La influencia de la pintura en el cine

©  Ana María Sedeño Valdellós y Enrique Martínez-Salanova Sánchez

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El puntero de don Honorato/Bibliografía/Lecturas de cine


Ver: Los pintores y escultores como los ha visto el cine


Cine y pintura

Luchino Visconti, inspiración de los pintores italianos del siglo XIX

Eric Rohmer y su vinculación con la pintura del siglo XVII

Pier Paolo Pasolini y su amor por la pintura italiana medieval

Minelli en Un americano en París, y la influencia de los impresionistas franceses

La pintura en el cine de Jean Luc Godard

Solana y Goya en la película de Edgar Neville: Domingo de Carnaval

Vermeer, Zurbarán y el claroscuro en El espíritu de la colmena, de Víctor Erice

Barry Lyndon, de Stanley Kubrick,  y sus referencias pictóricas

La influencia del ilustrador Roger Dean en Avatar, de James Cameron

¿Es posible que la pintura de Ulpiano Checa influyera en algunas películas de romanos?

 

La ronda nocturna (Rembrandt)

Goya en Burdeos (Saura)

Cine y pintura


Según Berger hay una evidente diferencia entre el cine y la pintura. La imagen del cine es móvil mientras que la imagen pintada es estática.

«La imagen pintada transforma lo ausente –porque sucedió lejos o hace mucho tiempo- en presente. La imagen pintada trae aquello que describe el aquí y ahora. Colecciona el mundo y lo trae a casa.» Por ejemplo, «Turner cruza los Alpes y trae consigo una imagen de la imponencia de la naturaleza». La pintura colecciona el mundo y lo trae a casa y sólo puede hacerlo porque sus imágenes son estáticas e inmutables.

 En el cine, en cambio, las imágenes están en movimiento. El cine «nos transporta desde el lugar en que estamos hasta la escena de la acción.(...) La pintura nos trae a casa. El cine nos lleva a otra parte». (De Cada vez que decimos adiós, de John Berger, 1997, Ediciones de la Flor, pp. 24-34.)

El director de fotografía Néstor Almendros menciona en sus memorias la utilidad que tiene para su trabajo estudiar el manejo de la luz en pintores como Vermeer, La Tour, Rembrandt, Caravaggio, Manet o Gaugin. (1982,  Días de una cámara, Editorial Seix Barral, Barcelona)

El director de cine José Luis Borau afirma que el cine ha influido en la pintura en «su afán de reflejar el movimiento» y en «la búsqueda de nuevos encuadres». Tres son las características del cine «trasvasadas» a la pintura: «el manejo artificial de la luz, el encuadre y la posibilidad de reflejar el movimiento».  Uno de los artistas que mejor ha reflejado el peso del cine en la pintura ha sido, según Borau, Francis Bacon, admirador de Eisenstein y Buñuel, que ha utilizado en el lienzo el plano-contraplano típico del cine e intenta reflejar el movimiento. (José Luis Borau, 2004. La pintura en el cine. El cine en la pintura. Madrid. Ocho y medio).


Luchino Visconti y su inspiración en la pintura del siglo XIX


Luchino Visconti fue uno de los directores que más puede decirse que trabajó teniendo en cuenta algunas de las demás artes. En películas como El Gatopardo o Senso se inspiró en la manera de pintar de los  artistas italianos de mediados del siglo XIX para ambientar los planos generales de influencia histórica que sirven de escenario a sus extremas historias de amor y sus análisis de la sociedad italiana de la época.

Visconti intentó plasmar en sus obras la necesidad de verificar en la naturaleza los problemas lumínicos, algunos de los pintores en los que se inspiró fueron Giovanni Boldini, Francesco Hayez, Giovanni Fattori, Silvestre Lega, Cristiano Banti o Telémaco Signorini que 

En Senso, el director toma partes de los vestuarios de estos pintores para definir la puesta en escena de la película.

 

Luchino Visconti. (1906-1976)


Tras trabajar con Jean Renoir en Francia, realizó Obsesión (Ossessione), en 1943, fue arrestado en 1943 por sus actividades antifascistas y tuvo que esperar hasta 1948 para rodar La tierra tiembla (La terra trema). Tras Bellísima (Bellissima), 1951, obra fundamental del cine italiano, rodó Senso, 1954, una relectura del Risorgimento exenta de hipocresías y un homenaje insuperable al mundo de Verdi. En Rocco y sus hermanos (Rocco e i suoi fratelli), 1960, suma y compendio de su arte, narra la desintegración de una familia campesina al llegar a la ciudad. Realizó también El Gatopardo (Il Gattopardo), 1963, Ludwig, 1973, y Muerte en Venecia, (Morte a Venezia), 1971.

Aunque el motivo de esta página es ver las relaciones de Visconti y la pintura, fue la música su gran amor artístico. La ópera aparece en Senso, El gatopardo y en Ludwig, 1972, que narra la obsesión del rey Luis II de Baviera por la música de Richard Wagner. El título La caída de los dioses (La caduta degli dei), 1969, alude a la ópera homónima de Wagner, trazando un paralelismo entre Wagner y la Alemania nazi. En Muerte en Venecia se hace presente en la figura del torturado compositor y a la música de Gustav Mahler, cuyo Adagietto de la Quinta Sinfonía enmarca cada escena

 

La terra trema


Giovanni Fattori, Il Quadrato di Villafranca (o Battaglia di Custoza)

Roma, Galleria Nazionale di Arte Moderna, 1880, óleo sobre tela, 297 x 546 cm.

 

El campo italiano durante la batalla de Magenta, Giovanni Fattori, 1876-1878

 

 

Imágenes de la película Senso, de Visconti, la batalla de Custoza

 Il Quadrato di Villafranca (o Battaglia di Custoza) y El campo italiano durante la batalla de Magenta, de Giovanni Fattori, inspiraron a Visconti, en Senso (1954), para filmar la secuencia de la batalla de Custoza  (así se iba a llamar originalmente el film)


Francesco Hayez, El beso,

óleo sobre tela, Milán, Pinacoteca de Brera

Senso. Luchino Visconti,  1954

Luchino Visconti eligió el cuadro de  Francesco Hayez , El beso (1859) para transmitir la intensidad de la pasión de los amantes protagonistas de la película Senso, a pesar del significado opuesto de ambas imágenes  pues el cuadro de Hayez representa la despedida del soldado que marcha a la guerra). Se trata de un ejemplo de tableau-vivant, representación animada de un cuadro normalmente bastante conocido.


Giovanni Fattori, Garibaldi en Palermo (1860-1862)
óleo sobre tela, Colección privada

Secuencia de la entrada de las tropas de Garibaldi en Palermo, de la película El Gattopardo, de Luchino Visconti

La pintura de Giovanni Fattori, Garibaldi en Palermo, inspiró a Luchino Visconti para la secuencia de la entrada de las tropas de Garibaldi en Palermo, en la película El Gattopardo


«Le fils puni», de Jean-Baptiste Greuze, 1778, óleo sobre tela, 130 cm. x 162 cm. Museo del Louvre

 

El Príncipe de Salina, observa el cuadro Le fils puni, de Greuze, en una secuencia de El Gattopardo (1963)

En El Gatopardo podemos encontrar un caso de pintura dietética, el empleo de un cuadro para definir un  momento de los personajes  en una película. Con Le fils puni (Jean-Baptiste Greuze, 1778), Visconti desea que no pase desapercibida la reflexión sobre la muerte que muestra el cuadro, metáfora del declive de la aristocracia siciliana y de su forma de vida. De ello es consciente el Príncipe de Salina, protagonista de la película.


Silvestro Lega: Il canto dello stornello (1867)

Senso. Luchino Visconti,  1954

Senso de Visconti. El director se inspira en los cuadros de algunos pintores para definir la puesta en escena y los vestuarios de la película.


