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Educomunicación

© Enrique Martínez-Salanova Sánchez


El puntero de don Honorato/Bibliografía/Lecturas de cine/Glosario de cine


Educomunicación

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Educomunicación


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El hecho educativo es, esencialmente, un hecho comunicativo. Hoy es impensable hablar de comunicación y de educación como de procesos diferentes. Los procesos de comunicación son componentes pedagógicos del aprendizaje. Oí por primera vez el concepto en el entorno, tal vez a él mismo, de Paulo Freire, en Chile por los años 70. Después lo volví a percibir en Argentina, en un encuentro con educadores al que asistía Mario Kaplún. A pesar de que ya andaba yo en aquellos tiempos enredado en la comunicación y en la educación, y que participaba plenamente de las ideas de Freire y de Kaplún, me costó un poco el aceptar el término, tal vez por mi reticencia a utilizar nuevos vocablos. La UNESCO lo aceptó en 1979, y de ahí su recorrido fue rápido en América, en relación con la educación popular, y más lento en Europa, pero imparable. Acepté el término y la ideología que lo sustenta y he intentado, desde hace muchos años, ser educomunicador con todas sus consecuencias.

La educomunicación solamente se puede entender en un contexto de cambio cultural, revolucionario, dialógico, que nunca se acaba, dialéctico, global, interactivo, que adquiere su pleno sentido en la educación popular, en la que comunicadores/educadores y receptores/alumnos, enseñan y aprenden al mismo tiempo, pues son alternativamente emisores y receptores. La relación pedagógica se convierte en una situación de aprendizaje compartido entre los que se comunican entre sí y que, al hacerlo, construyen el hecho educativo, cuyo principal objetivo es el de desarrollar un pensamiento crítico ante la situación del mundo y sus mensajes.

Quienes nos consideramos educadores basamos nuestra acción en la relación con otras personas, en la comunicación con los demás. Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, sin duda nos ayudan a ello, aportan nuevas visiones y contactos y, sobre todo, son un desafío para nosotros. Los nuevos ciberespacios educativos implican un avance espectacular y al mismo tiempo nos obligan a los educomunicadores a ser más conscientes del sentido dialógico, solidario, personal e intercultural y diferenciar claramente la comunicación del terreno de los aparatos, programas y cachivaches para centrarlo en los procesos sociales y personales, en la reflexión colectiva, en la participación y en la búsqueda común y creativa de soluciones a los problemas cercanos y lejanos del mundo.

Esto nos obliga a tener en cuenta también la importancia mediadora de los medios, hoy fundamentalmente los que utilizan la tecnología digital, y la convergencia de diferentes lenguajes, en un mundo globalizado económicamente, en el que hay conceptos, contenidos y estructuras que no pueden ser ajenas a la red, a la interacción, a la interculturalidad, al trasvase vertiginoso de la información, a estructuras no lineales y a la responsabilidad de los usuarios como productores de información.

La educomunicación, ayuda, además, a dirigir la mirada en los principales problemas del mundo: la participación de todas las personas, la defensa de los derechos humanos, la multiculturalidad, el medio ambiente, la paz, la libertad de expresión y de comunicación...

El Grupo Comunicar, desde 1986, ha sido un punto de encuentro y dinamización de quienes en todo el mundo se plantan la importancia de la educación y la comunicación como procesos de cambio.


¿Alfabetización mediática o educación mediática?


En los últimos años hablamos de alfabetización mediática, media literacy para los anglosajones. ¿Por que hemos aceptado sin excesiva discusión la terminología anglosajona, traduciéndola, cuando ya hace años se hablaba y se escribía de educación mediática, o educación para los medios, o con los medios, o contra los medios (la preposición va en función de las circunstancias) de análisis y trabajo.

El término educomunicación, con la que inició la UNESCO hace  años este camino, define ampliamente el sentido de lo que deseamos.

Alfabetización es, según el diccionario de la lengua, «enseñar a leer y a escribir», por lo que la denominación alfabetización mediática, puedes ser entonces, aprender a leer y a escribir los medios. Esto es muy poco. Hablamos de competencias, logros que debieran adquirir los ciudadanos en su aprendizaje, mediáticas. ¿Por qué no aspirar a más?

