Un artículo publicado en Nature demuestra el aumento de polvo sahariano en el continente
Esta semana aparece publicado en la revista Nature, una de las más prestigiosas a nivel mundial, un estudio liderado desde el Paul Scherrer Institute de Suiza y en el que participan científicos de más de una treintena de centros de investigación europeos. Entre ellos, el Laboratorio de Contaminación Atmosférica, que forma parte de la Unidad Asociada al CSIC-UHU del Centro de Investigación en Química Sostenible de la Universidad de Huelva (CIQSO-UHU), representado por el profesor Jesús de la Rosa.
Este artículo recopila datos acumulados durante décadas de observación y medición en cien estaciones, 25 de ellas en Andalucía, y que permiten asegurar el aumento de la cantidad de polvo sahariano en la atmósfera sobre la zona sur del continente europeo en un intervalo de entre un 10 % y un 25 % respecto a hace una década.
En lo que se refiere a nuestro país, casi la tercera parte del año tienen lugar episodios derivados de la llegada de polvo sahariano, la conocida calima, que suele enrojecer el cielo y provocar una sensación térmica superior a la esperada de la temperatura ambiente.
Desde CIQSO-UHU se lleva a cabo por parte del equipo del profesor Jesús de la Rosa una monitorización diaria de una veintena de cabinas de la Red de Calidad del Aire de Andalucía distribuidas por las ocho provincias andaluzas, analizándose las muestras recogidas para obtener la composición química de las partículas atmosféricas y a partir de ahí conocer la contribución tanto de las fuentes naturales (re-suspensión del suelo, aporte norteafricano y aerosol marino) y antropogénicas (tráfico, combustión e industria, principalmente).
Sobre el interés de este estudio, de la Rosa ha manifestado: “Este trabajo demuestra con datos experimentales que el polvo sahariano está aumentando en Europa, principalmente en Andalucía, y que el cambio climático está favoreciendo tanto su transporte como su impacto sobre la calidad del aire. Disponer de redes de monitorización de largo plazo es fundamental para anticipar estos episodios y proteger la salud de la población”.
Enlace al artículo: https://www.nature.com/articles/s41586-026-10743-w