La vinculación del cine de Eric Rohmer con la pintura del siglo XVII


Rohmer integra en sus películas todas las artes, pero fundamentalmente intenta vincular directamente la literatura y el cine con la pintura. Detrás de La marquesa de O vemos los cuadros de Füssli, tras La inglesa y el duque los paisajes de Corot, para El romance de Astrea y Celadón (Les Amours d'Astrée et de Céladón, 2007), el propio director afirma haberse inspirado directamente en pinturas y grabados del siglo XVII para la búsqueda de exteriores, en el que se pueden encontrar ecos de barrocos franceses como Nicolás Poussin, Simon Vouet o Claudio Lorena, a medio camino entre el paisajismo y la mitología.


La marquesa de O. La Marquise d´O. Die Marquise von O...


1976. Francia. 107 min.

Director: Éric Rohmer

Guión de Éric Rohmer a partir de una novela de Heinrich von Kleist

Música: Roger Delmotte

Fotografía: Néstor Almendros

Reparto: Edith Clever, Bruno Ganz, Peter Lühr, Edda Seippel, Bernard Frey, Otto Sander, Eduard Linkers, Ruth Drexel, Hezzo Huber

Sinopsis: En el siglo XIX, en el norte de Italia, la marquesa de O es una hermosa y joven viuda que vive con su padre, el Coronel, y su madre. Durante el asedio de su ciudad por parte de las tropas rusas, la marquesa sufre un intento de violación, pero se salva por la intervención de un apuesto caballero ruso, el Conde. Meses después, Julieta inexplicablemente está embarazada. Incapaces de aceptar esta vergüenza, su familia la echa de casa. Sin recordar contacto alguno con ningún hombre y convencida de su inocencia, Julieta deberá descubrir quién es el padre de su hijo.

Premios: 1976, en Cannes, Premio Especial del Jurado (ex aequo con Cría Cuervos, de Carlos Saura


Influencias de la pintura en La Marquesa de O, 1976

Entre Eric Rohmer y Néstor Almendros, director de fotografía de muchas de sus obras, cuidaron cada encuadre, imitando pinturas y obras de arte,  en una acción bañada por una luz diáfana que provenía realmente de los grandes ventanales del castillo de Obertzen, en Alemania.

Por otra parte, hubo influencias para la puesta en escena y la interpretación y vestuario de los personajes de varios pintores. «En el modo en que la marquesa se mueve o se sienta, reconocemos a los personajes de los cuadros de David, como el Retrato de Madame Recamier (1800), el de Mademoiselle de Verninac  (!801) las mujeres romanas llorando de E! Juramento de !os Horacios (1784-1785), o la escultura de Paulina Bonaparte de Canova. En la forma en que el padre manifiesta el dolor o la ira (para nosotros casi cómica), estamos viendo los cuadros de Greuze o Fussli.  En la aparición heroica del Conde, reconocemos toda la tradición de representaciones de soldados, desde Bonaparte en Arcole (1796) de Gros hasta los diversos tipos de soldado de Géricault. En el beso final, encontramos a Ingres y su obra Paolo y Francesca (1814). (...) . Los colores son los de Greuze, Overbeck, David, Chardin. (...) Ahora no nos movemos como se movían en 1830, nuestros gestos no son los mismos y no tenemos modo de verificar cómo lo hacían, sólo podemos representar lo que nos transmiten los cuadros...» (Piqueras María Jesús y Áurea Ortiz. La Pintura en el cine. Paidós Studio. Barcelona, 1995)


La pesadilla, de Johann Heinrich Fussli, (Henry Fuseli), 1781, óleo, 127 x 102 cm. Detroit Institute of the Arts.

 La Marquesa de O (Die Marquise von O), de Eric Rohmer, 1976

Eric Rohmer en La Marquesa de O (Die Marquise von O), 1976, realiza un magnífico tableau vivant, no solamente en lo relativo a la iluminación y fotografía (de Néstor Almendros), sino a la disposición espacial de los elementos.


«Retrato de Madame Recamier»,  Jacques-Louis David, 1800

 

«Paolo y Francesca», de Jean Auguste Dominique Ingres, 1814

 

Jean Louis Théodore Géricault «Cavalry officer of the imperial guard to horse». 1812

 

«Napoleón en Arcole», de Antoine-Jean Gros, 1976

 


Perceval le Gallois, 1978, de Eric Rohmer, con fotografía de Néstor Almendros, es una película que parece estar pintada más que filmada, su modo de representación parece estar inspirado en esa frontalidad de la época que representa, concebida como si estuviese filmada en la Edad Media o como si esa época no se encontrara sólo en la historia sino también en el modo de representación, en el discurso.


Pier Paolo Pasolini, y su influencia de la pintura italiana medieval


Pier Paolo Pasolini


Pier Paolo Pasolini usaba la pintura del renacimiento para sus películas.

«Mi gusto cinematográfico no es de origen cinematográfico, sino figurativo. Lo que tengo en la mente como visión, como campo visual, son los frescos de Masaccio y de Giotto, que son los pintores que más amo junto con ciertos manieristas (por ejemplo, Pontormo)...» Pasolini, Pier Paolo (1962): Mamma Roma. Milán: Rizzoli.

Pasolini, además de director, poeta, polemista, novelista y dramaturgo, fue también pintor. Pintó mucho, sobre todo en su juventud, y todavía se encuentran perddos en los lugares más insospechados, bocetos que realizó durante toda su vida. Escribió sobre pintura, Ensayos recogidos en el segundo volumen de la Opera Omnia, publicada por la editorial Mondadori.

La pasión de Pasolini por la expresión figurativa tenía dos características fundamentales: mostraba una preferencia exagerada hacia la gran pintura religiosa italiana medieval, Giotto, Pontormo, Masaccio, Piero della Francesca... y fuera de ellos, Caravaggio, del que extrajo las miradas de los apóstoles de su Evangelio según San Mateo, El Greco, incluso Velázquez.


La Ricotta. El requesón. 1962. 34 min.


Forma parte de la película RoGoPaG (Rossellini, Godard, Pasolini, Gregoretti), realizada en Italia en 1962, que relata cuatro historias de diferentes directores que tienen, como tema principal, el crepúsculo de la sociedad actual. El cortometraje de Pasolini, La Ricotta, fue protagonizado por Orson Welles, Mario Cipriano, Laura Betti, Edmonda Aldini, Ettore Garofolo.

Trata sobre un director de cine (Orson Welles) que filma una película sobre la pasión de Jesús. La película fue prohibida por insultar a la religión del estado fascista de Musolini, y Pasolini encarcelado. Está realizada en blanco y negro con algunas escenas en color, los dos Descendimientos de los pintores Rosso Fiorentino y Jacopo da Pontormo, del Cinquecento toscano, considerados manieristas por los colores y por los tonos exasperados..


Descendimiento. Rosso Fiorentino (1521). 335 x 198 cm. Pinacoteca de Volterra

Tableau-vivant del film La ricotta (1963)


Jacopo da Pontormo. Descendimiento de la Cruz. (1525-1528). Cappella Capponi, Santa Felicità, Florencia.

Pasolini, La Ricotta


El decamerón. Il Decameron, Italia, 1971. 112 min


Basada en la obra «El Decameron» de Boccaccio. Pasolini recrea los cuentos eróticos y divertidos de esta obra universal. En uno de los episodios, el propio Passolini interpreta a un discípulo de Giotto, o al propio Giotto (¿?), vínculo entre las historias, que sueña con el infierno y el paraíso en forma de pinturas del siglo XIV. En uno de ellos sueña de noche El juicio universal de la capilla de los Scrovegni en Padua, aunque en el círculo del centro del fresco no ve a Cristo sino a la Virgen con el rostro de Silvana Mangano. De día se sube a los andamios con una venda en la cabeza, y pinta los frescos.

