Marina con dos veleros y peces

Título original:

S(Marina con dos veleros y peces)

Lugar:

Autor:

Rafael Alberti (firma)

Fecha:

(años 70?)

Origen:

Colección:

Comentario:

El libro Marinero en tierra será el primer libro publicado del autor gaditano Rafael Alberti, pero más que eso, es el inicio de una brillante carrera como uno de los mejores poetas españoles de la generación del 27 y del panorama nacional en general. Distinciones como las de Hijo predilecto de Andalucía o el Premio Miguel de Cervantes entre otros confirman su talento. Volviendo al objetivo del comentario, Marinero en tierra publicado en 1925, conseguirá ganar el equivalente al hoy en día Premio de Poesía Nacional con el mismísimo Antonio Machado entre los miembros del jurado. Esto le permitiría a Alberti a entrar por la puerta grande del olimpo literario español de la época…

Antes de adentrarnos en la temática del libro en sí, sería necesario saber un poco sobre su autor, de esta manera comprenderemos mejor la obra. Rafael Alberti pasó su infancia en Cádiz, donde sus padres se encargarían de un negocio que les ocuparía gran parte de su tiempo, dejando al muchacho vagar por las soleadas y extensas playas de la costa de la luz desarrollando así una infancia despreocupada protagonizada por la libertad de la que gozaba con júbilo. De esta forma desde niño el poeta estaría relacionado con el mar y sus oficios, que después trataremos de manera más extensa. Tuvo problemas en sus estudios a la hora de conseguir el título de bachillerato, lo que le llevó a centrarse completamente en el espíritu artístico, creativo y talentoso que dormía en su ser, y que primero se desarrolló en el ámbito de la pintura. Por varias circunstancias el escritor gaditano se vio obligado a mudarse a la Sierra de Guadarrama, duro golpe para el que un día amó sus bellos paisajes de costa y que aún lejos de su tierra lo seguiría haciendo. La repentina muerte de su padre sería finalmente el punto de inflexión que haría que el joven andaluz se decidiera por la poesía en lugar de la pintura, y volcara toda esa añoranza y pesar suyo en el libro Marinero en tierra.

Este libro será el reflejo de una persona que se sentía como comúnmente se dice “como pez fuera del agua” nunca mejor dicho, y es que Rafael Alberti era una persona criada entre dunas y salinas y no podía evitar ese sentimiento de atracción hacia su tierra natal, donde tanto había disfrutado desde que era un chiquillo. Él concebirá la escritura y su poesía como la única manera de acercarse o recordar lo que él más echaba de menos en el lugar donde vivía, desde el cual sólo se veían montañas y tierra y no había ni la más leve presencia de un faro, una gaviota o una pizca de brisa proveniente del mar.
“¡Que altos
los balcones de mi casa!
Pero no se ve la mar;
¡qué bajos!
Sube, sube, balcón mío,
trepa el aire sin parar:
sé terraza de la mar
sé torreón de navío.”
Tras apreciar este conjunto de versos tan armónicos, vemos lo aislado que se sentía nuestro marinero en la tierra. Nuestro autor en su obra hace constantemente referencias al mar, ya no sólo como el concepto propio de mar, sino como simbología de algo bueno, algo sanador que todo lo cura. Quizás esta visión es reflejo del bien que hace el mar a las poblaciones cercanas a este, ya que es una gran fuente de materias primas que en zonas como Cádiz o Huelva proporcionó trabajo y sustento a gran parte de sus habitantes, siendo esta una de las bases del sector primario en estos núcleos urbanos colindantes con la costa. También me gustaría destacar el papel social que tiene la Virgen del Carmen comprendida o concebida como la protectora de los pescadores, y ya no sólo como protectora, sino como representante de este colectivo. La mayoría de los integrantes del “gremio” adoran, veneran o simplemente les une el respeto a esta figura (a veces independientemente de su creencia religiosa, ateo, agnóstico…), lo que nos hace remontarnos de nuevo al reflejo que tienen las tradiciones pesqueras en los pueblos de costa, es decir, en aquellos pueblos donde haya cierta tradición de este tipo, la Virgen del Carmen estará muy presente en él, habiendo festividades y celebraciones en su honor. Aquí en Huelva por ejemplo Punta Umbría celebra efusivamente el día de dicha santidad porque aunque hoy en día sea más conocida por su turismo de playa masificado en verano, antaño tuvo una tradición pesquera que trajo una base económica en la que poder apoyarse el pueblo. He pasado por este tema, porque en el propio libro se menciona a la Virgen del Carmen y se le dedica un fragmento de este expresamente a su figura.
“Sobre el mar que le da su brazo al río
de mi país, te nombran capitana
de los mares, la voz de la mañana
y la sirena azul de mi navío.

Los faros verdes pasan su diana
por el quieto arenal del playerío.
Del fondo del mar, el vocerío
sube, en tu honor, -tín, tán- de una campana

¡Campanita de iglesia submarina,
quién te tañera y bajo ti ayudara
una misa a la Virgen del Carmelo,

ya generala y sol de la marina!…
-La cúpula del mar, como tïara;
y como nimbo la ilusión en el cielo-.”
Tras esto, ahora ahondaré más en los oficios de la mar con los que tan relacionado estaba el genio gaditano y de los que deja constancia en su libro de manera más o menos extensa. La tan productiva y apetecible costa de la luz no era sólo deseada por Rafael Alberti, y es que marineros de muchas zonas distintas de España vendrían a parar aquí para desarrollar una labor pesquera que se vería más potenciada en nuestro entorno, las playas de Huelva y Cádiz.

Portfolio de:

MANUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ LEÑERO

Fuentes:

http://www.revistaandaluzadeantropologia.org/uploads/raa/n4/caceresycorbacho.pdf http://cincuentopia.com/marinero-tierra-rafael-alberti/ https://cvc.cervantes.es/actcult/alberti/obra/resena07.htm