La educación y la comunicación sí deben aspirar a más, la primera a ser algo más que enseñanza, didáctica o instrucción, la comunicación a ser algo más que utilización de los recursos mediáticos, la información o el espectáculo. Ambas a promover la participación ciudadana, la expresión libre y el derecho a la comunicación responsable.

La educomunicación ya lo preveía, lo importante es educar, que el ciudadano sea solidario, crítico, se convierta en comunicador, pasando así de simple receptor pasivo a emisor activo. Todo ello para lograr democráticamente los cambios sociales necesarios.

¿Por qué no hablar entonces de educación mediática en vez de en alfabetización mediática?

Blog Revista Comunicar, 21/05/2011. Enrique Martínez-Salanova


La transmisión de conocimiento (que como expresión encierra una falacia) es una simple distribución de información que con frecuencia ni siquiera es pertinente al contexto de aprendizaje.  Si lo que se quiere es introducir nuevas tecnologías para reforzar esto mismo, entonces estaríamos traicionando los ideales de una educación liberadora, es decir, basada en los derechos humanos, constructora de ciudadanía.

Alfonso Gumucio Dagron (1950): escritor, cineasta, y fotógrafo. Ejerce como especialista en comunicación para el desarrollo.


La idea de que se pueda asegurar una transmisión (cultural) con medios (técnicos) de comunicación constituye una de las ilusiones más habituales de la ‘sociedad de la información’, propia de una modernidad cada vez mejor armada para la conquista del espacio pero cada vez lo está menos para el dominio del tiempo. 

Regis Debray. Introducción a la mediología. Ed. Paidos, Barcelona, España, 2001.


Comunicación y educación


Los conceptos educación y comunicación, han ido durante décadas por caminos diferentes, cuando no han sido antagónicos, distorsionados y confundidos con otros procesos similares, o complementarios, como los de instrucción, información, etc. Es hora de que queden claros y unidos, aunque desde hace tiempo ya lo han intentado educadores y comunicadores de relevancia, acuñando el término educomunicar.

El término educar, proviene del latín educere y educare.  Educere, significa extraer lo que está adentro, e implica cuestionar, pensar, crear, hacer emerger lo que se tiene, como opuesto a  memorizar y repetir. Educare proviene de la raíz indoeuropea deuk, guiar, conducir. El ser humano, debe estar en situación de educación permanente, extrayendo su potencial creativo, sus conocimientos y sus valores. La educación entendida como la simple transmisión de conocimientos, es lo que llamamos instrucción, basada en la repetición, hace que el modelo educativo se repita hasta la saciedad y que impida actitudes de cambio. En la educación (proceso), intervienen personas, que extraen lo que llevan dentro para aportar a la comunidad, mediante la información (producto),  nuevas ideas, comportamientos y valores.

La palabra comunicación proviene del término latino comunis, que significa común, por lo que comunicación será más poner en común, compartir, más que un simple transmitir ideas, información. La comunicación requiere de varias personas, es multidireccional,  exige la utilización de un código compartido y facilita otros procesos, como el educativo. En la comunicación (proceso), intervienen personas que intentan poner sus conocimientos, ideas y valores en común. Lo realizan mediante la información (producto).

Ambos procesos tienen infinidad de elementos en común, tanto en cuanto a sus aspectos cognoscitivos, como en los que tiene que ver con la transmisión de información, los métodos, las técnicas y los recursos. Las competencias que una persona debe tener para educar/comunicar, son similares, salvando algunas distancias que más tienen que ver con los interlocutores, edad, intereses y conocimientos, que al mismo proceso. Además, como afirmaba Macluhan, forma y contenido están estrechamente relacionados en el mundo de la educación y en el de la comunicación.

La educación y la comunicación, tienen como principal meta lograr ciudadanos responsables y participativos, con capacidad crítica, creadores en común de soluciones de los problemas, que cuestionen la información que reciben, que informen, opinen, se procuren sus propias fuentes de información y que las comparen con la que genera el poder mediático.

