Forma parte de un conjunto de tres instantáneas que hemos titulado: Día de playa en el verano de 1966, realizadas en su día por Manuel Lazo Cejudo, un fotógrafo aficionado en la España de finales de la autarquía. Completan la serie temporal de fotografías (1951-1966) de un día de playa de la familia y amigos del autor, vecinos todos de Valverde del Camino, pueblo enclavado en la comarca interior y minera del Andévalo.
Este conjunto es el más reciente pero no por eso el menos interesante. En ellas se aprecia, en cierta forma, su época. 1966 es un período de pleno desarrollismo dentro del Régimen en cuanto a lo económico, pero sin duda, este desarrollismo, esta entrada de ideas y cierto contacto con el exterior, también tiene su impronta en cuanto a la desinhibición cultural que poco a poco se va produciendo entre los jóvenes de este momento. En las instantáneas apreciamos en la figura de la hija, la joven Gloria (de pie), una nueva forma de ver la vida. Sin duda mucho más atrevida que la que nos muestran sus antepasados. Nuevos trajes de baño, más atrevidos y coloridos, gafas de sol, y lo que llama más la atención, una gran cantidad de juventud apartada, entre comillas, del núcleo familiar (foto 8). Aunque esto fuera espontáneo, antes era inimaginable en un desplazamiento de esta índole el hecho de entrar en contacto con otras personas (en cuanto a los jóvenes me refiero).
Otra peculiaridad de este último conjunto es el “tenderete” o tienda de campaña. Observamos que ya no se trata de un sinfín de parcheados compuestos por diversas prendas, y aguantadas éstas por cuerdas y pinzas. Ahora se trata de una tela homogénea, de tiras horizontales (verdes y blancas) apoyada en una estructura también simétrica. Esto no se debe a que existiera una mejor economía y se hubiese invertido en algo así (aunque sí es cierto que la economía ya no tenía nada que ver a la de los 50 dentro de la familia). Se debía al hecho de disponer en Valverde de una industria, la del calzado, que se servía de multitud de maquinas de coser. Esto, unido al hecho de que casi todas las mujeres del pueblo se dedicaban al “aparado” (de calzado), hacia que se activara el ingenio para aprovechar los recursos existentes en su entorno y así aumentar en cuanto a lo material, su calidad de vida, ahorrando el mayor dinero posible. Las estructuras metálicas del interior, también salían del ingenio y de la cercanía de recursos existente. En este caso gracias a las diferentes herrerías de la población. Herrerías que servían como industrias de servicio para las más importantes, las del calzado y la carpintería. Aunque también para la construcción. Qué duda cabe que en esta época, estas labores eran realizadas por los hombres, por lo que encontramos un sistema cooperativo entre ambos sexos para la consecución de un fin. El disfrute del mar en familia.