El show de Truman

La manipulación de la realidad y el engaño para conseguir espectáculo y audiencia

©Enrique Martínez-Salanova Sánchez

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El espectáculo/reality show para conseguir determinados propósitos

El show de Truman. La película

Truman, el personaje que quiere escapar

De una entrevista que en la película se hace a Christof, creador y productor del programa

El diálogo final de la película

Peter Weir. El director

«La muerte en directo» de Bertrand Tavernier

«El dilema/Quiz Show» de Robert Redford

«Slumdog millionaire» de Danny Boyle

Telerrealidad/reality shows

Manifiesto contra la «telebasura»

La responsabilidad de los medios en la educación


El espectáculo/reality show para conseguir determinados propósitos


Truman es un hombre atrapado por una realidad impuesta, ficticia, creada por una gran cadena de televisión para servir de espectáculo a las masas, en un reality show total, para aumentar la audiencia. Como en el mito de la caverna de Platón, en el que unos individuos están encadenados desde su nacimiento en una cueva y solamente pueden ver las sombras que les llegan desde el exterior. La liberación se hace posible cuando uno de ellos se escapa y vuelve para contar a los prisioneros lo que sucede en el exterior, lo que les incita a escapar, después de haberlo tomado por loco y mofarse de sus cuentos. También en el siglo XVII Calderón de la Barca hizo dudar a su personaje Segismundo si la vida no sería un sueño.

Truman ha nacido y se ha criado en un inmenso set de cinematografía, manejado desde afuera por los directivos de la cadena y el productor. Al igual que en la Caverna de Platón, Truman solamente conoce lo que ve, su realidad. Cuando alguien que viene del mundo real le dice que todo, su familia, su trabajo, sus amistades, es un simulacro,, se niega a creerles. En un momento dado, Truman decide dudar de todo. es el momento en que comienza su liberación de las cadenas y el conocimiento de lo que existe fuera de aquel mundo falso.

Cuando todo se deshace, cuando Truman logra terminar con aquel show que ha durado más de 30 años, los espectadores alaban la decisión de Truman de abandonar la ciudad pero inmediatamente después se olvidan de todo y cambian de canal en busca de otro programa que les entretenga. «¿Qué más ponen?» pregunta uno los espectadores. Las cosas sólo duran mientras existen en televisión.

La película es una alegoría de una sociedad que depende de la realidad mediática, de la ambición de los medios que realizan cualquier cosa por obtener beneficio económico, de la incapacidad para buscar otros caminos diferentes al del espectáculo.

Existen antecedentes en la literatura, el cine y la TV de realidades simuladas. La novela de Orwell 1984 (escrita en 1949) nos sumerge en un mundo en el que una entidad superior lo controla todo, El Gran hermano.  En 1959, Philip K. Dick escribió la novela Time Out of Joint, en la que un personaje vive en un 1959 alternativo, idílico y eterno, donde el entorno que lo rodea es simulado para proveerle una estabilidad emocional y aislarlo de la verdadera realidad.

Dentro del campo de la ciencia ficción, es preciso mencionar también la novela Starship de Brian Aldiss, en el que dentro de una nave espacial gigante miembros de una tribu viven en un mundo cerrado en un túnel. Este túnel está aislado del resto de la nave por abundante vegetación y la tribu permanece ignorante de la existencia de un universo más allá de los límites del túnel; finalmente, unos niños cruzan los arbustos y llegan al mundo exterior, poblado por otras tribus. Una película de George Seaton, 36 Horas, rodada a principios de los sesenta y que narra la historia de un oficial del ejército americano (James Garner), que conoce los planes del Día D para invasión de Normandía, es apresado accidentalmente por los alemanes unos días antes de que se lleve a cabo la operación. Los alemanes, aprovechando que Garner está inconsciente desde su apresamiento a causa de una explosión, construyen rápidamente una réplica de un pequeño hospital americano, y tratan de convencerlo de que ahora vive en 1950, que América ganó la guerra y que ha perdido la memoria durante los últimos seis años. Todo ello con la intención de que él les revele los planes de invasión con el fin de prepararse.

En la serie de TV The Twilight Zone en su episodio de 1960, A World of Diference, trata sobre un individuo que comienza a descubrir que su vida se trata de una historia armada y transcurrida en un set de televisión.