Giotto di Bondone, 1306. Capilla Scrovegni, Padua (Italia)


Pasolini/Giotto en El Decamerón


El sueño de Pasolini/Giotto en El Decamerón


Mamma Roma


Mamma Roma. Italia, 1962. 95 min.

Con Anna Magnani y Franco Citti

Mamma Roma es una veterana prostituta que ha decidido salirse de las calles y tener una vida respetable por el bien de su hijo, un adolescente que apenas la conoce. Mamma Roma es una mujer de recursos -algunos bastante sucios- pero aceptables en la Italia de post-guerra, donde todo se vende y nada se regala.

Construido el film con planos frontales, semeja la pintura del Trecento y del Quattrocento italiano,  con muy pocos movimientos de cámara.


Andrea Mantegna. Lamentación ante Cristo muerto. 1490. Pinacoteca di Brera, Milan

La secuencia de la película en la que aparece Ettore en una cama de la cárcel, tomada desde los pies hacia la cabeza, fue interpretada por una gran parte de la crítica como inspirada en la Lamentación ante el Cristo muerto, de Mantegna. Otros ven inspiración de Pontorno, Giotto, Masaccio, y de modo más explícito, de Mantegna. Pasolini en varias ocasiones lo desmiente, y dice que Mantegna no tiene nada que ver, que tal vez podría hablarse de una absurda y exquisita mezcla de Masaccio y Caravaggio.


El evangelio según San Mateo


Tanto en la escenografía como en el vestuario, inspirado en la pintura del cuatrocientos y especialmente en la pintura de Piero della Francesca, Pasolini realiza conscientemente un anacronismo, pues traslada la historia de Jesús a un plano indefinido en el tiempo. En ocasiones los edificios son renacentistas, en otros de la Italia en la que se filmó, así como los rostros de los personajes.

Pasolini llama a su forma de filmar, realismo popular, que para él se encontraba en las pinturas del Greco, de Piero della Francesca y en los cuadros bizantinos. Para los vestuarios de los fariseos, con sus sombreros en forma de cestos, se inspiró en los cuadros de Piero della Francesca, para algunos vestidos se inspiró en los frescos de la Historia de la Vera Cruz, en Arezzo. Llas miradas entre Jesús y los apóstoles en el Evangelio de Pasolini son las miradas de Caravaggio. Por primera vez utilizó para filmar la panorámica lenta, para asemejarse más a la visión renacentista.

El actor que hizo el papel de Jesús, tardó en encontrarlo. Pasolini buscaba un actor que tuviera «rasgos blandos, de mirada dulce, como en la iconografía renacentista. Quería un Jesús de los pintores medievales. Un rostro, en una palabra, que correspondiese a los lugares áridos y pedregosos en que tuvo lugar la predicación.». «En cuanto vi entrar en el despacho a Enrique Irazoqui tuve la certeza de haber encontrado a mi Jesús. Tenía el mismo rostro hermoso y fiero, humano y despegado, de los Jesús pintados por el Greco. Severo, incluso duro en algunas expresiones.»


«Cada vez que empiezo un encuadre o una secuencia, quiera o no tengo mi mundo visualizado a través de elementos pictóricos y, por ello, mis referencias a la plástica histórica son continuas. En el Evangelio he intentado evitar referencias a una plástica única o a un tipo preciso de pintura. No me he referido a un pintor o a una época, sino que he intentado adecuar las normas de los personajes y de los hechos.»

Pasolini, en una entrevista con Miquel Porter Moix, publicada en la revista Serra d’0r, 1965.



 

Plano general y detalle

Piero de la Francesca. Exaltación (o restitución) de la Cruz (390 x 747 cm). Regreso de la Cruz a Jerusalén.  Corresponde a la Leyenda de la cruz (Leggenda della Vera Croce), un ciclo de frescos realizado entre 1452 y 1466, en la Capilla Bacci o coro de la Basílica de San Francisco de Arezzo, en la Toscana, Italia.

 

 

Sacerdotes y fariseos en El Evangelio según San Mateo, de Pasolini

 

 

Piero della Francesca, La Madonna del Parto (hacia 1459). Fresco de 260 x 203 cm. Monterchi, Museo Madonna del Parto
 

 


El evangelio según San Mateo. Il Vangelo secondo Matteo


Italia/Francia. 1964. 132 min. B/N.

Director: Pier Paolo Pasolini.

Intérpretes: Enrique Irazoqui, Margherita Caruso, Susana Pasolini.

Signos extraordinarios precedieron a su nacimiento: una estrella lo anuncio en los cielos y un ángel tranquilizó al esposo de su madre, porque, como decían las profecías, habría de nacer de una joven virgen. Pero los libros sagrados del pueblo judío eran conocidos por Herodes, su rey. Relata, siguiendo paso a paso el evangelio de Mateo, la vida y pasión de Jesús de Nazareth. El retrato de Jesucristo, fiel en sus textos al evangelio de San Mateo, es crudo y lo presenta como un héroe revolucionario. Enrique Irazoqui, un estudiante de actuación catalán de padre vasco y madre judía, obtuvo el papel de Cristo al pedir conocer al director.


«Habría podido desmitificar la situación histórica real, las relaciones entre Pilato y Herodes, habría podido desmitificar la figura de Cristo mitificada por el romanticismo, por el catolicismo y por la contrarreforma, desmitificar todo. Pero después, ¿cómo habría podido desmitificar el problema de la muerte? El problema que no puedo desmitificar es ese mucho de profundamente irracional, y por tanto, de algún modo, religioso, que está en el misterio del mundo. Eso no es desmitificable»

Pier Paolo Pasolini sobre su Evangelio según Mateo


Minelli en «Un americano en París», y la influencia de los impresionistas


Un americano en París

Todo nos conduce de manera inevitable hacia un final apoteósico. Uno de los homenajes definitivos que el cine le ha hecho a la pintura, la danza y la música en general: «con la apoyatura sonora de Gershwin, los lienzos de Van Gogh suceden a los de Renoir, y los de Toulouse-Lautrec a los de Rousseau, en un endiablado torbellino de formas, sonidos, actitudes, luces, volúmenes y manchas de color. Los escenarios –asombrosamente cambiantes– se llenan y vacían de un pueblo festivo y vital, un pueblo de soldados y bailarines, de hombres que transitan casi mecánicamente por la Plaza de la Concordia de Dufy, se alegran con el exotismo luminoso del “Zoo” de Rousseau, o se impregnan del lirismo sosegado y umbroso del “Muelle de las Flores” de Renoir. Penetramos el encanto viejo del Montmartre de Utrillo, en tanto que el guignol tiene un fugaz recuerdo para los clowns de Rouault y la fachada de la Opera se ilumina, de noche, mientras surcan el cielo las retorcidas quimeras de Van Gogh. El “Moulin Rouge” de Toulouse-Lautrec descubre la espesa voluptuosidad de sus entrañas para que Gene Kelly se transforme en un frenético Valentin le Desosé, ante la mirada vigilante de Aristides Bruant”.

 Joan Munsó Cabús (1997): El cine musical de Hollywood, Vol. II (1945-1997). Ediciones Film Ideal.


Un americano en París. An American in Paris


1951. EEUU. 115 min.

Director: Vincente Minnelli

Guión: Alan Jay Lerner

Música: George Gershwin

Fotografía: Alfred Gilks

Reparto: Gene Kelly, Leslie Caron, Oscar Levant, Georges Guétary, Nina Foch, Ernie Flatt, Alex Romero, Dickie Humphreys

Sinopsis. Un pintor norteamericano que vive en el París bohemio de la belle époque malvendiendo sus telas por las calles conoce y se enamora de una dependienta de perfumería, una joven que, sin él saberlo, también es pretendida por un músico amigo suyo.

