El transporte marítimo constituye hoy la columna vertebral de la economía global, moviendo entre el 80 y 90% del comercio internacional. Desde los chips que utilizan los dispositivos tecnológicos hasta el grano para pienso animal, pasando por petróleo y automóviles, prácticamente todo lo que consumimos ha navegado por los océanos en algún momento. Esta dependencia convierte al transporte marítimo en un elemento estratégico fundamental que trasciende lo meramente económico para convertirse en una herramienta de poder geopolítico de primer orden.
La importancia actual del transporte marítimo no puede entenderse sin analizar su evolución histórica y las transformaciones tecnológicas que lo han moldeado. En nuestro último episodio de «No es el fin del mundo», exploramos cómo esta industria se ha convertido en el eje articulador de las relaciones internacionales contemporáneas, desde sus orígenes en las civilizaciones antiguas hasta los desafíos del siglo XXI.