Felipe Jiménez Luna, un director español, había realizado en 1.996 un cortometraje, Te lo mereces,  de 18 minutos, que cuenta una historia similar, la de un joven (interpretado por Carlos Iglesias) que desde su nacimiento ha vivido para un programa de televisión. Cuando descubre que todo ha sido falso, esta vez en el mismo plató, sus padres, sus novias, su mujer y sus hijos son actores, el mundo se le cae encima, pues ha quedado sin trabajo y sin familia.


El show de Truman. La película


El show de Truman. Una vida en directo. The Truman Show

1998. EEUU. 102 min.

Director: Peter Weir

Guión: Andrew Niccol

Música: Burkhard Dallwitz

Fotografía: Peter Biziou

Reparto: Jim Carrey (Truman Burbank), Ed Harris (Christof), Laura Linney (Meryl Burbank/Helen Gill), Noah Emmerich (Marlon/Louis Coltrane), Natascha McElhone (Lauren Garland/Sylvia)

Sinopsis: Truman Burbank es un hombre corriente y algo inocente que vive en una idílica población donde todo es perfecto. Lleva toda la vida allí, y nunca ha salido más allá de los límites del pueblo. Acepta la visión de lo que le rodea y cree que el mundo es lo que ve. En su vida no hay problemas pero, a lo largo de los últimos días, extraños sucesos le hacen sospechar de que algo extraño ocurre. La situación, sin embargo, tiene pequeños desajustes que amenazan su estabilidad. Algunos extraños sucesos comienzan a alertar a Truman sobre el universo que lo rodea, en especial cuando conoce a la extraña Lauren Garland, una actriz llamada Sylvia, de la cual se enamora, pero es apresada por su padre y alejada de su compañía. Lauren, antes de ser llevada, le advierte de que el mundo que lo rodea es artificial y que se trata de un show de televisión visto a nivel mundial. Su gran paso es el de subirse a un velero y a sus miedos al agua y desafiar al horizonte para descubrir el engaño, desafiar  ala dirección del programa y encontrar a la mujer que ama.


Peter Weir. El director


Peter Weir (Sidney, 1944)

Tras viajar por Europa, el australiano  empezó a trabajar en TV en 1967 realizando numerosos documentales y cortos. Debutó en el cine en 1974, destacando entre sus primeros films La última ola (1977) que trataba el enfrentamiento entre la cultura aborigen y occidental en su país. Consiguió sus primeros éxitos internacionales con Gallipoli (1981) y El año que vivimos peligrosamente (1982), dos películas que sirvieron para lanzar al cine australiano y a su protagonista Mel Gibson. Reclamado por Hollywood, su producción posterior destaca por la variedad de sus temas: Único testigo (1985), La costa de los mosquitos (1986),  El club de los poetas muertos (1989),  Matrimonio de conveniencia (1990), Sin miedo a la vida (1993). Tras varios años sin dirigir presentó El show de Truman (1998).


Truman, el personaje que quiere escapar


Aunque vive en su mundo, sin dudar de su realidad, la idea de Truman es viajar. Sin embargo, ya se han ocupado los directores del show de meterle miedo al mar, a los aviones para que no se le ocurra salir de aquel pequeño mundo y viajar a las islas Fidji.. Hay pequeños incidentes que le extrañan, un foco que cae del cielo, y otros detalles, como el sentirse observado cuando sale de las rutinas marcadas, sobre todo cuando Silvia, la muchacha/actriz de la televisión de la que se ha enamorado, en un momento le revela que todo es falso, un montaje, un decorado de TV y le pide que escape de allí cuanto antes.

A partir de ahí Truman va planificando su fuga y la intenta sin conseguirlo, hasta que decide salir al mar con una barca, aún dándose cuenta de que podía morir en el intento. De pronto la proa del barco rompe el decorado, es el primer contacto con la terrible realidad de que su vida es totalmente falsa. descubre una escalera e intenta salir. es cuando se oye la voz de Christof creador/productor/dios, que el dice desde el cielo: «Soy el creador del programa de televisión que llena de ilusión a miles de personas. Eres el protagonista. Ahí fuera no hay más verdad que el mundo que he creado para ti, las mismas mentiras, (…) pero en mi mundo no tienes nada que temer. Te conozco mejor que tu mismo, tienes miedo por eso no puedes marcharte (…)».

