“Corrales de pesca”

Título original:

“Corrales de pesca”: historia y cartografía

Lugar:

Chipiona, Cádiz

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Comentario:

La hoy turística ciudad de Chipiona, ubicada a medio camino entre Rota y Sanlúcar de Barrameda (provincia de Cádiz), posee uno de los patrimonios marítimo-pesqueros más singulares de España: “Los Corrales de Pesca”. Ejemplo de transformación antrópica del medio natural y enclavados en la línea de playa de la ciudad, son recintos cerrados a modo de los formados para las salinas y que desde siglos permite una forma de pesca sostenible y respetuosa con el medio ambiente.

Esta práctica se remonta a los romanos, si bien fueron los árabes los que más la explotaron. Su funcionamiento es sencillo, natural y basado en la observación de las mareas, actuando como si fueran un recipiente de agua que se llenan y vacían al ritmo marcado por esta, quedando atrapados los peces y mariscos con la vaciante, momento que aprovechan los mariscadores para su captura, ajustándose a estrictas normas que cumplen con escrupuloso respeto como código de buena conducta que hace que esta milenaria modalidad sea preservada.

Su construcción es a base de piedras que son colocadas a modo de puzzle sin otra malgama que la arenilla, las algas y los moluscos que van haciendo su cometido de forma natural a través de los años, actuando como un pegamento natural que a la vez garantiza la solidez de la construcción.

Forma sin duda un conjunto histórico, cultural y paisajístico que es herencia de una cultura pescadora muy antigua de la que no puedo certificar procedencia.

A través de agujeros practicados en las partes bajas de sus paredes que se denominan “caños”, se colocan unas rejillas que permiten la salida o desalojo del agua pero no la del pescado o moluscos, que quedan atrapados, momento en el que entran en acción los denominados “catadores” quienes, respetando las especies en veda, así como los alevines y aquello que no van a consumir, atrapan.

Los corrales de pesca son antiguos artes consistentes en cerramientos artificiales que, en el caso de Chipiona, se hacen sobre zona rocosa intermareal próximas a la orilla. Construidos a base de piedras porosas típicas de la zona (piedra ostionera), junto con los escaramujos, ostiones,marinas y otras especies,  forman un argamasa que compactan y dar solidez al talud perimetral o muro. Por medio de una serie de caños, permiten la entrada del agua de mar con la subida de la marea, e impiden mediante el descenso de unas rejillas la salida de los peces cuando aquella va “vaciando”.

De este modo, los corrales de pesca funcionan como trampas gigantes aprovechando el ciclo mareal. Su eficacia se incrementa durante las mareas vivas, porque es cuando entra más pescado, que finalmente quedan atrapados en la bajamar (“la vaciante”). En es entonces cuando son fácilmente capturados por los pescadores, en actividad denominada de “pesca a pie” o “marisqueo tradicional”

Al menos desde el siglo XIV, la actividad en estos corrales estuvo regulada mediante concesiones señoriales, como demuestra la documentación recogida en otro portfolio de este Canal web (“Corrales de pesca: historia y cartografía (Chipiona, Cádiz). En la actualidad los mariscadores de estos corrales deben estar en posesión de la respectiva autorización administrativa y la asociativa local.

 

 

Portfolio de:

D. Ángel Luis Cepas Díaz

Fuentes:

– Archivo Histórico Nacional – Clero Secular – Libro 1544”, página 195.

– “De la obra “Los Corrales de Pesquería”, de D. Juan Luis Naval Molero, Cronista Oficial de la Villa de Chipiona”.

– ATLAS DEL PATRIMONIO CULTURAL EN LOS PUERTOS DE INTERÉS PESQUERO DE ANDALUCÍA.

– “Voyage to the West Indies and Mexico, 1599-1602”, London, 1859, Hakluyt Society, págs. 4-5”.