Premios: 6 Oscar 1951: Mejor película, argumento y guión, fotografía color, dirección artística color, banda sonora musical, vestuario color


La visión del pintor


La visión de un pintor sirve a quienes realizaron esta película, Minnelli y Kelly con la ayuda de la diseñadora de vestuario Irene Sharaff y el director de fotografía John Alton, para adentrar al espectador en el mundo bohemio del viejo Paris, a pesar de que la inmensa mayoría de la película está hecha en estudio, se presentan desde el comienzo los planos generales de la ciudad, y algunas de sus características, los vecinos, el barrio, el mercado de las flores, la vieja buhardilla de Montmartre.

El tratamiento del color es notable, en Technicolor tricromático, que trata de emular el estilo de los pintores impresionistas, en especial en el deslumbrante ballet final, apoteosis que ha pasado a todas las antologías y donde el operador John Alton consiguió captar con gran maestría la estética pictórica de los impresionistas, en un homenaje que el cine le ha hecho a la pintura, la danza y la música en general.

Con el apoyo de la música de Gershwin y el dinamismo de la coreografía, pasan inspiraciones y movimientos de los lienzos de Van Gogh (el exterior del palacio de la ópera, con sus luminarias de fondo en el cielo), Renoir y Manet (el muelle de las flores), Toulouse-Lautrec (Moulin Rouge), Rousseau (el parque zoológico), Dufy (La plaza de la Concordia), Utrillo (Montmartre), en un torbellino de formas, sonidos, luces, manchas de color y los cambiantes escenarios.

 

 


Toulouse-Lautrec. Chocolat danzando en el Iris American Bar. 65×50 cm. 1896. Pintado sobre papel con tinta y tiza. Museo Toulouse-Lautrec

Henri de Toulouse-Lautrec, En el Moulin Rouge, 1892/1895, óleo sobre lienzo, 123 x 141 cm. The Art Institute of Chicago, Helen Birch Bartlett Memorial Collection

Henri de Toulouse-Lautrec. En el Moulin Rouge, 1890, óleo sobre lienzo, 115-150 cm. París, Musée d'Orsay


Maurice Utrillo. Church at Saint-Severin. 61x 44,5 cm. National Gallery of Art, Washington, D.C

 


Van Gogh


Renoir. Picking Flowers, 1875-76, óleo sobre lienzo. National Gallery of Art, Washington, DC. Ailsa Mellon Bruce Collection

Edouard Manet. Young Woman among the Flowers (1879). Óleo sobre lienzo. Colección privada

 

 

 


The Sleeping Gypsy, Henri Rousseau


Edward Hopper. Notre Dame, 1907, óleo sobre lienzo, Collection of the Whitney Museum of American Art, New York.


Raoul Dufy. Pinturas de París. Su representación de la Torre Eiffel fue realizada en 1935



Solana y Goya en la película de Edgar Neville: Domingo de Carnaval


Domingo de carnaval


Domingo de carnaval

España. 1945. 83 min.

Director y guión: Edgar Neville

Música: José Muñoz Molleda

Fotografía: Enrique Barreyre

Reparto: Conchita Montes, Fernando Fernán-Gómez, Guillermo Marín, Julia Lajos, Juanita Manso, Manuel Requena, Joaquín Roa.

La película se encuentra ambientada en Madrid de finales del siglo XIX, una época retratada con fidelidad gracias sobre todo a la referencia a la pintura de José Gutiérrez Solana, con cuadros y aguafuertes dedicados a las máscaras.

«Domingo de Carnaval es un sainete madrileño en el que está entrelazada la intriga de un asesinato; es, pues, una trama en el que el misterio, de tipo policiaco, tiene su intervención; pero es, sobre todo, un aguafuerte, o mejor: un cuadro de Solana en movimiento» (Pérez Perucha, 1982)

En opinión de su compañera Conchita Montes, protagonista de muchas de sus películas, y entre ellas Domingo de carnaval, éste sería un filme expresionista que «incluso hoy resulta sorprendente con los pobres medios que había en aquellos momentos para hacer cine (...) Esa misma película en color hubiera sido un bellísimo Solana, porque Edgar admiraba a Solana cuando el español medio apenas conocía a este gran pintor».

Además de las referencias a Solana hay referencias a la pintura de Francisco de Goya.

Sinopsis: La misma mañana en que comienza el carnaval, un sereno de Madrid encuentra el cadáver de una rica y avarienta prestamista que ha sido asesinada. El principal sospechoso es un vendedor de relojes que le debía mucho dinero a la anciana, pero su hija, no contenta con la detención de su padre, empieza a investigar por su cuenta... (Filmaffinity)

La acción transcurre en El Rastro, durante los tres días de Carnaval del año 1917 o 1918, y una muchedumbre de destrozonas y máscaras de todas las especies se mueven y agitan sobre ese fondo alucinante que es El Rastro. Hay escenas que ocurren en los altos de la Pradera de San Isidro, teniendo como fondo el perfil goyesco de Madrid, y el film todo espero que tenga esa bulliciosa alegría del entierro de la sardina de Goya. Esto fue lo que escribió el propio Edgar Neville en 1945. (Pérez Perucha, 1982)

En las películas de Edgar Neville asistimos a una recuperación de ciertas prácticas de la cultura popular desde una perspectiva integradora que busca ponerlas al servicio de un diseño artístico de mayor alcance. En Domingo de carnaval, también en El crimen de la calle Bordadores, 1946, el pintoresquismo madrileñista se cruza con el cine policial, junto a estructuras de melodrama. Estas obras se inscriben en la tradición del género chico y «traen un teatro de costumbres de inspiración directa de la realidad ambiente, de transcripción fácil y elemental de sus datos. Modos de vivir y de hablar, tipos, inclinaciones de las gentes, usos y amaneramientos sociales, desfilan por esas obrillas» (Salinas en Ortega y Gasset, 1983: 128) 

 Bibliografía

Salinas, Pedro: “Del género chico a la tragedia grotesca: Carlos Arniches” en ORTEGA Y GASSET, José (1983): Obras completas, vol. VII, Revista de Occidente/Alianza Editorial, Madrid.

Pérez Perucha, Julio: El cinema de Edgar Neville, XXVII Semana Internacional de Cine de Valladolid, 1982


Máscaras bailando del brazo. José Gutiérrez Solana, 1938. óleo sobre lienzo. 140 x 114 cm. Colección: Solana

La máscara y los doctores. José Gutiérrez Solana, 1928, óleo sobre lienzo. 65x55 cm. Galería Daniel Cardani.

Carnaval en un pueblo. José Gutiérrez Solana, 67 x 61 cm


El entierro de la sardina. Francisco de Goya. 1812-1819. 82,5 x 62 cm. Academia de Bellas Artes de San Fernando

La máscara y los doctores 1928. Óleo sobre lienzo. 65 x 55 cm. Galería Daniel Cardani

Leer más: http://lozzanoart.blogspot.com/2009/04/jose-gutierrez-solana.html#ixzz0clYCbnH6
 

Máscaras 1938. Óleo sobre lienzo. 38 x 46 cm. Galería Leandro Navarro, Madrid. España

Leer más: http://lozzanoart.blogspot.com/2009/04/jose-gutierrez-solana.html#ixzz0clso3PAa
 

Máscaras 1938. Óleo sobre lienzo. 38 x 46 cm. Galería Leandro Navarro, Madrid. España

Leer más: http://lozzanoart.blogspot.com/2009/04/jose-gutierrez-solana.html#ixzz0clso3PAa
 

Máscaras 1938. Óleo sobre lienzo. 38 x 46 cm. Galería Leandro Navarro, Madrid. España

Leer más: http://lozzanoart.blogspot.com/2009/04/jose-gutierrez-solana.html#ixzz0clso3PAa
 

Máscaras. José Gutiérrez Solana, 1938, óleo sobre lienzo. 38 x 46 cm. Galería Leandro Navarro. Madrid.