Pero el deseo de Truman de escapar es una obsesión por encontrar su libertad y a Sylvia, la joven de la que se ha enamorado.


De una entrevista que en la película se hace a Christof, creador y productor del programa


Periodista: (Sobre el programa «Ha nacido una estrella») 1.7 billones de personas vieron el programa cuando nació, 220 países sintonizaron sus primeros pasos. El mundo quedó silencioso para ese beso robado, y creció junto con la tecnología. Toda una vida humana grabada en una intrincada red de cámaras ocultas y difundido en vivo y sin correcciones 24 horas diarias, siete días a la semana, a un público de todo el mundo; desde Seaheaven Island, en el estudio más grande que se haya construido jamás... y ahora en sus 38 años...¡¡el show de Truman!!. Es el primer hijo legalmente adoptado por una corporación. El espectáculo ha ganado inmensos ingresos, iguales al PBI de un país pequeño. Todo lo que aparece en el programa se puede comprar, ya que todo el país debe contribuir al espectáculo. ¿Por qué creé que Truman nunca llegó a descubrir hasta hoy la verdadera naturaleza del espectáculo?

Director: aceptamos la realidad del mundo que nos presentan, eso es todo...

Periodista: espere que entra una llamada... (la llamada es de Laurenn/Sylvia, la chica de la cual Truman se ha enamorado)

Laurenn: Es usted un mentiroso y un manipulador, y lo que ha hecho con Truman es enfermizo. ¡Qué derecho tiene usted a disponer de un recién nacido y convertir su vida en una especie de broma. ¿No se siente culpable?

Director: (mueve la cabeza diciendo que no) Le di a Truman la oportunidad de vivir una vida normal, el mundo en el que usted vive es un lugar enfermizo, Seaheaven es como debería ser el mundo.

Laurenn: ¡No es un actor! ¡Es un prisionero! ¡mire lo que ha hecho!

Director: Truman puede irse cuando quiera, si tuviera algo más que una vaga ambición, si estuviera decido a saber la verdad no podríamos impedírselo de ningún modo. Creo que lo que la angustia en última instancia es que Truman prefiere su celda, como lo llama usted.

Laurenn: Ahí es donde se equivoca, y él probará que usted está equivocado. (corta el teléfono).

Periodista: Además de comentarios iracundos de una minoría vocal ha sido un experimento abrumadoramente positivo.

Director: Sí, para Truman y el público televidente.


El diálogo final de la película


Cuando Truman choca con su velero en el decorado, encuentra la puerta del set de televisión y va a salir, se produce este dialogo entre Truman y el director, que le habla desde el cielo.:

Director: Truman...

Truman: ¿Quién eres?

Director: El creador de un programa de TV. que da esperanza, dicha e inspiración a millones de personas.

Truman: (por un instante se queda pensativo) ¿Quién soy yo?

Director: La estrella.

Truman: ¿Nada de esto fue real? (se da la vuelta como para salir)

Director: Escúchame, Truman, ya no hay más verdad ahí que el mundo que yo cree para ti. Las mismas mentiras, el mismo engaño pero en un mundo donde no tienes nada que temer. Te conozco más de lo que tu te conoces a ti mismo...

Truman: ¡Nunca pusiste una cámara dentro de mi cabeza!

Director: Tienes miedo por eso no puedes irte. Esta bien. Comprendo. Te he observado toda tu vida, cuando naciste, cuando diste tu primer paso, tu primer día de escuela, cuando perdiste tu primer diente; no puedes irte, tú perteneces aquí.

(Truman permanece en silencio y de espaldas mirando hacia la salida)

Director: ¡Háblame, di algo, estás en TV., todo el mundo te ve en vivo y en directo!

Truman: ( pasan unos segundos, se da vuelta sonriente, hace una genuflexión) En caso de que no los vea: ¡Buenos Días, Buenas Tardes, y Buenas Noches! (ese era su usual saludo de todas las mañanas, durante 38 años, frente a sus mismos vecinos. Gira hacia la puerta de salida y se va).


