Confeccionado de manera independiente, resulta ser la parte trasera de una fija*, siendo portado generalmente por quienes prefieren hacer uso del francajo* y como útil auxiliar. Así pues, hecho a partir de una cabilla de hierro de aproximadamente un centímetro de calibre (existiendo también modelos en acero inoxidable), suele tener una longitud sensiblemente inferior a la de la fija completa: oscila entre 40 y 80 centímetros, según el gusto personal de su propietario.
Su cometido, de igual modo, es similar al que tiene la fija*: útil para sacar las piezas de sus refugios naturales, en especial los pulpos.
Se usa en el marisqueo a pie practicado, como muestra la imagen, en los “corrales” pesqueros del Golfo de Cádiz.
——–
*Véase el portfolio sobre cada uno de estos útiles en esta web.