Presentación

Historia del Departamento

Creada la Universidad de Huelva por la Ley 4/1993, de 1 de julio, y aprobado el primer mapa departamental por acuerdo adoptado por su Comisión Gestora el 23 de septiembre de 1993, se constituyeron el Departamento de Derecho Penal, Procesal y Teoría del Derecho, Moral y Política (integrado por las tres áreas de conocimiento ya citadas) y el Departamento de Derecho Mercantil, Romano y Eclesiástico del Estado (integrado, a su vez, por las tres áreas de conocimiento de referencia). El primero lo hizo el 6 de octubre de 1993; el segundo (como Unidad
no Departamental) lo realizó un día más tarde (el 7 de octubre de 1993).

Con posterioridad (año 2000), reajustado el mapa departamental por imperativos legales mediante acuerdo adoptado por la Junta de Gobierno el 19 de junio de 2000 (ratificado por el Claustro Universitario el 22 del mismo mes y año) en vigor a partir del 1 de octubre de 2000, los dos departamentos antes mencionados se refundieron en uno, constituyéndose, el 18 de septiembre de 2000, el Departamento (de Ciencias Jurídicas) Theodor Mommsen, denominación aprobada de forma unánime en recuerdo y honor del ilustre jurista alemán. Dada su juventud, es difícil señalar hitos marcadores de la evolución del mismo, sobre todo si se tiene presente que, en realidad y en razón de la dependencia del propio proceso de la configuración de la
Universidad de Huelva y del de ajuste a la nueva normativa universitaria (Ley Orgánica 6/2001, de 21 de diciembre, de Universidades), es este un departamento aún en vías de formación y consolidación.

Sin perjuicio de ello, y aún estimando que la política departamental, dentro de la política universitaria, ha sido, y sigue siendo tras la promulgación de la LOU, una política “descafeinada”, que, a medio plazo, seguirá manteniéndose con tal carácter, hacemos constar las principales conclusiones que, respecto a este apartado, exige la guía de evaluación de la UCUA:

  • Objetivos: existen los objetivos generales (es decir, los establecidos por la normativa de aplicación vigente) pero no unos objetivos propios, ni una normativa interna que los recoja (todo lo cual sería preciso para entroncar decididamente con los objetivos marcados con el Plan Estratégico), aunque, de cualquier forma, dada la configuración del Departamento Theodor Mommsen, parece mucho más eficaz el establecimiento de objetivos específicos a nivel de área que a nivel de departamento.
  • Percepción del Departamento como unidad estructural básica en la Universidad: se procede a la estimación de la eficacia de la estructura departamental, sin perjuicio de la consideración del departamento como entidad esencialmente administrativa, que, hasta el momento presente, no ha favorecido una mayor captación ni la adecuada optimización de recursos humanos y materiales.
  • Profesorado: con los datos obrantes al periodo 1999-2003, se detecta que ha existido un incremento global del número de profesores (sobre todo doctores y funcionarios) y del número de becarios, valorándose positivamente el incremento pero negativamente su insuficiencia; se detecta también que existe una aceptable relación doctores/no doctores y una inadecuada relación funcionarios/no funcionarios, y ayudantes/asociados, y que el número de becarios sigue siendo muy bajo; por ello, se habrá de potenciar el acceso a los cuerpos docentes, el incremento de los Profesores Ayudantes y el aumento de becarios.
  • PTGAS: la valoración a efectuar no es otra que la de su insuficiencia (lo que se traduce en la lógica inexistencia de apoyo en todo aquello que excede del marco de la actividad inherente al departamento y entra en el campo de las áreas y del profesorado) y, por lo tanto, la de la exigencia de su incremento (a corto plazo) mediante la duplicación del mismo.
  • Formación del personal: no hay más remedio que afirmar que no existe ni política ni planes de formación permanente, siguiéndose, en este tema, la política y los planes de la Universidad, a los que el personal (esencialmente el PAS y el profesorado) se suma de forma individualizada, voluntaria, y ocasional.
  • Áreas de Conocimiento: cabe afirmar que, aunque su afinidad sea relativa, sus relaciones son adecuadas, con lo que, a pesar de la heterogeneidad existente, la operatividad del departamento es plena.
  • Ubicación: no existe una dispersión apreciable por ninguna de las causas usuales que provocan dicho fenómeno (áreas de conocimiento diversas, impartición de docencia en diferentes titulaciones y centros, desarrollo de investigaciones en sedes y locales distintos, incompatibilidades personales, etc.). Cierto es que la situación óptima, en este aspecto, no sería sino la concentración de todas las áreas de conocimiento en un mismo y único pabellón del edificio de la Facultad de Derecho. Y junto a ello, la existencia de una zona específicamente reservada a Dirección y Secretaría. Sin embargo, tales “ausencias” en modo alguno provocan distorsiones funcionales en la marcha de las actividades propias del departamento.
  • Instalaciones: cabe afirmar que, en estos momentos, son adecuadas a las necesidades del departamento, como adecuadas son también su disponibilidad y accesibilidad, y, desde luego, su distribución entre las áreas de conocimiento en razón de lo que exigen sus dimensiones, organización, funcionamiento y actividades. Sin perjuicio de ello, la consecución de una total, o mayor, independencia física, del espacio destinado a dependencias administrativas, podría resultar una mejora apreciable (aun cuando ello no sea imprescindible). También lo sería (aunque ello suponga abordar el tema de la política bibliotecaria de la Universidad) el establecimiento de los fondos bibliográficos en una biblioteca propia y específica de la Facultad de Derecho. El Departamento Theodor Mommsen se mueve, dentro del conjunto universitario, en el ámbito de los que cabría llamar “departamentos de tipo medio”, guardando, respecto a dicho tipo, un alto grado de relación, tanto cuantitativa como cualitativa, y, por supuesto, una afinidad prácticamente total desde el punto de vista orgánico y funcional. Ello es predicable respecto a sus características globales, respecto a su peso específico en docencia, investigación y servicios al exterior (aunque se hace preciso potenciar los títulos propios, los grupos de investigación y la oferta de servicios, parcelas éstas claramente deficitarias a nuestro juicio), respecto a la planificación de sus actividades docentes e investigadoras, respecto al apoyo que recibe del Rectorado (asumiendo que los departamentos se mueven siempre dentro de unos límites de escasez), y respecto a la representación en órganos de gobierno.

Por su parte, la coherencia del departamento, con el perfil diferenciador de la Universidad de Huelva, que asume, además, su Plan Estratégico, es evidentemente muy relativa, en cuanto que, salvo excepciones (existen trabajos de investigación sobre temas medioambientales), no se ha llegado a establecer aún un protocolo que anime a las áreas de conocimiento (salvo Derecho Procesal) a trabajar en esa dirección. Por otro lado, las relaciones con otros departamentos, en el ámbito de la UHU, son buenas pero insuficientes. Y, en cuanto al conocimiento que se tenga de la oferta científico-técnica del departamento, hay que admitir que el Departamento Theodor Mommsen no ha llevado a efecto, hasta este momento, una adecuada política de oferta científica y técnica a su Universidad y, a través de ella, a la sociedad a la que tiene obligadamente que servir.

Por último, respecto a la posición, situación y relaciones del Departamento Theodor Mommsen, en el marco de la Comunidad Autónoma y en el ámbito del Estado, la valoración, aún no siendo negativa, es evidentemente mejorable y, en algunos casos (tal como sucede con las relaciones con entidades y organismos públicos y privados), manifiestamente insuficiente.