La iniciativa, desarrollada en el marco de la XIII Semana de Salud de la Universidad de Huelva, invitó a la comunidad universitaria a descubrir los beneficios de los árboles y a proponer mejoras para construir un campus más saludable y sostenible.
¿Qué hace un árbol por nosotros que normalmente no vemos? Esta fue la pregunta que guio El bosque que nos cuida, una actividad celebrada en el marco de la XIII Semana de Salud de la Universidad de Huelva, que propuso una forma diferente de recorrer y observar el Campus del Carmen: descubrir cómo los árboles y los espacios verdes contribuyen a nuestra salud, nuestro bienestar y la calidad de nuestro entorno.
A través de un recorrido participativo con cuatro paradas temáticas, los asistentes pudieron explorar diferentes dimensiones de la relación entre naturaleza y bienestar. La primera parada abordó el papel de los árboles como reguladores naturales de la temperatura, comparando las condiciones térmicas de las zonas de sombra y los espacios expuestos al sol. La segunda permitió observar cómo la vegetación y los suelos permeables favorecen la infiltración del agua y contribuyen a regular la escorrentía. En la tercera, los participantes descubrieron la biodiversidad asociada a los árboles, identificando insectos, líquenes, aves y otros rastros de vida. Por último, la actividad invitó a reflexionar sobre el vínculo emocional que establecemos con los árboles a través de nuestros recuerdos y experiencias personales.
El recorrido combinó observación directa, pequeñas experiencias prácticas y contenidos divulgativos para poner de manifiesto que un árbol es mucho más que un elemento del paisaje: proporciona sombra y confort térmico, contribuye a la gestión natural del agua, alberga numerosas formas de vida y forma parte de la memoria y la identidad de las personas.
La jornada concluyó con un taller participativo en el que la comunidad universitaria pudo trasladar sus ideas y propuestas a un plano del Campus del Carmen. A partir de seis dimensiones —sombra, confort térmico, biodiversidad, encuentro, calma y movimiento—, los participantes identificaron posibles actuaciones para mejorar los espacios universitarios y hacerlos más agradables, saludables y adaptados a las necesidades de quienes los utilizan diariamente.
Este ejercicio permitió conocer las necesidades y percepciones de la comunidad universitaria sobre cómo construir un campus que cuide cada vez más su arbolado urbano, poniendo en valor el papel de los árboles en la creación de entornos universitarios más saludables, sostenibles y habitables.
El bosque que nos cuida se enmarca en la visión de PIONEER de promover ciudades más inclusivas y sostenibles, conectando la planificación de los espacios urbanos con la salud y la calidad de vida. Porque cuidar de los árboles es también cuidar de las personas.