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Texto de la película
De Macbeth
(1948) de Orson Welles
(Comienzo de
la película)
Coro de las
brujas:
«Dobla, dobla, trabajo y apuros
el fuego abrasa, el caldero hierve.
Echad la sangre de una cerda
que haya devorado a sus nueve
lechones.
Grasa sudada de la horca de un
asesino,
el dedo de un niño ahorcado al nacer,
parido en una zanja con ayuda de un
clavo.
Haced unas gachas espesas y densas.
Haced un buen caldo de infierno.
Un encantamiento que al mal traerá.
¿Cuándo volveremos a vernos las tres?
¿Con truenos, rayos y tormenta?
Cuando acabe el tumulto,
cuando la batalla esté perdida y
ganada.
Ha de ser antes del atardecer.
Veremos a Macbeth
Le soñaremos tan seco como el heno
No dormirá ni de noche ni de día
A su alma teñida de rojo,
cada día un mes le parecerá.»
Macbeth
dirigiéndose a las brujas:
«¿Qué me decís secretas y negras
brujas de la medianoche?
¡Os conjuro por aquello que profesáis!
Venga vuestro saber de donde venga,
¡Contestadme!
Aunque desatéis a los vientos y los
soltéis contra las iglesias,
aunque las fieras solas aniquilen y
devoren a los navegantes,
aunque el grano verde se tumbe y los
árboles caigan,
aunque los castillos se hundan sobre
sus guardianes,
aunque los palacios y las pirámides
inclinen la cabeza hacia los cimientos,
aunque el tesoro de las semillas de la
naturaleza se mezcle,
hasta que la misma destrucción se
harte, ¡Contestadme!»
Coro de las
brujas:
«¡Macbeth! Sé sanguinario, osado y
atrevido.
Ríete y menosprecia el poder de los
hombres
Ningún hombre nacido de mujer podrá
perjudicar a Macbeth
¡Macbeth no será vencido
hasta que el bosque de Birnam se
enfrente a él
en la alta colina de Dunsinane». |