PROYECTO
En el año 2023 se cumplió el cincuentenario de la publicación del sexto y último tomo del Atlas lingüístico y etnográfico de Andalucía ( ALEA ), que, bajo la dirección de Manuel Alvar y la colaboración de Antonio Llorente y Gregorio Salvador publicó en seis volúmenes, desde 1961, los resultados de una investigación que pretendía dar cuenta, desde la lingüística y la etnografía, de la realidad andaluza. A su edición original en Granada, por la Universidad de Granada en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, le siguió una reimpresión en Arco/Libros, donde el tamaño quedaba reducido a un más manejable A3 dividido en tres tomos. Asimismo, es posible consultar en la Biblioteca Virtual Cervantes la edición digital del facsímil realizado por la última editorial citada. Esta obra, iniciada en 1952, supone el resultado de una labor realizada por tres investigadores, que recopilaron datos de encuestas de 230 localidades, alcanzando los 1900 mapas. Esta publicación equiparaba a Andalucía a otras áreas geográficas peninsulares que disponían o iban a disponer próximamente de materiales indispensable para el conocimiento lingüístico (fonética y fonología, léxico) y etnográfico de la zona. Es obligado reivindicar el nombre de Manuel Alvar como figura imprescindible para el conocimiento dialectológico de la realidad lingüística española en la segunda mitad del siglo xx [1] .
Con motivo de esta conmemoración, se consideró pertinente la investigación para la actualización de los datos relativos a la provincia de Huelva. No ha obtenido Huelva, en cuanto al conocimiento de sus rasgos lingüísticos definitorios, la atención de otros lugares de España, o de la propia Andalucía (pensemos, por ejemplo, en la importancia capital), pero sí es posible señalar estudios de gran interés sobre distintas cuestiones. Así, sobre socoilingüística y prosodia (Congosto Martín, 2015); disponibilidad léxica (Parado Aragonés y Galloso Camacho, 2005; Prado Aragonés, 2008, 2009; Prado Aragonés, Galloso Camacho y Conceiçao, 2010), disponibilidad léxica, lexicografía y ELE (Galloso Camacho y Martín Camacho, 2019, 2021a; Martín Camacho, 2020), ELE (Mora Galiana, Lara Palacios, Heise y Tome da Mata, 2019), fonética y fonología (Labrador Gutiérrez, Gómez Fernández y González, 1980; Regan, 2017, 2019, 2020; Serranillas Cataño, 2002), habla rural y marinera (Mendoza Abreu, 1985), léxico de las salinas (1990), socilingüística (Romero Delgado, Bardallo Bardallo, Torrejón Moreno, Castrillo Díaz, Gallego Blanca, Padilla Valencia y Heras Borrero, 1996), toponimia (Gordón Peral y Ruhstaller Kuhne, 1992), onomástica (Mendoza Abreu, 1996), toponimia (Molina Díaz, Francisco, 2006, 2013) y paisaje lingüístico (Heredia Mantis, 2023). También se han realizado repertorios lexicográficos, como los de Garrido Palacios (2006, 2008 y 2018), Martín Camacho (2020) y Galloso Camacho y Martín Camacho (2021b).
Este microproyecto aborda la necesidad de describir los datos de ALEA para ofrecer una cala en la lengua hablada en Huelva en el tercer cuarto del siglo pasado, además de rastrear y analizar la presencia de onubensismos (en diccionarios generales y diferenciales) como patrimonio léxico de la provincia. La realización de encuestas, por su parte, supone un intento de radiografiar, con las limitaciones consustanciales que conlleva la delimitación de una muestra de población, el habla de los onubenses.
[1] Además de ser responsable del ALEA , son deudores de su trabajo es el Atlas lingüístico y etnográfico de las Islas Canarias ( ALEICan ), el Atlas lingüístico y etnográfico de Aragón, Navarra y La Rioja ( ALEANR ), el Atlas Lingüístico y Etnográifco de Santander ( ALESan ), el Atlas lingüístico de Castilla y León ( ALCyL ) y el Gran atlas lingüístico de Hispanoamérica ( ALH ), entre otras obras.
Financiado por

