E
Revista de Humanidades y Ciencias Sociales
N. 12, 1 (2022), pp. 65-83
: 0214-0691
https://doi.org/10.33776/erebea.v12i1.7647
Fecha de recepción: 7 de febrero de 2022
Fecha de aceptación: 27 de abril de 2022
P C
Antropoética, epistemología, posver-
dad, educación.
K
Anthropoetics, epistemology, post-
truth, education.
R
En contraposición a este pensamiento
cienticista imperante, una de las ideas
que fundamentan el pensamiento de Ed-
gar Morin es el del retorno al humanismo,
que habría que reconstruir de modo que la
sociedad sea capaz de aprehender la reali-
dad en todos los aspectos que la compo-
nen. A este n, Morin propone la antro-
poética, como actuación y vida ética que
tiene en cuenta aspectos antropológicos del
ser humano, para reconectar a individuo,
sociedad y especie, incluyendo por tanto
la realidad humana, social y biológica. A
partir de aquí, pretendemos interpretar la
reforma epistemológica que plantea Morin
como argumento para reconstruir las soli-
daridades sociales necesarias para combatir
las amenazas a la calidad democrática y
educativa provenientes de los fenómenos
de la desinformación y la posverdad.
A
In contrast to this prevailing scientis-
tic thinking, one of the ideas underlying
Edgar Morins thought is the return to hu-
manism, which should be reconstructed in
such a way that society is capable of ap-
prehending reality in all its constituent as-
pects. To this end, Morin proposes anthro-
poetics, as action and ethical life that takes
into account anthropological aspects of the
human being, in order to reconnect indi-
vidual, society and species, thus including
human, social and biological reality. From
here, we intend to interpret the epistemo-
logical reform proposed by Morin as an
argument to reconstruct the social solida-
rities necessary to combat the threats to de-
mocratic and educational quality coming
from the phenomena of disinformation
and post-truth.
L    M
     -C
Miguel Palomo
Universidad Complutense de Madrid
E, ,  () . - https://doi.org/10.33776/erebea.v12i1.7647
[...] El futuro, antes de que llegue, está aquí [...] al mismo
tiempo que no lo está. El futuro será un cóctel desconocido entre lo
previsible y lo imprevisible
(Morin, 2011, p. 17)
. I1
Nuestra sociedad ha abanderado la idea del progreso durante siglos. Sin em-
bargo, esa idea se ha convertido en un ideal alcanzado en base, principalmente,
a un tipo muy concreto de pensamiento: el del materialismo cienticista y el
cienticismo, los cuales, tras un gran auge a principios del siglo  y bajo el
paraguas del pensamiento postmoderno en los años posteriores, siguen teniendo
una importancia capital y un lugar primordial en el pensamiento actual. Sin em-
bargo, esta idea de una progresión ad innitum se ha mostrado inadecuada en las
últimas décadas, en tanto que está siendo inecaz para abordar gran parte de los
problemas actuales.
En contraposición a este pensamiento cienticista, una de las ideas que funda-
mentan el pensamiento losóco de Edgar Morin es el del retorno al humanismo,
el cual habría que reconstruir, al menos conceptualmente, de modo que la socie-
dad sea capaz de aprehender la realidad en todos los aspectos que la componen.
Como parte de esa vuelta al humanismo, Morin propone la demoninada antro-
poética, una propuesta de actuación y vida ética que tiene en cuenta aspectos an-
tropológicos del ser humano, la cual, lejos de utilitarismos y de dogmatismos, no
engloba principios o reglas morales que deben seguirse para alcanzar la moralidad
y realizar de ese modo actos morales, sino que busca englobar tanto al individuo
como a la sociedad en la que se encuentra y a la especie a la que pertenece, inclu-
yendo por tanto la realidad humana, social y biológica que determina la existencia
de los seres humanos, y que, en términos de Morin, pertenece a la concepción
compleja de lo humano.
Si bien la triada de individuo-sociedad-especie pudiese parecer una concep-
tualización losóca que nada tiene que ver con la realidad del día a día, en
contraposición al pensamiento que aboga por el materialismo cienticista (que
habitualmente alaba los avances en tecnología o en materia económica), lo cierto
es que puede ayudarnos a resolver problemas que ocupan en nuestros días noti-
cieros y periódicos, algo para lo que la posición materialista ha resultado inecaz.
Como ejemplo de ecacia de la antropoética, me gustaría proponer el fenómeno
de la posverdad, del que derivan problemas como, por ejemplo, la difusión de
1 Esta publicación es parte del proyecto de investigación «Los sótanos de la desinformación. De
usuarios a terroristas en la sociedad digital» (DESTERRA), nanciado por el Ministerio de Ciencia
e Innovación, ref.: TED2021-130322B-I00
Miguel Palomo

E, ,  () . - : 0214-0691
noticias falsas o fake news, o la utilización de internet con el objeto de modicar
el pensamiento (ya sea social, político o ideológico) de las personas (Palomo,
2021a; Palomo, 2021b). Si bien el materialismo cienticista se encuentra infértil
para enfrentarse a estos problemas, ya que deja de lado el aspecto trascendental
y humanista de la realidad, la antropoética es un paradigma fértil para nuestros
días, a lo cual dedico el resto de este trabajo.
El lugar principal donde se ha expandido el fenómeno de la posverdad es en
las redes digitales, una realidad ontológicamente diferente a la realidad urbana,
donde habitualmente se venían dando la mayoría de problemáticas sociales, polí-
ticas, económicas e incluso antropológicas, hasta la normalización del uso de estas
nuevas tecnologías para gran parte de la ciudadanía, una vez entrado el siglo .