José Gutiérrez Solana

(Madrid, 1886 - ibíd. 24 de junio de 1945), pintor, grabador y escritor expresionista español.

 


Vermeer, Zurbarán y el claroscuro en El espíritu de la colmena, de Víctor Erice


Mujer de amarillo escribiendo. (1665) Vermeer de Delf. Óleo sobre lienzo. 45 x 39,9 cm.  National Gallery (Washington)

El astrólogo. (1668). Vermeer. Óleo sobre lienzo. 50,8 x 46,3 cm. Museo del Louvre

Mujer con laúd frente a la ventana (1663), de Vermeer. Óleo sobre lienzo. Museo Metropolitano de Nueva York.


Vermeer, Zurbarán y el claroscuro en El espíritu de la colmena, de Víctor Erice


El espíritu de la colmena

España. 1973. 97 min.

Dirección: Víctor Erice.

Interpretación: Fernando Fernán Gómez (Fernando), Teresa Gimpera (Teresa), Ana Torrent (Ana), Isabel Tellería (Isabel), Laly Soldevilla (Doña Lucía), Miguel Picazo (Médico), José Villasante (Frankenstein), Juan Margallo (Fugitivo).

Guión: Víctor Erice y Ángel Fernández Santos.

Producción: Elías Querejeta.

Música: Luis de Pablo.

Fotografía: Luis Cuadrado.

Diseño de producción: Jaime Chávarri

Sinopsis: El espíritu de la colmena atraviesa la dura posguerra española tomando la anécdota de la llegada del cinematógrafo a un perdido pueblo castellano. El punto de vista de dos niñas muy pequeñas fascinadas por una película de terror, mezclando fantasía y realidad, creyendo ver pistas del monstruo cinematográfico en su pueblo, donde el padre trata de iniciarlas a la vida, y en un marco donde el miedo y la represión están latentes, marca los hitos de una narración intensamente poética. Sus imágenes plenas de matices parecen utilizar las luces y claroscuros que vemos en cuadros de Rembrandt, Velázquez, Vermeer o Goya, consiguiendo transmitir una atmósfera creada por las relaciones humanas.


El claroscuro


El claroscuro (en italiano chiaroscuro) es una técnica pictórica y de grabado que consiste en el uso de contrastes fuertes entre los volúmenes iluminados y los ensombrecidos del cuadro para destacar más efectivamente algunos elementos. Nació la técnica en el cinquecento,  desarrollada inicialmente por los pintores flamencos e italianos y alcanzó su madurez en el barroco, con Caravaggio, con sus exagerados contrates (tenebrismo).

Vermeer de Delft, es influido por Caravaggio, pero su milagro de la luz es precisamente el contrario, pues domestica el claroscuro y lo refina, dando al color longitudes de onda más cercanas al amarillo limón. En El geógrafo, se aprecian la sobriedad en el uso de la luz natural que proviene de una ventana abierta en el lateral. El ambiente participa en general de la intención intimista que se practicó en los retratos y los cuadros de costumbres del barroco holandés.

Tanto Zurbarán como Velázquez se inspiraron en Caravaggio, pero los trabajos de Zurbarán son mas severos, mas modelados que los de  Velázquez.

El Geógrafo (1968-1969). Vermeer.
Óleo sobre lienzo. 53 x 46,6 cm.
Francfurt

Bodegón con taza, ánforas y cántaro. Francisco de Zurbarán, 1632, 46 x 84 cms. Óleo sobre lienzo. Museo del Prado


Fotografía y color de El espíritu de la colmena


Fue Luis Cuadrado, director de fotografía de la película, quien decantó la elección hacia el color, en una reunión con Victor Erice y Elías Querejeta, productor, cuando llegó acompañado de unas reproducciones de cuadros de Vermeer como aproximación a la concepción que tenía para la fotografía de la película. Luis Cuadrado realizó un grandioso y muy arriesgado trabajo. Según Jaime Chávarri, director artístico de la película, Luis Cuadrado fue la única influencia concreta de un artista que ha tenido la fotografía del cine español, profundizando en el claroscuro color miel creado para esta película y utilizando con valentía las tonalidades amarillas.

En la foto de Ana y su hermana se eprecia el claroscuro con una perspectiva que algunos creen digna de un cuadro de Vermeer o Zurbarán. Esta interacción de luz y sombra constituye uno de los rasgos típicos de la obra porque refleja el claroscuro visual y emocional como centro de esta película.


Victor Erice y la pintura en el cine


Rafael Cerrato (2006) analiza en su monografía sobre la obra de Víctor Erice las profundas relaciones que las películas del cineasta vasco mantienen con determinados pintores. A partir de una profunda reflexión sobre las formas de representación cinematográfica vigentes en sus años de formación – los sesenta y setenta del siglo XX--, Erice se plantea abordar un cine poético. Antecedentes en ese recorrido los encuentra en cineastas como Bresson o Pasolini. El concepto central de esta propuesta gira en torno a la formulación de un lenguaje poético basado en el uso de la narración audiovisual, al que la pintura puede aportar las referencias necesarias para abordar muchas de las cuestiones estéticas y temáticas a resolver. El mismo cineasta señala que “la pintura va a ayudar al cine a liberarse de los artificios literarios y teatrales heredados desde su nacimiento, salvándolo de las fórmulas narrativas y las convenciones dramáticas presentes en los guiones que la industria le ha impuesto tradicionalmente”.

Víctor Erice confiesa haber descubierto la realidad de las relaciones entre la pintura y el cine con Robert Bresson, un artista con experiencia previa como pintor y gran amante del teatro.

En un primer momento, Erice pensó la película en blanco y negro, "no me salía de otra manera", afirmó. Erice siempre ha sentido gran admiración por el Cine Expresionista Alemán, «tengo un lado oscuro que me emparenta con cineastas como Murnau, por ejemplo». Pero, al final, la película se rodó en color sobre todo por motivos de distribución. Ver: Pintura y cine. El sol del membrillo, de Victor Erice.


Bibliografía:

Cerrato, Rafael (2006): Victor Erice. El poeta pictórico. Madrid. Ediciones JC. 190 Pags.

Camarero, Gloria: Pintores en el cine (2009). Madrid. Ediciones JC. 446 Pags.

Victor Erice

El Sur (1983)

 

El sol del membrillo (1992)



Barry Lyndon, de Stanley Kubrick,  y sus referencias pictóricas


Constable: Stratford Mill. 1820

Barry Lyndon y la pintura


Un film de claras referencias pictóricas, entremezcladas con la literatura y la música,  es Barry Lyndon (Stanley Kubrick, 1975), fotografiado por John Alcott. En él, además de la muy famosa iluminación de interiores lograda con velas y luz natural, que Néstor Almendros llegó a denominar iluminación tipo Vermeer, puede comprobarse la presencia abrumadora de la pintura inglesa del siglo XVIII. Almendros explica las técnicas de puesta en escena realistas, mediante un estricto y riguroso dominio de control sobre las emulsiones cinematográficas empleadas, y sobre las técnicas de iluminación. Algunos han denominado a Barry Lyndon, por su apariencia externa, una galería de arte animada

Para lograr los cánones de la pintura neoclásica, simetría, orden y belleza, Kubrick y Alcott utilizaron las pinturas de Reynolds para paisajes y uniformes, los retratos de Gainsborough y Lawrence para la caracterización de los personajes, con hincapié en los femeninos; las pinturas de Hogarth, para las escenas de interior de la última parte de la película, los paisajes de Constable para los múltiples exteriores, Watteau, por la utilización de la luz y la oscuridad; Stubbs, por el vestuario de caza; los ambientes, mobiliarios y vestuarios de Chodowiecki, pintor y grabador polaco, algunos interiores de Zoffany, Hogarth para secuencias cortesanas de la parte final de la película, y muchos otros. Para la iluminación de los planos interiores se basó en los cuadros de Wright de Derby, apasionado de los efectos luminosos, y de los maestros holandeses: Jan Vermeer para la luz y Rembrandt para el claroscuro.