La muerte en directo. Mort en direct


1979. Francia. 128 min.

Director: Bertrand Tavernier

Guión: Bertrand Tavernier & David Rayfield a partir de la novela «The Continuous Katherine Mortenhoe» de David Compton

Música: Antoine Duhamel

Fotografía: Pierre-William Glenn

Reparto: Romy Schneider, Harvey Keitel, Harry Dean Stanton, Max Von Sydow, Thérèse Liotard, William Russel, Carolyn Langrishe

Sinopsis: Una dura crítica al poder y mal uso de los medios de comunicación hacia los que se encamina nuestra sociedad. Vincent Ferriman es un director de televisión, orgulloso de su programa «La muerte en directo» de gran éxito. Cuando va a comenzar el programa de filmación de los últimos momentos de una mujer con una enfermedad terminal, con la ciudad plagada de carteles publicitarios que anuncian el programa y la mujer se hace famosa, ella rehúsa. Se implanta entonces a un hombre en su cerebro una cámara, para que, tras ganar su amistad y sin conocimiento de la mujer, filme en directo las últimas semanas de su agonía.


El dilema. Quiz Show


1994. EEUU. 130 min.

Director: Robert Redford

Guión: Paul Attanasio

Música: Mark Isham

Fotografía: Michael Ballhaus

Reparto: Ralph Fiennes, Rob Morrow, John Turturro, Paul Scofield, Mira Sorvino, Allan Rich, David Paymer, Hank Azaria, Christopher McDonald, Johann Carlo, Elizabeth Wilson, George Martin, Paul Guilfoyle

Sinopsis: Entre 1956 y 1959, Charles Van Doren, hijo de prestigiosos literatos y profesor de inglés de la universidad de Columbia, se convirtió en uno de los personajes más populares de Estados Unidos gracias al programa de televisión «Twenty One». Semana tras semana participó en este concurso contestando y acertando siempre las más variadas y difíciles preguntas. Con todo Estados Unidos rendido a este personaje, el escándalo saltó a primera plana cuando su principal contrincante denunció que el concurso estaba amañado.

 


Slumdog millionaire


2008. R.U. 120 min.

Dirección: Danny Boyle

Interpretación: Dev Patel (Jamal Malik), Freida Pinto (Latika), Madhur Mittal (Salim), Anil Kapoor (Prem Kumar), Irrfan Khan (inspector de policía).

Guión: Simon Beaufoy; basado en la novela «Q & A» de Vikas Swarup.

Producción: Christian Colson.

Música: A.R. Rahman.

Fotografía: Anthony Dod Mantle.

Montaje: Chris Dickens.

Sinopsis: Jamal Malik (Dev Patel), un joven huérfano que vive en una barriada pobre de Bombay, decide presentarse a la versión india del concurso: «¿Quién quiere ser millonario?». Ante la sorpresa de todos, Jamal responde correctamente a todas y cada una de las preguntas. ¿Cómo es posible que un chico como él sea capaz de conocer todas las respuestas? Cuando Jamal está a punto de responder a la última pregunta, la que le hará ganar 20 millones de rupias, la policía lo detiene y se lo lleva para interrogarle. Jamal deberá explicar por qué conocía las respuestas, teniendo que recurrir para ello a relatar diferentes momentos de su vida, que además ayudarán a desvelar la verdadera razón de su participación en el concurso.


La realidad tras la ficción  (Información El País 04/03/2009)


Mientras la película Slumdog Millionaire arrasa en las taquillas de todo el mundo, sus protagonistas se enfrentan a su peor enemigo: la realidad. Los niños Azharuddin Ismail y Rubina Ali, 10 y 9 años respectivamente, regresaron a Bombay como héroes después del triunfo de la película en la Gala de los Oscars del 23 de febrero. Pero el entusiasmo de los primeros días dejó paso a problemas de adaptación e, incluso, acusaciones de malos tratos.

«No quiero vivir nunca en este barrio. No quiero dormir en el suelo. Quiero una cama y vivir en un lugar que no huela a excrementos». Las declaraciones son de Rubina. Tanto la niña como Azhar mencionan en sus declaraciones públicas lo difícil que les resulta adaptarse a su hogar después de haber volado en avión, dormir en una cama y vivir en un hotel de cinco estrellas.

Unas declaraciones que le han valido al padre de Azhar acusaciones de malos tratos. El pasado viernes el diario The Sun recogía las imágenes de una supuesta paliza que le había propinado a su hijo al negarse a realizar declaraciones a un periodista por encontrarse agotado. Un estado físico que según los médicos le ha provocado en los últimos días vómitos y fiebre muy alta.

