El pequeño salvaje

La privación de la socialización por abandono

©Enrique Martínez-Salanova Sánchez  e Ilda Peralta Ferreyra

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El puntero de don Honorato/Bibliografía/Lecturas de cine/Glosario de cine


Los niños marginales La verdadera historia del niño salvaje de L’Aveyron La película
Jean Itard, el primer educador de niños inadaptados De los escritos de Itard El director: François Truffaut
Otros niños salvajes

Lectura: Los niños salvajes: ¿Mito o realidad?

Sugerencias didácticas

Jean Marc Gaspard Itard.  Pionero de las disciplinas trasversales en la educación y quien realizó los primeros ensayos de pedagogía experimental

Los niños marginales

Uno de los mayores desafíos de la educación en todos los tiempos es la educación de niños en situación de total o parcial marginalidad. Hoy día, en nuestros países civilizados, siguen apareciendo niños que por su abandono, malos tratos, encarcelamiento o aislamiento, tienen todas las características de los niños salvajes, ya estudiados y clasificados por Linneo.

El interés de expertos, pedagogos, médicos y psicólogos de socializar a estos niños es un fenómeno común en todo el mundo. Siempre atormentó esta duda a los filósofos y otros profesionales interesados, despertando el interés desde el siglo XIX. Para que el hombre salvaje ya no provocara miedo y se convirtiera en un ser aceptable, fue necesaria la intervención de la ficción, la creación de un héroe como Tarzán, capaz de conservar su humanidad mientras desarrollaba al mismo tiempo un cuerpo atlético y adquiría sentidos aguzados de los animales.

A partir de la película El niño salvaje de Truffaut, como hizo también con La piel dura y Los 400 golpes,  vamos a entrar en la problemática educativa de los menores abandonados, de la mano del cine, animando a investigar a partir del film sobre los fundamentos históricos de la película, sus protagonistas, y  sobre otras situaciones similares.

Empleando técnicas procedentes de campos de la más variada índole como la voz en off del documental o los cierres de iris del cine mudo, Truffaut planteó con esta película la sustitución del Hombre Natural que defendían las tesis rousseaunianas por el Hombre Moral, forjado a partir de un largo proceso integrador y dotado de un sentido de la justicia incuestionable. Esta propuesta, plagada de signos y elaboradas claves, deja entrever algunos retazos de la biografía de su autor, marcada por una infancia difícil y su superación a través del cine.

El médico-pedagogo Jean Itard luchó para insertar a Víctor de Aveyron en la sociedad francesa de comienzos del siglo XIX, consiguió ser su mentor y acreditar ante el reconocido psiquiatra Pinel, que Víctor podría llegar a ser civilizado e independiente. Los escritos de Itard sobre el caso fueron utilizados por Truffaut para hacer el film L'enfant sauvage. La figura de Víctor, en el filme de Truffaut, refleja exactamente la fascinación que los «salvajes» ejercen sobre los «civilizados» y plantea el debate sobre cómo educarlos.

Ver en este sitio: El salvaje de Aveyron: el caso Víctor

 

 

 

 

 

 

La verdadera historia del niño salvaje de L’Aveyron (Tomado de Network-Press.org y de otros)

El 18 de Enero de 1800, un niño desnudo, con la cara y las manos llenas de cicatrices, apareció en las afueras de Saint-Sernin en la escasamente poblada provincia de Aveyron en la parte sur central de Francia. El chico, que sólo medía 4 pies y medio de estatura (1.35 mts. aprox.) pero aparentaba tener 12 años, había sido visto varias veces durante los dos años y medio anteriores, trepando los árboles, corriendo en cuatro pies, bebiendo en los arroyos y buscando afanosamente bellotas y raíces. Había sido capturado dos veces, pero había escapado. Entonces, en el inusualmente frío invierno de 1799-1800, comenzó a aparecer en las granjas en busca de alimento.

Cuando el muchacho de ojos oscuros llegó a Saint-Sernin, no habló ni respondió para hacerse entender, pero reaccionaba de inmediato ante el sonido de las ramas al quebrarse o ante el ladrido de los perros. Rechazaba los alimentos cocidos, prefería las patatas crudas que lanzaba al fuego y recuperaba rápidamente con sus manos desnudas, devorándolas cuando todavía quemaban. Como un animal acostumbrado a vivir en la selva, el chico parecía insensible al frío y al calor extremos, y rasgaba la ropa que la gente trataba de ponerle. Parecía evidente que había perdido a sus padres desde muy pequeño o lo habían abandonado, pero de esto hacía tanto tiempo que era imposible saberlo. Durante un tiempo, el muchacho apareció como un fenómeno intelectual y social, cuando una nueva perspectiva científica estaba comenzando a remplazar la especulación mística.