La película intenta plasmar la sociedad inglesa del siglo XVIII, por ello utiliza la pintura, que es es la representación que durante el propio siglo XVIII, la sociedad inglesa hizo de sí misma, de la misma forma que Thackeray lo hizo en el libro que sirve de base al film.

Para inspirar con mayor verosimilitud el uso de obras pictóricas anacrónicas, utilizó la luz natural, de los grandes ventanales, o mediante velas, para un mayor reflejo de la realidad (quizás el aspecto más destacable y novedoso de todo el film), incorporó el zoom, muy rechazado generalmente por los cineastas, como medio de dar una impresión de pintura de las escenas, y se basó para crear ambientes, mobiliario, maquillajes, decorados y vestuario en las pinturas de la época. La música utilizada es de maestros del siglo XVII.

Ver más: http://www.elmulticine.com/elparnasillo/barrylyndon.htm

ORTIZ, Áurea; PIQUERAS, M.ª Jesús, (1995), La pintura en el cine: cuestiones de representación visual. Barcelona, Paidós.


Barry Lyndon, la película


Barry Lyndon

Reino Unido. 1975. 183 min.

Director: Stanley Kubrick

Guión: Stanley Kubrick (Novela: William Thackeray)

Música: Leonard Rosenman

Fotografía: John Alcott

Reparto: Ryan O'Neal, Marisa Berenson, Patrick Magee, Hardy Kruger, Steven Berkoff, Gay Hamilton,

1975: 4 Oscar: fotografía, dirección artística, banda sonora adaptada, vestuario

Sinopsis: Siglo XVIII. El joven Redmond Barry, huérfano de padre, se ha enamorado de su prima, a la que también pretende el Capitán John Quin. Enfrentados en un duelo amañado, Redmond cree haber matado a Quin y huye a Dublin. Decide alistarse en el ejército inglés, donde empieza a desarrollar su enorme habilidad para sobrevivir. Un golpe de fortuna hace que, estando en Alemania, le surja la posibilidad de desertar, descubierto por el Capitán Potzdorf, del ejército prusiano, le ofrece la posibilidad de alistarse en el mismo o ser colgado por desertor; la elección es sencilla, una vez en el ejército prusiano tiene la fortuna de salvar la vida del Capitán Potzdorf, lo que le abre las puertas del servicio secreto Prusiano.


John Alcott y Stanley Kubrick

Stanley Kubrick y John Alcott


Stanley Kubrick (1928-1999).

La influencia de Kubrick en el cine contemporáneo es enorme y difícil de definir en su real dimensión. Fue muy independiente en la realización de sus películas, que controlaba en su totalidad para darles coherencia artística, por lo que elevó la categoría de director de cine. Innovó para el cine, al que aportó nuevas técnicas y lenguajes,  efectos especiales, sistemas de filmación, nuevas cámaras, focos, luces y lentes. Daba una gran importancia a las bandas sonoras de sus películas, y utilizó la música aplicándola según el tiempo en el que estaba ambientada la película.

John Alcott (1931-1986)

El director de fotografía John Alcott, fue recompensado con un Oscar de la Academia por su trabajo.

Las ideas del director sobre cómo filmar la pintura y ambientes del siglo XVII se encomendaron director de fotografía John Alcott, que lo hizo con una potente lente Zeiss-16 (solamente utilizada para las misiones Apolo en la Luna), para atrapar la luz natural en las oscuridades palaciegas como si rodara en pleno siglo XVIII sin electricidad de focos. Utilizó una ingente cantidad de velas para captar esa difuminada luz que Kubrick tanto deseaba. Una gran parte de los logros pictóricos de la película se lo lleva el gran fotógrafo John Alcott, que llevaba trabajando con Kubrick desde 1968 en 2001, una Odisea en el Espacio.


Creación del ambiente: La luz natural y las técnicas para lograrla


Barry Lyndon es una brillante ambientación del siglo XVIII. Para recrear la época, Kubrick y Alcott emplearon nuevas técnicas, objetivos y encuadres, en los que la iluminación jugó un papel determinante, al que añadieron un  tratamiento especial del negativo. Se optó por prescindir de los focos y filmar, para las tomas diurnas, solamente con la luz del sol y las nocturnas y de interior, grabarlas exclusivamente con la luz de la luna, de las velas y con luz natural procedente de las ventanas, ayudándose en algunos planos de una tenue iluminación de apoyo colocada en el techo. Compró una remesa de velas de cera de abeja (encargadas a la compañía Price´s que las fabricaba para la Iglesia Católica), a imitación de las que se empleaban hace más de doscientos años.

«La iluminación de películas históricas me pareció siempre muy falsa. Una habitación enteramente iluminada con velas, es muy hermoso y diferente de lo que se veía comúnmente en el cine. Terminé encontrando este lente f 0,7 Zeiss: es el más rápido que existe. Nunca fue utilizado para filmar una película. Tuve que preparar especialmente una cámara para fijarlo. En unas de las escenas iluminadas con velas, utilizamos una iluminación muy débil que provenía del techo, pero la fuente principal siempre vino de las velas.

Igualmente para las escenas de día, tuvimos que iluminar las habitaciones desde el exterior por que no teníamos mucha luz natural, pero la iluminación siempre provenía de las ventanas. En efecto, al menos que uno decida hacer una película irrealista, hay que buscar en la iluminación, los decorados y el vestuario las primeras condiciones de realismo.» (de una entrevista concedida a Michel Ciment por Kubrick).

El uso de la luz

Los interiores día hacen uso de las fuentes naturales de los decorados (generalmente los grandes ventanales de los palacios) a la hora de crear una iluminación justificada desde una única fuente, por lo que se crea un gran contraste entre zonas de luz y sombra en la mejor tradición de Veermer o Rembrandt.

En los exteriores, se evitó mediante paneles reflectores la utilización de luces de relleno artificiales para eliminar las sombras, por lo que las imágenes poseen un aspecto extremadamente natural y muy suavizado al que también contribuyó decisivamente el filtro de bajo contraste utilizado en gran parte de los mismos. A su vez, para disponer de mayor sensibilidad en los exteriores, se prescindió del filtro de luz diurna (85 B) y el color fue corregido en laboratorio, por lo que los tonos verdes y azules aparecen con una mayor saturación mientras que el resto de colores resultan más apastelados.

Los objetivos y las cámaras.

Dado que en el cine no se usaban objetivos lo bastante sensibles como para rodar en condiciones de escasa iluminación, Kubrick utilizó una lente Zeiss 50mm, F0.7, que había sobrado de un partida destinada al Programa Apolo, de la NASA, de gran apertura del diafragma, acoplado a la cámara Mitchell que utilizaba normalmente por el ingeniero californiano Ed DiGuilio (Cinema Products Corp). Con esta lente se logró el objetivo, y el efecto es la luz natural que envuelve  a los personajes, aunque reduce la profundidad de campo, como causa de la enorme abertura de la lente, y limita a los actores en sus movimientos y las escenas parecen más planas, sin apenas perspectiva, creando así para bien de la película, una mayor sensación de encontrarse dentro de un cuadro de la época.

El zoom

El efecto pictórico de aplanamiento de la imagen, que semeja a un cuadro, lo lograron Kubrick y Alcoot con el zoom, rechazado por la mayoría de los directores hasta el momento, precisamente por ese efecto. Alcott afirmó que por su suavidad y lentitud, el zoom se descubrió como un método inmejorable para la transición entre planos, pues evitaba recurrir demasiado al montaje y contribuía a la suavidad, a la fluidez del conjunto.