El auge de estas nuevas tecnologías es recibido en principio con optimismo, algo
que se reeja en palabras de Morin:
Antes de Internet, los medios, especialmente la televisión, eran
escuelas salvajes en concurrencia con la escuela pública; hoy Inter-
net es la enciclopedia en la que todos los saberes están a disposición
del joven internauta que puede oponer su saber googlizado al saber
de su profesor (Morin, 2015, p. 46).
Pero, aunque efectivamente internet supone un avance educativo en muchos
aspectos, ha permitido esta nueva situación que, exceptuando contadas guras de
la losofía hispana (como Javier Echeverría), pocos han sabido predecir. Este auge
de la comunicación a través de internet, una comunicación que tiene lugar casi
instantáneamente entre personas por muy lejos, espacialmente hablando, que se
encuentren, ha sido utilizado nocivamente.
La utilización de herramientas digitales para situar pensamiento generado ar-
ticialmente (es decir, un pensamiento que no surge espontáneamente del desa-
rrollo de la historia y de las ideas en nuestro tiempo) es algo que lleva utilizándose
durante años en diferentes sociedades. Ejemplo de ello son las incidencias de
diferentes herramientas tecnológicas (como, por ejemplo, redes sociales) para in-
uenciar procesos democráticos en sociedades libres, como puede haber sido, por
ejemplo, en la votación para la salida del Reino Unido de la Unión Europea, en
las elecciones presidenciales de EE. UU. de 2016 o en las elecciones presidenciales
brasileñas de 2018. Esta inuencia se ejerce principalmente mediante la creación
de ítems informativos, como memes, noticias falsas o imágenes acompañadas de
textos, que se comparten en redes sociales con la esperanza de que se viralicen
(es decir, sean difundidos masivamente en un corto periodo de tiempo), alcan-
cen una enorme cantidad de sujetos receptores, y éstos sigan difundiendo dicha
información (ver Wagner, 2021). Esto, del mismo modo, lo hemos encontrado
La antropología ética de Morin en la sociedad posverdad y post-Covid
E, ,  () . - https://doi.org/10.33776/erebea.v12i1.7647
multiplicado con creces tras la aparición del Covid-19, especialmente una vez que
llega a tener una incidencia directa en Europa.
Aunque podría pensarse que este hecho solamente tiene una incidencia polí-
tica, lo cierto es que la utilización de herramientas tecnológicas de este modo en
nuestros días consigue no solamente obtener benecio político, sino que consigue
también modicar el pensamiento o cosmovisión de las personas que reciben
dicha información. A esto podríamos denominarlo un tipo de plantación de pen-
samiento articial en los sujetos, algo que posee un claro precedente en la práctica
del astroturng. De este modo, estamos ante un problema cuyas respuestas (a qué
tipo de incidencias nos enfrentamos, de dónde provienen, cómo solucionarlas y
cómo prevenirlas en el futuro) deben ser propuestas desde la losofía; y, además,
este problema nos muestra la existencia de una mayor separación de la tríada
individuo-sociedad-especie, pues nos manipula como individuos, nos deshace
como sociedad pacíca y nos destruye como especie en relación con el entorno
natural. De hecho, un fomento de la unión de dicha tríada podría ayudar a co-
menzar a paliar el problema generado por los fenómenos de la posverdad y de la
desinformación, que, en resumidas cuentas, con los que han presentado el marco
de actuación de los sujetos que utilizan estas herramientas digitales nocivamente
y, por tanto, que han permitido que estos hechos tengan lugar.
El hecho de que la antropoética pueda servir para solucionar problemas actua-
les muestra que, como deende Morin, primeramente la losofía especulativa y
la ciencia sin reexión son, a todas luces, insucientes (una idea que sobrevuela
toda la obra Ciencia con consciencia —Morin, 1984—); y, por otro lado, también
muestra que la losofía moriana puede ser útil para problemas que, a priori, sur-
gen posteriormente en el tiempo con respecto al momento en el que dichas ideas
son formuladas por el lósofo.
Como primera tarea para presentar la tesis principal de este trabajo, debe-
mos reconstruir, en base a la antropoética moriana y a de qué modo sirve para
orientarnos en la extraña realidad en la que actualmente desarrollamos nuestras
vidas (especialmente en la sociedad post-Covid-19), el contexto de la problemá-
tica contemporánea con la que nos encontramos. Esta antropoética, basada en
la unión de las tres realidades señaladas arriba, nos permite enfrentarnos a los
problemas sociales como parte de nuestra propia realidad:
Toda concepción del género humano signica el desarrollo con-
junto de las autonomías individuales, de las participaciones comu-
nitarias y del sentido de pertenencia a la especie humana (Manjarrez
y Alvarado, 2009, p. 170).
Como dice Morin, haciendo referencia a El Método, «Lo único que es real es
la conjunción del orden y del desorden, y digo que el problema de todo cono-
Miguel Palomo

E, ,  () . - : 0214-0691
cimiento moderno es concebir esta conjunción» (Morin, 1984, p. 113). La rele-
vancia de este pensamiento es que, como si fuera una especie de profecía (aunque
ciertamente no lo es, sino que se trata de que el germen de los problemas actuales
se encuentra en el pasado) vemos en estas palabras que el problema de nuestros
días es que el desorden del conocimiento en la sociedad es tan real como el orden,
siendo la realidad la conjunción de ambos aspectos de la existencia, teniendo en
cuenta, además, que la epistemología es un orden que está sometido de modo
inherente a la antropoética (Tello, 2011, p. 492). Orden y desorden, realidad y
cción, veracidad y falsedad. Aunque la dicotomía en Morin puede convertirse en
síntesis, socialmente la realidad es que la conjunción es real, y nadamos e intenta-
mos salir a la supercie en ella. Morin explica esta síntesis de la siguiente manera:
Se trata de la complementariedad indispensable de dos realida-
des de orden diferente para concebir la aparición de las formas, es-
tructuras, organizaciones nuevas, como por ejemplo, la aparición de
un mutante que se convierte en el fundador de una nueva especie
(Morin, 1984, p. 125).
