La ciudad de Chipiona en Cádiz cuenta con el faro más alto de España. Con sesenta y nueve metros de altura sobre el nivel del mar, el faro de Chipiona destaca como auténtico emblema de esta ciudad desde la lejanía. Como muchos otros faros de España, el de Chipiona nace durante el reinado de Isabel II, más concretamente es encendido en 1867 y pertenece al “Plan General de Alumbrado Marítimo de las Costas y Puertos de España e Islas Adyacentes” de 1847 ejecutado por el gobierno de O´Donell. A pesar de hallarse en la provincia de Cádiz, pertenece al servicio de la Autoridad Portuaria de Sevilla por su servicio especialmente destinado a la navegación por la desembocadura del río Guadalquivir. Como curiosidad, el proyecto original incluía el sistema de giro de H. Lepaute, que fue colaborador de G. Eiffel.
El faro consta de un edificio principal de planta rectangular y dos alturas destinado a las viviendas de los tres torreros que lo podían llegar a albergar. Adosado a este se encuentra la torre, con un alzado de 62,6 metros de altura desde el solar y cuya lámpara se sitúa en los 71 metros sobre el nivel medio del mar. El acabado exterior está realizado en sillería de arenisca, en ella se puede apreciar la piedra ostionera. El perfil de la torre recuerda mucho a las torres conmemorativas romanas.
En origen el proyecto fue encargado a Eduardo Saavedra en 1857, para ser levantado en la piedra de Salmedina en el centro del canal, pero finalmente y con la licencia ya aprobada, se decide ejecutar el proyecto de Jaume Font Escolá. Este nuevo proyecto mejoraba considerablemente el presupuesto y aportaba nuevas soluciones respecto al anterior, construyéndose finalmente en el lugar en que se encuentra hoy día.
Su primera piedra se colocó en 1863, encendiéndose por primera vez en 1867 con un aparato óptico de primer orden. Tan solo en dos ocasiones ha permanecido apagado; una en 1898 durante la guerra contra los Estados Unidos , y la otra durante los tres años que duró la guerra civil de 1936.
En su origen se alimentaba con aceite, más tarde con parafina ya en 1916, funcionará con vapor de petróleo. Los materiales se subían, mediante polea, por el núcleo interior de la torre que es hueco. El giro de la linterna era producido por una máquina de relojería con contrapeso que caía por el hueco de la torre. Hoy día, este mecanismo sigue funcionando. En 1942 la alimentación de vapor de petróleo será sustituida por alumbrado eléctrico que alcanzaría las 20 millas náuticas de luz fija. En 1999 se cambió la antigua lámpara por una halógena que logra alcanzar las 30 millas náuticas.