volver a enfocarlas. Enfocar de nuevo suponía recortar una figura de forma tal que no sólo pudiera mover una mano, sino los dedos de ella, que no sólo mostrara el vestido, sino el estampado de la tela, todo con el fin de aumentar su expresividad y evitar primeros planos con un aspecto demasiado tosco.

Las aventuras del príncipe Achmed, se anticipó en una década tanto a Walt Disney como a Ub Iwerks en utilizar la cámara multi-plano para ciertos efectos. La directora también recortó las figuras, los trasfondos y planificó los movimientos. Su marido, Carl Koch, se ocupó de la dirección ejecutiva y el control técnico. Para tan ardua tarea contó además con la colaboración de Bartosch y Walter Ruttmann. Una innovación es que en el guión aparecía el argumento exacto de las escenas y sus efectos acústicos.


Las Aventuras del Príncipe Achmed


Las Aventuras del Príncipe Achmed. Die Abenteuer des Prinzen Achmed

Dirección y animación: Lotte Reiniger

Producción: Carl Koch. Comenius Film 1926 Alemania

Fondos: Walter Ruttmann, Berthold Bartoch.

Efectos especiales Walter Ruttmann, Berthold Bartoch

Música de: Wolfang Zeller.

Fotografía: Carl Koch

Se inspiró en cuentos y leyendas y refundió varias historias de Las Mil y Una Noches, sobre todo en La historia del príncipe Ahmed y el hada Paribanou. Con la ayuda de Aladino, la Bruja de la Montaña de Fuego y un caballo mágico, el protagonista lucha contra el hechicero africano para conseguir la mano de Peri Banu. Se realizó en un modesto estudio entre 1923 y 1926),  Nunca se había hecho nada parecido. La vivacidad de las figuras y su capacidad para sugerir las emociones, el ingenio, la compleja técnica cinematográfica (que incluía primeros planos), la presencia de efectos especiales creados mediante procedimientos muy sencillos, y sobre todo la belleza plástica de las imágenes en sí, es lo que le granjeó la admiración de grandes directores como Walter Ruttmann o el mismísimo Jean Renoir (con el que Lotte compartió una estrecha amistad).

La película hace constantes referencias al arte europeo y al de extremo oriente, con sus temas sacados de cuentos árabes, abierto a la sensualidad y al exotismo de otras culturas.

Su fecha de producción coincide con la década dorada del cine mudo y con la década dorada del cine alemán. No parece que se conserven los originales de nitrato de celulosa de la película. Restauradores alemanes y británicos han trabajado sobre copias anteriores en blanco y negro, a la que han añadido fondos coloreados en pastel.


Las trasgresiones de Lotte Reiniger. Comentarios a Las Aventuras del Príncipe Achmed


(entresacado de David Flórez en Tren de sombras Núm. 4, otoño de 2005)

http://www.trendesombras.com/num4/critica_principeachmed.asp

«En cierto momento, el sastre Aladino utiliza la lámpara maravillosa para crear un palacio con el que conquistar a la hija del Sultán. La solución de Lotte para esta escena es simple, audaz, revolucionaria. Las piezas que forman el palacio descienden de lo alto y el edificio se construye ante nuestros ojos. Hablo de piezas intencionadamente, puesto que no son los elementos arquitectónicos reales los que aparecen, sino los recortes que Lotte ha preparado para dar la sensación del palacio. Este juego de espejismos, mostrando las trampas de la animación y, al mismo tiempo, las de nuestras propias percepciones, llega a su extremo con las cúpulas del palacio. No las vemos descender de una pieza, sino que vemos caer una hilera de bolas, que al reunirse y organizarse hacen aparecer repentinamente la cúpula... con el gozo añadido que supone para el espectador darse cuenta de la jugada.»... «Sin embargo, no sólo en esta sino en muchas otras grandes obras de la animación, lo que prima es el concepto lúdico, la diversión, la sorpresa, la maravilla del espectador».

...«un mago utiliza sus poderes para vestirse como un príncipe. El traje, o mejor dicho, los recortes del traje, aparecen repentinamente sobre la pantalla, y cada fragmento se mueve por la pantalla, de forma que casi podemos ver los dedos del animador, hasta colocarse en su posición correcta sobre el cuerpo del hombre. Parece sencillo, primitivo, pero en realidad es sutil y complejo. El modo en que el mago se viste y se desviste no es natural, sino mágico, como corresponde a un hechicero. Magia que ha sido conseguida no con medios circenses, luces y humo, sino jugando con las propias limitaciones/virtudes del formato».

«En otra escena, coincidiendo con la aparición de la nada de un personaje, el espectador se encuentra con lo inesperado: como si alguien situado a su espalda lo hubiera arrojado sobre la pantalla, un líquido no identificado la cubre y chorrea por su superficie. De ese modo tan simple, enturbiando la visión y esperando a que ésta se aclare lentamente, se consigue un efecto casi imposible, la materialización de un objeto. Un efecto que funciona por lo inesperado y radical de la propuesta, rayana casi en la más pura abstracción, abstracción que en ciertas secciones de la película, como la introducción, la tormenta, o el vuelo por el cielo estrellado se convierte en auténtica protagonista».

«Sin olvidar tampoco detalles de increíble realismo, nuevos en aquella época y copiados más tarde hasta la saciedad, como la disposición de los recortes en diferentes planos, de forma que uno quede enfocado y el otro no, dando impresión de profundidad, o de alejamiento/acercamiento si la distancia entre los planos se hace variar».

«Sorpresa y asombro que se consiguen por medios aparentemente contrapuestos. Por una parte por el rigor casi propio del naturalista que detalla hasta los más ínfimos nervios de una hoja, el entrecruzamiento de las ramas de un árbol o la anatomía de un animal. Por otra, una línea apenas trazada simula el reflejo del luz en el agua y la alternancia de manchas claras y oscuras nos hacen ver un bosque que no está ahí. Una nueva doble trampa para seducirnos, para hacernos entrar y vivir en ese mundo de fantasía».

 «Al final, como siempre, lo importante no es tanto qué se cuenta, sino cómo se cuenta y en qué momento se cuenta. Así, en la película de Lotte, veremos como como Achmed escondido entre la vegetación espía el baño de Peri Banu y sus doncellas, lo cual, para cualquier persona un poco leída, es un tópico que se remonta hasta la Odisea, cuando Ulises contempló el juego de la princesa Nausicaa y sus doncellas. Un momento más tarde, Achmed robará el traje mágico de Peri Banu para que no pueda marcharse del estanque y retenerla junto a sí... lo cual a su vez entronca con leyendas del extremo oriente: las de las diosas que descienden a la tierra, las del hombre común que se enamora de una de ellas y se apodera de su manto, para que no pueda volver a los cielos».


© Enrique Martínez-Salanova Sánchez

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