Si bien hay que recordar que en el contexto de esta cita Morin se reere con-
cretamente al papel de la ciencia en el conocimiento, esta idea puede servirnos
para comprender el estado del conocimiento en el contexto del orden social que
estos días nos envuelve, en el que está en juego el mismo orden democrático que
sostiene los principios organizativos de la ciudadanía. En este sentido, resulta
clave comprender el papel del fenómeno de la posverdad a la hora de tratar este
problema que ataca los mismos fundamentos de las democracias, atentando con-
tra el sentimiento ciudadano que permite la conjunción, primeramente, de los
dos términos individuo-sociedad; y, a posteriori, la relación de éstos con el ser hu-
mano en su realidad de especie, principalmente en tanto en cuanto atenta con la
realidad ecológica. En este sentido, el mismo Morin ha señalado que los procesos
degenerativos en las democracias contemporáneas son fruto de una pérdida de la
conciencia ciudadana por parte de los individuos:
No cabe duda de que existen procesos de degeneración, de in-
sensibilización de la democracia. La deriva oligárquica es uno de
ellos, pero hay más. La pérdida de savia ciudadana se encuentra
también en el origen de estas derivas, al igual que la ausencia de de-
mocracia cognitiva, es decir, la incapacidad de los ciudadanos para
adquirir conocimientos técnicos y cientícos, que les permitirían
comprender y abordar problemas cada vez más complejos (Hessel y
Morin, 2012, p. 50).
La antropología ética de Morin en la sociedad posverdad y post-Covid
E, ,  () . - https://doi.org/10.33776/erebea.v12i1.7647
El fenómeno de la posverdad no solamente nos separa como conjunto social,
sino que impide que podamos alcanzar un conocimiento unicado de la situación
real y de aquello que debemos alcanzar (la conjunción de los términos incluidos
en la tríada de la antropoética), conocimiento que efectivamente nos permitirá
solucionar problemas que se derivan de estas situaciones y de nuestra misma pre-
sencia en la Tierra, en su sentido y deriva antropológica. Esto, en el pensamiento
de Morin, debemos tomarlo como una oportunidad para realizar una mejora
como ciudadanos y como sociedad.
. S    
Si bien no encontramos que Morin trate de un modo directo en sus escritos
los problemas derivados del fenómeno de la posverdad, sus reexiones pueden
utilizarse para intentar encontrar una salida al laberinto en el que nos encon-
tramos, o al menos para aceptar el caos dentro del orden (o el orden dentro del
caos) en el que nos encontramos como sociedad: puede servir para realizar una
comprensión del futuro, una conguración del estar futuro, y del ser de nuestro
ser futuro. En este sentido, Morin acierta al señalar la posición compleja en la
que se encuentra en ser humano, en contraposición a ideales simples que suelen
provenir de ámbitos cienticistas:
Morín nos plantea que nuestra realidad en el cosmos es comple-
ja, multidisciplinaria, multidimensional, planetaria y global y que
nuestros saberes han estado orientados hacia la especialización desde
la revolución cientíca, lo cual ha provocado una incomprensión y
falta de capacidad para solucionarlos (Rodríguez, 2019, p. 62).
De este modo, se señalan algunos de los desafíos con los que se encuentra el
ser humano, entre los que hallamos el debilitamiento de la responsabilidad y de
la solidaridad con respecto al prójimo, algo claramente propio de nuestros días:
El desafío cívico indica el debilitamiento de una percepción glo-
bal [que] conduce al debilitamiento del sentido de responsabilidad,
ya que cada uno tiende a no ser responsable más que de sus tareas
especializadas, así como el debilitamiento de la solidaridad, porque
nadie percibe ya su lazo orgánico con su ciudad y sus conciudadanos
(Rodríguez, 2019, p. 62).
En este sentido, creo que es dícil rebatir que el fenómeno de la posverdad
debilita el sentido de responsabilidad del ciudadano, tal y como hemos podido
comprobar en el contexto de aparición del Covid-19, en el que multitud de bu-
los y noticias falsas han alentado y todavía animan a los ciudadanos a no utilizar
Miguel Palomo

E, ,  () . - : 0214-0691
medidas sanitarias básicas para impedir la propagación del coronavirus. Es, por
tanto, un desafío ético y cívico conseguir que este fenómeno sea contrarrestado.
Para contrarrestar este tipo de problemas globales, Morin explica cuál es el
desafío de los desafíos, es decir, una reforma del pensamiento «que nos permita a
partir del uso de la plena inteligencia unir las culturas separadas, como ya se dijo
la cientíca y la humanista» y una en el ámbito de la educación como «reforma
de la enseñanza que conlleve a una reforma del pensamiento y se establezca en
ciclo continuo» (Rodríguez, 2019, p. 63). Si bien la educación es uno de los
grandes retos de la actualidad, no exento de la incidencia del fenómeno de la
desinformación y de la posverdad (ver García Moro et al., 2020; Palomo 2021c),
la antropoética podría ser de ayuda y utilidad en este punto. El fenómeno de la
desinformación y de la posverdad, del mismo modo, por un lado se posiciona en
contra de la unión de las culturas separadas en su aspecto literal, pues podemos
comprobar fácilmente la existencia de todo tipo de bulos e informaciones de du-
dosa calidad que han buscado impedir la llegada de personas de culturas distintas
a la europea a estas tierras, utilizando la Covid-19 como excusa; y también en
contra de una cultura de la educación de calidad, pues el proceso de aprendizaje
ha sido minimizado, no solamente como resultado del doloroso pero necesario
connamiento de profesores y de discentes, sino también como resultado de la
utilización de herramientas digitales cuya nalidad última no es la educación
del discente sino el engagement de los usuarios, como es el caso de algunas herra-
mientas de la corporación Alphabet, a la que pertenece Google (tal es el caso, por
ejemplo, de herramientas como Youtube o Google Classroom; ver Palomo, 2020).