Los filósofos debatían sobre cuestiones como la naturaleza esencial de los seres humanos, preguntas que durante los dos siglos siguientes se convirtieron en fundamento del estudio del desarrollo del niño. ¿Son innatas o adquiridas las cualidades, el comportamiento y las ideas que definen a los seres humanos? ¿Cuál es el efecto del contacto social durante los años de formación, y se puede superar su carencia? Un estudio cuidadosamente documentado de un niño que había crecido en aislamiento podría proporcionar evidencia del impacto relativo de la «naturaleza» (las características innatas de un niño) y la «crianza» (educación familiar, escolar y otros factores de influencia social).

Después de la observación inicial, el muchacho, a quien se le llamo Víctor, fue enviado a una escuela para niños sordomudos en París. Allí, quedó a cargo de Jean-Marc-Gaspard Itard, un médico de 26 años, interesado en la naciente ciencia de la «medicina mental» o psiquiatría. El muchacho era, escribió Itard, «un niño desagradablemente sucio... que mordía y rasguñaba a quienes se le acercaban, que no demostraba ningún afecto por quienes lo cuidaban, y quien era, en síntesis, indiferente a todo lo atento a nada» (Lane, 1976, p. 4)

Algunos observadores concluyeron que era un «idiota», incapaz de aprender. Empero, Itard creyó que el desarrollo de Víctor se había limitado por el aislamiento y que tan sólo necesitaba que se le enseñaran las destrezas que los niños en la sociedad civilizada normalmente adquirían a través de la vida diaria. Itard llevó a Víctor a su casa y durante los siguientes cinco años, gradualmente lo «domesticó». Itard despertó primero la habilidad de su propio pupilo para discriminar la experiencia a través de un entrenamiento esmerado y paulatino a las respuestas emocionales así como a la instrucción en moral, comportamiento social, lenguaje y pensamiento.

Los métodos que Itard utilizó, con base a los principios de imitación, condicionamiento y modificación del comportamiento, los cuales lo posicionaron a la vanguardia de su época y lo llevaron a inventar muchos mecanismos de enseñanza que aún se utilizan. De hecho, Itard depuró las técnicas que había usado con Víctor, convirtiéndose en un pionero de la educación especial. El chico logró un progreso notorio: aprendió los nombres de muchos objetos y pudo leer y escribir frases simples, expresar deseos, seguir órdenes e intercambiar ideas. Demostró afecto, especialmente hacia el ama de casa de Itard, la señora Guérin, al igual que emociones de orgullo, vergüenza, remordimiento y deseo de complacer

Sin embargo, aparte de algunos sonidos vocálicos y consonánticos, nunca aprendió a hablar, Además, se mantenía totalmente centrado en sus necesidades y deseos y, como lo admitió Itard en su informe final, nunca pareció perder su vivo anhelo “por la libertad del campo abierto y su indiferencia a la mayoría de los placeres de la vida social” (Lane, 1976, p.160).  Las atenciones y cuidados que se le dispensaron a partir de entonces mejoraron su estado físico y su sociabilidad, pero los progresos fueron muy escasos, una vez superada la fase inicial. Por esta época se presentó la pubertad sexual del muchacho, lo que creó problemas adicionales a su educador. Las esperanzas de Itard de enseñarle a hablar y a comportarse de manera civilizada resultaron frustradas y en el segundo informe Itard se daba por vencido y manifestaba su preocupación por el futuro del desgraciado joven.

Cuando el estudio concluyó, Víctor  - que ya no fue capaz de valerse por sí mismo, como lo había hecho en la selva – se fue a vivir con la señora Guérin que, además de otros profesores asignados para continuar su educación,  recibía una remuneración del Ministerio del Interior por cuidarlo, cerca de veinte años más, hasta su muerte en 1828 cuando tenía alrededor de 40 años. Un informe elaborado por alguien que vio a Víctor hacia 1815 no reseñaba ninguna mejora de su situación.

La película: El Pequeño Salvaje. L’enfant sauvage

Francia. 1960. 85 min. B/N.

Director: François Truffaut.