La música

Para ambientar la película, se sirvió de una música que complementaba perfectamente ambientes y pinturas, pues la mayor parte de las piezas utilizadas son composiciones musicales de autores clásicos de entre los siglos XVII y XVIII: Schubert, Haendel, Bach, Vivaldi, marchas militares y algunas melodías tradicionales irlandesas. Todo fue supervisado y las músicas adaptadas por Leonard Rosenman, que ganó el Oscar 1975 a la mejor banda sonora adaptada.


El concierto. Jan Vermeer van Delft. (1665-66), óleo sobre lienzo, 72.5 x 64.7 cms. Isabella Stewart Gardner Museum, Boston.


Pintura y vestuario del film

Para realizar la película se utilizaron algunos vestuarios auténticos de la sociedad burguesa del  XVIII. la mayoría de los trajes los diseñaron y realizaron Ulla-Britt Soderlund y Milena Canonero (que ganó el Oscar al mejor vestuario), inspirándose totalmente en cuadros de la época. Para ello debieron analizar las pinturas y recrearon trajes y aditamentos de texturas similares  a los utilizados en el siglo XVIII.

Thomas Gainsborough. Sophia Charlotte Lady Sheffield, 1785-1786, Oleo sobre lienzo, National Trust Waddesdon Manor. Reino Unido

Thomas Gainsborough. Woman in Blue. Óleo sobre lienzo. 76×64 cm. Hermitage Museum. St. Petersburg

Reynolds. La duquesa de Devonshire y su hijo, 1786. Royal Academy, Londres

Reynolds. Retrato de Lady Bamfylde. 1776. Colección Alfred de Rothschild

 


La luz natural en la pintura de Vermeer y en el film Barry Lyndon

Vermeer van Delft. Schreivende vrouw met dienstbode. 1670-1671. öleo sobre lienzo. 72,2 x 59,5 cm. Deutsch: National Gallery of Ireland. Dublín

Vermeer van Delft. El arte de la pintura. De Schilderkunst. 1966.Óleo sobre lienzo. 120 cm. × 100 cm. Museo de Historia del arte de Viena.

 


La luz de las velas en la pintura y en el film  Barry Lyndon

Joseph Wright de Derby. 1766, A Philosopher Giving a Lecture on the Orrery. Derby Museum and Gallery.

Joseph Wright de Derby. 1768. An Experiment on a Bird in the Air Pump. National Gallery in London.

Jean-Antoine Watteau, El amor en el teatro italiano. 1714

Escena no incluida en la película


Paisajes y exteriores

John Constable. Malvern Hall. 1809. óleo sobre lienzo. Tate Gallery, London.

 

John Constable. Golding Constable's Flower Garden, 1815, óleo sobre lienzo, Ipswich Borough Council Museums

Thomas Gainsborough's. Mall in St. James's Park. 1783.

Thomas Gainsborough. The Harvest Wagon. 1767. Óleo sobre lienzo. Barber Institute of Fine Arts, Birmingham.

John Constable. Hampstead Heath. c.1820. Óleo sobre lienzo. Fitzwilliam Museum, Cambridge


Realismo buscado en la pintura de la época


«Soy un poco como el detective en búsqueda de indicios. Para Barry Lyndon, constituí un fichero de todas las clases de búsquedas y de información que podríamos necesitar. Creo que hice añicos todos los libros de arte disponibles en el comercio para clasificar las reproducciones de los cuadros.

En cuanto al vestuario, están copiados estrictamente de los cuadros. Ninguno fue concebido ahora: hubiera sido estúpido preguntarle a un modisto interpretar el siglo XVIII según sus recuerdos escolares o según los cuadros, ya que nadie puede tener tanta intuición para diseñar vestuarios de otras épocas – desde ya no hay muchos con intuición para diseñar ropa de su propia época! Pero era muy divertido acumular la información.

La preparación de una película toma un año antes del rodaje propiamente dicho. El cine debe tener el aspecto realista ya que su punto de partida es siempre hacer creíble la historia que está contando. Y también es otra especie de placer: la belleza visual y la recreación de una época. Lo que intentamos en una película histórica es de hacer todo lo posible para tener la impresión de rodar en locaciones naturales, hoy en día.» (De la entrevista a Kubrick realizada por Michel Ciment).

Reynolds. Retrato del coronel George K. H. Coussmaker


La vida cortesana de William Hogart, Antoine Watteau, Johann Joseph Zoffany

William Hogarth. The Distressed Poet. 1736. Óleo sobre lienzo. City Museum and Art Gallery. Burmingham, Reino Unido

William Hogarth. Marriage à la mode. 1743–1745. National Gallery, London

William Hogarth. The Marriage Contract. 1743-1745. National Gallery

Antoine Watteau. Love in the French Theater. 1714. Óleo sobre lienzo. Staatliche Museen, Berlin

Antoine Watteau. La Partie quarrée. 1713. Óleo sobre tela. 49.5 × 64.9 cm. Fine Arts Museums de San Francisco

La orgía

William Hogart. La orgía (The Orgy), 1735, Óleo sobre tela, 62,5 × 75 cm. Museo Soane, Londres.

William Hogart. Grabado


Johann Joseph Zoffany, Morse's Gallery og the Louvre (1831-33)



La influencia del ilustrador Roger Dean en Avatar, de James Cameron


Roger Dean, un ilustrador que no consta en los créditos de la película


El término avatar, es en el hinduismo la encarnación terrestre de un dios, en particular Vishnú, que curiosamente se representan con piel azul. La palabra también se utiliza para referirse a encarnaciones de Dios o a maestros muy influyentes de otras religiones aparte del hinduismo, especialmente a los adherentes a tradiciones dhármicas cuando tratan de explicar a otros personajes.

Se dice por ejemplo que el dios Krishná, es el octavo avatar de Vishnú. El término sánscrito avatāra significa ‘el que desciende’; proviene de avatarati.

La escenografía del planeta Pandora, en el film Avatar,  está tan inspirada, sin duda alguna,  en la obra del ilustrador Roger Dean, aunque no aparezca en los créditos de la película.

Roger Dean (1944), es un artista, diseñador y publicista inglés. Se lo conoce, principalmente, por su trabajo en tapas de álbumes para distintos músicos, tarea que comenzó a realizar a fines de la década del ’60. Las tapas generalmente caracterizan paisajes fantásticos y exóticos.

En los recuadros de abajo, se pueden apreciar todas las similitudes para apreciar cómo James Cameron se inspiró en muchos de sus diseños, en algunas posturas de personajes y en miles de detalles, el dragón-pájaro rojo, las montañas suspendidas en el aire, los arcos naturales, criaturas fantásticas, paisajes, robots, máquinas voladoras, los nidos de los dragones pájaro, las lunas de Pandora, los movimientos de las figuras, la selva, el gran árbol, los dragones caballo y algunos de los monstruos voladores, desde sus famosas «Floating Islands» hasta su Morning Dragon que es similar a las criaturas voladoras de Pandora.

Los 10 avatares de Vihnú



Ilustraciones de Roger Dean: Rocas flotantes y paisajes

Fotogramas de la película Avatar

Ilustraciones de Roger Dean:  Animales, máquinas y personas

Del álbum In a Word

Del álbum Keys to Ascension

Portada del libro Megnetic Storm

 


¿Es posible que la pintura de Ulpiano Checa influyera en algunas películas de romanos?


Ulpiano Checa (1860-1916), fue un pintor apasionado por la pintura histórica, en particular por la época del Imperio Romano, y legó a la posteridad una visión muy expresiva de la Roma de los Césares. Era también un obsesivo investigador histórico. Hay quien afirma que algunos de sus cuadros sirvieron de modelo a los directores de arte de las grandes producciones de Hollywood, y sus escenografías, vestuarios, personajes, escenas y movimientos de masas inspiraron secuencias de películas. Sí es cierto que han ilustrado viejos manuales de historia así como las portadas de los libros de Wallace sobre el imperio romano. Todas estas imágenes han quedado en el imaginario de muchos escolares.