Ahora bien, si hablamos del fenómeno de la posverdad es porque tenemos
una primera concepción de la verdad al menos en dos niveles: primeramente al
nivel social del concepto y seguramente del concepto losóco de verdad, que a
su vez incide directamente sobre el lugar antropológico en el que el ser humano se
presenta. Es por ello que debemos dilucidar qué entiende Morin por tal noción:
Llegamos aquí al doble problema de la verdad que es imperativo distinguir;
existe la verdad de las teorías cientícas que cree tener su fundamento, su justica-
ción y su prueba en el universo de los fenómenos, es decir, bien sea por observacio-
nes hechas por observadores diferentes, bien sea por experimentaciones hechas por
experimentadores diferentes; esta verdad de facto es totalmente distinta de esa otra
verdad (aunque lleve el mismo nombre) que se reere a ortodoxias, normas, na-
lidades, creencias, que se piensa que son sanas, buenas, justas, necesarias y vitales
para la sociedad. [...] Dicho de otro modo, todo lo que surge de nuevo en relación
al sistema de creencias o de valores establecidos aparece siempre y necesariamente
como una desviación y corre el riesgo de ser aplastado como error. Ahora bien, de
hecho la historia ha evolucionado a través de estos errores relativos —sean ideoló-
gicos, políticos, religiosos o cientícos—, y es aquí efectivamente donde se puede
hablar de vagabundeos o de juego del error y de la verdad (Morin, 1984, p. 279).
La antropología ética de Morin en la sociedad posverdad y post-Covid
E, ,  () . - https://doi.org/10.33776/erebea.v12i1.7647
Podemos comprobar, por tanto, que la noción de verdad que usa Morin no
solamente es consistente, sino que es útil para el problema de la posverdad y de
la desinformación que tenemos entre manos. En este sentido, el juego entre el
error y la verdad que señala Morin hace que la sociedad sea modicada y avance
(o al menos avance en ciertos aspectos, ya sea como avance real o como apariencia
de avance), y, como ejemplo, el pensador propone el caso de Cristobal Colón
creyendo que iba a la India al descubrir el continente americano. En este sentido,
y siguiendo dicho juego entre el error y la verdad, ¿quién sabe si como fruto del
fenómeno de la posverdad se podrían presentar categorizaciones y formas de apre-
hensión de la realidad que nos permitan comprender nuestro lugar como seres en
el siglo ? De hecho, aunque Morin no apunte directamente a estos problemas,
da indicios de que está viendo venir este asunto en palabras como las siguientes:
La necesidad de la duda se ve acrecentada en nuestra época en
la que informaciones falsas, rumores, chismes, no son vehiculizados
solamente por el boca a boca sino propagados a una velocidad y con
una amplitud inéditas por Internet. Es preciso saber también que la
duda incontrolada e ilimitada se transforma en la certeza paranoica
de que todo es falso o mentira. También hay que saber dudar de la
duda (Morin, 2015, p. 33).
Estas palabras son muy relevantes, ya que aunque Morin se posiciona en con-
tra del concepto de la verdad abolutista propia de la losofía moderna o ilustrada
(como la propuesta, por ejemplo, por Descartes), de la cual posteriormente sur-
giría la idea de verdad absoluta del proyecto cienticista, del mismo modo Morin
es consciente de que existe una mentira (donde se podría incluir lo que hoy en-
tendemos como bulos, fake news y otros tipos de informaciones similares) que se
aprovecha de los medios para ser difundida y que busca un tipo de desestabiliza-
ción social. Ello es utilizado por distintos agentes que buscan implantar verdades
«alternativas» alentado a las personas a acudir a medios no ociales (foros de inter-
net, comunidades virtuales, vídeos multimedia en redes sociales) o semiociales
(publicaciones periódicas con un alto sesgo ideológico en alguno de los extremos
del espectro político). Es por ello que, señala, se debe dudar de la duda. Esto nos
muestra que, aun yendo en contra de la noción ilustrada de verdad losóca, en el
ámbito social y ciudadano, aunque no todo es cierto, no todo lo que se presenta
como la verdad es verdad.
Es interesante comprobar cómo, a pesar de que cuando Morin escribe gran
porcentaje de sus obras estos problemas no se encuentran en el grueso de la socie-
dad, el lósofo muestra que en el germen del presente se encuentran los proble-
mas del futuro, puesto que el futuro es producto del pasado. Lo explica con sus
propias palabras:
Miguel Palomo

E, ,  () . - : 0214-0691
Ciertamente, el estado del mundo presente contiene en potencia
los estados del mundo futuro. Pero contiene gérmenes microscópi-
cos que se desarrollarán y que todavía son invisibles a nuestros ojos
[...] El futuro, antes de que llegue, está aquí [...] al mismo tiempo
que no lo está. El futuro será un cóctel desconocido entre lo previ-
sible y lo imprevisible (Morin, 2011, p. 17).