Fotografía: Néstor Almendros

Intérpretes:Jean-Pierre Cargol (Víctor), François Truffaut (Jean Itard), Françoise Seigner (señota Guerin), Paul Villé (Remy), Jean Dasté (Professor Pinel)

Sinopsis: Basada en un hecho real relata la historia de un niño salvaje capturado en los bosques franceses y recluido en un instituto de investigación. De vivir como un animal libre pasa a convertirse en un ser rechazado, maltratado y visto como un fenómeno inhumano. Sólo el doctor Itard hará todo lo posible para hacer de él un ser civilizado llevándolo a su propia casa. Transcurrido un tiempo, el niño se encontrará perdido entre su deseo por recuperar su vida salvaje y su nueva etapa junto a su protector.

La noche americana

Los 400 golpes

La piel dura

Farenheit 451

Besos robados

El director: François Truffaut

Nació en París en 1932 y murió en 1984. Fue lector temprano, ávido cinéfilo, delincuente juvenil, crítico cinematográfico, actor y director de cine. A comienzos de la década del cincuenta fue adoptado por el crítico André Bazin y Janine, su esposa. Truffaut, que ya había sido involuntario huésped de instituciones correccionales y desertor del ejército francés; recibió en el seno de la familia Bazin el afecto y cariño que le había faltado en su familia, y protección ante el sistema legal que lo perseguía.

Si hay un hecho evidente en la filmografía de François Truffaut es que su vida está presente en sus películas. De Los cuatrocientos golpes a Vivamente el domingo, su ópera prima y su último filme respectivamente, todas y cada una de sus 21 cintas son un espejo transparente de su biografía, sus sentimientos, su pensamiento y su inmenso talento.

Desde pequeño, Truffaut había buscado refugio en los libros y en el cine. Su amor por la literatura cuenta con un homenaje directo en Fahrenheit 451, donde sus textos preferidos arden bajo el fuego de la dictadura imaginaria que creó Ray Bradbury, y la literatura apenas sobrevive en la memoria de unos vagabundos que repiten a Maquiavelo, Poe, Bronte, Austen, Dafoe y tantos otros.

La transición de la adolescencia a la madurez están presentes de una manera viva en sus películas. En el caso de Antoine Doinel, el héroe de sus primeras películas, retratado en una tetralogía de filmes en la que el personaje y su actor protagonista crecen al unísono. Los cuatrocientos golpes, Besos robados, Domicilio conyugal y L'amour en fuite son las cuatro películas consagradas a Doinel y, en ellas, Truffaut lleva a la pantalla sus propias obsesiones, desde las de un niño maravillado por el séptimo arte, hasta las aventuras amorosas.

Se entregó por entero al mundo del cine, no sólo como director, sino como protagonista de películas como El pequeño salvaje, particular homenaje a Rousseau, y La noche americana, por la que recibió el Oscar a la Mejor película extranjera.

Dr. Itard

Dr. Pinel

Jean Itard, el primer educador de niños inadaptados

Jean Marc Gaspard Itard nació el 24 de Abril de 1774 en Oraison, en el valle de la Durance. Fue médico, cirujano y cirujano de la marina, llegó a París en 1796. Habiendo trabado conocimiento con el padre Sicard, director del Instituto imperial de sordomudos, Itard tuvo muy pronto consulta en el instituto, del que pasó a ser jefe médico en 1800. Fue éste el primer contacto de Itard con niños cuya educación requiere medidas especiales. Itard descubrió que estos niños sordomudos eran confinados en una especie de vida vegetativa y se interesó particularmente por el tema. Como discípulo del filosofo Helvétius, a partir de libro «De l'homme», Itard pensaba que la educación lo podía todo.

No sólo se consagró el estudio del lado fisiológico de la sordomudez (Itard es universalmente considerado como el fundador de la otorrinolaringología), sino que se apasionó por el problema pedagógico que plantea la educación y la enseñanza de sordomudos. Un acontecimiento imprevisto iba a hacer de él el primer educador de niños inadaptados, en la acepción más amplia de la palabra. Fue la llegada a París del niño salvaje de L’Aveyron, de once años de edad. Varias veces avistado, varias veces capturado, penetró un día de invierno en una casa habitada, en donde fue detenido para ser luego transportado al hospicio de Rodez. Pero Víctor siguió siendo un salvaje, cerrado a toda solicitación, y muy pronto la curiosidad pública dejó de fijarse en él. La ciencia le abandonó a su vez cuando Pinel, el maestro de Jean Itard afirmó que el niño salvaje debía ser internado en el hospicio de Bicêtre, junto a los aquejados de idiotismo.