Algunos afirman que Mario Bonnard se inspiró claramente en Checa cuando filmó en 1959 Los últimos días de Pompeya, algunas de cuyas escenas son como un cuadro animado. También se afirma que se inspiraron en él William Whyler para Ben Hur, Stanley Kubrik para Espartaco y Mervyn Le Roy en Quo Vadis, o Riddey Scott para Gladiador.

 En el museo Municipal Ulpiano Checa de Colmenar de Oreja, en Madrid, la segunda sala está estructurada como una sala de cine en la que cada obra está iluminada como un fotograma. En ella se explica la conexión con el Ben-Hur de Hollywood y se exponen cuadros como Las Ninfas, Carrera de Carros, Alineación para la carrera, la escultura Carro Romano, Flirteo Antiguo y Enamorados de Pompeya, entre otros.

Según otros esto es improbable, que es más bien una leyenda urbana, o políticamente interesada, sin fundamento. «No me imagino a William Wyler, D. Lean o a S. Kubrick recurriendo a imágenes de Ulpiano Checa para preparar los vestuarios de sus respectivas películas, cuando era tan fácil acceder a precedentes cinematográficos tan notorios o a trabajos especializados respaldados por las instituciones académicas o museísticas italianas, francesas, inglesas y alemanas, especialmente. Con pretensiones más modestas, las obras de Ulpiano Checa se nos presentan en el contexto de una corriente estética que triunfó en los ambientes académicos de toda Europa entre finales del siglo XIX y principios del XX, y determina referencia obligada para las expresiones iconográficas posteriores, por supuesto, incluido el cine». Enrique Domínguez Perela.


El banquete de Nerón en el palacio, ilustración para la novela Quo Vadis 1907, de Wallace

Los últimos días de Pompeya. Medalla de oro en la Exposición Universal de Paris de 1900. Ulpiano Checa. Colmenar de Oreja. Madrid

Carrera de Carros. tercera medalla en el Salón de Paris de 1890. Museo Ulpiano Checa. Colmenar de Oreja. Madrid

Fotograma de la película Quo vadis

Alineación para la carrera. Museo Ulpiano Checa. Colmenar de Oreja. Madrid

Fotograma de la película Ben Hur


La pintura en el cine de Jean-Luc Godard. Passion


 La pintura en Godard


«Godard se sirve de la pintura para destacar los poderes del cine.» (Leutrat, J. Louis y Liandrat-Guigues, 1994, Jean-Luc Godard. Madrid, Cátedra)

«El arte es lo que le permite a usted volver atrás, y ver Sodoma y Gomorra sin morir.» Jean-Luc Godard

Godard, en su film Pasión, explora la naturaleza del amor, el trabajo y el cine a través de la historia de un director de cine polaco, Jerzy, que no puede proseguir su película «Passión» y se pregunta por qué siempre tiene que haber historia. El trabajo de Godard ilustra la concepción del cine como arte del autor en ese momento (1982), en una línea menos radical de otras de sus obras de los setenta. Es además un canto a la relación del cine con la imagen estática, la pintura especialmente, apelando a referencias pictóricas clásicas como los cuadros «El Tres de mayo» (1814) y la «Maja desnuda» (1800) de Goya, «The Night Watch» (1642) de Rembrandts, «The Valpinçon Bather» (1806) de Ingres o «The entry of the crusaders into Constantinopla» (1840) y la «Lucha de Jacob con el Ángel» (1855-1961),  de Delacroix, «La inmaculada Concepción de El Greco» (1580-1586), y «El embarque para la isla de Citerea» (1718), de Watteau.


Pasión. Passion


1982. Francia. 88 min.

Director: Jean-Luc Godard

Fotografía: Raoul Coutard

Protagonistas: Isabelle Huppert, Michel Piccoli, Jerzy Radziwilowicz, Hanna Schygulla, Laszló Szábó

Sinopsis: Jerzy, un director polaco, está rodando un filme centrado en pinturas famosas. Isabelle, una muchacha tartamuda de clase obrera, pierde su trabajo. Ambos se conocen, se convierten en amantes y se van a vivir a Polonia...

Coutard, director de fotografía, ganó el Gran Premio Técnico por la fotografía en el Festival de Cannes 1982.


Otras películas de Godard en las que se cita o utiliza la pintura


Tomado de Ruiz, Natalia: Poesía y memoria: “Histoire(s) du cinema” de Jean-Luc Godard. Madrid, Universidad complutense de Madrid, 2006.

En À bout de souffle (1959), aparece un póster con el retrato de Irène Cahen d’Anvers,  de Renoir, y varios carteles de Picasso;

En Le Petit Soldat (1960), se alude a Paul Klee;

En Les Carabiniers (1963) se puede recordar el saludo a un autorretrato de Rembrandt

En Pierrot le Fou (1965) comienza con un texto sobre Velázquez, y en el film se pueden ver reproducciones de Picasso

En Grandeur et Décadence d’un petit commerce du cinéma (1986) aparecen  imágenes de Tintoretto;

En Nouvelle Vague (1990) se ven postales con la Ondina de Gauguin;

En Notre musique (2004) puede verse el retrato de Suzanne Fourment de Rubens.


Eugène Delacroix

Jean-Luc Godard, Pasión

Rembrandt

Eugène Delacroix. Entrada de los cruzados en Constantinopla, 1840, Museo nacional del Louvre, 410 x 498 cm., óleo sobre lienzo.

Jean-Luc Godard, Pasión

Jean-Luc Godard, Pasión

 

Rembrandt. La ronda nocturna (De Nachtwacht), 1642. 359 x 438 cm. Óleo sobre lienzo, Rijksmuseum, Amsterdam.

Entrada de los cruzados en Constantinopla (detalle)

Jean-Luc Godard, Pasión

Jean-Luc Godard, Pasión

 

La Ronda nocturna (detalle)


«Las Histoire(s) du cinéma, (historia del cine en forma de documental) se inscriben en una tradición de la historia del arte según Malraux y estableciendo una genealogía pictórica del cine. Esta referencia pictórica, central en Passion, era ya -al igual que la referencia literaria- muy marcada en muchos de sus filmes de los años 60, por ejemplo en Le Mépris o La Chinoise... Sin duda el arte pop y la pintura abstracta han cedido el lugar a Rembrand o a Goya, y la práctica misma del collage ha pasado, de expresión provocadora de influencia dadaísta o pop a que las obras de arte sean interpretadas en un museo imaginario viviente.

Godard siempre ha unido una reflexión sobre la historia del siglo XX a una reflexión sobre el cine, el cine en el arte, y la historia del cine en relación con la historia del arte. Existe una constante en su obra. Es la reflexión sobre la relación romántica, poética y política con el romanticismo alemán, clave en  Allemagne neuf zéro, también presente con la referencia a Schiller en Nouvelle vague y en Histoire(s) du cinéma, a través de Siegfried o los textos de Heidegger y  de Hermann Broch. Se aprecia de vez en cuando en él una reflexión sobre el arte como testimonio, sobre lo que podemos aprender sobre nuestra época. Por ello, la influencia de ciertas figuras emblemáticas, como Goya, con imágenes en Histoire(s) du cinéma,  parecen filmar por adelantado nuestro siglo». Jean-Luc Godard, La religion de l'art". entrevista con Jacques Rancière en CinémAction, «Où en est le God-Art ?», n° 109, 2003, pp. 106-112. Traducción de Enrique Martínez-Salanova


Goya. Fusilamientos del 3 de mayo

Goya. La maja desnuda

Goya. La sombrilla

Jean-Luc Godard, Pasión


La Asunción de la Virgen, de El Greco, en Pasión, de Godard

The Small Bather, de Jean Auguste Dominique Ingres, en Pasión, de Godard

©Enrique Martínez-Salanova Sánchez