Las nuevas tecnologías agilizan los procesos informativos, pero no son la solución si no promueven la comunicación. Para la educomunicación es vital aprender a leer, tanto textos como imágenes, y los ordenadores y sus programas se convierten en instrumentos para lograrlo con mayor calidad.


En su uso más corriente las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, ignoran por completo los procesos dialógicos «apelando principalmente a la interactividad (con una máquina) y no a una verdadera interacción  (entre personas)» dice Gabriel Kaplún y añade: «El ideal del estudiante aislado y conectado a una máquina niega en los hechos el carácter social del aprendizaje. La navegación solitaria en las autopistas de la información no puede reemplazar el aprendizaje, que es esencialmente social»

Kaplún, Gabriel: “Kaplún, intellectual orgánico. Memoria afectiva” en Educomedia.Alavanca da Cidadania. O legado utópico de Mario Kaplún. Universidade Metodista de Sao Paulo-Catedra UNESCO.


Comenius

Freinet

Marshall McLuhan

Walter Ong

Mario Kaplún

Paulo Freire

Lev Vygotsky

Len Masterman

Jesús Martín Barbero

Ismar de Oliveira Soares

Guillermo Orozco

Daniel Prieto Castillo

Roberto Aparici

Agustín García Matilla

José Manuel Pérez Tornero

Joan Ferrés

José Ignacio Aguaded

Enrique Martínez-Salanova

Algo de historia a través de algunos educomunicadores


Siempre ha habido experiencias de utilización de los medios de comunicación en el aula, con experiencias aisladas, utilización de imágenes, fotografías y películas. Ya Comenius (1592-1670), propuso en su Orbis Pictum, la utilización de ilustraciones en los libros de texto, además de utilizar las representaciones teatrales y otras actividades, como medios para comunicarse y aprender.

Célestin Freinet, en Francia, hacia 1950 proponía realizar en el aula revistas y periódicos, para dar sentido a los textos, sobrepasar la lectura simplemente comprensiva, para pasar al análisis de los textos y a la síntesis, o construcción de nuevos elementos textuales. El acceso al texto escrito debe ser ante todo una búsqueda de su sentido, entendido como producto de una voluntad de comunicación. Para Freinet no hay  expresión sin interlocutores. Nadie se expresa en solitario, pues el lenguaje y la comunicación juegan un papel fundamental en los procesos educativos. Practicaba además la conferencia de alumnos, en los que estos debían expresar sus conocimientos, opiniones y sentimientos antes sus compañeros, acompañados por ilustraciones, cuadros y proyecciones.

Herbert Marshall McLuhan (1911-1980), en Canadá, afirmó que el medio es el mensaje, pues la tecnología modifica a la persona, ya que el medio de comunicación influye, determina y moldea. Sin embargo, las tecnologías anteriores no son sino meras extensiones del cuerpo humano, de su cerebro, que se traducen en sistemas de información, que ayudan a almacenar y trasmitir. El ordenador es una extensión del sistema nervioso central. Los medios de comunicación de masas, multiplican la información, que es simultánea, vertiginosa, conformando lo que denomina la aldea global.

Mcluhan plantea que gran parte de los contenidos educativos se adquieren fuera de la escuela, emitidos por los medios de comunicación de masas, pues el libro pierde su función hegemónica. Los educadores deben convertirlos medios en instrumentos de participación del alumno.

Carpenter-Mcluhan (1974): El aula sin muros. Edit. Laia, Barcelona

McLuhan, M.: La galaxia Gutenberg (1962), Círculo de Lectores. Barcelona, 1993.

McLuhan, M. Comprender los medios de comunicación (1964), Paidós, Barcelona, 1996.

McLuhan, M., Powers, B. R.: La aldea global, Gedisa, Barcelona, 1995.