Itard no compartió esta opinión desfavorable, afirmando que no era posible determinar el grado de inteligencia y la naturaleza de las ideas de un adolescente que, privado desde su infancia de toda educación, había vivido completamente separado de los individuos de su especie.

Víctor no ingresó en Vicêtre. Convencidos por Itard, quien decidió espontáneamente consagrarse a su educación, admitieron a Víctor en el Instituto de sordomudos de París. Víctor pasó varios años de su vida cuidado y educado por Itard.

Itard creía profundamente que Víctor se iba a convertir en un ser humano como otro cualquiera. Creía profundamente en la posibilidad de educar a Víctor, poseía una actitud total de confianza de la educación de otras personas a pesar de cualquier cosa. A los que dicen que un niño salvaje es un ser débil, les digo: «es posible hacer cualquier cosa», es el camino de una actitud esencial en cualquier educador, no resignarse a aceptar la fatalidad y decir que siempre hay algo por hacer por alguien.

De los escritos de Itard


El aprendizaje de lo moral. Itard lo describe según el siguiente proceso: «Dado que muy pocos alimentos eran de su gusto, conseguirlos en grandes cantidades era para Víctor lo más importante. Si se le sorprendía cogiéndolos, se le reprendía. por lo cual comenzó a robarlos con artimañas. A esta conducta se le respondió «con el derecho de represalia», de forma que su hurto era sancionado arrebatándole algo suyo y muy deseado. Esto pareció tener éxito, pues Víctor dejó de robar. Pero ¿había adquirido el sentido moral de lo bueno y lo malo, o sólo había reprimido una forma de actuar por miedo al castigo?. Jean Itard decide comprobarlo sometiéndolo a un ejercicio muy sencillo y que Víctor, sin duda alguna, realizaría correctamente, pero por el que no se le premiará, sino que recibirá un castigo. Es decir, le someterá a una injusticia. La reacción de Víctor, frente a su habitual obediencia, fue violenta, su indignación le llevó, incluso, a morder la mano de su maestro. «Era la prueba incontestable de que el sentimiento de lo justo y de lo injusto, cimiento perdurable de todo orden social, no era ya extraño al corazón de mi educando; provocando en él su desarrollo acababa de elevarse a la altura del hombre moral, por el más privativo de sus caracteres y el más honroso de sus atributos».

Produciendo el principio de la imitación, Itard descubre su valor pedagógico. «Considerando mis experiencias como un verdadero curso de imitación,  incluí también varios procedimientos que no tenían relación alguna con la escritura, pero cuyo efecto era mucho más propio para ejercitar la inteligencia, como el que, entre otros muchos, paso ahora a detallar.  Yo dibujaba sobre una lámina dos círculos iguales, uno frente a mí, y el otro a Víctor. Luego disponía, sobre seis u ocho puntos de la circunferencia, seis u ocho letras del alfabeto, las mismas en ambos círculos, pero diversamente situadas. Trazaba después en uno de los círculos varias líneas que desembocaban en las letras colocadas en torno a su circunferencia. Víctor hacía otro tanto en el otro círculo . Pero, en razón de la diferente posición de las letras, se daba el caso de que la imitación más exacta concluía sin embargo en una figura totalmente diferente.... De ahí la idea de una imitación muy peculiar en la que se tratase no sólo de copiar servilmente una forma dada, sino de reproducir el espíritu y la manera sin que para ello fuera óbice la diferencia de resultado

Algunos textos del Doctor Itard

Des premiers développements du jeune Sauvage de l'Aveyron (1802)

Rapport sur les nouveaux développements et l'état actuel du Sauvage de l'Aveyron (impreso por orden del gobierno en París, Imprimerie impériale, 1806)

Rapports et mémories sur le Sauvage de l'Aveyron, l'idiotie et la surdimutité, ed.Alcan 1894

Otros niños salvajes

Los casos de niños salvajes han cautivado siempre a la opinión pública. El primer caso documentado es el del «niño lobo de Hesse», hallado en 1344, cuando la documentación permite, quizá por primera vez, sobrepasar el dominio meramente mitológico. En 1731, en Francia, se encontró a una niña de unos 10 años de edad cerca de Chalons-sur-Mame, descalza y vestida con pieles de animales. La llamaron «la niña esquimal» por sus rasgos y porque al aprender a hablar contó que había visto unos grandes animales marinos que comían peces. Durante un tiempo, la niña permaneció muda, comiendo pequeños animales crudos. Más adelante las ventajas de la civilización tuvieron efectos negativos sobre la niña, que se enfermaba con frecuencia. Ingresó en un convento parisino, destino común de los niños perdidos, y ahí acabó su pista. El gran naturalista sueco Carl Von Linné la incluye dentro de sus nueve especímenes de Homo Sapiens Ferus, una subespecie de la humanidad creada por el, en su trabajo Systema Naturae, publicado en 1758.

