De uso en el marisqueo a pie, como el practicado según muestra la imagen en los “corrales” pesqueros del Golfo de Cádiz, consiste en acoplar la punta de pinchos de la fija* a un mango de madera (por lo tanto pueden encontrarse, por un lado, ejemplares de tres, cuatro o cinco pinchos, y, por otro lado, ejemplares confeccionados en hierro o en acero inoxidable).
Su altura total, como en el caso de la fija oscila entre los 150 y los 170 centímetros, teniendo también el mismo cometido que la parte de puntas de la misma: pinchar las capturas: choco o sepia, pulpos, peces en sus encames…
Pese a que es menos versátil o multi-funcional que la fija, al carecer del extremo en que se ubica el garabato, aporta otras ventajas de las que aquélla carece: su extremo de madera flota (quedando fijada al fondo por el peso de su punta) y resulta más difícil que resbale en la mano cuando en la misma hay restos de aceite o de fluidos de las especies capturadas.