Es por ello que la antropoética, aun siendo anterior al problema de la posver-
dad y de la desinformación, sigue siendo útil para nuestros días. La perfecta con-
junción de individuo-sociedad especie permitiría, primeramente, que los sujetos
que fomentan este tipo de desinformaciones no las creasen, en tanto que si bien
les permite obtener benecio económico a nivel individual, por otra parte lo con-
siguen destruyendo el gluten que cohesiona la estructura social, que es la conan-
za en los individuos; y segundo, los individuos estarían centrados en comprobar si
dicha desinformación se encuentra a favor o en contra de la tríada, beneciando
o siendo nociva para la unión de individuo-sociedad-especie. En este sentido, el
problema, aunque de modo distinto, ya estaba presente en época de Morin: «El
problema antropológico de la organización social y de la vida no ha encontrado
su solución fundamental» (Morin, 2011, p. 51).
Es, precisamente, porque anteriormente este problema antropológico no ha
encontrado solución, el motivo por el que hoy nos enfrentamos a una problemá-
tica que promete impedir, más aún si cabe, la unión de la tríada antropoética, lo
cual, a nosotros como pensadores, nos muestra el camino a recorrer en el futuro
y en el mismo presente.
. E   
Una vez señalado el problema que nos ocupa, ¿de qué modo enfrentarnos a
él? Si deseamos seguir el pensamiento moriano y el camino marcado por él, lo
primero que tenemos que decir es que, ante el fenómeno de la posverdad y la pro-
liferación de noticias falsas, no parece resultar adecuado hacerse abanderado de
la verdad en su sentido absoluto, pues su apropiación ocasionaría un desvío que
tendría una relevancia importante en la unión de la tríada antropoética:
La aparición de la idea de verdad agrava el problema del error,
pues cualquiera que se crea poseedor de la verdad se vuelve insen-
sible a los errores que pueden encontrarse en su sistema de ideas, y
evidentemente tomará como mentira o error todo lo que contradiga
su verdad. La idea de verdad es la mayor fuente de error que se pue-
da considerar jamás; el error fundamental reside en la apropiación
monopolista de la verdad (Morin, 1984, p. 278).
La antropología ética de Morin en la sociedad posverdad y post-Covid
E, ,  () . - https://doi.org/10.33776/erebea.v12i1.7647
Estas palabras y argumentaciones surgen originalmente para afrontar la idea
cienticista de verdad, que ya hemos señalado propia de la modernidad y del
proyecto ilustrado y que se posicionan en contra de la idea metafísica de una
verdad, la cual es a la vez escurridiza y compleja, pero también imposible de ser
cuanticada por las ciencias físicas. Esta forma de pensar que critica Morin posee
demasiada conanza ciega en la razón humana y sus capacidades para alcanzar
valores objetivos que funcionan en todo momento y para siempre, tal y como
podemos comprobar:
La razón, lo hemos visto, posee, agazapado en su propio cora-
zón, un irracionalizado oculto; la razón se vuelve loca cuando este
irracionalizado oculto se desencadena, se convierte en amo y guía de
la razón; por tanto, cuando el despliegue de la razón se transmuta
en desencadenamiento irracional y cuando, en esta transmutación,
hay, según las palabras de Horkheimer-Adorno, autodestrucción de
la razón (Morin, 1984, p. 301).
Es clave, por tanto, que volvamos a la antropoética: es en esa tríada como po-
demos construir una comprensión de la realidad compleja que pueda permitirnos
atacar el problema actual de la posverdad sin la necesidad de apelar a verdades ab-
solutas creadas por la razón humana, las cuales, históricamente, han demostrado
ser más que inecaces para solucionar problemas que van más allá del problema
inmediato que se presenta en el ámbito cientíco.
Siguiendo esta estela, Morin señala en Ciencia con consciencia que la racio-
nalidad humana se utiliza a menudo para racionalizar aquello que es irracional,
lo cual nos puede llevar irremediablemente a la muerte. Creo que, aunque estas
palabras preceden a nuestra situación actual, de nuevo pueden resultar guías para
nuestros días, encontrando un claro ejemplo en la proliferación de bulos en los
últimos años en el entorno digital, pero especialmente a partir de la primera mi-
tad del año 2020: en el contexto de aparición del Covid-19, son incontables los
bulos que han sido difundidos a través de multitud de canales electrónicos, los
cuales han buscado racionalizar aquello que es a todas luces irracional: como por
ejemplo la supuesta conexión de la tecnología 5G con las vacunas o la existencia
de nano-robots en dichas vacunas, entre otros muchos. En este sentido, la muerte
puede ser literal (aunque Morin la utiliza en sentido metafórico, quizá con ma-
yor incidencia real de la que pueda entenderse directamente de sus palabras), en
tanto en cuanto la proliferación de bulos que minusvaloran la ecacia de medidas
sanitarias (como puede ser una simple vacuna) ocasiona de un modo indirecto la
muerte de aquellas personas que han decidido conar en la verdad de lo irracio-
nal, en la verdad del bulo: «Y la locura estalla cuando todos estos procesos de ra-
cionalización irracional se convierten, de forma mediata o inmediata, en procesos
que conducen a la muerte» (Morin, 1984, p. 301).
Miguel Palomo
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El primer paso para poder enfrentarnos a los desafíos más importantes a ni-
vel global, según Morin, es poner n a la desunión de las culturas cientíca y
humanística, como si formasen parte independientemente de cajones estancos,
cuando en realidad forman parte de una misma realidad. Creo que Morin está
en lo cierto, y que la proliferación de bulos y del fenómeno de la posverdad es,
precisamente, fruto de la desunión de las culturas cientíca y humanística. De
la condescendencia con la que la cultura cientíca ha tratado a la humanística
desde hace décadas en territorios occidentales surge un pensamiento sesgado, el
cual ofrece datos empíricos que deberían ser interpretados no solamente cientíca
sino también humanísticamente. Es, precisamente, mediante la interpretación
humanística de hechos empíricos como pueden comprenderse los hechos, pues
recordemos que, como decía Wittgenstein, los hechos por sí solos no dicen nada
(Wittgenstein, 1986, p. 127), sino que requieren personas que hagan sentido de
las leyes o de cualquier otra interpretación que pueda realizarse de dichos hechos.
