
“Po zi, po mi niño ha hecho un curso der Inem y ya es Informático”
“pero si yo tengo un titulado programando al lao mia y le ‘meo las cachas’ programando’
…
Todos los días tenemos que soportar multitud de comentarios minusvalorando nuestra capacidad, la del Ingeniero Informático, como profesional. Y me he puesto a reflexionar sobre ello.
Cuando un médico comete un error contigo, notas rápidamente el dolor o ves la sangre. Cuando a un arquitecto se le cae un hotel en remodelación, muere gente…, es decir, el buen o mal trabajo de la mayoría de los profesionales de alta cualificación es visible, palpable y notorio.
En el mundo de las Tecnologías de la Información, sin embargo, no es así. Para el usuario lego, el sistema es su ‘front-end’ y ni sabe ni le importa la calidad y complejidad de lo que hay debajo. Por ello se considera tan informático al que hace la página web de ‘Lápidas Castillo‘ como al que hace ‘Google Maps‘.
Nunca olvidaré la primera clase que impartí en la universidad, allá por el año 2002, en la que tocaba explicar los factores de calidad de McCall (1977). Me llamaba la atención, como Ingeniero que venía del mundo de la empresa, que algo tan interesante e ingenieril, la posibilidad de medir la calidad de un sistema informático numéricamente fuera algo supradesconocido en el mundo de la empresa.








