Cuando hablamos de la pesca, además de numerosos otros factores que la determinan, no nos podemos olvidar los cambios tecnológicos en las embarcaciones dedicadas a su captura y comercialización. Los barcos pesqueros de propulsión mecánica empiezan a imponerse a los de vela a partir de la década de 1920 en los puertos del suroeste atlántico español.
A principios de siglo XIX la situación de los puertos andaluces era francamente positiva en Cádiz, Málaga, algo más atrás Sevilla, pero sin duda los de Almería y Huelva quedaron un tanto descolgados, aunque es cierto que el 34 por ciento del comercio exterior español se realizaba en los puertos andaluces. En los inicios del siglo XX las pesquerías andaluzas eran básicamente litorales y tenían contados polos de referencia, entre ellos, Ayamonte e Isla Cristina, especializados en la sardina y el atún.
En la segunda mitad del siglo XIX aparecen los primeros documentos que reflejan el movimiento de buques mercantes en el puerto de Ayamonte. Los tipos de buques más destacados que vemos en el puerto de Ayamonte entre 1860-1961 son: El Falucho con el 67,4 por ciento; El bote con el 16,9 por ciento y la Balandra con el 1,3 por ciento. Cerramos el período en 1961 porque corresponde al último registro de un buque que realiza la subida del río Guadiana, hasta el embarcadero de mineral del puerto de La Laja.