McLuhan, M.. El medio es el masaje. Un inventario de efectos (con Quentin Fiore), Paidós, Barcelona, 1995


«Hemos pasado bruscamente de la edad de la piedra a la del circuito. Mientras que la rueda transporta simplemente los apoyos y los datos, el circuito establece relaciones entre los datos, y es el factor de la retroacción. De una época de transmisión pasamos a una era de retroacción, que es así mismo participación». (Marshall Macluhan)


Walter Ong (1912-2003), fue un gran defensor de la oralidad, a la que considera raíz de la escritura y de la comunicación. Habla de dos tipos de oralidad: la primaria, que es independiente de la escritura, mediante la que se comunican quienes no conocen la escritura ni la impresión, y la secundaria , con la que se comunican quienes conocen la escritura, el texto impreso, el teléfono, la televisión, la radio o el lenguaje de las redes y el hipertexto. Para su funcionamiento, todos ellos dependen de la escritura. Según Ong, durante siglos, lo oral fue el modelo principal de comunicación, la oratoria y la retórica, que se materializó más tarde en la escritura y la imagen, sobre todo tras la imprenta y su divulgación, y posteriormente con la radio, que es un alternativo excelente de oralidad secundaria (inspirado por McLuhan), pues permite enlazar a grandes distancias a la gente de cultura oral y cultura escrita. El lenguaje se convierte así en mediador entre culturas. Para Ong, la tecnología tiene que ver con ordenar lo que posee la mente humana, y los medios de comunicación ayudan a ello. Un desafío para los medios es procurar un acercamiento de las personas: un tête a tête. La oralidad secundaria se complementa a partir de la introducción de los medios electrónicos en las sociedades alfabetizadas.

ONG, Walter J., Oralidad y escritura. Tecnología de la palabra, México FCE 1997


«Hablo de comunicación oral y de la transformación tecnológica de la palabra a través de la escritura, la imprenta y la electrónica, siendo consciente de cómo los seres humanos interioricen sus tecnologías convirtiéndolas en parte de sí mismos. Hemos interiorizado la escritura y la imprenta tan profundamente que no nos damos ya cuenta de que son componentes tecnológicos de nuestros procesos mentales» (Walter Ong)

Paulo Freire, Mario Kaplún y Lev Vygotsky, desarrollaron estas idas y las aplicaron, uniendo arte, educación, medios de comunicación, cultura y educación popular. Aunque se asigna la expresión educomunicación a Mario Kaplún, que la desarrolló a iniciativa de la UNESCO, yo personalmente la había ya oído, como expreso más arriba, en el entorno de Paulo Freire, aunque no es de extrañar por las estrechas conexiones entre ambos y su pensamiento.

Para Lev Vygotsky (1896-1934), en el proceso de interiorización, cognoscitivo, desempeñan un papel fundamental los «instrumentos de mediación», el lenguaje oral y escrito, manifestados de múltiples formas en el medio sociocultural en el que se vive. Aprender es aprender de otros, se logra mejor en comunicación con otros, alumnos y profesores aprenden unos de otros, y se trasforma la información en conocimiento.

Paulo Freire (1921-1997). Para Paulo Freire la comunicación es un complemento directo de la educación, proceso de aprendizaje que dura toda la vida. Al igual que la educación, la comunicación es un acto creador, un acto cognoscitivo y un acto político, dirigidos al cambio social. Los medios de comunicación, las imágenes, fotografías  e ilustraciones, son claves para generar un diálogo existencial. Los participantes de los círculos de cultura dialogaban entre sí y con quien dirigía el debate, sobre los contenidos asociados a las diferentes figuras, y la repercusión en su propia vida. En ocasiones, cuando había posibilidades, se trabajaba con películas y grabaciones que se convertían en generadoras de diálogo.

Sus principales obras: La educación como práctica de la libertad. Pedagogía del oprimido. Extensión o comunicación.

Para Mario Kaplún (1923-1998), al comunicar se aprende, emisores y receptores, tanto en los procesos educativos como en los comunicativos, aprenden unos de otros, se intercomunican, pues el lenguaje es el instrumento del pensamiento (aportación de la pedagogía), a partir del cual no solamente podemos comunicarnos, sino también pensar. ¿Cómo se adquiere el lenguaje? ¿Cómo aprendemos a hablar?: Comunicándonos.

