Saludo del Decano

A ninguno de nosotros escapa la naturaleza de los tiempos que nos ha tocado vivir, lo que David Harvey llamó, con carácter pionero, la postmodernidad. Una época de cambios constantes, de indefiniciones, o, para ser más precisos, de definiciones –o certezas- que se suceden unas a otras, transformándose, antes siquiera de asentarse, en relatividades. Son los tiempos líquidos de Bauman. Ni siquiera una institución tan estable históricamente como la Universidad –en eso, solo nos supera el Papado- puede escapar a este entorno de indefinición política, presupuestaria y hasta estructural.

Afortunadamente, los sabios gigantes que nos portan señalan, con su ejemplo imperecedero, el camino recto, la esencia de eso que se ha dado en llamar las Humanidades, esos saberes que permiten la cabal comunicación en una sociedad global; la transmisión del goce de las artes, del disfrute de las manifestaciones de la cultura; la comprensión del mundo y su geopolítica; la defensa, frente al fanatismo, de valores como la ética, la tolerancia o la libertad; la humanización, en suma, de la sociedad. ¿Hay todavía quien, cual señor Gradgrind en los Tiempos difíciles de Dickens, se atreva a tachar de inútil la perpetuación y ampliación de estos conocimientos?.

Siguiendo esa tradición, la Facultad de Humanidades de la Universidad de Huelva emprendió, hace ya muchos años, el camino que nos ha traído hasta aquí. Nuestro objetivo esencial ha cambiado poco desde entonces: la búsqueda de la excelencia académica, a través de la calidad, el estudio, la investigación y la innovación. En ese trayecto, la Facultad se ha marcado, para el próximo cuatrienio, nuevos retos, como la adecuación de la oferta académica y de la docencia a unas demandas y perfiles profesionales cambiantes, o la recuperación de su papel como referente cultural y foro de debate social y político, dentro de lo que la comunicación a la sociedad de nuestra actividad académica -contamos con excelentes profesionales, cuyas aportaciones, empero, tienen una transferencia, en la mayoría de los casos, restringida a su propia comunidad disciplinar- y de extensión será uno de los principales ejes de actuación. Para conseguir esas metas, me honro en dirigir un equipo de gestión joven, sólido y pleno de ambición académica.

Nada de lo anterior sería posible sin uno de nuestros principales activos: somos una comunidad, y eso es lo que todo universitario que recale entre nosotros va a encontrar. Efectivamente, desde un marco de respeto mutuo, la relación entre profesorado, alumnado, y personal de administración y servicios es, actualmente, fluida y, gracias a ello, fructífera. Una comunidad dinámica, rebosante de inquietud intelectual, cuya cohesión ha de ser la sinergia que permita avanzar a la Facultad. A partir de ahí, y en el antes citado entorno de inestabilidad general, nuestra Junta de Centro ha de cobrar, en los próximos cursos, mayores importancia y protagonismo aún, como órgano colegiado responsable de tomar decisiones de tipo estratégico que habrán de determinar la vida de la Facultad en el futuro.

La oferta académica que brindamos a nuestros estudiantes es variada, como las mismas Humanidades. Los tradicionales grados en Estudios Ingleses, Filología Hispánica e Historia se han visto enriquecidos, a lo largo de los últimos cursos, con los de Gestión Cultural –pionero en España- y Humanidades, así como con el Doble Grado en Estudios Ingleses y Filología Hispánica. A ello hay que unir los másteres, en los que el alumnado puede encontrar la especialización que tanto demanda actualmente el mercado laboral. Desarrollo rural y empresa agroalimentaria; Género, identidad y ciudadanía; Literatura europea y enseñanza de lenguas; y Patrimonio histórico y cultural constituyen nuestra oferta, en permanente adaptación.

Dos componentes ya consustanciales a la enseñanza superior han de continuar siendo líneas de avance de nuestros estudios: su internacionalización, y las prácticas en empresas e instituciones. Respecto a la primera, la Facultad de Humanidades es avanzada en la acogida de estudiantes extranjeros, no solo en el marco del programa Erasmus, sino también procedentes de países como China o los Estados Unidos. Asimismo, estamos desarrollando una creciente oferta de docencia en lengua extranjera que esperamos consolidar en un futuro inmediato. En cuanto a las prácticas curriculares, su diversificación y adecuación al ejercicio profesional de nuestros egresados son otro de los objetivos que nos hemos marcado.

Los últimos cursos han permitido a la Facultad avanzar considerablemente, tal como ha podido comprobarse en los recientes procesos de verificación de títulos de grado. Perseveremos pues en ese camino y, manteniendo todo lo ya conseguido, atrevámonos a dar, todos juntos, nuevos pasos en pos de la excelencia.

Alfonso M. Doctor Cabrera

Decano