En nuestros días, aunque contamos con mayor consenso cientíco que nunca en
la historia a nivel global, y aunque la investigación en materia de salud es más
fuerte y abarca mayor porcentaje de población global que nunca, una falta de
comprensión humanística de éstos hace que proliferen bulos que atacan precisa-
mente medidas sanitarias básicas. Una adecuada interpretación de hechos a través
de la unión de las culturas cientíca y humanística permitiría que los ciudadanos
comprendiesen que la adhesión a las medidas sanitarias más básicas no procede
de una forma de controlar a la ciudadanía, sino que supone una forma de con-
vivencia del individuo para con el otro, en su responsabilidad social y ciudadana,
así como para su realidad como especie, que es susceptible de ser vulnerable a
diferentes cuerpos biológicos, como puede ser la Covid-19. Es decir: la unión de
la tríada antropoética y su comprensión por la masa social podría permitir la nula
incidencia del fenómeno de la posverdad en problemas tan acuciantes como es la
aparición de la Covid-19, lo cual, en última instancia, y de modo directo, salvaría
vidas humanas.
De ese modo, mediante la antropoética «se formarán personas aptas que res-
pondan a los desafíos de la globalidad y complejidad en la vida cotidiana, social,
política, nacional y mundial» (Rodríguez, 2019, p. 63), lo cual debe comenzar a
realizarse desde la educación. Es, precisamente, el papel de la enseñanza pública
hacer converger estas dos culturas para que los discentes, que en el futuro próxi-
mo serán ciudadanos adultos capaces de tomar decisiones independientes que
tendrán incidencia directa en sí mismos y en los demás, sean capaces de enfrentar-
se a cuestiones como las que nos ocupan, tal y como explícitamente señala Morin:
Además, la enseñanza pública en su conjunto se halla a contra-
pelo de los medios y a menudo no sabe cómo reaccionar, a no ser
con desprecio, a la fascinación que despiertan las pantallas en los
La antropología ética de Morin en la sociedad posverdad y post-Covid
E, ,  () . - https://doi.org/10.33776/erebea.v12i1.7647
niños y, más ampliamente, a la «cultura de masas» que impregna no
solo a los niños y adolescentes, sino a la sociedad en su conjunto.
Además, y principalmente, Internet viene ahora a añadir un gigan-
tesco desorden cultural de saberes, rumores, creencias, de todos los
tipos, especie de escuela salvaje que rodea la escuela ocial, donde
van a formarse las nuevas generaciones. [...] La enseñanza pública
sufre la competencia, el cerco, la asxia, el asedio de los medios,
la televisión y, cada vez más, de Internet. Los niños y adolescentes
aprenden vivir al principio por su familia o en la calle, después por
los medios, la televisión y, sobre todo, por la gigantesca producto-
ra de conocimientos enciclopédicos en expansión que es Internet.
[...] Todo lo que tiene de humanista nuestra enseñanza sufre dos
presiones gigantescas, una que quiere colonizarla en su interior, la
de la economía llamada liberal y del tecnocratismo dominantes, la
otra que la corroe y la reduce desde el exterior, la de los medios y de
Internet (Morin, 2015, p. 49).
En estas palabras comprobamos la conciencia que Morin posee con respecto
a los retos tecnológicos de nuestros días: la educación pública tiene el reto de
enfrentarse al fenómeno de la posverdad y de la desinformación, que, tal como
señala, no proviene de otro lugar sino de la economía liberal, pues la nalidad
de la difusión de, entre otros, bulos e informaciones falsas, no es otra que la de
conseguir benecio político (a través de la consecución de votos por parte de
ciudadanos que reciben estas informaciones falsas) y económico (a través de la
ocupación del poder mediante procesos democráticos legítimos en los que an-
teriormente se ha modicado el pensamiento de las personas mediante la desin-
formación, principalmente a través de la sociedad digital). En el aspecto social y
antropológico, solamente una antropoética podría ayudar a los ciudadanos a salir
de tal embrollo.
Del mismo modo, una adecuada comprensión y puesta en práctica de la an-
tropoética nos permitiría tener una inteligencia que abarque esta actitud antropo-
lógica, la cual permitiría asumir la humanización y la ética para con el otro:
[...] es posible avanzar hacia una inteligencia más comprensiva
y menos simplicadora, que el ser humano debe desarrollar desde
la provocación de la composición y el amor por la humanidad; esto
se traduce en un sentir que lo lleva a la acción y al actuar desde una
antropoética. Más en concreto, Morin arma que la antropoética su-
pone asumir la humana condición individuo-sociedad-especie en la
complejidad actual, lograr en nuestra conciencia personal la huma-
nidad, asumir el destino humano. Así, pues, la misión antropológica
del milenio debe enfocarse en trabajar para la humanización, de-
Miguel Palomo

E, ,  () . - : 0214-0691
sarrollar la ética de la solidaridad y la ética de la comprensión, y
enseñar la ética del género humano (Rodríguez, 2017, p. 427).
Una reconstrucción de esta tríada antropoética debería comenzarse, por tanto,
a través de la reconstrucción de la educación pública en base a la combinación de
las nociones de individuo, sociedad y especie. Esta reconstrucción no tendría que
estar posicionada en contra de la cultura digital, sino que, contrariamente, debería
abarcarla, haciéndola suya para alcanzar los benecios que se pueden conseguir.
