El crucero perdido (Blanco y negro, 1895)

Título original:

El crucero perdido (dibujo al natural, portada del «Blanco y negro» )

Lugar:

(Madrid)

Autor:

Fecha:

30.03.1895

Origen:

«Blanco y negro», 30.03.1895, núm. 204, pp. 1-2

Colección:

Diario ABC

Comentario:

(Transcripción del texto)

“Tiempo hubo, al decir de la Historia, que en los dominios españoles no se ponía el sol. A día tan brillante y largo debio lógicamente suceder una noche tenebrosa é inacabable; porque es lo cierto que si entonces no anochecía, ahora no amanece de muchos años acá. Tiempo hace que en materia de felicidad y de gloria, España no vive más que de recuerdos; sucédense las desgracias, las penas y las calamidades tanto y tan deprisa, que ya ante un dolor presente sentimos el nuevo dolor que nos amarga, y el sentimiento por el daño reciente es menor que el sobresalto por el mal desconocido, próximo é indudable.

Mas de todos cuantos infortunios han llovido sobre la patria en estos últimos tiempos, ninguno tan deprimente y triste como la pérdida del hermosos crucero de guerra, hundido de la noche á la mañana en una travesía de tres horas y cumpliendo un servicio bien poco militar y adecuado á la hermosura y perfección de tan magnífica obra de la moderna arquitectura naval.

Ocioso es decir que no con carácter de <<dibujo del natural>> ofrecemos al lector el grabado que va al frente de estas líneas. […] Publicamos un retrato del comandante del crucero, D, Francisco de Paula Sanz de Andino y Martí, retrato antiguo sin duda, pero el único hemos podido haber a mano. Era el número uno de los capitanes de navío; contaba cincuenta y nueve años de edad, habiendo hecho brillante carrera, en la que demostró su arrojo, su pericia y su valor sereno en los muchos riesgos marítimos por que hubo de atravesar.

¡Triste sino el de la valiente tripulación! Porque si el Océano es tumba natural del marino, resignase éste a la muerte cuando es precedida por la gloria o cuando el sacrificio de la vida implica una ventaja para la patria y un laurel para su bandera. Mas encontrar la tumba ignorada e insondable sin más combate previo que el de las olas ni más gloria que la conducción de unos emisarios marroquíes, es el mayor de los desconsuelos. Desde el domingo 10, en cuya noche se supone acaecido el horrible naufragio, la suerte del Reina Regente ha sido la preocupación de toda España. Cualquiera opinión, el más pequeño dato, alimentaba las esperanzas que duraron largos días; el tiempo transcurrido, la ausencia total de noticias, lo infructuoso de los viajes hechos en busca del Reina Regente, fueron formando poco a poco la triste verdad, hasta que, sin vestigios de racional esperanza, no hubo más remedio que llorara completa e irremisiblemente perdido al hermoso buque de guerra con toda su brillante dotación […]”.

Portfolio de:

Antonio Vargas Jurado

Fuentes:

ABC.es