La niñez de las heroínas de Shakespeare

16. marzo 2017 | Por | Categoria: Destacado, Hablamos de...

Mary Cowden Clarke (1809-1898) Girlhood of Shakespeare ́s Heroines, (London: J. M. Dent and Co.: New York: E. P. Dutton & Co., [1906]).

La presencia de esta obra en la Colección de Bellavista sobre la recepción de un representante del teatro isabelino inglés a través de la figura de William Shakespeare bajo la autoría de Mary Cowden Clarke no hace más que reconocer el valor de la misma. Girlhood of Shakespeare ́s Heroines se convirtió en un volumen de reconocido éxito como el propio Richard Altick afirmó “great success on both sides of the Atlantic”, con más de 21 ediciones entre 1852 y 1906. La edición con la que cuenta nuestra colección entra dentro de ese abanico catalogado por Altick, además de reflejar ya la unión entre la compañía americana E.P. Dutton (fundada en 1852 por Edward Payson Dutton) y la inglesa J. M. Dent, que se consolidó en 1906 y para poder así ampliar la distribución en el viejo y nuevo mundo, es decir para ser el distribuidor americano de la serie Everyman’s Library (cuyo editor fundador fue el escritor galés-inglés Ernest Percival Rhys) de reimpresiones de literatura clásica. Como curiosidad apuntaremos que ésta sería la compañía que en 1986 adquiriría Penguin Group, una editorial mucho más conocida por el lector actual.

Esta obra comienza con un prefacio de la autora de casi dos páginas donde expone con total claridad y sin tapujos cuál es el propósito de su trabajo y para quién está dirigida. Se trata de recuperar la infancia de algunas heroínas shakesperianas, las vivencias previas, infancia de estos personajes, es decir, una precuela a los trabajos del bardo inglés, pero siempre desde la perspectiva de la personalidad de las jóvenes sin inmiscuirse en la narración de las historias creadas por el dramaturgo renacentista (“The development of character, not of history, has been the intention”). Se trata de una colección de cuentos diseñados desde un punto de vista que no se había abordado hasta el momento. La autora abiertamente afirma que se inventa aventuras y todo un mundo sentimental para engrandecer y embellecer el futuro venidero de estos personajes sin dejar de insistir en la faceta de la vida en la que se hallan, la niñez. De esta manera se asegura el éxito con el perfil de lectores al que se dirige, es decir, madres e hijas victorianas cada vez más asiduas como consumidoras de lectura de entretenimiento, con un código moral y de conducta firme a la vez que se pretende garantizar su felicidad.

Mary Cowden Clark diseña su narración en 15 cuentos de la infancias de las principales heroínas shakesperianas, comienza por Portia de El mercader de Venecia y finaliza con Imogen de Cymbeline. La edición que se conserva en nuestra biblioteca se organiza en tres volúmenes, de lo que nos han llegado hasta nuestros días dos, el primero y el tercero, hecho que corrobora la pérdida de ejemplares desde los días de los ingleses hasta la actualidad. Cada volumen cuenta con cinco historias con la siguiente distribución: El volumen primero presenta Tale I “Portia” de Measure for Measure, Tale II “The Thane’s Daughter” de Macbeth, Tale III “Helena, The Physicians Orphan” de All’s Well that Ends Well, Tale IV “Desdemona, the Magnifico’s Child” de Othelo y Tale V “Meg and Alice, the Merry Maids of Windsor” de Merry Wives of Windsor. El volumen segundo cuenta con el siguiente orden: Tale VI “Isabella, The Votaress” de Measure for Measure,  Tale VII “Katharina and Bianca” de The Screw and the Demure,  Tale VIII “Ophelia, The Rose of Elsinore” de Hamlet, Tale IX “Rosalind and Celia, The Friends” de As you Like It y Tale X: “Juliet, The White Dove of Verona” de Romeo and Juliet. El tercer y último volumen: Tale XI “Beatrice and Hero; the Cousins” de Much Ado about Nothing, Tale XII  “Olivia, The Lady of Illyria” de Twelfth Night,  Tale XIII “Herminone, The Russian Princess” de Winter’s Tale, Tale XIV “Viola, The Twin” de  Twelfth Night y Tale XV  “Imogen, The Peerless” de Cymbeline. Cada narración finaliza, e incluso en algunos casos también comienza, con una cita de la obra de William Shakespeare indicando exactamente a donde pertenece para ilustrar de esta forma a la lectora interesada por una mayor profundización de la figura literaria ya en la etapa adulta. Girlhood se convirtió en un trabajo con un gran trasfondo didáctico, no sólo consistía en una entretenida lectura para jovencitas sino que también mantenía otro fin entre sus líneas: exponer lecciones morales para la sociedad victoriana. Con una monarca de carácter firme como la soberana Victoria, se adivinaba lógico que a los victorianos les fascinaran los personajes femeninos fuertes e independientes, fiel reflejo de las que encontramos en las páginas de Shakespeare.

Febrero 2017

María Dolores Carrasco Canelo. G.I. Literatura y Culturas Comparadas.

Universidad de Huelva

 

 

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