El padre de Rubina ha declarado: «Volver a acostumbrarse a la vida en este barrio está resultando difícil para mi hija y desde que regresó no ha querido ver a sus amigos. Sólo tiene ganas de pasar el tiempo lejos del suburbio. Espero que el piso que se nos prometió finalmente lo tengamos». De momento ni el Departamento de la Vivienda de Bombay, ni Christian Colson, productor de la película, les ha dicho nada.


Telerrealidad/reality shows


La información de este cuadro la he extraído de Wikipedia, la enciclopedia libre. El enlace en el que podrás encontrar una mayor información es:

http://es.wikipedia.org/wiki/Telerrealidad

La Telerrealidad o los reality shows, son un género televisivo en el cual se muestra lo que le ocurre a personas reales, en contraposición con las emisiones de ficción donde se muestra lo que le ocurre a personajes ficticios (personajes interpretados por actores, de ahí, su efecto de realidad.

Existen tres tipos principales de telerrealidad:

1. Observador pasivo: la cámara observa pasivamente las actitudes de una persona o de un grupo de personas.

2. Observador o Cámara escondida: la cámara observa a personas que ignoran que son filmadas. Suele utilizarse en programas que hacen bromas o enfrentan a la gente a situaciones inverosímiles, y filman sus reacciones para entretener a su audiencia.

3. Concurso de telerrealidad: en este tipo de emisiones un grupo de personas en un ambiente cerrado compiten por un premio, mientras son observados de forma continua por las cámaras.

De esta forma, hay que destacar tres características de la telerrealidad:

  • La que muestra una serie de hechos que, estrictamente, no pueden incluirse dentro de las categorías de realidad y ficción, sino que son la manifestación de una nueva forma de ser: la hiperrealidad televisiva.

  • La que se basa en las acciones de los personajes invitados que muestran públicamente hechos relacionados con su vida privada.

  • La que exige la colaboración de personas no profesionales del medio. El objetivo puede ser reforzar la interactividad entre la televisión y el espectador.


MANIFIESTO CONTRA LA TELEBASURA

1. El termino «telebasura» viene dando nombre, desde la pasada década, a una forma de hacer televisión caracterizada por explotar el morbo, el sensacionalismo y el escándalo como palancas de atracción de la audiencia.

La telebasura se define por los asuntos que aborda, por los personajes que exhibe y coloca en primer plano, y, sobre todo, por el enfoque distorsionado al que recurre para tratar dichos asuntos y personajes.

2. Los promotores de la telebasura, en su búsqueda de un «mínimo común denominador» capaz de concitar grandes masas de espectadores ante la pantalla, utilizan cualquier tema de interés humano, cualquier acontecimiento político o social como mera excusa para desplegar lo que consideran elementos básicos de atracción de la audiencia: sexo, violencia, sensiblería, humor grueso, superstición, en muchos casos de forma sucesiva y recurrente dentro del mismo programa.

Bajo una apariencia hipócrita de preocupación y denuncia, los programas de telebasura se regodean con el sufrimiento; con la muestra mas sórdida de la condición humana; con la exhibición gratuita de sentimientos y comportamientos íntimos. Desencadenan una dinámica en la que el circense "mas difícil todavía" anuncia una espiral sin fin para sorprender al espectador.

3. La telebasura, cuenta, también, con una serie de ingredientes básicos que la convierten en un factor de aculturización y desinformación, así como en un obstáculo para el desarrollo de una opinión publica libre y fundamentada:

  - El reduccionismo, con explicaciones simplistas de los asuntos mas complejos, fácilmente comprensibles, pero parciales o interesadas. Una variante de este reduccionismo es el gusto por las teorías conspiratorias de no se sabe qué poderes ocultos, que en muchos casos sirven de coartada a determinados personajes y grupos de presión en su labor de intoxicación.

  - La demagogia, que suele presentar todas las opiniones como equivalentes por si mismas, independientemente de los conocimientos sobre los que se sustentan o de sus fundamentos éticos. A ello contribuye la realización de supuestos debates y encuestas, que no son sino simulacros de los verdaderos debates y encuestas, y que lejos de arrojar luz sobre los problemas contribuyen a consolidar la idea del "todo vale".