Existen dos tipos de niños salvajes aquellos que deben sobrevivir por si mismos, como la esquimal de Champaña, o el niño salvaje del Aveyron (1800) y aquellos que realmente parecen haber sido criados por animales. La posibilidad de esta educación animal fue rebatida por mucho tiempo por los escépticos, hasta el caso de los niños lobos de Midnapore (India, 1920), que aporto una prueba convincente a este expediente.

En 1937, se documentó el caso de una niña, en Turquía, que había pasado ocho años viviendo con una familia de osos. En 1971 el del niño gacela que se desplazaba a saltos, confirmado por el antropólogo francés Jean Claude Armen. En 1981, una pequeña portuguesa de nueve años que fue descubierta viviendo en un gallinero donde su madre la encerró desde su nacimiento, manifestaba las mismas reacciones que las gallinas, durmiendo en el suelo y caminando de una manera muy extraña moviendo sus brazos como si fueran alas.

 

El caso de John

El padre de John asesinó a su esposa en una riña conyugal y huyó. El niño, de cinco años, desapareció sin dejar rastro. El chico fue  admitido como uno más por una familia de monos vervet, uno de los pocos grupos de primates que viven entre el suelo y los árboles y cuya dieta, a base de jugosa fruta, les permite subsistir sin beber apenas agua. Un años después, Johnny regresó a la civilización en plena infancia y de la mano de una vecina, que fue a recoger leña y lo vio entre los monos. «Era un niño y estaba sucio, lleno de heridas y costras y con el cabello y las uñas muy largas». Más tarde, el niño ha contado su historia.

 

Algunos casos registrados de «niños salvajes»

Peter, de Hanover. 1724. 13 años

Tomko, de Hungria. 1767. edad desconocida

Victor, de Aveyron, 1799. 11 años

Gaspar Hauser, de Nuremberg. 1828. 17 años

Niño-lobo de Sekandra. 1872. 6 años

Kamala, de Midnapur. 1920. 8 años

Niño-gacela de Siria. 1946. Edad desconocida

Niño-mono de Teherán. 1961. 14 años

Genie, de Estados Unidos. 1970. 13 años

Fuente: Crystal, D (1994). Enciclopedia del Lenguaje de la Universidad de Cambridge. Santillana Eds. La lista completa incluye 47 casos.

 

El caso de Kamala

Ya en el siglo XX, Kamala, una niña que aparentemente se crió entre lobos en la India y que fue encontrada en 1920 a la edad de ocho años, mostró problemas similares a los de Víctor. Antes de su muerte, ocurrida nueve años después de su descubrimiento, solo tenía un vocabulario de alrededor de 50 palabras, nada comparable al vocabulario de un niño normal de seis años, el cual se estima comprende alrededor de 14,000 palabras.

Genie


Para más información Ver Wikipedia

El caso de Genie, otro ejemplo de crueldad extrema ampliamente estudiado, analizado y registrado con metodologías modernas, confirmó los efectos nocivos del aislamiento y el maltrato en cuanto a la adquisición del lenguaje. Genie, descubierta en 1970 en los Estados Unidos a la edad de 13 años, no solo había sido encerrada, atada y muchas veces vendada desde su niñez, sino que sus padres también la castigaban si emitía cualquier sonido, lingüístico o no.

Una vez liberada, y después de grandes esfuerzos por enseñarle a hablar, Genie solo podía comunicarse con frases rudimentarias, como Me gusta elefante come maní o Dulce compra tienda.

Estos y otros casos, cual trágicos y crueles «experimentos», confirman la importancia de un medio ambiente lingüísticamente propicio para la adquisición del lenguaje, así como el hecho de que existen limites a lo que un individuo puede aprender si no crece en un medio que le proporcione contacto social, psicológico, afectivo y lingüístico. Para aprender un lenguaje de manera natural, los seres humanos no requerimos más que ese ambiente propicio durante los años cruciales que van del nacimiento a la pubertad. Nuestra disposición genética y el desarrollo de nuestras habilidades cognoscitivas se encargan de lo demás. Los casos de niños salvajes, ya sea por abandono o maltrato, constituyen crímenes contra el alma humana, ni más ni menos.

