Escuela de Flechas Navales criadero de marineros (1957)

Título original:

Escuela de Flechas Navales criadero de marineros

Lugar:

Huelva

Autor:

Fecha:

30 de Mayor de 1957

Origen:

Diputación de Huelva

Colección:

Prensa Histórica digitalizada

Comentario:

(Transcripción de la noticia)

ESCUELA DE FLECHAS NAVALES, CRIADERO DE MARINEROS.

La alegría ha izado bandera en la Escuela

El paseo de los Pinzones,bordeado de eucaliptus acompaña a las aguas de Odiel desde el muelle de Riotinto hasta la estatua de Cristóbal Colón. A un poco menos de la mitad de camino,partiendo de la estructura que concibiera Eiffel para el embarque del mineral,se encuentra la Escuela de Flechas Navales.Un edificio blanqueado,de tinte colonial,sencillo ocupa el centro de una amplia zona de terreno cercado a su izquierda,en segundo plano,un pabellón mas pequeño,rematado en lo alto por un remedo de campanil que le presta perfiles de capilla;encajado en el ángulo que forman ambos,el patio de armas,piedras negras que dibujan anclas y rosas de los vientos sobre blancas piedras,parece una mano que se abriera hacia el cielo;en un extremo de la explanada,un mástil enorme,con la cruceta cargada de drizas otea por encima de los árboles,la mar que empieza en los umbrales de la barra “la barra de Saltés” que figura en las primeras páginas del Diario del Descubridor;en el mástil,tres banderas;al otro lado,salvando el obstáculo de los dos edificios,el campo de deportes. Todo ello dando cara a la ria.

Los muchachos

Aquel que pase frente a la escuela ,en las tardes onubenses verá en el patio de armas varios piquetes de muchachos,embutidos en el uniforme gris de faena,aprendiendo el movimiento de brazos que les marca un señalero para poder un día hablar de barco a barco; y si regresa ya de su barco,podrá escucharlos lanzar al viento a paso de desfile,recias canciones que tienen un saludable tono alegre.

Esa misma alegría es la primera sensación que se percibe al pisar la escuela,más cuando se contempla el rostro curtido de los jóvenes alumnos. Estos chicos,que van de los doce años,mínimos para ingresar, a la edad de su incorporación a filas,muestran todos una íntima satisfacción,mezclada a una viveza que les sale por los ojos,que habla,silenciosa pero elocuentemente,de alto espíritu de este centro de enseñanzas marineras. Algunos sin embargo -nos cuentan- hubieran querido escapar de la Escuela en los primeros días de internado. Luego todo cambia. La nostalgia del hogar cede a un decidido propósito de aprender. Este aprendizaje esta bien dosificado y mezclado con habilidad a los deportes,la biblioteca,las canciones,la asistencia al cine y al fútbol. La rondalla comienza a sonar en esos momentos de la tarde en que la Escuela se va quedando quieta. Todavía sobrará un rato para la lectura,antes de la hora de la cena,antes,también de pasar el Rosario;mientras llega el toque de silencio.

La enseñanza

El cuadro de profesores de la Escuela está integrado por tres maestros nacionales,encargados de las clases de cultura general;un profesor de náutica;un profesor de marinería;dos profesores de adiestramiento premilitar,que son,al mismo tiempo,los que mantienen la disciplina interior:tres maestros de talleres. Completan la plantilla un capellán,un médico y un practicante.

En la mañana aparte la media hora dedicada a la gimnasia,se suceden las clases que impondrán a los alumnos en cuestiones de cultura general. Independientemente de esta enseñanza,los alumnos que lo deseen pueden seguir estudios de bachillerato en el instituto,siempre que consigan una media constante de notable en las calificaciones. De acuerdo con este privilegio en la actualidad son diecinueve los chicos que cursan estudios ente los cursos primero y quinto de bachillerato. Para ello tienen que respetar salvo las horas de sus asistencia a las clases del Instituto,el programa de la Escuela,dedicando a aquellos estudios los ratos libres.

Por las tardes se suceden las enseñanzas prácticas.la instrucción militar,la enseñanza en los talleres,los ensayos de la rondalla y de la banda de tambores y trompetas que se ha hecho famosa por su disciplina y calidad.

Los talleres adiestran a los alumnos en estas especialidades: radio-electricidad, mecánica y carpinteria. Dotados del instrumental y maquinaria mas útiles y modernos,en ellos los muchachos descubren todos los secretos de estas materias, mientras, insensiblemente, se van autoseleccionando según su inclinación.

Con el buen tiempo,casi enseguida de romper el año en estas orillas los alumnos practican lo aprendido a bordo de sus embarcaciones en aguas del Odiel. La flotilla de ahora se compone de tres snipes-dos de ellos construidos por ellos mismos en los talleres,una trainera de diecieseis remos y un bote auxiliar.

Los antiguos alumnos

Más de cien muchachos ha lanzado la Escuela en inmejorables condiciones de competencia. La prueba está en que algunos de ellos son ya oficiales de la Marina: la mayoría,suboficiales; y unos cuantos cabos primeros. También procede de esta Escuela uno de los oficiales de la Banda del Cuartel General del Generalísimo.

Estas perspectivas,que constituyen un horizonte cierto ante los ojos de los muchachos,además de la perfecta organización interna de la Escuela,su magnífico cuadro de profesores,explica el orgullo que se descubre en la mirada de esos setenta alumnos que en régimen de internado de corte castrense van transformándose en marinos cabe la orilla del rio que mezclara sus aguas con el Tinto para mecer las carabelas que calaron anclas mas allá.

Portfolio de:

David Caballero Betanzos

Fuentes:

Diario Odiel