Algunos textos de Mario Kaplún: La comunicación de masas en América Latina. Bogotá: Ed. Educación Hoy, 1973.  Producción de programas de radio: el guión, la realización. Quito: CIESPAL, 1978. El comunicador popular. Quito: CIESPAL, 1985. La educación para los medios en la formación del comunicador social. En colaboración con María Helena Hermosilla. Montevideo: FCU, 1987. A la educación por la comunicación. La práctica de la comunicación educativa. Santiago de Chile: UNESCO, 1992.

Hacia los años 60 del siglo XX, en Nueva York se organizaron algunas experiencias de alfabetización visual (Visual Literacy).

Hacia 1954, en Logroño, España, siendo yo estudiante de bachillerato, comentábamos en el aula películas, y asistíamos a cine-forum como instancia para aprender más del cine y juzgar el cine y sus contenidos. Veíamos y comentábamos el lenguaje cinematográfico, ejercitábamos la lectura crítica y veíamos cine que, en ocasiones, estaba prohibido o censurado por el gobierno. Nació así una generación de espectadores críticos, a pesar de la cultura represora dominante del franquismo.

En el Reino Unido, a partir de 1960, comenzó sus actividades el British Film Institute, que crea la revista Screen Education, dirigida a profesores que enseñaran cine y medios de comunicación en sus aulas.

Ya en la década de 1980 hay que destacar a Len Masterman, en el mundo anglosajón, que aboga por una pedagogía crítica de la educomunicación, promoviendo un abanico de interacciones con los medios más amplio y más sofisticado del que existe actualmente, sobre todo en una nueva forma de educación para estar a la altura de los nuevos medios interactivos, promoviendo el desarrollo de destrezas de pensamiento crítico en torno a las nuevas tecnologías .


«El peligro de los valores democráticos yace precisamente en la brecha abierta entre la relativa sofisticación y el poder de los productores de medios, y las audiencias. La educación para los medios es una de las pocas armas que cualquier cultura posee para estudiar - y a ser posible empezar a cerrar - esa brecha». (Len Masterman)


Jesús Martín Barbero (Ávila, 1937), que vive en Colombia desde 1963, dio el gran salto en los años de 80, de los medios a las mediaciones, con su texto de 1987, abrió las puertas a una nueva mirada de los procesos culturales, superando la tradicional visión de investigar los medios para llegar a una propuesta de colaboración a través de las redes sociales.

Comunicación educativa y didáctica audiovisual, SENA, Cali, 1979

De los medios a las mediaciones, G. Gili, Barcelona. 1987

Los ejercicios del ver. Hegemonía audiovisual y ficción televisiva (con Germán Rey), Gedisa, Barcelona, 2000.


«La máquina ahorra, complementa, coordina pensamiento, conocimiento, es decir el valor agregado es mucho más costoso que el valor primario. En este sentido la educación tiene que reiventarse. Esta educación que sigue con el modelo del libro, de izquierda a derecha, lineal, secuencial, de arriba abajo, autoritaria, haciendo en gran medida que el alumno tenga que repetir lo que dice el maestro. Ya no es una voz del maestro que incita a hablar, a escribir, a pensar, a crear. Más allá de la buena voluntad del maestro es una cuestión del modelo de comunicación en la educación. Hay una esquizofrenia entre el modelo de comunicación social, que es mucho más abierto, mucho más de red, mucho más complejo y el modelo de comunicación escolar que sigue siendo jerárquico.» (Jesús Martín Barbero)


Para Daniel Prieto Castillo, Argentina, 1942, el problema no es que haya conectividad e información por todos lados. El problema es qué se hace con ellas y si se poseen las herramientas para hacer algo con ellas. «¿Qué gano con tener 50 canales si no sé leerlos de otra manera o buscar información válida? ¿De qué vale la red si no tengo cómo buscar en ella, cómo hacer que no me engañen? Todo eso supone aprendizaje y este reclamo es por el acceso, sin duda, pero “como se dice en el libro” con esa posibilidad no alcanza. Es el acceso al que se añade una pedagogía que implica comunicarse e interactuar con personas que puedan ayudarme a buscar información. Ese ejercicio de derecho es más complejo que la profusión de información».

