Declarada monumento histórico-artístico por Real Decreto 83/1985. Aunque se desconoce la fecha exacta de su construcción, se cree que fue fundada a principios del siglo XVI por doña Teresa de Guzmán, duquesa de Béjar, en concepto de penitencia, probablemente sobre una construcción anterior del siglo XIV. De su fábrica original, de estilo mudéjar, calificada de iglesia de arcada con alfil, apenas quedan restos como consecuencia de las distintas restauraciones que ha sufrido. La espadaña destruida por el terremoto de Lisboa, fue construida en 1799 siguiendo los cánones arquitectónicos predominantes, pero siempre teniendo en cuenta las tendencias de sus maestros alarifes locales.
Su austera fachada principal combina acertadamente el barroco con el mudéjar, mientras que sus otras dos fachadas se caracterizan por la sencillez de sus líneas.
La iglesia, con sus tres naves de planta rectangular, sigue la
inclinación litúrgica tradicional oeste-este. La nave central,
de mayor altura y anchura que las laterales, está rematada con
ábside de cabecera plana. Las cubiertas ofrecen soluciones que
son todo un catálogo de arquitectura tardo medieval y moderna,
destacando los motivos geométricos que siguen modelos del
bajo-renacimiento.
La actual capilla sacramental está dedicada a la virgen de la Bella, patrona de Lepe. Su retablo, destruido durante la guerra civil, procedía del antiguo convento franciscano, situado en las inmediaciones del Terrón. De él sólo se han conservado las columnas salomónicas que enmarcan el arco central y el camarín de estilo rococó.
Capilla San Cristobal
Construida en el siglo XV, se alza en la actual calle de San Cristóbal, en lo que fuera una de las antiguas entradas de la población. Desde su erección hasta el siglo XIX continuó prestando servicios religiosos.
Su fábrica mudéjar, bastante alterada, aún conserva la nave con un arco transversal y la capilla mayor con bóveda octogonal sobre trompas aveneradas. El arco triunfal, al igual que el resto de la edificación, es de ladrillo.
En su escueta y humilde fisonomía exterior podemos reparar en la
sencilla portada. Su arco de medio punto, con imposta y rosca, queda
flanqueado por dos pilastras toscanas que soportan una cornisa
superior horizontal. Su factura, de innegable sabor popular, puede
ser consecuencia de las reformas acometidas tras el gran terremoto
de 1755.
Torre de almenara construida dentro del plan defensivo de Felipe II para proteger la costa de los ataques turco-berberiscos. Aunque no se sabe la fecha exacta de su construcción, ésta se sitúa a finales del siglo XVI o principios del XVII.
Se encuentra ubicada sobre uno de los milenarios cabezos que bordean la línea de la costa, a media distancia entre La Antilla y el puerto del Terrón. Desde ella se puede admirar una espectacular vista del paraje natural marismas del río Piedras y flecha de Nueva Umbría y conocer la historia y elementos del paisaje en el punto de interpretación del litoral instalado en su base.
Merece la pena resaltar aquellos parajes en donde la naturaleza se hace arte, como el emplazamiento del antiguo convento franciscano, actualmente recinto donde se celebra la romería de la virgen de la Bella, como rememoración de aquellas viejas peregrinaciones de antaño que los vecinos hacían a este idílico lugar para rezar a su virgen y participar de su popular feria.