Las antiguas “casetas” se disponían ría adentro de Punta Umbría, en la orilla frente a las pequeñas embarcaciones que fondeaban la playa. Eran casetas donde los armadores (quienes preparaban o equipaban una embarcación) depositaban todos sus útiles. Construidas en madera, como podemos observar en la imagen, “fueron sustituidas por otros nuevos cuartos de obra que están ubicados en la zona de la Peguera, tras los varaderos”.
Pero la importancia de la imagen reside precisamente en sus protagonistas. Se trata de una pequeña familia liderada por la madre. Ésta, acompañada por las que suponemos que deben ser sus hijas, limpia prácticamente “in situ” el pescado. Vemos varios recipientes en los que se depositan tanto las vísceras sobrantes como el pescado por limpiar.
Importante he de destacar el papel de la mujer en esta labor. La pesca es una actividad o labor a la que se dedica principalmente el hombre, siendo la mujer la encargada, y más aún en este tiempo, de las tareas domésticas del hogar, así como del mantenimiento y educación del resto de la familia. De ahí que veamos como las dos pequeñas la acompañan a la tarea a realizar y cómo la mayor de ellas, pese a su corta edad, ha de encargarse del miembro más pequeño de la familia, así como de aprender “el oficio”. Este aprendizaje pues, se irá transmitiendo de generación en generación.
El lugar y la vestimenta nos pueden indicar que precisamente estamos ante una familia humilde «aviando» lo que parecen ser sardinas, una especie de autoconsumo popular entre las familias de pescadores, que, por su bajo precio, formaba parte de la dieta no sólo de las poblaciones costeras.