El desarrollo de una gratuidad de adquisición de conocimientos, de adqui-
sición de literatura, de música, la posibilidad de difundir gratuitamente el saber
y el arte en todo el planeta, en curso de realización, por una parte nos abre una
posibilidad muy amplia de democratización cultural y, por otra, nos obliga a
repensar todo el sistema de enseñanza. A pesar de todas las comunicaciones por
videos, Skype y otros, en Internet falta la presencia física, camal, psíquica, activa,
reactiva y retroactiva del educador, no como auxiliar sino como director de or-
questa que permita considerar, criticar, organizar los conocimientos de Internet.
Depende de nosotros civilizar esta revolución introduciendo en ella el Eros del
director de orquesta, maestro o profesor, que puede y debe guiar la revolución
pedagógica del conocimiento y del pensamiento. ¿Quién más que ese director de
orquesta podría enseñar concretamente las trampas del error, de la ilusión, del
conocimiento reductor o mutilado en un diálogo permanente con el alumno?
(Morin, 2015, pp. 135-136).
En palabras de Morin, por tanto, habría que civilizar el entorno digital, de
modo que consigamos adquirir y utilizar para nuestro benecio todas las ventajas
de la comunicación digital. Esto es especialmente importante en el caso de los
procesos de aprendizaje, donde el entorno digital posee una incidencia directa
sobre los discentes, en tanto que han y están creciendo y desarrollándose como
seres humanos en el mundo digital, en el que herramientas como redes sociales o
comunidades virtuales son el pan de cada día. Es por ello que, en lugar de recha-
zar el cambio, tenemos que aceptarlo y utilizarlo adecuadamente.
Por otra parte, necesitamos comprender la magnitud de un conjunto de cam-
bios fundamentales que han tenido lugar en la ciencia, los conocimientos, las tec-
nologías, el planeta y la vida de las personas. Ellos incluyen la revolución cientíca
y tecnológica, la subversión material y espiritual de la vida cotidiana, la creación
de instrumentos de trabajo de nuevo tipo, el cambio tecnológico, la emergencia
de nuevos saberes, el replanteamiento del problema de los conocimientos y la
reconsideración del problema ambiental (Morin, 2014, p. 17).
Por tanto, el camino a recorrer para solucionar los problemas derivados de los
fenómenos de la posverdad y la desinformación pasa por la reconstrucción del
proyecto antropoético, incidiendo en las tres realidades de individuo-sociedad-
especie. Esto debe comenzar desde la base educativa, de modo que podamos pre-
La antropología ética de Morin en la sociedad posverdad y post-Covid
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sentar una realidad social que sea de benecio a la totalidad de dicha tríada, y
no solamente a una serie de individuos que puedan actuar sin tener en cuenta ni
al prójimo ni a la realidad biológica, la cual solamente mediante una adecuada
conciencia ecológica podrá resolverse.
. C
Si los textos que hemos señalado de Morin dejan algo claro es que buscar un
retorno al humanismo es una estrategia adecuada para solucionar los problemas
actuales que acucian las sociedades occidentales. Somos, en este sentido, fruto de
un desgarro losóco: el de la separación de las culturas humanística y cientíca
que originalmente se presentaban unidas y que se separaron a partir del desarrollo
de las ciencias empíricas durante el siglo  y principios del .
De este modo, una forma activa de poner en práctica la unión de las cultu-
ras cientíca y humanística es poner en práctica el proyecto antropoético, una
concepción antropológica que busca la interacción continua entre los aspectos
humanos en su realidad en tres niveles: como individuo, como sociedad y como
especie. Esta antropoética sirve no solamente para congurar nuestro lugar en el
mundo, sino también, como extensión y como resultado de ello, para solucionar
los problemas del nuestro día a día en los que la sociedad se ve imbuida.
El caso más relevante que puede ser atendido mediante una aplicación ade-
cuada de la antropoética es el caso de los fenómenos de la posverdad y la desin-
formación, los cuales, en los últimos años, han provocado un principio de des-
estabilización de los fundamentos democráticos de la sociedad. Es por ello que
peligra enormemente el nivel social de la antropoética (siendo estos fundamentos
democráticos la base de nuestra convivencia en sociedad), así como el individual
(en tanto se busca solamente el benecio para el individuo inmediato, sin tener en
cuenta al prójimo) y el de su realidad como especie (en tanto que estas prácticas
ponen claramente en peligro el equilibrio ecológico de los recursos de los que
dispone el planeta).
Estos fenómenos se han generado y han crecido principalmente a través de
internet, utilizando distintos tipos de herramientas digitales y difundiendo ítems
de información, a menudo falsa o de carácter sesgado, con los que se busca, pri-
meramente, la viralización de dichos ítems, alcanzando de ese modo a una enor-
me masa de usuarios de las redes; y, por otro, la modicación del pensamiento de
las personas que reciben dicha información, la cual posee un alto poder sugestivo
y posee un claro corte ideológico, buscando situar la posición ideológica de los
sujetos en los extremos del espectro político.
Sin embargo, a pesar de lo que pueda parecer, no solamente se trata de que
este problema tenga una incidencia política y social, sino también antropológica,
en tanto que desequilibra la naturaleza del ser humano con respecto a su relación
con la sociedad y con la especie.
Miguel Palomo

E, ,  () . - : 0214-0691
Si bien las tecnologías digitales poseen muchas ventajas que deben ser tenidas
en cuenta, no debemos restarle importancia a los aspectos negativos que pueden
ofrecer estas tecnologías. Es cierto que la tecnología digital, aplicada a un con-
texto constructivo, positivo y educativo, es una gran aliada. Además, el uso de la
tecnología digital es necesario en nuestros días, pues no sería una solución realista
intentar volver a la sociedad y a la organización social existente décadas atrás. Más
bien hay que acoger la realidad de estas tecnologías y utilizarlas para benecio
tanto de la sociedad, como del individuo y de la especie, volviendo de nuevo a la
tríada de la antropoética.
