En general, los balnearios estaban concebidos como clubes sociales y náuticos, con la idea de facilitar que los visitantes disfrutaran de la inmersión en las aguas del río Odiel y de los deportes de agua.
La Guía de Huelva de 1892 aporta datos sobre la fecha de creación de los baños del Odiel, la sociedad que los fundó y sus características básicas: “Su fundación y sostenimiento se debe exclusivamente a la sociedad de Amigos del País. Fueron establecidos en 1852, constan de 42 cuartos bien desahogados y limpios, provistos de todo lo necesario para la mayor comodidad y aseo. El servicio de transporte, desde el muelle a los baños, se hace gratuitamente para los bañistas, por una cómoda y segura embarcación. Cada billete cuesta una peseta, y pueden bañarse de una a dos personas, cuando exceden de este número se satisfacen 25 céntimos de pesetas más por persona”.
De tal modo estaban organizados los baños flotantes en Huelva, que se llegó a publicar un Reglamento, del que cabe destacar algunas curiosidades. Cada bañista se tenía que que proveer a su entrada en el baño de un billete que recorría la clase y el número de orden. Asimismo, los bañistas tenían derecho al uso exclusivo de un cajón durante una hora, y pasado ese tiempo tenían que volver a pagar un nuevo billete. Había servicios de ropa: “sábanas, toallas, calzoncillos y peines”, que importaba 0,30 pesetas.
La mencionada normativa estaba firmada por el director, Gregorio Jiménez y el secretario, Francisco Hernández Quintero, ambos prestigiosos personajes en los comienzos de la Junta de Obras del Puerto.
La avenida Francisco Montenegro se construyó entre los años 1913 y 1914, coincidiendo con la época en la que este ingeniero ocupaba la dirección del Puerto de Huelva, ya que estuvo al frente de la entonces Junta de Obras del Puerto de Huelva, actual Autoridad Portuaria de Huelva, entre los años 1902 y 1930. Casi de forma paralela a la configuración de la avenida se habilita “una playa artificial” en la zona sur del puerto y la construcción de barracas de madera desmontable y estacional para el uso de los bañistas y del personal que controlaba la instalación. Una iniciativa que venía a dar respuesta a la demanda de los ciudadanos onubenses, que se bañaban en la ría de Huelva, al menos desde mediados del siglo XIX. Luego, en 1923, el Ayuntamiento de Huelva instala unos baños gratuitos en la zona sur de la playa del Odiel, construyéndose una caseta para mujeres y otra para los hombres.
El uso de esta playa por parte de los onubenses se consolida tras la Guerra Civil, cuando se convierte en actividad de ocio. Y no sólo la Punta del Sebo, sino la zona que abarca toda la avenida en la conocida como “la playa la Gilda”,apodo dado por la visita que recibió por parte de Rita Hayworth en 1952, y que sirvió como anécdota.
Para los onubenses era más fácil acudir a la ría a pie o en bicicleta, especialmente desde el Matadero o Isla Chica, en lugar de trasladarse a Punta Umbría. Además en la antigua Playa de la Punta del Sebo estuvo instalado el Balneario del Odiel (inaugurado el 31 de Julio de 1917). Este proyecto fue encargado al Ingeniero del Puerto de Huelva Carlos G. Expresati.
El Balneario del Odiel desaparecería a causa de un incendio en 1940, siendo subastada su demolición y aprovechamiento del material un año mas tarde. En 1969, los baños fueron prohibidos en la Ría de Huelva, desde el Muelle del Tinto hasta la Punta del Sebo, por lo que el Balneario de la Cinta “Educación y Descanso” dejó de tener sentido. También, con el tiempo la legislación se hizo más abierta, por lo que dejaron de ser necesarios los balnearios en las playas onubenses.