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La UHU estudia el uso de bioestimulantes de algas marinas para reducir el impacto de la sequía y patógenos de suelo en el cultivo de la fresa
La UHU estudia el uso de bioestimulantes de algas marinas para reducir el impacto de la sequía y patógenos de suelo en el cultivo de la fresa
22/03/2026

El proyecto, liderado por el investigador Antonio Santos, analiza en laboratorio y en invernaderos el potencial de preparados derivados de macroalgas para reforzar la resiliencia del cultivo frente a condiciones adversas y mejorar la calidad del fruto
 

La Universidad de Huelva desarrolla el proyecto de investigación ‘Aplicación de bioestimulantes de algas marinas para mejorar la resistencia a estrés abiótico y biótico en fresa: efectos sobre la planta y la composición y calidad del fruto’, liderado por Antonio Santos Rufo, investigador del Departamento de Ciencias Agroforestales, en el Área de Producción Vegetal. El estudio, respaldado económicamente a través del Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación 2024-27 (Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades), evalúa el potencial de bioestimulantes derivados de macroalgas marinas como herramienta sostenible para mejorar la resiliencia del cultivo de la fresa frente a condiciones adversas, especialmente en el contexto del cambio climático.

Como explica el profesor e investigador Antonio Santos, las macroalgas marinas “contienen una amplia variedad de compuestos bioactivos, como polisacáridos y otras moléculas señal, que pueden modular la respuesta fisiológica de las plantas cuando se aplican como bioestimulantes”. A diferencia de los fertilizantes, estos preparados “no buscan aportar nutrientes ni forzar el crecimiento, sino analizar si contribuyen a activar mecanismos naturales de defensa y adaptación de la fresa frente a situaciones de estrés, especialmente el estrés abiótico, como la sequía o las altas temperaturas, y determinados estreses bióticos asociados a patógenos del suelo como Macrophomina phaseolina”.

Para ello, el equipo investigador trabaja con preparados obtenidos a partir de macroalgas mediante distintos métodos, incluyendo extractos acuosos y formulaciones generadas a través de procesos de fermentación con microorganismos seleccionados. “La comparación entre métodos de obtención, formulaciones y dosis permite identificar qué opciones muestran un mejor comportamiento en condiciones de estrés, siempre desde un enfoque científico y verificable”, indica el investigador.

Antonio Santos hace hincapié en que “la tolerancia de la planta se evalúa mediante parámetros fisiológicos objetivos”. Entre ellos, se analizan el estado hídrico, el intercambio gaseoso, el crecimiento y el desarrollo del sistema radicular, así como su interacción con la rizosfera (zona del suelo circundante y más cercana a las raíces de las plantas). Además, el proyecto estudia posibles efectos sobre el rendimiento y la calidad del fruto, incluyendo características como la firmeza o la composición. A nivel biológico, estas respuestas se asocian a ajustes metabólicos y celulares que se cuantifican experimentalmente.

El trabajo experimental combina diferentes escalas de estudio complementarias. Detalla el investigador que, en una primera fase, se realizan “ensayos controlados en invernadero y en cultivo sin suelo, que permiten aplicar los tratamientos con precisión y analizar la respuesta fisiológica de la planta en condiciones definidas”. Posteriormente, los tratamientos se validan en “entornos más próximos a la producción real, como túneles de cultivo, donde se evalúan variables agronómicas y parámetros del fruto”. Este enfoque permite obtener resultados sólidos y transferibles al sector productivo.

El proyecto responde a uno de los principales retos actuales de la agricultura. La fresa es un cultivo especialmente sensible al estrés hídrico y térmico, cuya incidencia se está intensificando como consecuencia del cambio climático. Además, estas condiciones pueden agravar problemas asociados a enfermedades de suelo, entre ellas las causadas por M. phaseolina. Ante un escenario en el que incrementar el uso de agua o insumos no siempre resulta viable ni sostenible, la investigación explora estrategias que permitan mejorar la eficiencia y la resiliencia del cultivo mediante herramientas de manejo más sostenibles.

Aunque la fresa constituye el cultivo modelo del estudio, el investigador afirma que el conocimiento generado “puede ser extrapolable a otros frutos rojos o berries, cuyos mecanismos de respuesta al estrés presentan similitudes”. Asimismo, el proyecto contempla su “posible aplicación a cultivos leñosos como la vid, donde la resiliencia frente al estrés abiótico es igualmente estratégica”.

Las conclusiones de estos estudios serían de gran interés para el sector fresero, donde existe “una necesidad real de herramientas sostenibles para la gestión del estrés climático y la reducción de riesgos productivos”. No obstante, el proyecto se encuentra actualmente en fase de evaluación científica, y la prioridad del equipo es generar evidencia robusta antes de trasladar recomendaciones prácticas o plantear su implantación.


 

Sobre el investigador: Antonio Santos Rufo es profesor de Fitotecnia e investigador del Departamento de Ciencias Agroforestales de la Universidad de Huelva, en el Área de Producción Vegetal. Su labor científica se centra en la fisiología vegetal y el manejo sostenible de cultivos hortícolas, con especial atención a la fresa, el estrés hídrico, la respuesta al estrés y la calidad del fruto. Participa y lidera proyectos de investigación y transferencia en colaboración con centros públicos y empresas del sector agroalimentario.


 

Sobre el proyecto: Este trabajo se desarrolla en el marco del proyecto coordinado nacional ‘SEA4GREEN’, que agrupa varios subproyectos complementarios orientados al desarrollo de bioestimulantes a partir de macroalgas y a la evaluación de su eficacia frente a estrés abiótico y biótico en cultivos de alto interés agronómico. En este contexto, la Universidad de Huelva lidera el subproyecto SEA4BERRIES (SP3), centrado en el cultivo de la fresa, con un enfoque escalonado que combina ensayos en condiciones controladas (laboratorio e invernadero) y su validación en entornos cercanos a la producción (túneles de cultivo), con el objetivo de maximizar la solidez de los resultados y su transferencia al sector.