La vida de Genie tras su encuentro por la sociedad, no fue agradable. El equipo que se hizo cargo de ella no tenía objetivos claros sobre su actuación, se pelearon entre ellos por adquirir protagonismo, pasó de una familia de adopción a otra, se dedicaron a investigarla en beneficio propio más que a trabajar por su incardinación en la sociedad. Genie, como Víctor, acabó en un centro de internamiento.

 

Sugerencias didácticas: El tratamiento de personas sin socializar

Esta película, basada en hechos reales ha servido de pauta a muchos profesionales para iniciarse en el tratamiento de niños abandonados. Cuando en EE.UU. en 1970 apareció Genie, la niña a la que sus padres habían tenido recluida en un sótano, se le denominó “La niña Salvaje”. El equipo de expertos, médicos, psiquiatras, lingüistas y psicólogos al completo fue a ver la película de Truffaut que se estrenaba en esos días y a partir de ella se dedicó plenamente al estudio del caso, documentado por Itard en el siglo XIX.

Para trabajar a partir de al película El pequeño salvaje


  • Caracterizar a los personajes principales.

  • Analizar las actitudes y comportamientos de cada cual.

  • Iniciar el debate sobre lo innato y lo adquirido.

  • Comparar con situaciones actuales.

  • Buscar los escritos del Doctor Itard.

  • Contar casos parecidos en el entorno.

  • Buscar noticias sobre casos de niños excluidos. Se encuentran con mayor frecuencia de la deseable.

Rochom Pngieng fue encontrada en Camboya en 2007. Había vivido casi 20 años en la selva

John Ssabunnya vivió un año entre monos, en Uganda.

Lectura: Los niños salvajes: ¿Mito o realidad?

Óscar Valtueña Borque, Académico Correspondiente de la Real Academia Nacional de Medicina (Resumen de una conferencia).

Carl von Linne describió, en 1758, en su Systema Naturae, a los hombres ferales o salvajes, como hirsutus, tetrapus y mutus, basándose en 9 niños abandonados amamantados por animales que sobrevivieron en la selva.

Desde entonces se han hecho dos revisiones de los hombres salvajes: una en 1940 por Zingg, (USA) que comprende 33 niños y la otra en 1964 por Malson (Francia), que también se refiere Historia animalium, 1551 exclusivamente a 53 niños.

El hombre salvaje ha sido descrito a través de la historia desde el siglo V a. C. hasta una noticia aparecida en un periódico oficial chino en 1990 para anunciar la búsqueda científica del hombre salvaje en dicho país. Si bien Rousseau y Kant afirmaron la existencia de los niños salvajes, sin demostración científica alguna, existen 4 casos indiscutibles de niños salvajes por su estudio retrospectivo: el niño salvaje d'Aveyron, Gaspar Hauser, y Amala y Kamala de Midnapore.

Cinco niños salvajes se asociaron con lobos; 3 con osos; 2 con gacelas; 2 con cerdos; y con leopardos, monos, vacas y cabras uno por cada tipo de animal.

Los niños salvajes, una vez capturados, mostraron insensibilidad al frío y al calor y una visión nocturna total, con un olfato superior al humano. Imitaban sonidos de animales y aves y preferían la compañía de los animales domésticos a la de los humanos. Para comer buscaban la carne cruda olfateándola y al beber lo hacían a cuatro patas. Dormían desde el anochecer al alba, de acuerdo con las estaciones, excavando cuevas con este objeto, mostrándose sexualmente indiferentes.

El ser humano, el más prematuro de toda la tierra, nace con una organización cerebral prácticamente inactiva, y debe vivir con otros seres humanos para que se active su genoma. El niño sin socialización no es más que la esperanza de un ser humano.

Los memes, del griego mimeti, mimetismo, es un término acuñado hace muy pocos años en la Universidad de Oxford por Dawkins, y son hábitos, conductas, técnicas e inventos que los humanos adquirimos desde niños por imitación. Se entiende como una vía de información que esculpe nuestra mente y cultura, incluido el lenguaje.

La especie humana evoluciona bajo la acción de los genes y de los memes, lo que nos distingue de millones de especies que pueblan el planeta, cuando el estudio del genoma nos ha ofrecido hace poco la ínfima diferencia entre el de la mosca del vinagre y del ser humano. Los memes priman a los genes, que a su vez nos dotan de una mayor capacidad mimética.

Los memes no son entidades mágicas, ni ideas platónicas. Si se eliminan los memes humanos, como sucedió con los niños salvajes, siguen experimentando percepciones y habilidades meméticas animales.

 
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