Para Ismar de Oliveira Soares, 1943, Brasil, la misión del educomunicador es provocar el interés de las personas para que se descubran como productoras de cultura, a partir de la apropiación de los recursos de la información y de la comunicación social.

Para Roberto Aparici, comunicar implica un acto de concienciación. Todo proceso educativo es un proceso comunicativo. Cuando se habla de educomunicación se refiere a la educación para la comunicación y a la educación para la enseñanza de los medios y de la nueva narrativa digital. Habría que hablar de cómo la irrupción de la Web 2.0 posibilita que la ciudadanía se pueda convertir en productora y distribuidora de sus propios mensajes.

Para Agustín García Matilla, la educomunicación aspira a dotar a toda persona de las competencias expresivas imprescindibles para su normal desenvolvimiento comunicativo y para el desarrollo de su creatividad, ofreciendo los instrumentos para: comprender la producción social de comunicación, saber valorar cómo funcionan las estructuras de poder, cuáles son las técnicas y los elementos expresivos que los medios manejan y poder apreciar los mensajes con suficiente distanciamiento crítico, minimizando los riesgos de manipulación.

Para José Manuel Pérez Tornero, investigador de la educomunicación, y promotor de importantes iniciativas de educación y comunicación, es necesario adquirir nuevas competencias comunicativas en los contextos mediáticos, el dominio de nuevos procesos de mediación que vayan del texto al hipertexto, del medio al hipermedia, sobre una concepción alternativa de lenguaje como la interactividad e integración de múltiples lenguajes para producir sentido.


«En la medida en que progresen estas tecnologías, vayamos directo hacia el wifi y los ordenadores más pequeños, se abaraten las tecnologías y se vuelvan más audiovisuales, sin ninguna duda la gramática escolar antigua va a ser sustituida por una gramática de la cultura audiovisual, con un estilo diferente, con más nervio, con más sentido de la actualidad. El problema es qué generación de profesores asumirá esto.»

(José Manuel Pérez Tornero)


Joan Ferrés, que hace muchos años es referente en temas como el la socialización mediante comunicaciones inadvertidas y el de la educación en una cultura del espectáculo, defiende que se debe alentar en el individuo su propio conocimiento en profundidad como espectador, incluyendo de manera relevante los mecanismos específicos de funcionamiento de las emociones y el inconsciente, procurando un público formado. Los educadores deben ayudar al educando a tender puentes entre ambas partes,  pasando del inconsciente al consciente y de las emociones a la reflexión.

El Grupo Comunicar es un grupo independiente de más de un centenar de profesores, periodistas y comunicadores que desde 1986 trabajan por dinamizar la educomunicación. Hoy se han convertido en foro para la comunicación y la educación, un referente mundial y punto de confluencia de expertos de todos los países, con actividades formativas para alumnos, periodistas y profesores, talleres de educación para los medios, decenas de publicaciones, entre ellas la Revista Comunicar, investigaciones, organización y participación de congresos nacionales e internacionales y en grupos de expertos. Su director e impulsor es José Ignacio Aguaded. El objetivo principal del grupo es lograr un mundo en el que, a partir de los esfuerzos de educadores y comunicadores, la información sea responsable, los espectadores dejen de ser pasivos para pasar a ser, activos e intercomunicados.


«Los medios de comunicación ayudan a reducir la incertidumbre y la ansiedad que provoca el encuentro intercultural. El cine, por ejemplo, puede ayudar a conocer y valorar mejor otras culturas, otras normas de vida y convivencia. La base es compartir información y expectativas o lo que es lo mismo, valorar sus aspectos cognitivos, acrecentar las habilidades para enfrentarse a los diferentes retos que supone entender, relacionarse con personas de otras culturas en sus aspectos afectivos, y la capacidad para actuar creativamente con vistas a mejorar relaciones entre personas, pueblos y culturas, y favorecer el intercambio comunicativo. Es imprescindible que los medios de comunicación y las nuevas tecnologías se impliquen para formar un inmenso clamor popular, que, pacíficamente, reoriente los rumbos actuales guiados por intereses a corto plazo de una minoría»

(Enrique Martínez-Salanova Sánchez, Logroño, 1942)

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