También la demagogia cuenta con una variante: el despliegue de mensajes esotéricos, milagreros y paranormales, presentados de forma acrítica y en el mismo plano de realidad que los argumentos científicos.

  - El desprecio por derechos fundamentales como el honor, la intimidad, el respeto, la veracidad o la presunción de inocencia, cuya conculcación no puede defenderse en ningún caso apelando a la libertad de expresión.

Este desprecio desemboca en la realización de "juicios paralelos"; en el abuso del amarillismo y el escándalo: en la presentación de testimonios supuestamente verdaderos pero que en realidad provienen de "invitados profesionales". Y, por supuesto, en el apoteosis de una televisión de la trivialidad, basada en el protagonismo de los personajes del mundo rosa y gualda, cuyas nimiedades y conflictos sentimentales, tratados desde el mas descarado amarillismo, son otro de los ingredientes de esta infecta salsa. El problema es todavía mas sangrante cuando este tipo de contenidos se difunden a través de las televisiones publicas, cuya obligación moral y legal es suministrar productos, ética y culturalmente, solventes.

4. La telebasura no ha inventado nada: el halago fácil al espectador, el gusto por el sensacionalismo, vienen de muy antiguo. Pero en la actualidad, la enorme influencia social de los medios de comunicación de masas agranda de forma exponencial los efectos negativos de este tipo de mensajes.

  -La telebasura se encuentra hoy en un momento ascendente de su ciclo vital. Es como un cáncer, cuya metástasis tiende a invadirlo todo, o quizás como un virus informático que, contamina lo que toca y acaba por impedir el mantenimiento o la aparición en las parrillas de otros modelos de información mas respetuosos con la verdad y con el interés social.

5. Ha llegado el momento de que todos los agentes implicados en la actividad televisiva tomen conciencia de su responsabilidad ante la telebasura, que por supuesto varia en importancia según la capacidad de cada uno de condicionar las reglas del mercado.

Responsabilidad, por tanto de los Poderes Públicos, de las cadenas, de los anunciantes. Responsabilidad de los programadores y de los profesionales. Y responsabilidad, también, del ciudadano, que aun sin dejarse engañar por la falacia del "espectador soberano" que por su mero dominio del mando tiene la capacidad de modelar la oferta, debe saber que su decisión de ver un programa no esta exenta de consecuencias, ni para su propia dignidad ni para el propio mercado televisivo.

En la televisión nos enfrentamos con un fenómeno social complejo articulado en grandes compañías de cuya objetividad es licito discrepar. Detrás de los medios de comunicación existen intereses, poderes y modelos sociales e ideológicos. por tanto, cuestionar su objetividad y preguntarse el porque de determinadas insistencias en un tema mientras se ignoran otros, es una forma de empezar a comprender críticamente los mensajes televisivos.

6. Por todo lo anterior, los abajo firmantes queremos manifestar nuestro rechazo y preocupación ante la telebasura y exigimos, como garantía de control social en una sociedad democrática, tanto la elaboración de un código ético de regulación de los contenidos televisivos como la constitución de un Consejo Superior de los Medios Audiovisuales, en los términos en los que fue aprobado por la mayoría de los grupos parlamentarios en la anterior legislatura.
  Si estas de acuerdo con este manifiesto, puedes enviar tu firma de apoyo, indicando nombre completo, profesión y DNI a: tvbasura@arrakis.es

PLATAFORMA POR UNA TELEVISIÓN DE CALIDAD

Asociación de Usuarios de la Comunicación, Unión General de Trabajadores, Comisiones Obreras, Confederación Española de Madres y Padres de Alumnos, Unión de Consumidores de España, Confederación de Asociaciones de Vecinos de España


 

La responsabilidad de los medios en la educación


Segmento de un artículo publicado por el autor de este sitio. El artículo completo está en:

MARTÍNEZ-SALANOVA SÁNCHEZ, E. (2008): «Sociedad responsable, medios responsables» en Revista Sphera Pública nº 8. 103-116. Murcia.

La responsabilidad de los medios de comunicación en la socialización, sobre todo de los que se dejan acompañar por las nuevas tecnologías, y sobre todo la televisión, es inmensa. Nadie duda de las responsabilidades legales, amparadas por legislaciones internacionales y de los países, que tiene que ver con la publicidad, con los derechos humanos, en ocasiones con los horarios de difusión y con los contenidos. Poco se habla de las responsabilidades socializadoras.

