de Lorea, fray Antonio

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Nació hacia 1610 en Almagro (Ciudad Real), donde ingresó siendo joven en los dominicos. Obtuvo plaza de colegial en el Estudio General de Regina Angelorum (Sevilla) y culminó su carrera eclesiástica en el Colegio- Universidad de Santo Tomás de la misma ciudad.

Antonio de Lorea, hidalgo manchego de pluma en ristre, desplegó una notable actividad como escritor.

Su campo literario fue vario: teología, didáctica, oratoria sagrada, hagiografía e historia.

En sus inicios dio a luz un manual para examinandos de confesores y predicadores redactado en latín, vertido al romance y editado por su hermano, Bernardo de Lorea, sacerdote diocesano; el libro obtuvo buena acogida, repitiéndose la editio princeps (Sevilla, 1669; León [Lyon] de Francia, 1671; Valencia, 1679, etc.). Lo puso bajo la “protección de la Soberana Reina de los Ángeles, María Santísima, Nuestra Señora, concebida sin mancha de la original culpa en el primer instante de su ser”, anticipándose dos siglos a la definición dogmática y saltando las bardas de la sentencia imperante en el Colegio Regina.

En el púlpito destacó Antonio Lorea, con la particularidad de que, como aficionado a escribir, imprimió numerosos sermones; el de san Francisco de Asís, predicado en Antequera y editado en Sevilla en 1667; un grueso volumen de Metáforas panegíricas en oraciones evangélicas, es decir, un sermonario impreso en Madrid, 1671, por Francisco Sanz a costa de Gabriel de León, que tenía su librería “en su casa a la Puerta del Sol”; también se incluyeron varios suyos en la Collectánea de sermones y asuntos predicables de diferentes autores (Madrid, 1680).

Pero donde más se distinguió y más bregó fue en pergeñar biografías de personajes famosos y virtuosos.

En realidad, Antonio de Lorea es un hagiógrafo destacado del Barroco español, en algunos casos como escritor y en otros como traductor o ampliador, intervino en las vidas de santa Rosa de Lima, traducción de la de Leonardo Hansen (Madrid, 1671); sor María de la Santísima Trinidad (Madrid, 1671); sor María Villani, sobre original de Domingo Marchese (Madrid, 1672); de san Pío V (Madrid, 1673), edición al cuidado de Bernardo de Lorea; de David pecador ardiente y perseguido, cuatro tomos, en un género literario muy difundido en Andalucía en el siglo XVII: las “empresas morales” (Madrid, 1674-1675); de Pedro de Tapia, arzobispo de Sevilla (Madrid, 1676); san Raimundo de Peñafort (Perpiñán, 1678); santo Toribio de Mogrovejo (Madrid, 1679); de sor Catalina de San Lucas y sor María de San Andrés (Valencia, 1679); y de Hipólita de Jesús Rocaberti (Valencia, 1679).

Por encargo y a expensas de Tomás de Rocaberti, arzobispo de Valencia, se ocupó de la edición de los escritos de Hipólitas, a todo lujo, que Serrano y Sanz califica de inmensa enciclopedia, y habría que añadir lo mismo para la edición de los escritos de sor María de Ágreda.

El estilo literario de Lorea es ampuloso, típico de la decadencia de la época. Aunque objetivo y, en general, documentado, especialmente cuando se trata de la historia religiosa de La Mancha. Buena parte de su legado literario permanece aún inédito, especialmente el relativo a la Historia de la Provincia de Andalucía de la Orden de Predicadores (cuatro volúmenes, conservados tres) y el solamente indicado de Historia de la Orden, del que se conserva sólo un primer volumen (Biblioteca Nacional de España). Como historiador, tuvo por modelo, según confiesa, a Fernando del Castillo, “a quien venero maestro y procuro imitar discípulo”.

Libros como Autor

La venerable madre Sor Maria de la Santisima Trinidad
Religiosa de la tercera orden de Santo Domingo

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