Por tanto, la antropoética es de utilidad, primeramente, para atestiguar la im-
portancia de uno de los problemas más acuciantes de nuestra era, especialmente
en el contexto de aparición de la Covid-19, donde los fenómenos de la posverdad
y de la desinformación han tenido más incidencia directa que nunca sobre la so-
ciedad. Debemos recordar, de hecho, que el mismo Morin ha señalado que exis-
ten procesos degenerativos presentes en las democracias modernas que amenazan
con minimizar los principios y fundamentos democráticos que las sostienen. Tal
es el caso del fenómeno que tratamos en este trabajo; y segundo, también es de
utilidad para proponer una solución apropiada a esta cuestión, pues una adecuada
interacción de la tríada de realidades humanas propuesta en la antropoética servi-
ría para buscar un equilibrio antropológico que nos ayudaría a desarrollar nuestra
existencia en una sociedad pacíca.
Si bien Morin no hace una referencia directa a estas cuestiones en sus textos,
lo cual es comprensible, pues la rapidez con la que se está desarrollando esta
problemática es superior a la capacidad que posee la industria editorial para pre-
sentar a los ciudadanos reexiones pausadas y apropiadas, sí que presenta ideas
que muestran principios sobre cómo él comprende este tipo de cuestiones y sobre
cómo debemos comenzar a actuar. De ello encontramos un ejemplo claro en las
ideas que presenta Morin con respecto al debilitamiento de la responsabilidad y
de la solidaridad en relación con el resto de los individuos presentes en nuestra
sociedad contemporánea, lo cual parece estar aumentando en los últimos tiem-
pos. Esto es especialmente relevante en nuestros días, cuando hemos sido testigos
de que durante la primera mitad de 2020 han surgido multitud de bulos que
aprovechan la situación de vulnerabilidad respecto a la Covid-19 para difundir
informaciones falsas sobre, por ejemplo, los supuestos contagios de extranjeros
que pretenden entrar en tierras europeas, lo cual posee un claro matiz político e
ideológico. Esto nos lleva directamente al denominado por Morin como «desafío
de los desafíos», que hace referencia a la necesaria unión de las culturas cientíca
y humanística, lo cual, de nuevo, nos permitiría tener una formación adecuada
para tratar y prevenir este tipo de problemas.
Cabría preguntarse, del mismo modo, y como parte de este desafío de los de-
safíos, qué entiende en sus textos Morin por la noción de verdad si pretendemos
La antropología ética de Morin en la sociedad posverdad y post-Covid
E, ,  () . - https://doi.org/10.33776/erebea.v12i1.7647
compararla con el fenómeno de la posverdad. En este sentido, el pensador pre-
senta una noción de verdad a dos niveles: la verdad perteneciente a dicha cultura
cientíca, concepto que nace en la modernidad, y que se convierte en un punto
central de la historia del pensamiento cientíco mediante el proyecto ilustrado;
y la verdad en su aspecto social. Es ésta última noción de verdad la que nos in-
teresa de modo directo, pues la proliferación de bulos muestra que hay un tipo
de verdad social que debe defenderse, en tanto que de ello depende la conanza
en el resto de individuos como sociedad. Es por ello, señala Morin, que se debe
dudar de la duda. Ello no signica, sin embargo, que eliminemos el mundo de
las apariencias y del desorden en el que se presenta nuestra realidad inmediata,
mundo que hay que acoger en sus contradicciones para hacer sentido de él, tal y
como señala el lósofo:
El verdadero problema, al que volveré, es que ese mundo de las
apariencias, de los epifenómenos, del desorden, de las interacciones
es, al mismo tiempo, nuestro mundo, y que, en el tras-mundo, no
existe el orden soberano, sino otra cosa (Morin, 2005, p. 145).
Por todo ello, el camino a seguir para presentar una solución adecuada a esta
problemática debe ser el de la antropoética: solamente una reexión compleja
respecto a nuestro lugar con respecto al otro (incluyendo nuestra posición como
seres humanos en un planeta enfermo) puede llevarnos a una estructura social
que prevea e impida la proliferación de pensamiento que utilice la mentira y la
desestabilización democrática con nes ideológicos, políticos, económicos, y en
última instancia, antropológicos.
Cabría preguntarse, por tanto, ¿de qué modo aplicar la antropoética y trans-
mitirla a futuras generaciones? En diferentes textos de Morin encontramos indi-
cios que señalan que esta tarea debería comenzar a realizarse mediante los pro-
cesos educativos. Es decir: es mediante la educación como el ser humano debe
acoger el hecho tecnológico y, en vez de desterrarlo en un ejercicio de nostalgia,
acogerlo como aliado para transmitir a los discentes que el individuo solamente
puede convivir pacícamente mediante la aceptación y convivencia activa con el
prójimo y con el entorno que le rodea. Una forma de hacer esto es realizar un
ejercicio de civilización del entorno digital, tarea todavía por realizar en la mayo-
ría de países europeos.
Vemos, para terminar, que nos ha tocado vivir tiempos extraños en una socie-
dad que, en ocasiones, actúa de un modo extraño. Quizá esa extrañeza sea la que
nos hace humanos, en el sentido de que es imposible comprender todo el abanico
de contradicciones que presentamos como individuos. Creo que la antropoética
de Morin puede actuar como faro para guiar, sin embargo, estas extrañezas, y que
Miguel Palomo

E, ,  () . - : 0214-0691
podamos aceptarlas para, a la vez, superarlas, y conseguir de ese modo una socie-
dad que esté a la altura de los retos que se nos presentan.
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