Al ser productos fabricados por la especie humana, se da por supuesto que los medios de comunicación están al servicio de la mejora de la sociedad y de su cultura. Los medios de comunicación, tienen la obligación social de ejercer la defensa del interés público, y proteger a los ciudadanos, especialmente a los menores. Se hace necesario que la responsabilidad socializadora, que la tiene, se haga consciente en quienes detentan el poder de los medios, quienes definen programas y contenidos y quienes tienen capacidad de decisión en las formas de presentación de sus mensajes. Los medios de comunicación de masas son los grandes productores de significación y sentido en las sociedades de masas y, por tanto, los grandes mediadores en la percepción e interpretación de la realidad. Aparecen como altavoces de la realidad social y son intermediarios/mediadores en la comprensión e interpretación de la misma.

Las empresas que poseen las cadenas de televisión se rigen por los mismos patrones de rentabilidad económica que el resto de las industrias del país, detentando un poder importante en el espacio individual, familiar y social capaz de intervenciones decisivas en la vida política y económica, aunque sólo sea como control del resto de los poderes, de forma parcialmente diferenciada en algunos medios. La prensa, por ejemplo, es más bien mediador político, creador de opinión pública ciudadana, elemento decisivo en la práctica política, planteando críticas hacia los poderes y demandas de decisiones públicas de los gobernantes. El resto de los medios canalizan y crean fundamentalmente la opinión pública cultural. La televisión es, fundamentalmente, instrumento de cultura, trasmisora de modas y comportamientos, de prejuicios y de valores. Al mismo tiempo que es uno de los principales soportes de transmisión y difusión de obras y productos culturales es creadora de tendencias y de pautas culturales, modeladora de costumbres, difusora de ideas y opiniones y promotora de conductas sociales y privadas.

Si las empresas televisivas son como cualquier otra organización, debieran tener en cuenta aspectos comerciales y sociales más simples, reglamentados con frecuencia por los estados o por organismos internacionales. Quien fabrica lavadoras, por ejemplo, elabora un producto del que se intenta vender el mayor número posible de unidades, sabe que su venta está relacionada con su popularidad, que depende de su calidad, de su servicio post venta, del entorno en el que se vende, etc. La empresa cuida además que los artefactos se utilicen con cuidado, da instrucciones para que se cumpla la normativa de seguridad, da garantía de que el producto es de calidad y ante cualquier reclamación, al igual que los consumidores, es amparada por la ley. Las empresas televisivas, sin embargo, que tanto influyen en la cultura, en los valores y en los comportamientos de los ciudadanos, que producen entretenimiento, información y cultura, buscan exclusivamente la popularidad y por ende el cuanto más se vean sus programas, mejor, olvida el servicio post venta, los posibles daños colaterales que puede producir y el producto emitido solamente es cuantificable en su valoración por los índices de audiencia, sin apenas control moral o social por parte de la administración o de los consumidores.

Por todo ello, por su importancia, las cadenas de televisión deben asumir sus propias responsabilidades. Los modelos familiares, éticos, sociales y culturales que la televisión aporta, están muy lejos de lo que es la familia en nuestra sociedad. Se consumen otros estilos de vida y de costumbres; se integran diferentes y multiformes relaciones familiares, éticas y sexuales. Las series que la televisión presenta, reproducen situaciones por lo general estereotipadas, o muy lejanas a la realidad, por lo que la juventud vive y reproduce la fascinación por lo desconocido.

Los medios de comunicación, para contribuir a la responsabilidad socializadora compartida, deben aumentar sus relaciones con los diversos sectores de la sociedad, con una diversificación de la oferta, cuidando tanto a los niños como a los adultos en su programación y en sus horarios de emisión. Se confunde en ocasiones horario de adulto con un espacio en el que cualquier cosa vale y, si bien es cierto que el adulto tiene capacidad de discriminación y puede elegir programas, cierto es también que los miembros de la Especie Humana, todos, somos individuos en constante y permanente formación, necesitados en todas las etapas de la vida de elementos que nos permitan estar en constante maduración y aprendizaje.


©Enrique Martínez-Salanova Sánchez